Así son los primeros chicles contra el Covid-19 que han llegado a España​

Ya están aquí los primeros chicles contra el coronavirus enviados desde Alemania. 'COVIDGUM', compuesto por ingredientes antivirales naturales, inactiva el virus en la zona bucal y garganta reduciendo significativamente el riesgo de infección por Covid-19.

Florian Pfab, de 45 años, es el Director médico del equipo de fútbol alemán Eintracht Frankfurt y el creador de COVIDGUM. Según explica el experto, se han incorporado aceites esenciales y extractos naturales que generan un sabor agradable al masticarlo, por ejemplo, aceite de canela, aceite de menta, jengibre o ginseng.

Estos chicles, distribuidos por el laboratorio Clevergum GmbH (por el momento, disponibles sólo en farmacias alemanas), tienen un uso similar al de los chicles tradicionales; masticarlo. La diferencia es que, este nuevo y esperanzador producto, desinfecta la membrana mucosa eliminando partículas virales del coronavirus.

Las instrucciones son claras: masticar el chicle durante 15 minutos para liberar en la boca las sustancias antivirales y de esta forma, frenar la carga viral a través de la saliva y el tracto respiratorio.

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Se trata de un producto formado por aceites esenciales cuyo efecto antiviral se ha demostrado in vitro y se ha documentado en numerosas publicaciones científicas, según exponen en su web. En una serie de ensayos con pacientes infectados, llevados a cabo en el Instituto de Investigación Clínica de Frankfurt, se examinó el aire exhalado antes y después de masticar COVIDGUM durante 15 minutos.

En todos los pacientes, la carga viral disminuyó de manera muy significativa con al menos una hora de tiempo de efecto y una disminución de la carga viral de más del 90% después de usar el producto. En la mitad de los pacientes, no se detectó más carga viral horas después de masticarlo.

La disminución de la carga viral en el aire exhalado duró aproximadamente dos horas. Al inactivar y eliminar los virus, se reduce significativamente el riesgo de transmisión a través de gotitas expulsadas al hablar, toser, reír o cantar.

Cómo se utiliza el chicle contra el Covid-19​

El prospecto de COVIDGUM indica que se deben masticar entre uno y dos chicles durante 15 minutos para lograr el efecto antiviral. Una vez pasado el efecto (dos horas aproximadamente), se pueden volver a consumir, hasta un máximo de 6 chicles a partir de los 18 años.

De 6 a 10 años, el máximo recomendado son dos chicles diarios; de 11 a 14 años, 3 piezas; y de 15 a 17 años, 4.

El laboratorio señala que COVIDGUM debe considerarse como una medida adicional a las medidas de higiene conocidas, pudiendo incrementar la prevención de nuevas infecciones.

¿Cómo actúa COVIDGUM?​

Este chicle con propiedades físicas antisépticas provoca un efecto desinfectante o antiséptico con reducción de la carga germinativa o viral en las principales zonas del cuerpo que conllevan riesgo de infección.

Esta solución de enjuague bucal antiséptico físico producido al masticar el producto, puede mojar toda la cavidad bucal y el tracto respiratorio, consiguiendo un efecto desinfectante tópico en la cavidad bucal y tracto respiratorio.

¿Puede reemplazar una vacuna?​

No. Según las indicaciones COVIDGUM, no es un sustituto de una vacuna.

¿Es efectivo?​

Los estudios clínicos en el Instituto de Investigación Clínica de Frankfurt han demostrado que COVIDGUM sí puede conducir a una reducción efectiva de la carga viral en la orofaringe, similar a un enjuague bucal antiviral, pero con un efecto más duradero.

El COVIDGUM es un producto médico sujeto al Reglamento de dispositivos médicos de la UE (MDR).

¿Cómo se ha probado su eficacia?​

En el Instituto de Investigación Clínica de Frankfurt (IKF), también un centro de estudio para la vacuna de Biontech / Pfizer, se llevaron a cabo una serie de pruebas en pacientes infectados con SARS-COV-2.

Antes de masticar un COVIDGUM, después de 15 minutos de masticar y desechar el chicle, así como 15 minutos, 30 minutos, 60 minutos, 90 minutos, 120 minutos y 180 minutos después de desechar el COVIDGUM, se realizaron las siguientes mediciones: Los pacientes respiraron un volumen constante definido de aire exhalado en una configuración controlada en un dispositivo de función pulmonar, que fue precedido por un filtro de partículas de aire que siempre estaba fresco. A continuación, se midió la respectiva carga viral SARS-COV-2 en los tiempos respectivos a partir de este filtro de partículas de aire mediante una prueba de PCR.

¿Es vegano?​

Sí, tal y como indica el laboratorio, solo se usan productos veganos en su elaboración.

¿Es eficaz contra otros síntomas bucales?​

Sí, COVIDGUM es también es eficaz contra la caries, la placa, la gingivitis y la erosión dental. Tiene todas las ventajas del chicle convencional sin azúcar y tiene un efecto antibacteriano por su contenido en xilitol y aceite de canela.

Por el momento, este producto se está distribuyendo únicamente en Alemania, no figurando oficialmente su venta en las farmacias españolas. La adquisición de este ejemplar se trata de un envío particular y personal de Alemania a España.


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La Atención Primaria pide que se trate la covid como la gripe: "La inmunidad adquirida y ómicron lo permiten"​

2022 ha arrancado marcado por la sexta ola de covid-19 en España. Una ola distinta a todas las demás: la llegada de ómicron está dejando una gran cantidad de infecciones con niveles máximos de incidencia, pero con pocos casos graves en términos relativos. Según datos del Instituto de Salud Carlos III, actualmente la mitad de las infecciones detectadas son asintomáticas y los indicadores de hospitalización y muerte están en mínimos históricos. Esto se debe en parte a la menor patogenicidad intrínseca de ómicron respecto a variantes previas, y también a su mayor facilidad para infectar a personas con inmunidad previa (por infección o por vacuna) y que, por tanto, presentan un riesgo bajo de enfermedad grave.

La baja frecuencia de enfermedad grave, junto a la saturación tanto de la Atención Primaria como de Salud Pública por casos leves, está llevando a replantear cómo afrontar la pandemia a partir de este momento. Desde la Sociedad Española de Medicina de Familia quieren contribuir a este debate a partir de cinco ideas clave.

El virus no va a desaparecer​

El escenario más probable es que el SARS-CoV-2 conviva con nosotros durante muchos años. Hasta el momento se ha presentado en forma de períodos epidémicos con alta concentración de infecciones durante un período corto de tiempo (8-10 semanas).

No sabemos si en el futuro seguirán existiendo este tipo de olas ni con qué cadencia (por ejemplo, la gripe o el virus respiratorio sincitial (VRS) se presentan en una única epidemia anual) o si entrará en una endemia estacional con una circulación más o menos constante durante los meses fríos (como hacen muchos otros virus respiratorios, entre ellos los cuatro coronavirus catarrales que afectan a los humanos).

Tampoco es descartable, aunque resulta poco probable, que acabe desapareciendo como sucedió con el SARS-CoV-1, que circuló entre 2002 y 2004.

Hay cuatro factores que determinan el nivel de circulación de un virus respiratorio en cada momento. Del equilibrio de estos factores dependerá el futuro de la epidemia:
  1. Factores del propio microrganismo (aparición de mutaciones que lo hacen más contagioso, por ejemplo)
  2. La inmunidad desarrollada por la población (ya sea por infección previa o por vacunación)
  3. La estacionalidad (cada virus tiene sus meses predilectos)
  4. Y el comportamiento humano (factores no solo individuales, sino también sociales y culturales).
Los virus mutan constantemente y la selección natural favorece aquellas mutaciones que devienen en una mayor contagiosidad (y, en menor medida, aquellas que provocan menos gravedad). La variante ómicron cumple ambas condiciones, y podría representar un paso en la evolución de SARS-CoV-2 hacia un coronavirus catarral; solo el tiempo dirá si es así.

En sentido inverso, los humanos nos infectamos (o más recientemente nos vacunamos) y en este proceso desarrollamos una respuesta inmunológica que nos protege de nuevas infecciones y especialmente de enfermar de forma grave en el futuro. De esta forma se llega a un equilibrio o conllevancia entre virus y humanos: infecciones leves y repetidas durante la infancia y la juventud van construyendo una buena inmunidad que nos protege de infecciones potencialmente graves en la edad avanzada.

La aparición súbita de un nuevo microrganismo rompe temporalmente este equilibrio, ya que muchas personas sin inmunidad previa tienen su primer contacto con el virus a una edad con más riesgo de enfermedad grave; este hecho, junto a la gran sincronización de muchos casos iniciales por ser toda la población susceptible, puede llevar al colapso al sistema sanitario. Por suerte, vivimos en una época donde las vacunas pueden simular esas infecciones leves iniciales y generar inmunidad en personas mayores sin los riesgos que representaría una infección natural.

Lo esperable sería que, una vez vacunadas las personas vulnerables, todos nos contagiemos múltiples veces en nuestros repetidos contactos con el virus, y que este hecho vaya mejorando nuestra inmunidad tanto individual como colectiva. Cada nueva ola aumenta la inmunidad poblacional hasta lograr un equilibrio entre la evolución del virus y la capacidad de nuestro sistema inmunitario para combatirlo.

Vacunación basada en la evidencia y la equidad​

Desde el principio de la pandemia sabemos que el riesgo de enfermedad grave no es homogéneo, siendo la edad avanzada el principal factor de riesgo para hospitalización y muerte. Desde finales de 2020 disponemos de varias vacunas que han demostrado ser muy efectivas para la prevención de la enfermedad grave. Los ensayos clínicos iniciales se han visto corroborados por los datos de uso en el mundo real, que han arrojado una efectividad que pocos habríamos imaginado unos meses atrás.

No obstante, aunque las vacunas siguen siendo muy efectivas contra la enfermedad grave, no lo son tanto contra la infección y la enfermedad leve, especialmente con ómicron. Mientras la protección contra la infección, mediada por la inmunidad humoral, tiende a disminuir con el tiempo y la aparición de nuevas variantes, la protección contra la enfermedad grave se mantiene gracias a la inmunidad celular.

Como profesionales sanitarios, debemos intentar convencer a todas las personas de riesgo de que se vacunen, muy especialmente a aquellas que aún no se han infectado, porque estamos seguros del beneficio de las vacunas. A la gente joven y sana se les debe ofrecer la vacuna, pero vacunarlos no debe ser una prioridad del sistema de salud; en este caso hay que introducir valoraciones de beneficio-riesgo y de número de personas a vacunar para evitar una hospitalización o muerte. En el caso particular de la población infantil, la vacunación debería valorarse caso a caso entre la familia y su equipo de salud.

El papel de las dosis de recuerdo debe estudiarse con más detalle para analizar en qué grupos poblaciones pueden contribuir a una disminución adicional del riesgo de enfermedad grave. Necesitamos más estudios para aclarar a quién deben administrarse, cada cuánto tiempo, y si sería conveniente hacerlo con vacunas adaptadas a las nuevas variantes. En cualquier caso, parece claro que las dosis de recuerdo deberían reservarse para las poblaciones más vulnerables.

La disminución de la protección contra infección y enfermedad leve, especialmente con ómicron, tiene implicaciones importantes para la política de vacunación. Vacunar a toda la población, incluyendo a la de muy bajo riesgo y la infantil, no va a evitar la circulación del virus. Vacunarse o no es una decisión individual, y no se debe presionar a nadie para que se vacune en aras de un beneficio colectivo que no sabemos hasta qué punto existe y cuánto tiempo podría durar. No lo hemos hecho nunca antes y no debemos hacerlo ahora. Los certificados de vacunación para acceder a ciertos servicios, más allá de las dudas éticas sobre su implantación, carecen de evidencia científica sobre su utilidad en la disminución de contagios y casos graves.

La situación de la vacunación a nivel mundial es profundamente inequitativa. Mientras los países ricos están vacunando a niños y niñas o administrando dosis de recuerdo a gente joven, algunos países pobres aún no han podido completar la vacunación de los mayores o los profesionales sanitarios; en África solo el 10% de la población ha completado la vacunación. Siendo las vacunas un bien finito, entre todos tenemos el deber de racionalizar su uso en función del beneficio esperado de cada dosis administrada.

Comunicación "menos alarmista"​

Algunos gobiernos, "expertos" en covid y medios de comunicación siguen usando el miedo como estrategia comunicativa. Los peores escenarios y las previsiones más catastrofistas siempre gozan de mayor espacio comunicativo. Errar por exceso de alarma siempre penaliza menos que errar por defecto. En general, sobra alarmismo y falta análisis y contexto.

Se retransmiten en directo cifras récord de contagios sin aclarar que la mitad son asintomáticos y que la inmunidad conseguida y la llegada de ómicron han roto por completo la relación entre contagios, enfermos, ingresos y muertes. Nunca antes ha existido tanta confusión entre el número de personas contagiadas, detectadas, contagiosas y enfermas. Tenemos que dejar de contar y reportar el número de infecciones diarias, que ya no tienen ningún interés: la sexta ola puede haber infectado a más del 10% de la población en pocas semanas, mientras que los casos graves se han mantenido en valores relativamente bajos.

Lo importante siempre deberían haber sido las defunciones, y en este sentido nunca volveremos a la situación catastrófica de marzo y abril de 2020. En la comunicación de las defunciones es importante introducir conceptos como el exceso sobre la mortalidad esperada, los años potenciales de vida perdidos, y distinguir si las defunciones son por covid o con covid. Por otro lado, tendremos que admitir como sociedad (igual que hacemos con la gripe, el tabaquismo, los suicidios o los accidentes, entre otras muchas causas) que durante los próximos años habrá un número de defunciones por o con COVID que serán inevitables. La pandemia no acabará cuando no haya defunciones, sino cuando los medios y gobiernos les den el mismo tratamiento que al resto de causas.

Se ha usado también el miedo a un posible colapso hospitalario que obligue a demorar la atención a otras patologías, como sucedió durante la primera ola. Esa situación no se ha vuelto a producir o lo ha hecho de forma muy puntual, aunque continúa siendo cierto que una proporción muy pequeña de casos graves en un contexto de un número muy grande de infecciones simultáneas puede acabar por causar un número importante de hospitalizaciones.

Habrá que homogeneizar protocolos de ingreso tanto convencional como a unidades de críticos, así como distinguir si hablamos de ingresos por covid, con covid o de simples hallazgos casuales en las pruebas de ingreso por otros procesos o infecciones nosocomiales. Conocer la estancia media y el porcentaje de pacientes que requieren ventilación mecánica también ayudarían a comprender mejor la dimensión del problema, así como la ocupación hospitalaria global (no solo el número de pacientes con un test positivo).

Sea como fuere, ha habido tiempo suficiente para elaborar planes de contingencia que permitan ampliar la capacidad hospitalaria del sistema público de forma rápida si fuera necesario; no podemos colapsar la Atención Primaria indefinidamente y seguir hipotecando la vida social y económica del país para evitar un hipotético colapso hospitalario en el futuro.

Al miedo se le une a menudo la culpabilización. Contagiarse o contagiar un virus respiratorio no es culpa de nadie. Si los casos suben, no es porque "nos hayamos relajado" o porque "nos portemos mal". Como se ha visto, la dinámica de una epidemia es mucho más compleja y en ella influyen multitud de factores. No se pueden obviar además los determinantes sociales que contribuyen a la infección: imposibilidad de teletrabajar, necesidad de desplazarse en transporte público, hacinamiento o imposibilidad de aislarse en la vivienda, dificultad laboral para hacer aislamientos y cuarentenas, etc. Los gobiernos no pueden traspasar a los ciudadanos sus responsabilidades en estos ámbitos.

Recuperación de la (vieja) normalidad​

Durante 2020 y 2021 se han ensayado multitud de medidas poblacionales para tratar de reducir la interacción social, con la asunción de que eso reduciría la circulación del virus y por ende las formas graves de la covid-19. Estas medidas incluyen desde el confinamiento domiciliario inicial hasta confinamientos perimetrales, limitación de aforos o cierre de negocios, toques de queda, uso obligatorio de mascarillas, educación superior no presencial o limitación de reuniones.

Los distintos países y comunidades autónomas han ensayado varias de estas medidas en distintos momentos, sin que hasta el momento tengamos una evaluación clara y rigurosa de cuál es la efectividad de cada una de ellas en términos de hospitalizaciones y defunciones, y cuáles son sus potenciales efectos nocivos: pérdidas económicas y de puestos de trabajo, conculcación de derechos fundamentales (circulación, reunión, propia imagen, educación), aumento de trastornos de salud mental, etc.

En definitiva, ha faltado una correcta evaluación de la relación beneficio-riesgo de cada una de las medidas adoptadas y un verdadero debate social sobre su implantación. En el momento actual ya no tiene sentido mantenerlas y debe planificarse su eliminación, empezando por la absurda recuperación de la obligatoriedad de la mascarilla en espacios exteriores.

Los gobiernos deben centrar sus esfuerzos en proteger a las personas más vulnerables en lugar de tratar de frenar, probablemente con poco éxito, la circulación del virus a nivel poblacional, circulación que, por otra parte, sabemos que mejora nuestra inmunidad.

Esta protección focalizada se puede conseguir a partir de tres ejes: vacunación de las personas de riesgo, recomendaciones específicas para las personas vulnerables (minimizar contactos cercanos con personas con sintomatología respiratoria, valorar el uso de mascarillas FFP2 en situaciones de alto riesgo de contagio en momentos de incidencia elevada) y actuaciones específicas en ámbitos como las residencias geriátricas, que en algunas comunidades autónomas han concentrado más de la mitad de todas las defunciones por COVID-19. Cualquier política de salud debe contemplar la correcta atención a las residencias como una de sus prioridades.

Debemos recuperar cuanto antes la vieja normalidad, es decir, la vida como la conocíamos antes de marzo de 2020: sin mascarillas ni limitaciones de la interacción social. La prevención cuaternaria también debe aplicarse a la salud pública, y es especialmente urgente en el ámbito escolar. Sabemos que los niños y niñas no sufren las formas graves de la enfermedad ni son transmisores particularmente efectivos, pero a pesar de ello tuvimos las escuelas cerradas durante meses, y luego les hemos impuesto las medidas más severas: uso de mascarilla durante toda la jornada, prohibición de mezcla entre grupos y pruebas y cuarentenas cada vez que se detecta un positivo.

Estas medidas provocan dificultades en el aprendizaje y la socialización, además de dificultar la conciliación familiar al no existir ninguna ayuda para mantener las cuarentenas infantiles. El balance beneficio-riesgo es desfavorable y en estos casos la prudencia no es hacer muchas cosas, sino que, como sabemos en Atención Primaria, a menudo lo prudente es no hacer nada.

"Dejar de hacer para poder hacer"​

La mayoría de países, entre ellos España, han implantado un sistema de control individual de los contagios basado en el testeo de los casos sospechosos y su aislamiento domiciliario en caso de resultar positivos, junto con el rastreo y cuarentena domiciliaria de sus contactos. Este sistema consume mucho tiempo y recursos y, como se ha vuelto a demostrar en la sexta ola, cuando aumenta de forma importante el número de casos deja de ser viable y colapsa rápidamente.

En España, el sistema pivota sobre la Atención Primaria. La detección de casos, el estudio de los contactos más cercanos, la prescripción de las bajas correspondientes y la atención a los enfermos de la covid-19, añadida a la atención habitual, han supuesto una carga en muchas ocasiones insoportable para los centros de salud. Esta sobrecarga, añadida a una ya muy precaria situación anterior, ha hecho imposible mantener nuestras señas de identidad: accesibilidad, longitudinalidad, presencialidad y equidad.

Mantener el sistema de testeo y rastreo, gestionar los casos positivos por autodiagnóstico en asintomáticos, asumir la vacunación y afrontar las consecuencias de la pandemia han desplazado las actividades preventivas, el diagnóstico de nuevas enfermedades graves o el control de enfermedades crónicas. Las consecuencias negativas de todo ello se verán en un futuro inmediato.

Como apuntaba Juan Simó en una excelente entrada en su blog, ha llegado el momento de dejar de hacer para poder hacer: dejemos de visitar y testar a personas sanas con síntomas menores, dejemos de rastrear y testar a sus contactos, abandonemos los aislamientos y las cuarentenas. Todas estas actividades, que tuvieron sentido en el pasado, se han visto superadas con la inmunidad adquirida (tanto por infección como por vacunación) y la llegada de ómicron.

El objetivo debe ser tratar la covid como hacemos con la gripe: diagnóstico clínico y recomendaciones generales sobre autocuidado y prevención de contagios a personas vulnerables, reservando la atención sanitaria para las personas que lo necesiten por su sintomatología o vulnerabilidad. Solo así podremos atender debidamente a quien de verdad lo necesite, por covid o por cualquier otra dolencia.

La sexta ola y el colapso que ha producido en la Atención Primaria y en Salud Pública en muchas partes del país han hecho avanzar en esta dirección. El Consejo Interterritorial ha propuesto medidas como establecer criterios de priorización para el testeo en función de la sintomatología o la vulnerabilidad, la limitación del rastreo a ámbitos vulnerables, el acortamiento de los aislamientos o la eliminación de las cuarentenas en las personas vacunadas. Estas medidas deben consolidarse y mantenerse más allá de la actual situación de colapso, además de establecer un calendario realista para el cese progresivo del sistema de control de contagios.

Es necesario un mensaje contundente y coordinado desde todas las instituciones para revertir la necesidad que hemos creado de realizar diagnóstico etiológico de las infecciones respiratorias leves, ya sea en los centros de salud o con test de autodiagnóstico; el diagnóstico etiológico debe reservarse solo para los sistemas centinela de vigilancia epidemiológica. La incapacidad temporal merece una mención especial: es el momento de apostar definitivamente por las bajas autodeclaradas para la patología aguda leve, como ya se hace en otros estados, asegurando la equidad de acceso.

Ni el sistema de salud ni la sociedad en su conjunto pueden permitirse continuar testando a personas asintomáticas o con síntomas leves y aislando a todos los positivos, con las consecuencias que ello conlleva a nivel social y económico por las bajas laborales masivas de personas sanas. Debemos acabar con la excepcionalidad: la covid-19 debe ser tratada como el resto de enfermedades. La inmunidad adquirida y la llegada de ómicron así lo permiten.

 


Lo que debería haber sido una cuestión meramente migratoria, se ha terminado convirtiendo en una batalla de simbología política. Algunos detractores de Djokovic están llegando al extremo de pedir su expulsión de Australia para impedir que un anti-vacunas se convierta en el mejor tenista de la historia.
 

Militares coaccionados para inocularse​

Son muchos los testimonios que nos llegan de militares, familiares o allegados a ellos, denunciando las presiones a las que se ven sometidos para inocularse un experimento génico, que ha provocado ya más muertes que el propio virus.

Las cifras de efectos adversos y muertes son alarmantes, de ahí que ninguna empresa farmacéutica se haga responsable de los efectos secundarios y letales, derivados de las mal denominadas “vacunas”.

Ayer recibimos un correo que están enviando desde el Cuartel General del Mando Aéreo, que adjuntamos.

El texto no puede ser más mezquino y manipulador. No hay un solo punto donde digan la verdad. Es aberrante que desde el Gobierno de España y la cartera del Ministerio de Defensa se esté sometiendo a este sucio chantaje a nuestro Ejército. Del mismo modo es igual de triste que no pocos jefes militares se vendan por un ascenso o sabe Dios qué tipo de chantajes. Juzguen ustedes mismos.

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Pablo Iglesias da a entender que agrediría a los «no vacunados» si infectaran a su padre y les acusa sin pruebas de colapsar hospitales​

Pablo Iglesias es un inútil. En este humilde periódico digital siempre lo hemos tenido claro y nunca lo hemos ocultado. Mientras otros no se cansaban de tacharle de maquiavélico, de socialcomunista, de filoterrorista mesíanico… en #EuskalNews nunca entramos en esas tonterías dignas de gentuza como Federico Jiménez Losantos, más conocido como Pfizerico. Mamarrachadas dignas de gente que todavía se cree el cuento de derecha vs izquierda.

No, en este humilde digital nunca hemos utilizado esa jerga para referirnos al ‘Coletas’ ni le hemos dado una importancia que en realidad no tenía. Simplemente nos limitamos a destacar lo inútil que era, por mucho que las TV mainstream trataran de vendérnoslo como un mesías que nos iba a salvar de todos los males. Eso sí, también destacamos que era mala persona. Porque lo era, claramente. Y ayer lo demostró en la Cadena SER.

Resulta que el exlíder de Unidas Podemos sigue acudiendo cada lunes a la Cadena SER como tertuliano. Un puesto que desempeña al lado de Carmen Calvo y de Jose Manuel García Margallo y en el que suele dar titulares que generan mucha polémica. Parece que le tienen para eso.

El último, el de este mismo lunes en el que ha atacado con furia a las personas que deciden rechazar esos polémicos medicamentos experimentales a los que llaman «vacunas COVID». Y es que el exvicepresidente ha desvelado que su padre supuestamente se ha contagiado por el virus chino en las últimas semanas y que ha tenido que ser ingresado en la UCI por unas complicaciones. Una pulmonía lateral que ha sido tratada en cuidados intensivos y que, según él, podría haberlo matado. ¿Pero no le iba a proteger la vacuna (por edad, entendemos que ya llevaría 3 dosis)?



Claro, para el pocas luces de Vallecas (no tardó en escapar en cuanto punto hacerlo) la culpa parecen tenerla los «no vacunados». Las inútiles vacunas que se puso su padre, nada que ver. De hecho, seguro que se piensa que le han salvado la vida y que de no hacerlo su padre ahora mismo estaría en un cementerio. Ya sabéis, pura lógica covidiana. También cabe a destacar que es por todos sabido que Iglesias nunca apunta hacia donde tiene que apuntar, es decir, hacia arriba. No. El prefiere atacar a los que están abajo, es decir, al pueblo.

El ex líder podemita, quien parece más un comercial de Pfizer o un directivo de BlackRock que uno de los promotores de aquel movimiento llamado 15-M, continuó diciendo que muchas unidades de críticos están colapsadas por culpa ellos, y que si eso hubiese provocado que su padre no pudiese haber accedido a la UCI, él tendría ganas de agredir a los no vacunados. “Si no hubieran podido ingresar a mi padre porque las UCI estaban llenas de personas sin vacunar hubiera tenido ganas a algo incluso más grave que joderlos”.



En otras palabras, que se quiso marcar un Macron o un Trudeau, pero que le salió el tiro por la culata. Y es que, esa expresión, la de “joder”, que venía a colación de las palabras que ha usado el presidente del ejecutivo en Francia, Emmanuel Macron, quien señaló que tiene ganas de “joder” a los no vacunados con nuevas totalitarias restricciones selectivas que impidan hacer vida social normal a estas personas que no se tragan sus bulos oficiales.

Unas palabras, las de Iglesias, que no han sido reprochadas por los políticos de la mesa ni por el conductor del programa, Aimar Bretos. De hecho, Carmen Calvo ha defendido el ataque a los que no se han vacunado: «Ha habido un falso debate sobre la libertad. La libertad cuando afecta a los demás no es tuya, no es tuya por entero”. Hasta García-Margallo ha optado por “aislar” a los que no se hayan inmunizado diciendo que «nadie tiene derecho a contagiar a los demás”. “Si no te vacunas te quedas en casa”, ha defendido. Otro «liberal» con pocas ganas de libertad…

 

¡Escándalo! ¡Intubación presuntamente no autorizada en el Hospital General de Valencia!​

¡Escándalo absoluto! Resulta que nuestro colega Fernando Vizcaíno, el activista valenciano al que seguramente conoceréis por ser la cara visible de ReVelión en la Granja, nos ha pasado una información que nos ha puesto los pelos de punta y, tal y como no podía ser de otra manera, nos ha pedido que le demos toda la difusión que podamos. Por ende, tras leer la noticia, os emplazamos a compartirla a tope.

Según ha denunciado (tenemos las pruebas) Fernando Vizcaíno a través de las redes sociales en las que está presente, se ha producido una nueva intubación presuntamente no autorizado (habrá decenas de miles, pero no se denuncian) en el Hospital General de Valencia. ¡Un escándalo! Vamos al grano.

El afectado, al que llamaremos S.S. para mantener un preciado anonimato que visto lo visto le puede salvar la vida, es extranjero y no tiene familia en España, por lo que, al margen de su pareja, se encontraba bastante solo hasta que ReVelión en la Granja ha acudido en su ayuda.

A su pareja, a la cual él autorizó para la toma de decisiones en caso de empeoramiento de su situación y a la que le dijo que «no quería ser intubado», no la dejan entrar en el mencionado centro hospitalario valenciano, alegando que no tiene pasaporte COVID, según denuncia la víctima.

El equipo jurídico de ReVelión en la Granja ha realizado una petición al centro hospitalario del historial clínico del paciente para realizar un cambio de tratamiento a ozono terapia, el cual se ha demostrado muy efectivo contra numerosos virus e incluso está siendo un remedio utilizado por famosos, como es el caso del influencer multimillonario Gianluca Vacchi.

Si mañana, jueves, no hay respuesta por parte del hospital, será convocada una concentración de urgencia para el mismo viernes por la mañana», nos ha informado Fernando Vizcaíno. El propio activista valenciano ha colgado un video en su canal de Odysee donde detalla todo lo ocurrido y los pasos a seguir a partir de ahora para salvar la vida de S.S.:



Asimismo, nos gustaría compartir con todos vosotros la escalofriante conversación de Whatsapp entre la víctima, S.S., y su pareja, a la cual no le dejan entrar en el centro hospitalario por carecer de Pasaporte COVID. Nos ha dejado los pelos de punta. Ahí va la conversación:




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La EMA y la OMS frenan el plan de Sánchez de tratar la Covid como una gripe porque aún es un "virus epidémico"​

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Europea del Medicamento (EMA) han frenado este martes los planes del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para empezar a buscar "parámetros diferentes" para tratar la Covid como una gripe ordinaria o una enfermedad respiratoria más.

Aunque el Gobierno no contempla el nuevo sistema hasta que termine la sexta ola, estos dos organismos internacionales consideran prematuro cambiar el estatus de la emergencia sanitaria por la Covid, que, según la OMS, en los próximos seis meses todavía se cobrará en Europea cientos de millones de contagios.

Por su parte, la EMA ha advertido de que la conversión de la Covid en una enfermedad endémica todavía está lejos. "Sigue siendo un virus epidémico como muestran los datos. No olvidemos que seguimos en una pandemia", ha apuntado en rueda de prensa su responsable de la estrategia de vacunas, Marco Cavalieri respondiendo directamente al planteamiento que este lunes planteó Sánchez.

"Por supuesto, nadie sabe cuándo estaremos al final de túnel pero aún no estamos ahí y lo que es importante y que estamos viendo es que vamos a que el virus se convierta en endémico pero no creo que hayamos alcanzado ya esta situación", ha abundado en una rueda de prensa en la que la EMA ha expuestos sus "datos preliminares" sobre la variante ómicron y en la que ha advertido en contra de considerarla "leve".

"Ómicron es altamente contagiosa, provoca elevadas cifras de gente infectada. Es importante ser conscientes de su carga potencial y no minusvalorarla como una enfermedad leve", ha insistido Cavalieri, acerca de la reflexión que algunos países como España empiezan a hacer de una variedad de la Covid que está provocando muchísimos contagios que no se traducen como hasta ahora en términos de ingresos hospitalarios, en UCIS y en fallecimientos.

"No olvidemos que seguimos en una pandemia", ha reiterado el responsable de la EMA, que no obstante sí ha concedido que la vacunación y los contagios están produciendo "mucha inmunidad", que hará que "nos moveremos más rápidamente a un escenario que sea más endémico".

La posición que ha adoptado la EMA en relación con la "búsqueda de nuevos parámetros" para evaluar la Covid es especialmente importante, puesto que Sánchez también dijo que es un "debate" que España quiere abrir en la UE. Según explicaron fuentes del Ministerio de Sanidad no tendría sentido hacerlo de forma unilateral y que aquí se evaluara la evolución de la crisis sanitaria de una forma distinta que Francia o Alemania.

La OMS pide ser "precavidos"​

Sin embargo, para la EMA todavía no se ve el momento en que la Covid pase a ser endémica y algo similar cree la Organización Mundial de la Salud (OMC), que horas antes ha considerado también que es prematuro considerar que este virus se ha convertido en una enfermedad endémica y ha pronosticado que todavía quedan semanas de elevadas tasas de contagios, particularmente en Europa.

"Hay que ser muy precavidos con las predicciones sobre el futuro", ha dicho el director de OMS-Europa, Hans Klug, que ha informado de que en la primera semana del año ha habido siete millones de casos nuevos en Europa y Asia Central. En su último informe, la OMS cree que más del 50% de la población europea -unos 250 millones de personas-habrá contraído la Covid en las próximas seis a ocho semanas.

España busca alternativas y apoyos​

De este modo, la EMA y la OMS parecen no tener tanta prisa por cambiar de estatus a la crisis sanitaria por la Covid como España, que ya ha empezado a moverse a nivel europeo y también dentro de sus fronteras.

Tal y como dijo ayer Sánchez, la ministra de Sanidad, Carolina Darias, ya lo ha planteado a sus homólogos europeos. A nivel nacional, los expertos del Gobierno y las comunidades estudian un nuevo modelo. Una de las alternativas que se contemplan sería crear un sistema centinela similar al que existe para la gripe estacional, que establecería puntos de control -por medio de determinados doctores o lo que ocurra en ciertos centros de salud y hospitales- para determinar la presencia del virus. De esta manera se superaría el sistema actual, que descansa en el número de ingresos en hospital y UCIs y en su rasgo más popular: el número diario de contagios, que en esta sexta ola ha batido todos los récords y que ha quedado desvirtuado después de transferir a los ciudadanos la responsabilidad de diagnosticarse y aislarse.

"Es un debate que estamos intentando abrir en el plano europeo", dijo Sánchez este lunes. Según apuntó, es "un debate necesario" para decidir cómo medir la pandemia una vez que se ha reducido la mortalidad y que esta se encamina a convertirse en una enfermedad endémica. "En la primera ola teníamos letalidades del 13% y hoy de media, cerca del 1%. Tenemos las condiciones para que, con precaución, poco a poco en el nivel europeo empecemos a evaluar la evolución de esta enfermedad con parámetros diferentes", dijo el presidente español.

No a la cuarta dosis​

La EMA es un organismo que depende de la Comisión Europea y de momento no acompaña los planes españoles. Por el contrario, Cavalieri ha reiterado este martes algo en lo que todos los países de la UE están de acuerdo, en la necesidad de administrar una tercera dosis de la vacuna para que los ciudadanos recuperen la protección frente a padecer una Covid grave, que la variante ómicron disminuye. Por el contrario, ha rechazado continuar después con la cuarta dosis, como ya ha empezado a hacer Israel.

Que la variante ómicron hace disminuir la efectividad de las vacunas es una de las conclusiones "preliminares" que ha comunicado la EMA este martes, en base a datos de lo que ocurre en Sudáfrica o en el Reino Unido. "La evidencia sugiere que las vacunas siguen dando una alta protección", ha dicho Cavalieri, que ha indicado que con dos dosis son capaces de evitar el 70% de los casos graves y hasta el 90% de las ocasiones si se tiene puesta una tercera dosis.

"Cada vez está más claro que [la dosis de refuerzo] fortalece la efectividad de las vacunas, fortalece la repuesta y restaura y extiende la protección", ha dicho el representante de la EMA, que también ha animado a las mujeres embarazadas a que se vacunen contra la Covid y a los niños de entre 5 y 11 años.

De lo que la EMA no se muestra tan partidaria es, tras la tercera dosis, la UE contemple ya administrar una cuarta con un intervalo de seis meses que ha considerado demasiado corto.

"Repetir la vacuna con un corto intervalo no es una estrategia sostenible a largo plazo", ha apuntado Cavalieri, que ha añadido que la EMA no tiene "datos" sobre su pertinencia pero que ha adelantado que "no podemos continuar dando dosis de refuerzo", al menos a la población general, porque ha considerado una "historia diferente" en el caso de la población inmunocomprometida.

Aunque poco antes había 'respondido' a la propuesta de Sánchez diciendo que todavía la Covid no es endémica, sí ha contemplado algo parecido al referirse a las dosis de refuerzo después de la tercera. "Es mejor empezar a pensar en dosis de refuerzo más espaciadas en el tiempo, que deberán sincronizarse con la llegada de la estación fría, como la vacuna de la gripe". "Ahora tenemos que pensar cómo hacer la transición de una pandemia a un estado de endemia", ha remachado.

 

El TSJ avala el pasaporte covid frente a los recursos​

El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana acaba de rechazar el primero de los recursos presentados contra la decisión de la Generalitat Valenciana de imponer la exigencia de pasaporte covid en la hostelería. El tribunal avala así a la Generalitat Valenciana y a la conselleria de Sanitat frente a los recursos que han intentado suspender esta medida alegando que la existencia de daños irreparables para el sector.

El fallo del tribunal tiene en cuenta los argumentos esgrimidos por la administración valenciana y la gravedad de la pandemia y de la sexta ola y, por ello, ha decidido desestimar las medidas cautelares solicitadas en el recurso. Considera que los demandantes no concretan ni cuantifican, por ejemplo, el supuesto "daño irreparable" que conlleva la aplicación de la norma aprobada por Sanitat.

Además, el tribunal estima que frente al interés del recurrente en conservar intactos todos sus derechos, sin ningún tipo de limitación o restricción, ha de prevalecer el interés público, "pues es obvia la necesidad de mitigar y detener la infección por COVID-19, en garantía de la vida y de la salud de los ciudadanos y de las propias Administraciones Públicas, como prestadoras de los servicios médicos y asistenciales"

 

Miles de vuelos completamente vacíos: ¿por qué las aerolíneas están haciendo esta ridiculez en lugar de dejar los aviones en tierra?​

Para la industria de la aviación —y muchas otras—, el surgimiento de Ómicron ha caído como un balde de agua fría. La incertidumbre generada por la variante generó que millones de personas volvieran a quedarse en casa como una medida de prevención. Esto, desde luego, afectó a las aerolíneas de distintas partes del mundo, que vieron cómo la venta de vuelos disminuyó. Lo ridículo de esta situación, sin embargo, es que los aviones no han dejado de operar pese a no ser requeridos.

El diario The Bulletin, de Bélgica, informa que Lufthansa, la compañía aérea alemana, operó 18.000 vuelos vacíos —o casi vacíos— durante el invierno. ¿Por qué? En la Unión Europea, las aerolíneas están obligadas a operar al menos el 50% de sus vuelos programados para conservar el derecho a despegar y aterrizar en los aeropuertos. Básicamente, entonces, lo hacen por cumplir una regla que en los tiempos actuales no tiene sentido.

De hecho, antes de la pandemia, la regla establecía ese porcentaje en 80%, pero disminuyó para reducir las afectaciones económicas a las aerolíneas. No obstante, la reglamentación actual sigue siendo desproporcionada en una época en la que la industria no se ha recuperado por completo.

En Bélgica hay preocupación​

Brussels Airlines, filial de Lufthansa y una de las principales aerolíneas de Bélgica, operó 3.000 vuelos en estas condiciones en los últimos meses. La alarmante situación atrajo las miradas del Ministro de Movilidad del mencionado país, Georges Gilkinet.

En una carta dirigida a la comisaria Europea de Transportes, Adina Valean, el susodicho externó su preocupación por el tema. Gilkinet señaló que las normas establecidas son "incompresibles", no solo en términos económicos, también ecológicos. Evidentemente, los aviones están consumiendo combustible cuando podrían estar parados en tierra.

Por su parte, Carsten Spohr, CEO de Lufthansa, expresó lo siguiente: "En casi todas las demás partes del mundo, se han encontrado excepciones amigables con el clima en tiempos de pandemia. La Unión Europea no permite esto de la misma manera”.

Mientras el asunto se resuelve favorablemente, en Lufthansa ya contemplan cancelar 33.000 vuelos programados para finales de marzo. Por el momento, es la única manera de evitar hacer vuelos vacíos sin romper la normativa.

 

Darias anuncia que España comenzará a vigilar la Covid-19 como una endemia tras la sexta ola​

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha anunciado que España comenzará a cambiar el sistema de vigilancia y control de la Covid-19 una vez se haya superado la sexta ola, "nunca antes", ya que "la enfermedad pandémica poco a poco va adquiriendo características de endemia".

"Resulta evidente que, a pesar de esta sexta ola, la situación no es igual a otras olas anteriores. Las altas coberturas vacunales, las presencia cada vez más alta de Ómicron y las incidencias que hemos tenido están cambiando progresivamente la epidemiología de la Covid-19", ha expresado Darias, que ha recordado el impacto de las vacunas en esta transformación de la pandemia.

Ante este cambio, Darias ha puesto de relieve la necesidad de "anticipar nuevos escenarios". "Por ello, tenemos que comenzar a valorar la adaptación a un nuevo sistema de vigilancia y control de la Covid-19 una vez superada la sexta ola, nunca antes", ha añadido la ministra.

Así, ha añadido que este proceso de valoración ya lo están iniciando las personas expertas de la Ponencia de Alertas y, al mismo tiempo, ha anunciado que ya se está promoviendo esta discusión "de nuevos horizontes" con los socios europeos, "para determinar las mejores opciones para enfrentarnos a una enfermedad pandémica que gradualmente va adquiriendo características de endemia", ha remachado Darias.

"Todo apunta a un cambio de vigilancia de la emergencia a una vigilancia sostenida, que se hará de la mano de expertos y de manera conjunta con quienes conformamos el SNS", ha señalado Darias, para destacar que, en la reunión del CISNS de hoy "muchos pedían esta nueva métrica al finalizar la sexta ola".

Así, Darias ha incidido en que Ómicron esta siendo una variante más leve que las anteriores, ya que, de los casos infectados entre el 13 y el 26 de diciembre, se habían hospitalizado menos del 2 por ciento, una cifra menor que el 6 por ciento notificado en los dos meses anteriores y que difiere también del 8 por ciento registrado en la tercera ola de enero de 2021. "Esta misma evolución descendente se observa en la probabilidad de ingreso en UCI y en la letalidad en todos los grupos de edad", ha añadido la ministra de Sanidad.

No obstante, ha advertido de que los casos de Covid de ayer ya ocupan el 13 por ciento de camas hospitalarias y el 23 por ciento de las UCI, "pero no superan de momento lo observado en la tercera ola, hace un año, pese a tener ahora incidencias tres veces superiores que aquel tiempo", ha detallado Darias.

También ha puesto de relieve que, a día de hoy, el 86 por ciento de la población mayor de 60 años cuenta ya con la pauta de refuerzo y el 37 por ciento de los niños de entre 5 y 11 años tienen la primera dosis de la vacuna. Al respecto, ha recordado que el objetivo es que el 70 por ciento de los niños estén vacunados de la primera dosis en la semana del 7 de febrero. "Vacunar es salvar vidas, de ahí que sea nuestro objetivo prioritario", ha reiterado.

Por último, ha hecho un llamamiento a las embarazadas para que aún no se han vacunado para que lo hagan, ya que la inmunización proporciona "una protección muy importante frente a la hospitalización y frente enfermedad grave" y, además, "las vacunas son seguras"

 

Alemania no descarta el cierre de Telegram si no pone coto a los bulos de los antivacunas​

Alemania podría cerrar Telegram si el servicio de mensajería -popular entre los grupos de extrema derecha y las personas que se oponen a las restricciones relacionadas con la pandemia- sigue violando la ley alemana, dijo la ministra del Interior, Nancy Faeser, en declaraciones publicadas el miércoles.

"No podemos descartar esto", dijo al semanario Die Zeit. "Un cierre sería grave y claramente un último recurso. Primero hay que agotar todas las demás opciones". Asimismo, añadió que Alemania está discutiendo con sus socios de la Unión Europea cómo regular Telegram.

El servicio de mensajería podría estar violando la ley alemana​

La extrema derecha alemana y las personas antivacunas han encontrado su sitio perfecto en la plataforma de mensajería Telegram, que funciona ahora como caldo de cultivo para bulos, odio y amenazas. La legislación alemana obliga a las compañías a vigilar el contenido de sus plataformas, limitando discursos de odio como pueden ser las amenazas de muerte.

La aplicación, fundada en 2013, es la principal competencia del servicio de mensajería WhastApp en todo el mundo. El Ministerio de Justicia de Alemania ya ha advertido a Telegram del incumplimiento de la ley en varias ocasiones pero parece que la plataforma hace caso omiso de dichas notificaciones.