'Ciberataque 64411': las gasolineras de Irán, bloqueadas tras un 'hackeo' masivo​

Las gasolineras en Irán quedaron paralizadas este martes tras un ataque cibernético que inhabilitó las tarjetas de los usuarios para tener acceso a combustible, informó la televisión estatal iraní. El corte del suministro en gasolineras de Teherán y otras urbes iraníes se produjo a media mañana y se alarga ya varias horas, lo que ha provocado largas colas en las estaciones de servicio.

La televisión estatal iraní citó fuentes del Consejo Supremo de Seguridad Nacional del país para calificar la paralización de las estaciones como un "ataque cibernético", sin dar más detalles. El Ministerio de Petróleo, por su parte, informó de que, debido a "un problema técnico en el sistema de tarjetas inteligentes de combustible, el uso de las tarjetas ha sido interrumpido a lo largo del país".

En Irán los conductores tienen una tarjeta para acceder a gasolina subvencionada en las gasolineras. La agencia de noticias semioficial ISNA afirmó que aquellos que intentaban comprar combustible con una tarjeta emitida por el Gobierno recibían un mensaje que decía "ciberataque 64411". Si bien ISNA no ofreció más detalles, ese número está asociado a una línea directa a través de la oficina del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, que maneja preguntas sobre la ley islámica. Poco después, ISNA eliminó ese detalle de sus noticias. Ningún grupo se ha atribuido por el momento la responsabilidad del ataque, aunque el número "64411" también se utilizó en un ataque en julio contra el sistema ferroviario de Irán.

Tras varias horas sin servicio, las estaciones comenzaron a recuperarse, según la Compañía Nacional de Distribución de Productos Petroleros de Irán, que envió técnicos a las gasolineras para desactivar el sistema de tarjetas inteligentes. “El 40% de las estaciones de servicio de todo el país han reanudado el servicio”, dijo a IRNA la portavoz de la compañía, Fateme Kahí. "En estas estaciones, es posible el suministro de gasolina y diésel", añadió.

Por su parte, el gobernador de la provincia Teherán, Mohsen Mansurí, indicó que en la capital iraní se podía pagar en metálico el combustible.

En una estación de servicio del barrio de Jordan EFE comprobó que el corte duraba más de una hora y que se había formado una larga fila de vehículos. “El sistema no funciona desde hace una hora. No sé el motivo”, explicó a EFE el responsable de la gasolinera.

Teherán ha reconocido que los ciberataques vinculados a gobiernos hostiles son comunes en su territorio en los últimos años sin dar detalles por "razones de seguridad".

 

El gran apagón en España: la caída es improbable, pero recuperarse llevaría semanas​

Austria ha puesto sobre la mesa europea un apocalíptico escenario: el de un 'gran apagón' en el que se colapsaría el sistema energético del país y esto arrastraría los de otras naciones vecinas. En los últimos días, en plena crisis de suministro de gas, en España se habla de esta posibilidad de perder la luz a nivel global. Si bien los expertos no consideran que sea un riesgo real, sí advierten de la dificultad que supondría reactivar el servicio, un proceso que podría llevar incluso semanas.

La ministra de Defensa austriaca, Klaudia Tanner, fue quien puso la atención sobre el problema -"un riesgo realista y al mismo tiempo subestimado"- en una publicación de Instagram. El ejército del país realizó unas maniobras, a las que asistió Tanner, para prepararse ante esta eventualidad. Austria también conmina a sus ciudadanos a hacerse con suministros como velas, mantas o comida enlatada no perecedera para hacer frente a este escenario.

"Lanzar ese mensaje me parece demasiado sensacionalista y un poco irresponsable", lamenta Roberto Gómez, profesor de Empresa de la Universidad Europea de Valencia y experto en suministro energético. "En el caso de España es improbable un apagón de este tipo", tranquiliza. Eso sí, si ocurriese "sería un problema muy grande": "No sólo estamos a oscuras en casa, es que absolutamente toda la economía se para". Además, no sería tan sencillo como volver a subir los fusibles; "costaría días o semanas". Las centrales nucleares, por ejemplo, tardan días en apagarse en una situación de emergencia para evitar que se genere demasiado calor y volver a ponerlas en funcionamiento también lleva tiempo. "La reconexión sería muy laboriosa y costosa", resume el experto.

En cualquier caso, Gómez no duda que el regulador del sistema eléctrico, Red Eléctrica Española, "estará poniéndose en guardia" para que no fallen las herramientas previstas para evitar un posible apagón.

Uno de los primeros seguros que se podrían utilizar para amortiguar un pico de demanda son los contratos de interrumpibilidad: hay consumidores que pagan la energía a un precio menor o reciben una compensación a cambio de ser los primeros a los que se les cortará el acceso en un momento en el que el sistema esté tensionado. "Grandes demandantes de energía", resume Gómez, como hornos de fundición o empresas cementeras que "se han comprometido a sacrificarse para que la red no caiga".

Además, los planes de contingencia también podrían contemplar volver temporalmente al carbón, que está en el banquillo a la espera de retirarse definitivamente, pero podría volver a saltar al terreno de juego en caso de emergencia y aportar "unos cinco gigavatios" de energía.

En su opinión, no tiene sentido hacer pensar a los ciudadanos que tienen que aprovisionarse "como si fueran Rambo", sino que se debería haber optado por transmitir mejor la idea de que tal vez sean necesarias medidas concretas, como cortes de luz. Porque el sistema, asegura el experto, es robusto y no va a caer: "Mandar a los ciudadanos a buscar hornillos y baterías es como decir que el barco se va a hundir y nosotros hemos saltado".

"Estamos en una coyuntura de mucho nerviosismo porque hay muchos sectores que están desequilibrados", contextualiza Gómez. En general, el sistema parece "muy robusto", apunta, pero pequeñas variaciones producen "unas grandes alteraciones". Así, vemos problemas de transporte o suministro -no únicamente de gas- que, en muchos casos, son consecuencia de la recuperación económica tras la pandemia.

En el contexto energético, el problema es que la electricidad es un vector de energía. Es decir, tiene que generarse con otras fuentes, ya sean renovables (como el sol) o fósiles (como el gas). Éste llega a España principalmente por dos gasoductos argelinos, GME (vía Marruecos, entrada por Tarifa) y Medgaz (vía la propia Argelia, entrada por Almería). El primero cerrará el 31 de octubre por los conflictos entre los dos países africanos. Las renovables son inagotables, pero dependen de su disponibilidad -es imposible generar fotovoltaica de noche o eólica sin viento- y en momentos de escasez hay que tirar de combustible (del que, en cualquier caso, por ley hay reservas para cubrir hasta 20 días de suministro). Y cuando no hay capacidad suficiente para cubrir la demanda llega el apagón.

Es, compara el profesor, como si el sistema eléctrico fuese un coche que llega cargado y sin potencia a una cuesta de subida, que es la demanda. Si empieza a ahogarse tendremos que bajar de marcha y soltar lastre para que no se cale. Un pequeño apagón sectorial que evita un gran apagón global.

UNA ISLA​

De todos modos, España tiene una ventaja: la península geográfica es una isla energética. "España está en una posición mejor que el resto de países de Europa frente a un gran apagón", apunta Gómez. Esto hace que sea más difícil que si un país del continente cae, se convierta en una ficha de dominó que arrastra al nuestro. La red está muy mallada, algo que proporciona estabilidad y codependencia, pero únicamente hasta los Pirineos.

"Tenemos una conexión que proporciona un 3 o un 5%, en el mejor de los casos, de la energía que necesita España por Francia", explica el experto. Ese 95% de producción propia hace que estemos acostumbrados a "no tener apoyo externo" y "generar o importar los combustibles para poder producir la electricidad".

Así, por la cordillera apenas entran unos gigavatios al sistema nacional y "es relativamente fácil quitar tres fichas del dominó para que se caiga en Europa y a nosotros no nos arrastre". "Nuestro sistema, que ha sido un problema porque hemos tenido que cubrir las necesidades con nuestros recursos, puede ser una bendición", reconoce el profesor.

PLAN DE CONTINGENCIA​

Pero, ¿y si ocurriese? Vox ya preguntó al Gobierno si el Departamento de Seguridad Nacional incluirá como riesgo uno de estos apagones que, apuntan fuentes de Defensa, no están recogidos actualmente en los planes de actuación. Sí que hay, como es lógico, "planes genéricos de actuación en apoyo de las autoridades y de protección de infraestructuras críticas".

En el caso de uno de estos eventos el Departamento de Seguridad Nacional estaría al mando de la situación "con el apoyo de varios departamentos". En primer lugar, Interior, pero también Defensa "en temas secundarios de control y protección de infraestructuras críticas y en apoyo logístico en general".

 

Austria le pone fecha al gran apagón​

Al Gobierno austríaco no le cabe duda de que pronto habrá un gran apagón. Según el diario nacional Die Press, hay un "riesgo real y muy serio" para todo el territorio europeo, que comportaría que no hubiese electricidad, ni internet, ni calefacción, y esto afectaría a las comunicaciones, el tráfico, al suministros de alimentos y a la seguridad pública.

Según su pronóstico, la probabilidad de que ocurra un apagón en los próximos cinco años es del 100% y por ello, para el 2025, el Ejecutivo espera estar preparado para abastecer a sus ciudadanos sin electricidad y conseguir que algunas instalaciones militares y policiales puedan seguir operativas. La idea es que estas instalaciones sean autosuficientes energéticamente y confían en que a partir de 2025 haya cuarteles autosuficientes en todos los estados federados.

Las posibles causas de esto son de naturaleza variada: tormentas u otros fenómenos meteorológicos que podrían dañar las líneas de alto voltaje, los ataques terroristas o informáticos o los fallos técnicos. La generación y distribución de electricidad cada vez más descentralizada también contribuye a la fragilidad del sistema, según comentan desde el diario.

Red Eléctrica descarta un apagón en España​

Por su parte, el operador del sistema eléctrico, Red Eléctrica de España, asegura que "no existe ningún indicio objetivo" de que puedan producirse problemas de suministro eléctrico en España como han advertido otros países europeos.

España "cuenta con un elevado nivel de cobertura" señalada el operador, quien detalla que la potencia instalada -es decir, la capacidad de generación de las centrales- es de 107.088 megavatios (MW), más del doble del récord histórico de demanda -45.450 MW, el 17 de diciembre de 2007- y lejos del máximo de este año -42.225 MW, el 8 de enero-. Recuerdan que el sistema eléctrico ha demostrado su fortaleza "en numerosas ocasiones", como durante la tormenta Filomena.

 

Fernando Valladares, en '¿Lo hablamos?': "El gran apagón es inevitable y debemos estar preparados"​

Fernando Valladares, científico del CSIC, asegura en '¿Lo hablamos?' que se producirá el apagón aunque puede no ser global: "Los vídeos del gobierno de Austria y Alemania son una manera práctica de enfrentar una cruda realidad".

Austria alertó hace varios días de la posibilidad de un apagón eléctrico en toda Europa, lo que activó la alerta ante la posibilidad de que medio mundo se quedase parado ante la dependencia digital que tiene actualmente nuestro planeta.

Por lo pronto, Austria ya está preparando a su población y trata de que sus cuarteles sean autosuficientes lo más pronto posible, fijando como fecha más cercana para que así sea el año 2025, fecha a partir de la cual se cree la más probable que ocurra dicho apagón de electricidad y energía.

En el programa de debates '¿Lo hablamos?', que ha estrenado este miércoles Antena 3 Noticias, se ha abordado dicho tema con la presencia del científico Fernando Valladares, perteneciente al CSIC, y el economista Daniel Lacalle, que también han hablado largo y tendido sobre otros aspectos directamente asociados con ello como es el caso del cambio climático y el impacto de la economía en el mismo.

¿Hay que estar prevenidos ante el apagón?​

Fernando Valladares, científico del CSIC, ha asegurado en '¿Lo hablamos?' que ese apagón eléctrico "es inevitable", aunque cree que "puede no ser global". Da por sentado que "habrá fallos" en el sistema que regula la luz. "Los vídeos que han sacado a lo largo de estos días, del gobierno de Austria y Alemania son una manera práctica de enfrentar una cruda realidad".

Por otra parte, el economista Daniel Lacalle considera que en economía, al igual que en este asunto, se cometen tres errores dentro de todo este asunto: "El primero es el presentismo, que es exagerar masivamente lo que está pasando ahora y pensar que es lo más importante de la historia, el segundo es la nostalgia, que es pensar que antes sí que se vivía bien, los aborígenes eran felices, etc., y el tercero es la distopía, que crea desafección por parte de la gente con las soluciones, que existen".

Ambos han coincidido en que la tecnología juega un papel crucial en los tiempos actuales, aunque Fernando Valladares cree que "llega tarde y no se aplica un 30% de toda la que hay", argumento que a Daniel Lacalle le ha parecido todo un despropósito y con el que se ha mostrado totalmente en desacuerdo.

 

Las grandes eléctricas avisan a Sánchez del riesgo de un gran apagón a finales de enero​

Peligro de apagón eléctrico en España. Las grandes eléctricas ya han avisado al Gobierno de que un momento de poco viento, menos sol y fuerte frío puede provocar un apagón eléctrico por la incapacidad de sumar la generación de electricidad con gas natural en plena punta de demanda. Y las previsiones meteorológicas marcan un momento similar al descrito a finales de enero. Y eso también se lo han avisado las eléctricas al Gobierno.

Enagás ha dejado ya constancia escrita del riesgo de un corte en el suministro de gas si hay “limitaciones en la importación del aprovisionamiento”. Y lo ha hecho justo cuando hay un corte en uno de los grandes gasoductos que riegan España procedentes de Argelia. Pero el sistema eléctrico español también necesita gas natural para sus centrales de ciclo combinado.

Las eléctricas se han sumado al grupo de alertas lanzadas al Ejecutivo por el evidente momento de riesgo energético que atraviesa España. La fecha clave estimada para el posible apagón eléctrico es el final de enero. Las previsiones de las compañías marcan que en esos días la punta de frío, unida a la baja producción de energía eólica y fotovoltaica, por pura cuestión meteorológica, puede provocar una tormenta perfecta y, consecuentemente, un apagón eléctrico.

La explicación es sencilla. El uso del ciclo combinado con gas natural rellena en estos momentos las necesidades energéticas españolas. No es la energía base ni mucho menos, pero es habitual que se necesite su producción de electricidad para colmar cerca de un 5% de la demanda.

Pero todo eso es así, en circunstancias normales del sistema eléctrico. Y con un invierno muy frío -como el que viene-, con un gasoducto cortado -como el que ya se ha cerrado al paso por Marruecos-, con un colapso del mercado de barcos metaneros que traen gas natural a España – como el que se está produciendo-, puede romper el esquema idílico del sistema eléctrico español en estos momentos para dar paso a un apagón eléctrico.
La fecha clave: finales de enero, principios de febrero.

Pedro Sánchez tiene más alertas encima de su mesa. En concreto, la advertencia oficial sobre el riesgo de corte de suministro de gas natural fechada el pasado 29 de septiembre y remitida al Gobierno en el último informe de Enagás en el que se detalla el panorama energético del próximo invierno. La advertencia allí también es rotunda y por escrito: hay garantía de suministro “siempre que no haya limitaciones en la importación del aprovisionamiento”. Y uno de los dos grandes gasoductos que traen el combustible a España desde Argelia ha sido cerrado ya por decisión del Gobierno del presidente Tebboune.

La frase fue plasmada en su Winter Outlook 2021-2022 por Enagás. En España, Enagás es el principal transportista de gas natural y el Gestor Técnico del Sistema Gasista. Es decir, es la empresa que controla el suministro de gas. Y su conclusión remitida a todos los organismos el pasado 29 de septiembre fue rotunda: “Con la capacidad de entrada y el nivel de mallado que presenta el sistema de transporte español, queda garantizada la cobertura del 100% del mercado gasista en cualquier situación de demanda”, pero con una condición: “Siempre que no haya limitaciones en la importación del aprovisionamiento”. Y ahora las hay.

Los barcos para traer gas natural están bajo una fuerte demanda y quienes están consiguiendo llevárselos de forma mayoritaria son los mercados asiáticos. Y uno de los principales tubos que riegan de gas España ha caído en medio de la pelea entre Argelia y Marruecos y no está operativo desde el inicio del mes de noviembre. Sánchez conoce esos datos a la perfección. Pese a ello, lanza a la población el mensaje de que el suministro está garantizado en cualquier caso, algo que es radicalmente falso.

 

“Caníbal”, la tormenta solar que se viene encima: apagones, caídas en la red y un ambiente apocalíptico​

La pandemia del coronavirus ha cambiado el mundo por completo. Confinamientos o restricciones a los que nos hemos tenido que acostumbrar en los últimos daños, contagios y muertos elevados en prácticamente todo el planeta y los graves estragos no relacionados con la salud, como pérdidas económicas de las que algunos países todavía no logran recuperarse. Pero todo parecerá una broma de mal gusto cuando la fuerte tormenta solar que acecha al mundo y que podría derretir los satélites roma las formas de comunicación vinculadas a Internet, dejando el planeta sin luz y provocando una crisis sin precedentes en el mundo contemporáneo.

“Cannibal”, como la han denominado, es mucho más grande que la tormenta que tuvo lugar en Halloween, que puede afectar la red eléctrica y traer auroras tan al sur como Pensilvania. Así, ella es el principio de todo lo que viene encima. La agencia espacial NASA y la agencia meteoróloga NOAA han alertado de que una fuerte erupción solar, que fue detectada a principios de esta semana, podría afectar tanto a la navegación con GPS como el funcionamiento de satélites de comunicación en los próximos días.

NOAA opera un grupo de satélites que pueden detectar CME. El CME responsable de los posibles impactos de hoy llegó a DSCOVR, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. La agencia señaló que las naves espaciales pueden verse afectadas por fenómenos como la carga en la superficie y los problemas de orientación, y la tormenta podría interferir con las señales de radio de alta frecuencia en latitudes altas, lo que podría afectar los vuelos aéreos de larga distancia.

Este fenómeno es un suceso inusual, raro, pero que a su vez no es descartable y sus efectos podrían ser apocalípticos. Una tormenta solar crea un gran volumen de partículas imantadas que impactan con el campo magnético que protege la Tierra. Se clasifican con letras y números según su nivel de peligrosidad y el ciclo de intensidad de nuestra estrella. Las de nivel G1 son débiles y pueden provocar algunos problemas eléctricos; las de G2 son más moderadas, pudiendo causar interferencias en radio y alterar las trayectorias de algunos satélites, mientras que las G3, G4 y G5 son de intensidad alta y entre sus eventuales efectos figura la caída de comunicaciones de onda corta y GPS.

El pasado jueves, fue detectada una fuerte erupción solar sobre la superficie del Sol. La llamarada fue suficientemente potente como para causar temporalmente un fuerte apagón de radio en el lado de la Tierra iluminado por el Sol. Pero podría producirse de nuevo en los próximos días. “La radiación dañina de una llamarada solar no puede atravesar la atmósfera de la Tierra para afectar físicamente a los humanos; sin embargo, cuando es lo suficientemente intensa, puede perturbar la atmósfera en la capa por donde viajan las señales de comunicaciones y GPS”, explicó la NASA en un comunicado.

Los cables submarinos que conectan continentes serían algunos de los grandes afectados si se produce una tormenta solar de grandes dimensiones. El problema está en que en sus diseños se incluyen repetidores distribuidos en tramos entre 50 y 150 kilómetros, con el fin de amplificar la señal y evitar las pérdidas de información. Son los componentes electrónicos de esos cables los que sí son vulnerables. Su colapso provocaría una pérdida masiva de conectividad en todo el planeta, dejando a países enteros sin acceso a la red.

Impactos más allá de los relacionados con la electricidad​

Los cambios en el clima podrían tener relación con el aumento de tormentas solares. La infraestructura que más sufriría serían las próximas a los polos. De ahí que Asia esté menos expuesta aunque muchos cables submarinos se concentran en Singapur. Las partículas de alta energía emitidas por la llamarada también podrían hacer que ciertos átomos en la atmósfera de la Tierra brillen, dando lugar a auroras en Europa Central y América del Norte. Por supuesto, el transporte aéreo también se vería afectado.

Hasta el momento se desconoce cuál es el impacto sobre la salud de los seres humanos en este tipo de tormentas. Lo que sí es seguro es que las pérdidas económicas serían gigantescas. A día de hoy, la gran mayoría de las actividades dependen de Internet y la vida humana cae en manos de la electricidad. La ecuación es sencilla: si se cae Internet trabajar, realizar tareas cotidianas o comunicarse; si se produce el gran apagón del que han alertado en Austria (los mismos que predijeron atentados terroristas, la pandemia del coronavirus o ataques cibernéticos y no fallaron en sus pronósticos), buena parte del mundo quedaría sin electricidad, condicionada también por esta tormenta solar que haría que el planeta esté apagado por varios días. La dependencia del ser humano por la tecnología ha hecho que las personas no sepamos sobrevivir sin un invento que nació apenas uno siglos atrás.

Según las investigaciones de Sangeethe Abdu Jyothi, de la Universidad de California, podrían perderse, solo en Estados Unidos, unos 7.000 millones dólares en un solo día. Por otro lado, un informe de 2008 de las Academias de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos alertaba de que la tormenta solar provocaría unos daños de entre uno y dos billones de dólares en tan solo un año, estableciendo en diez años el periodo de recuperación del shock provocado.

Algunos efectos del pasado​

En 2012, la compañía de aviones Delta Air Lines desvió algunas rutas que conectaban Detroit (Estados Unidos) con Asia y que sobrevolaban los polos. El suceso asustó a los más supersticiosos, ya que se decía que ese año sería el fin del mundo por una predicción de los mayas. Pero lo cierto es que una tormenta solar fue la culpable de este momento lleno de incertidumbre. La llamarada solar más potente que tuvo lugar en años afectó a estos aviones y pudo tener peores consecuencias si hubieran atrapado a estos aeronaves en el radar que más afectó la tormenta solar.

Son muchas las que han tenido lugar a lo largo de la historia, pero no han sido una gran variedad las que impactaron con fuerza. No obstante, podemos recordar la de 1921 o la ‘Carrington event’ de 1859. En esta última, las agujas de las brújulas se descontrolaron y las líneas de telégrafo entre Europa y Estados Unidos quedaron inutilizadas. Además, también se pudieron presenciar auroras boreales en partes del mundo tan sorprendentes como Colombia o el cielo de Madrid se tiñó de rosa. Tumbó la red hidroeléctrica en Canadá, con un apagón total de nueve horas en el noreste del país.

La Universidad de Reading (Reino Unido) también ha advertido de que se aproxima un ciclo de enormes tormentas solares que se prolongará durante la segunda parte de este década. Por eso, es muy necesario que los gobiernos tengan protocolos de actuación para salvar en lo posible las comunicaciones a nivel global ante el caso de que se produzca una tormenta solar, sobre todo después de la crisis pandémica de covid-19 que empezó hace poco menos de dos años, pero que todavía no hemos salido del todo adelante.


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Las eléctricas alertan de un apagón a Ribera y Calviño ante la negativa de Sánchez a adoptar medidas​

Las eléctricas buscan con urgencia un plan del Gobierno para evitar lo que sus avances meteorológicos y estimaciones energéticas anticipan para finales del próximo mes de enero: un apagón eléctrico por culpa de la caída de la generación eólica y fotovoltaica ocasionado por la época del año, la bajada del nivel de viento y la restricción de la entrada de gas natural motivada por el corte del gasoducto Magreb-Europa (GME). Pero los intentos, por el momento, no han dado resultado.

Las eléctricas han comunicado ya su alerta al Gobierno y, en concreto, a los departamentos de Teresa Ribera y Nadia Calviño. Las grandes eléctricas ya han avisado al Gobierno de que se avecina a finales de enero y principios de febrero una tormenta perfecta en términos energéticos. Un momento de poco viento, menos sol y fuerte frío, que puede provocar un apagón eléctrico por la incapacidad de sumar la generación de electricidad con el gas natural en plena punta de demanda. Y es que, por mucho que diga lo contrario el Gobierno, la restricción de entrada de gas natural por el conjunto de los gasoductos españoles se verá claramente mermada por el cierre del tubo del Magreb decretado por Argelia del pasado mes de octubre.

Las eléctricas han lanzado ya su alerta al Gabinete de Pedro Sánchez y a los dos ministerios afectados de forma más directa, el de Teresa Ribera (Transición Ecológica) y el de Nadia Calviño (Economía). Y a todos ellos les han comunicado que sus previsiones meteorológicas marcan un momento similar al descrito a finales de enero.

Enagás ha dejado ya constancia escrita del riesgo de un corte en el suministro de gas si hay “limitaciones en la importación del aprovisionamiento”. Y lo ha hecho justo cuando hay un corte en uno de los grandes gasoductos que riegan España procedentes de Argelia. Pero el sistema eléctrico español también necesita gas natural para sus centrales de ciclo combinado.

Esa misma entidad ha realizado ya una estimación de la restricción de entrada del gas por las interconexiones de tubo españolas de cara al invierno y contando con los problemas generados en la importación de gas desde Rusia y el corte del gasoducto de Magreb-Europa. Y el dato no es tranquilizador: una caída del 35% de la entrada de gas por gasoductos.

Las eléctricas se han sumado ya a la alerta lanzada al Ejecutivo por el evidente momento de riesgo energético que atraviesa España. La fecha clave estimada para el posible apagón eléctrico es el final de enero. Las previsiones de las compañías marcan que en esos días la punta de frío, unida a la baja producción de energía eólica y fotovoltaica, por pura cuestión meteorológica, puede provocar una tormenta perfecta y, consecuentemente, un apagón eléctrico.

Un plan de coordinación​

Las eléctricas piden una salida y, sobre todo, un plan de coordinación, en caso de que se produzca. Un plan en el que se detalle si la industria, los hogares o la generación eléctrica tiene prioridad en el uso del gas. Y un mecanismo que coordine un esquema de reducción de potencia generalizada entre los consumidores para evitar los cortes de luz.

La explicación dada por las eléctricas al Gobierno detalla que el uso del ciclo combinado con gas natural rellena en estos momentos las necesidades energéticas españolas. No es la energía base ni mucho menos, pero es habitual que se necesite su producción de electricidad para colmar cerca de un 5% de la demanda.

Pero todo eso es así, en circunstancias normales del sistema eléctrico. Y con un invierno muy frío -como el que parece venir-, con un gasoducto cortado -como el que ya se ha cerrado al paso por Marruecos-, con un colapso del mercado de barcos metaneros que traen gas natural a España – como el que se está produciendo a causa de la sobredemanda-, puede romper el esquema idílico del sistema eléctrico español en estos momentos para dar paso a un apagón eléctrico. 
Y la fecha clave: finales de enero, principios de febrero. Por el momento, la atención prestada a las eléctricas ha sido escasa. Y, todo ello, acompañado incluso de mensajes de incredulidad.

 

Madrid se prepara para el gran apagón: "No queremos alarmar, pero la posibilidad existe"​

La Comunidad de Madrid quiere estar preparada ante la posibilidad de que se produzca un apagón a gran escala por el colapso del sistema energético. Por ello ha elaborado un plan que permita hacer frente a una eventual falta de suministros, tanto de luz, gas y agua, así como un desabastecimiento de productos de primera necesidad, como alimentos y componentes electrónicos.

"No queremos alarmar a la población, sino únicamente tener establecidas las bases y los protocolos de actuación para el supuesto de que se dieran este tipo emergencias para las cuales debemos estar preparados", ha señalado este miércoles el consejero de Presidencia, Justicia e Interior, Enrique López. "No es una idea descabellada", ha apostillado.

Lo primero que va a hacer el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso es instar al Gobierno central a "activar los mecanismos necesarios" para hacer frente a "una crisis relacionada con el desabastecimiento energético" a escala estatal. En el caso de sus competencias autonómicas, va a elaborar una serie de recomendaciones "muy similares a las que se realizan ante las nevadas, hielos y olas de frío".

En concreto, se va a solicitar a las infraestructuras consideradas críticas y esenciales (hospitales, transporte público, alimentación comisarías...) que elaboren planes de contingencia con la adopción de "sistemas energéticos alternativos o complementarios"; se establecerá una grupo logístico de coordinación con las empresas de suministros; se elaborará un catálogo de medios y recursos a activar en caso de emergencia; y se identificarán albergues e instalaciones para la atención de personas desplazadas en riesgo.

Entre las recomendaciones específicas para la población, está la de proveerse de generadores eléctricos, baterías, pilas, velas, receptores analógicos de radio y alimentos básicos que no requieran conservación en frío. Para este acopio de materiales y víveres en la Comunidad de Madrid no han fijado un número de días concretos que deberían durar, pero sí apuntan que en naciones europeas en las que ya se han establecido medidas similares se ha previsto que la provisión dure para dos semanas.

Según el consejero de Presidencia, no hay "datos objetivos" de que se pueda producir el gran apagón "en un futuro inmediato", pero asegura que "la posibilidad existe y así lo han determinado países de la importancia y de la seriedad de Suiza, de Austria o de Alemania". Por ello, ha justificado la necesidad de "trabajar en lo que se llama adelantarse a los acontecimientos", preparándose para "cualquier circunstancia" y "esperando que nunca se produzca".

Llegado el caso, se activaría el Plan Territorial de Protección Civil de la Comunidad de Madrid (Platercam) como "pieza especial de importancia" para desarrollar las medidas previstas. El objetivo sería garantizar los servicios sanitarios y la atención psicosocial a la población afectada, además la garantía del abastecimiento "con especial atención al suministro de agua potable".

 
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