Angela Merkel pide a los alemanes festejar la Navidad por videollamadas, sin visitas familiares​

Angela Merkel ha instado a los alemanes a evitar visitar a sus familiares durante la Navidad y utilizar videollamadas.
Alemania está luchando contra un aumento en las infecciones y muertes por coronavirus a medida que las celebraciones de la rápida recuperación del país de la primera ola se convierten en ira por las vidas perdidas durante la segunda.

"Las mujeres y hombres, estacionados lejos de casa para garantizar nuestra seguridad, saben lo que significa tener un contacto limitado con sus seres queridos", dijo la canciller alemana en su video podcast semanal.
“Saben lo que significa poder usar Skype durante un largo período de tiempo en lugar de estar juntos”, indicó.

Alemania registró más de 31 mil nuevas infecciones y 702 muertes el sábado, dijo el Instituto Robert Koch para enfermedades infecciosas, lo que representa un aumento en los casos de casi el 60 por ciento.
El país entró en un duro bloqueo el 16 de diciembre, cerrando todas las tiendas no esenciales e imponiendo toques de queda en algunas áreas, y se espera que las medidas duren hasta al menos el 10 de enero.

Merkel ha estado haciendo llamamientos emocionales antes de Navidad y Año Nuevo, invitando a los alemanes a evitar viajes innecesarios y limitar los contactos sociales al mínimo absoluto.

“Lo que nos espera a muchos de nosotros durante la Navidad es normal para las personas en misiones en el extranjero”, dijo.

El 27 de diciembre se espera que Alemania comience a implementar la vacuna COVID-19 desarrollada por BioNTech y la compañía estadounidense Pfizer.

 



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Vacunarse contra la Covid será voluntario, pero Sanidad registrará a quienes rechacen inmunizarse​

La vacunación contra la Covid que empezará este domingo en España será voluntaria, pero eso no quiere decir que quienes rechacen inmunizarse vayan a permanecer en el anonimato. El Ministerio de Sanidad registrará con quienes no quieran ponérsela, para conocer los motivos y si estos varían entre lo distintos grupos de población.

Esta información se incluirá en el "registro de vacunación" de cada ciudadano y la medida aparece en la primera actualización de la Estrategia de Vacunación contra la Covid que el Ministerio de Sanidad ha difundido este lunes.

"Sin perjuicio del deber de colaboración que recae sobre los individuos, la vacunación frente a COVID-19 será voluntaria", indica el documento. A pesar de ello, añade que "se ,considera importante registrar los casos de rechazo a la vacunación en el Registro de vacunación, con la finalidad de conocer las posibles razones de reticencia en diferentes grupos de población".

Quienes sí acepten vacunarse deberán antes dar un consentimiento informado verbal, menos en determinadas circunstancias en las que deberá realizarse por escrito, por ejemplo cuando se trate de vacunar en el ámbito escolar a menores de edad, cuando padres o tutores no estén presentes.

Si se trata de "personas que tengan limitada la capacidad para tomar decisiones", las nuevas pautas de Sanidad indican que también será conveniente la información y autorización por escrito por parte del representante legal o personas vinculadas a él o ella por razones familiares o de hecho.

Residentes y médicos​

A falta de apenas seis días de que empiece a ponerse la vacuna contra la Covid, Sanidad ha especificado este lunes qué personas se incluyen en los cuatro grupos prioritarios identificados para ser los primeros en iniciar el proceso de inmunización, que constará de dos dosis, separadas por 21 días. La inmunidad "óptima" frente al coronavirus no llegará, apunta el documento, hasta entre 7 y 14 días tras haber recibido la segunda dosis.

De los cuatro grupos identificados como prioritarios, la vacunación empezará primero por dos de ellos, dado que en esta primera etapa "el número de dosis de vacunas serán limitadas". Así, los primeros serán los residentes y personal sanitario y sociosanitario que trabaja en residencias de personas mayores y de atención a grandes dependientes y personal de primera línea en el ámbito sanitario y sociosanitario.

Posteriormente, empezarán a vacunarse los otros dos grupos prioritarios, formado por personal sanitario y sociosanitario distinto al primero y personas consideradas grandes dependientes pero que no vivan en residencias.

Personas terminales y residencias con brotes​

En concreto, la vacunación empezará por las personas mayores o grandes dependientes en "residencias o centros de mayores”, incluidas personas "vulnerables o con gran dependencia" que acuden a centros de día, cuando estos estén vinculados a residencias de mayores.

La vacunación empezará "preferentemente" en las residencias más vulnerables, porque tengan mayor número de internos, menor capacidad de adopción de medidas de prevención y control o porque no hayan tenido casos de COVID-19.

Según el documento difundido este lunes por Sanidad, no está de momento tan claro si se vacunará a personas que se encuentren en "situación terminal" y en residencias donde exista un brote activo. Ambas situaciones deberán ser examinadas y valoradas por parte de Salud Pública, de forma individual, en el caso de personas terminales.

Junto a ellos se vacunarán también en primer lugar "todas las personas que trabajan en estos centros", tanto sanitarios como otro tipo de trabajadores, como administrativos, cocineros o personal de limpieza.

Personal con mayor riesgo de exposición​

Sanidad distingue entre el personal sanitario considerado de "primera línea" que se vacunará también en primer lugar porque tienen más riesgos de exposición al virus. Son el personal en el ámbito sanitario que trabaja de cara al paciente en unidades, consultas o circuitos COVID, en las puertas de entrada de pacientes agudos a los servicios de salud, personal de unidades móviles de atención directa a pacientes COVID-19, personal de transporte sanitario urgente, trabajadores en servicios de cuidados intensivo, de cualquier servicio de cuidado no intensivo donde se realicen procedimientos que puedan generar aerosoles, de servicios y unidades con pacientes de alto riesgo -oncología o hematología, por ejemplo-, de servicios centrales donde se toman y manipulan muestras que potencialmente pueden contener virus, personal sanitario de salud pública que trabaja en la gestión directa de la pandemia, de los equipos de vacunación y todos aquellos que van a participar en la administración de las vacunas frente a COVID19.

En estos colectivos se incluye también a administrativos, personal de limpieza, voluntarios o estudiantes. También al personal que trabaja en otros centros de atención a personas mayores y de riesgo diferentes a los anteriores, per no se incluye a cuidadores no profesionales, como familiares o convivientes.

Cuando pase esta primera etapa, en la que se vacunarán los dos colectivos anteriores, la vacunación continuará por los trabajadores en centros y

establecimientos sanitarios y sociosanitarios, pero que no tienen contacto estrecho con personas que puedan estar infectadas por Covid.

El cuarto de los primeros grupos prioritarios serán las personas consideradas "grandes dependientes, de grado III según la Ley de Dependencia, ya sean declaradas o quienes no lo sean pero esté "médicamente acreditado" que tienen enfermedades que requieran "intensas medidas de apoyo para desarrollar su vida".

 

El Vaticano avala las vacunas que utilizan líneas celulares de fetos abortados​

La Santa Sede precisa a los católicos que ponerse estas vacunas no implica su "aprobación moral" si es para evitar propagar la Covid-19

El Vaticano se ha pronunciado esta mañana sobre la controversia en lugares como Estados Unidos y España al asociarse las nuevas vacunas contra el coronavirus con células derivadas de abortos de hace décadas. La Congregación de la Doctrina de la Fe ha sido muy clara: si los ciudadanos no pueden elegir la vacuna que les van a poner "es moralmente aceptable utilizar las vacunas contra la Covid-19 que han utilizado líneas celulares de fetos abortados en su proceso de investigación y producción".

En España la polémica arrancó a raíz de unas declaraciones del cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, que dijo en junio que "el demonio existe en plena pandemia, intentando llevar a cabo investigaciones para vacunas y para curaciones. Nos encontramos con la dolorosísima noticia de que una de las vacunas se fabrica a base de células de fetos abortados”.

Los medicamentos no llevan tejidos de fetos humanos extraídos de un aborto​

También en Estados Unidos y Canadá ha surgido un debate al propagarse por las redes sociales un montaje que decía que la vacuna de AstraZeneca estaba fabricada con células de fetos. Los expertos en vacunología niegan con rotundidad que estos medicamentos puedan llevar tejidos de fetos humanos extraídos de un aborto. En lugar de eso, precisan que se usan líneas celulares creadas por medio de cultivos, copias y desarrollos de las células extraídas de tejidos humanos mucho tiempo después de su obtención, explicó la Agencia Efe.

En su comunicado de esta mañana, el Vaticano, que condena el aborto, indica a los católicos que usar estas vacunas "no implica ni debe implicar en modo alguno la aprobación moral del uso de líneas celulares procedentes de fetos abortados".

La Santa Sede asegura que ponerse las vacunas "no significa una cooperación formal con el aborto del que se obtuvieron las células"​

"El deber moral de evitar esa cooperación material pasiva -con el mal- no es vinculante si existe un peligro grave, como la propagación, por lo demás incontenible, de un agente patógeno grave: en este caso, la propagación pandémica del virus SARS-CoV-2 que causa la Covid-19", escribe el prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, Luis F. Ladaria.

"Por consiguiente -continúa-, debe considerarse que, en este caso, pueden utilizarse todas las vacunas reconocidas como clínicamente seguras y eficaces con conciencia cierta que el recurso a tales vacunas no significa una cooperación formal con el aborto del que se obtuvieron las células con las que las vacunas han sido producidas".

Eso sí, la Santa Sede ha hecho un llamamiento a la industria farmacéutica a que distribuyan vacunas "éticamente aceptables que no creen problemas de conciencia, ni al personal sanitario ni a los propios vacunados".