LAS RADIACIONES NO IONIZANTES Y SU EFECTO SOBRE LA SALUD HUMANA.
La investigación es de 2006 pero
su lectura es útil por tres motivos:
Porque ofrece una
panorámica general breve pero clara de los campos electromagnéticos (CEM).
Porque muestra que
ya en esos años había estudios que comprobaban —y de forma certera— los efectos negativos de los CEM en la salud.
Y porque con ella podemos ver la
diferencia en temáticas, abordaje y enfoques científicos (sin entrar a valorar lo político, que no es objeto de esta entrada) entre un país en que sus científicos y profesionales de la salud
no están presionados, supeditados y “orientados” por la industria de la telecomunicación y de la farmacéutica “capitalistas” (no hay más que observar el
resto de contenidos de la revista en que se publicó la investigación que nos ocupa); y aquellos en que sí lo están, porque sus gobiernos lo consienten y apoyan de forma más o menos encubierta.
Antes de pasar al estudio, sólo hacer
algunas puntualizaciones por nuestra parte para actualizarlo a fecha de hoy:
Sobre la relación causa-efecto entre salud y CEMs no ionizantes no térmicos, a pesar de las continuas presiones de la industria para ralentizar, ocultar o diluir la publicación de investigaciones independientes con otras propiciadas por esta,
la fuerte evidencia durante años ha sido imposible de obviar, no sólo en cuanto a las alteraciones descritas en el texto que nos ocupa, sino con
diversos tipos de cáncer (algo que
la justicia ya va reconociendo y
la OMS declaró públicamente en 2011 –
ver este y otros documentos oficiales aquí), como en otras alteraciones (por ejemplo, la
electrosensibilidad —EHS— o el
asma).
Sobre los efectos térmicos de los niveles muy bajos de las radiaciones, señalar que
las personas con EHS podemos notarlos y de forma intensa, con tan sólo tener cerca un teléfono inalámbrico DECT encendido, por poner un ejemplo. Es como si te quemaran la zona interna más fragil a las radiaciones de tu cerebro. De la severidad que la sintomatología puede llegar a alcanzar da muestra el
suicidio de afectados de EHS por este motivo.
RESUMEN
Los
bombardeos por radiaciones electromagnéticas son continuos, incesantes e imperceptibles; unos de forma natural y otros producidos por el hombre. La afectación que estos tienen sobre la salud humana constituye un aspecto controvertido en el campo de la ciencia debido a que las radiaciones electromagnéticas
en función de su frecuencia se clasifican en las que
pueden tener o no efectos biológicos, efectos o no sobre el hombre. Algunos efectos biológicos pueden ser
inocuos, como la radiación solar; otros, por el contrario, pueden desencadenar enfermedades como el cáncer, la esterilidad y otras menos conocidas. En el presente trabajo se hace un examen de la bibliografía publicada con el objetivo de situarlo en cierta perspectiva en relación con la salud.
Palabras clave: Bioelectromagnetismo, radiaciones no ionizantes, equipo de de radiolocalización.
La especie humana vive en un manantial electromagnético natural: el campo geomagnético y los fenómenos ondulatorios electromagnéticos atmosféricos. Ahora se deben añadir los producidos por la actividad humana (1). En un principio estos estaban referidos a las
torres eléctricas,
algunos aparatos electrodomésticos,
usos industriales específicos y los
radares.
En los últimos años se ha apreciado un
incremento sin precedentes de fuentes de campos electromagnéticos (CEM) utilizados con fines diferentes. Se han empleado en
la industria, la medicina, el comercio y prácticamente han invadido la vida diaria. El grado de producción ha alcanzado niveles tales que
los expertos alertan de una contaminación electromagnética ambiental (electrosmog) (2). Si esto es así
es obvio que incidan de algún modo sobre la salud humana.
Los CEM, sobre la base de la longitud y frecuencia de sus ondas, se subdividen en varios tipos, por lo que
se puede hablar de un espectro electromagnético (3). Ellos se clasifican
según su frecuencia en los de frecuencia
de menos de 3 kHz. Como son, la
resonancia magnética nuclear para diagnóstico médico, neveras, secadores de pelo, líneas de alta tensión; y los que su frecuencia varía
de 3 kHz a 30 MHz, entre ellos,
los monitores de computadoras personales, las antenas de radionavegación, radiodifusión modulada, antenas de radioaficionados y otras. Además están las que comprenden
de 30 MHz a 300 GHz y en este grupo se incluyen los
teléfonos celulares, hornos de microonda, antenas de estaciones de televisión, los
radares en general
y los
radiolocalizadores en particular (4).
Según esta clasificación los CEM son de
los tipos de baja frecuencia (0,03-0,3 MHz), media frecuencia (0,3-3MHz), alta frecuencia (3-30 MHz), muy alta frecuencia (30-300MHz), ultra alta frecuencia (0,3-3 GHz), supra alta frecuencia (3-30 GHz) y muy alta frecuencia (30-300GHz) (5).
En relación con la salud humana, las radiaciones emitidas por los CEM
se dividen, en función de su frecuencia (número de ondas electromagnéticas que pasan por un determinado punto en 1 s),
en radiaciones ionizantes y no ionizantes.
Las primeras son ondas electromagnéticas
de frecuencia muy alta que contienen una energía fotónica suficiente
para romper enlaces químicos a nivel molecular en las células. En
las segundas, aunque la energía fotónica es débil para romper enlaces químicos, tienen
efectos biológicos como son el calentamiento y la inducción de corrientes eléctricas en los tejidos y células (6). Por tanto, las ondas electromagnéticas conllevan el peligro de efectos biológicos que pueden desembocar en efectos adversos para la salud.
Lo anterior plantea la necesidad de comprender la diferencia entre estos dos tipos de efectos a la exposición al estresor electromagnético.
Un
efecto biológico ocurre cuando la exposición produce un cambio fisiológico detectable en un sistema biológico, pero un
efecto adverso para la salud ocurre cuando
el efecto biológico sobrepasa el límite normal de variabilidad fisiológica del organismo y presenta dificultad de adaptación con detrimento del estado de salud.
Algunos efectos biológicos pueden ser inocuos, por ejemplo, la radiación solar, principalmente los
rayos ultravioletas producen el incremento del flujo sanguíneo de la piel como respuesta a un ligero calentamiento del cuerpo;
pueden ser ventajosos, porque ayudan en la producción de vitamina D, o adversos porque pueden producir cáncer de piel (7).
Las
oscilaciones electromagnéticas se propagan en el espacio en línea recta y
al incidir sobre los cuerpos pueden o bien penetrar, reflejarse o absorberse. En dependencia de estos tres factores se produce su efecto sobre los organismos vivos,
a mayor penetración y absorción de energía mayor será su acción biológica.
Se plantea que los
efectos de las radiaciones no ionizantes son
de 3 tipos: térmicos, no térmicos y atérmicos.
EFECTOS TÉRMICOS.
Cuando la energía electromagnética causa un aumento mesurable en la temperatura del objeto o persona (más de 1º C) (7, 8). La absorción de radiofrecuencias en un medio ambiental tiene aparejado calentamiento (9).
La intensidad de la radiación al actuar particularmente en el organismo humano,
provoca un incremento de temperatura y produce un cambio en la orientación espacial (oscilación) de las moléculas bipolares, principalmente del agua y los iones en los tejidos;
los órganos más afectados son el cristalino, humor vítreo del ojo, los órganos parenquimatosos y glándulas como el hígado, páncreas, ganglios linfáticos, las gónadas, órganos huecos como el estómago, vejiga y vesícula biliar (10-12).
También provoca dilatación de los poros de la barrera hematoencefálica, lo que a su vez lo hace permeable a determinadas sustancias que no deberían entrar en las neuronas; es por ello que las radiaciones se relacionan con
tumores cerebrales, enfermedad de
Alzheimer y
pérdida de la memoria, así como alteraciones de los procesos de
sueño y vigilia que pueden llevar a
depresión, cansancio e incluso propensión al
suicidio.
El calentamiento inducido por radiaciones provoca varias respuestas tanto fisiológicas como termorreguladores, incluyendo la capacidad
[*] para realizar tareas físicas y mentales debido al aumento de la temperatura corporal (8).
Niveles muy bajos de radiaciones producen pequeños aumentos de la temperatura local de la parte sometida a dicha radiación; pero este calentamiento es compensado por los centros termorreguladores normales del cuerpo humano (mecanismos homeostáticos), sin que el individuo note dicho aumento de temperatura. El verdadero problema está cuando el tiempo de exposición y la cantidad de radiación rompen este equilibrio.
El tipo de radiaciones que producen esas afectaciones en el hombre están reguladas tanto nacional como internacionalmente ya que
se conoce su acción drástica sobre la salud humana y se han tomado medidas para proteger al hombre (4).
[*] Nota de Mi Estrella de Mar: posible fe de erratas, a sustituir "capacidad" por "incapacidad".
EFECTOS NO TÉRMICOS.
Se producen cuando
la energía de la onda es insuficiente para elevar la temperatura por encima de las fluctuaciones de temperatura normales del sistema biológico.
Hay evidencias de que exposiciones prolongadas a
radiaciones de baja intensidad sean
potencialmente nocivas, por el efecto no térmico de la exposición a radiaciones (6,11,13).
En los CEM con frecuencias por debajo de 1MHz no se produce calentamiento significativo, sino que
inducen corrientes y campos eléctricos en los tejidos.
Se observan en alteraciones del electroencefalograma
cambios en la actividad colinérgica [*] de animales que pudieran influir en la salud, sin embargo,
las investigaciones en este campo están limitadas, de hecho
la Organización Mundial de la Salud no presta mucha atención a los efectos no térmicos. Un numeroso grupo de investigadores norteamericanos y de países miembros del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), niegan la posibilidad de que los campos de radiofrecuencias provoquen algún tipo de respuesta biológica
que no sea de origen térmico. Su argumento fundamental es que este tipo de ondas no generan respuestas mutagénicas y no influyen en la iniciación de cánceres (14-16).
Los científicos rusos y de otros países reconocen la acción acumulativa de este tipo de radiaciones, principalmente en personas que han trabajado por 5 años o más con equipos de radiolocalización (17-19).
En un estudio en gatos y conejos, las ondas electromagnéticas de baja intensidad (insuficientes para producir efecto térmico) alteraron la
actividad cerebral, atribuida a la movilidad del ion calcio (20).
[*] Nota de Mi Estrella de Mar.- Colinérgico, ca: adj. Biol. Perteneciente o relativo a la transmisión nerviosa que utiliza como neurotransmisor la colina (fuente: RAE).
EFECTOS ATÉRMICOS.
Se producen cuando hay energía suficiente para causar un
aumento de la temperatura corporal sin que se observen cambios en la temperatura debido al enfriamiento ambiental (1).
Los
efectos biológicos observados por este tipo de radiación son
principalmente inducir
corrientes eléctricas que pueden estimular las células nerviosas y musculares.
INFLUENCIA DE LAS RADIACIONES NO IONIZANTES SOBRE LA SALUD HUMANA
APARATO REPRODUCTOR
Existe
consenso del efecto nocivo que ejercen las ondas electromagnéticas sobre el sistema reproductor,
en especial en la función testicular (21, 22). También están los trabajos de Prassad (23) quien estudió a 100 trabajadores (59 soldadores y 41 sastres) sin encontrar alteraciones significativas sobre la fertilidad.
Se ha reportado que en mujeres expuestas a CEM
aumenta casi el doble la probabilidad de sufrir un aborto espontáneo (24, 25). Sin embargo, otros autores no coinciden con estos resultados (26).
CÁNCER
Son
numerosos los trabajos que hacen referencia al posible efecto cancerígeno de las radiaciones no ionizantes (27-29). Los resultados obtenidos por estos y otros autores son inconsistentes; resultan ser
estudios muy diferentes en cuanto al diseño, ejecución e interpretación de los experimentos realizados. Ni los efectos encontrados ni sus implicaciones sobre la salud humana están suficientemente dilucidados científicamente.
ESFERA NEUROPSÍQUICA
Es en esta esfera
donde mayor número de alteraciones para la salud se han reportado. La literatura consultada, la fundamental, así lo manifiesta:
• Alteraciones de la
termorregulación (30).
• Alteraciones de la
actividad colinérgica (13).
• Alteraciones
electroencefalográficas (13).
•
Propensión al suicidio (6, 31, 32).
Hay autores que han reportado síntomas neuropsíquicos independientes como son la
confusión, pereza, pérdida de la memoria, ansiedad, depresión; y otros autores los agrupan como
síndrome de las microondas (5, 9).
SISTEMA INMUNOLÓGICO
Se han reportado también
procesos alérgicos, depresión del sistema inmunológico (5, 33),
modificaciones linfocitarias, macrofágicas y hematológica, sin conocerse hasta qué punto o de qué manera estas alteraciones influyen sobre la salud humana.
GENÉTICAS
Actualmente se plantea que por debajo de los niveles a que se dan los efectos térmicos, las ondas electromagnéticas no generan respuestas mutagénicas y no influyen en la iniciación de cánceres.
En las investigaciones revisadas (20, 34)
solo se encontraron estudios en las bandas de frecuencias pertenecientes a las radiofrecuencia (menor de 300 MHz)
o en las microondas, no de las bandas de las ultra altas frecuencias (entre 0,3-3 Ghz).
APARATO CARDIOVASCULAR
Las principales alteraciones están relacionadas con la conducción del estímulo eléctrico por las fibras miocardíacas, siendo una de estas el
efecto bradicardizante de las ondas electromagnéticas (5, 35).
Otros trastornos son
alteraciones de la repolarización, infartos cardíacos algunos años después de la exposición laboral a los CEM y otros. Los efectos adversos sobre este sistema son controversiales (14).
SISTEMA HEMATOPOYÉTICO [*]
Se han encontrado
aumentos en las cifras de hemoglobina (36, 37), así como
modificaciones leucocitarias que
dependen de la potencia de energía de las microondas, por estrés térmico, que
son reversibles (5).
Las investigaciones sobre radiofrecuencias no han despejado las dudas sobre la influencia de los CEM sobre el hombre.
Muchos son los intereses de tipo económico que se mueven alrededor del tema, de ahí la falta de estudios y de consenso en las investigaciones.
La Organización Mundial de la Salud reconoce que los estudios epidemiológicos realizados hasta el momento son insuficientes para evaluar los riesgos en la salud que causa la exposición a las radiofrecuencias.
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