La siniestra tecnología 5G y contaminación electromagnética 📡


La intervención del profesor Martín Otero en el V Congreso Internacional de Comunicación y Seguridad en Eventos deja muy a las claras que LAS ONDAS ELECTROMAGNÉTICAS PUEDEN SER USADAS PARA CREAR ENFERMEDADES E INCLUSO CAUSAR LA MUERTE. Pero también nos habla de la SEGUNDA PLANDEMIA cuasi creada, la del CAMBIO CLIMÁTICO y como la tecnología actual dispone de los mecanismos para generarla mediante la GEOINGENIERÍA. Una charla MAGISTRAL que debería ABRIR LOS OJOS A MUCHA GENTE, Por favor, COMPARTE
 



Estamos en una habitación de un profesional del videojuego, ya sabéis que van conectados por cable, pero la mayoría sigue teniendo el wifi enchufado, en este caso desconectamos wifi, los cascos inalámbricos por Bluetooth, y nos encontramos con las gafas virtuales y los sensores 3D, estas van conectadas por cable pero los sensores son Bluetooth, y la zona afectada es la cabeza, el Bluetooth es invasivo y actúa en la parte de la cabeza, lo que lo hace peligroso, vamos a investigar si hay en el mercado dispositivos por cable sin radiaciones Bluetooth.Por desgracia esta es la premisa ya que el 5G acelerará este tipo de tecnologías inalámbricas.
 

Programa de LA QUINTA COLUMNA donde el Dr. José Luis Sevillano explica con claridad la sintomatología provocada por radiación electromagnética. Observe como cada uno de estos síntomas encaja con la definición que se ha dado de la COVID19 y la COVID19 persistente.
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Rescatamos este fragmento del programa MUNDO DESCONOCIDO de J. L. Camacho. Un testimonio más que corrobora la TEORÍA AMBIENTAL DE LA COVID19 y los daños que la perturbación electromagnética y como los peligros de estas antenas se ciernen sobre nosotros y sobre otros seres vivos. La explicación a la enorme mortalidad de poblaciones de aves y pájaros entre otros animales. Audio SIN DESPERDICIO.
 

Analizamos esta noticia de un hombre que cae fulminado en las cercanías de la CALLE CARRERA DE LA VIRGEN, NÚMERO 38 EN PLENO CENTRO DE GRANADA, con aparente DISNEA Y PROBLEMAS RESPIRATORIOS. Por enésima vez se confirman nuestras sospechas de la casuística ambiental de la COVID19 de corte electromagnético. Efectivamente, en su paso se tropezó con una de estas antenas.
 

Siempre te lo ADVIRTIERON y ahora estamos viendo el resultado. Siempre te lo ocultaron, eliminaron todo tipo de pruebas pero a dia de hoy, TENEMOS YA DEMASIADOS. Te lo camuflaron y disfrazaron con una enfermedad y se inventaron un nuevo CORONAVIRUS. ACTÚA YA!!
 

Interesante artículo el que nos encontramos en el Diario El País hace 7 años aproximadamente. ¿Qué ha ocurrido entonces a posteriori y por qué nunca se ha valorado el PRINCIPIO DE PRECAUCIÓN respecto a la nocividad MÁS QUE CONOCIDA de estos campos electromagnéticos?. ¿Qué INTERESES PROTEGE el seño, Alberto Nájera, vocal del comité Asesor de Radiofrecuencias en España?. Un video que NO TE DEJARÁ INDIFERENTE
 

Efectos de la radiación electromagnética "NO IONIZANTE" 2G y 3G en ratones con unas horas de exposición realizado en Italia y criticado en la TELEVISIÓN ITALIANA. Evidentemente, usted encontrará la RAZÓN DE LA VERDADER PANDEMIA DE CÁNCER CON 30 MILLONES DE MUERTES AL AÑO EN EL MUNDO. Imagínese con el 5G. Vea y COMPARTA
 
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EL 5G Y EL HAARP DESTRUYEN NUESTRA FRECUENCIA VITAL​

Numerosos grupos de investigación han informado que constantemente somos inundados por ELF (Frecuencias Muy Bajas), como de un “ruido” electrónico. Las ELF pueden convertirse en mortales para toda vida biológica, ya que modifican las frecuencias vibratorias naturales de los seres vivos, provocando graves disfunciones, como el pensamiento irracional, la incapacidad de concentrarse, la fatiga crónica y/o la muerte.

Estas relaciones electromagnéticas, pueden afectar nuestra mente, la estructura genética y celular de nuestro cuerpo, nuestros ciclos de sueño y sueños, nuestras emociones, y quizá, incluso nuestro espíritu.

El cerebro emite ondas que, en la vigilia, están operando alrededor de 13 a 33 Hz (ondas beta) o durante un estado de profunda meditación varían entre 3 y 7 Hz. Las ondas alfa (7-12 Hz) se emiten en un sueño o en un estado meditativo. Por último, están los rayos gamma (34-60 Hz) que se encargan de vincular el tiempo y el espacio neuronal y se interrelacionan en la realidad como una interpretación completa (memoria y conciencia). El hombre es el producto de una onda de interferencia generada entre su campo de electrodinámica y la resonancia Schumann. El cerebro humano es un transceptor dispositivo complicado. En consecuencia, la exposición a la radiación electromagnética, las perturbaciones geomagnéticas causadas por el HAARP y el aumento de la temperatura de la tierra (causada también por los Chemtrails), causa trastornos mentales y de comportamiento.

En la década de los años 50, el profesor O.W. Schumann de la Universidad Tecnológica de Munich, Alemania, descubrió el efecto de resonancia del sistema tierra-aire-ionosfera, hoy llamado generalmente Resonancia Schumann, en honor a su descubridor.

Estas ondas vibran en la misma frecuencia que las ondas cerebrales de los seres humanos y de todos los mamíferos en general, correspondiendo el valor de dicha frecuencia a 7,8 ciclos por segundo o hercios (Hz), mas concretamente corresponde a la frecuencia de vibración del hipotálamo, y son ondas tan esenciales que sin ellas no es posible la vida.

Este fenómeno electromagnético fue observado por primera vez por Nikola Tesla, inspirando sus grandes proyectos posteriores para la transmisión de energía y comunicaciones inalámbricas.

La frecuencia de 7,8 Hertz del hipotálamo es una constante normal biológica, y funciona como un marcapaso para nuestro organismo. Sin la existencia de esa frecuencia la vida no sería posible. Esto se comprobó con los primeros viajes realizados al espacio fuera de la ionosfera en donde los astronautas, tanto los rusos como americanos, volvían de sus misiones espaciales con complicados problemas de salud. Al someterse un tiempo fuera de la ionosfera les faltaba la pulsación de esa frecuencia vital 7,8 Hertz. Al comprobar esto se buscó como solucionar el problema lográndolo a través de generadores de ondas Schumann artificiales.

Los científicos espaciales hicieron muchos estudios interesantes al respecto. Uno de ellos, fue la construcción de una especie de bunker subterráneo aislado magnéticamente. Durante varias semanas de experimentos en ese lugar comprobaron que después de algunos días sometidos a una variación de frecuencia magnética se producían, en las personas afectadas, los mismos problemas de salud: dolor de cabeza, falta de coordinación, disminución en la concentración, impotencia y alteraciones en el ritmo cardiaco. Luego comprobaron que si hacían ingresar a ese laboratorio de ensayos pulsaciones de 7,8 Hertz generadas artificialmente, por un breve espacio de tiempo, entonces las condiciones de salud de los voluntarios se volvían a estabilizar nuevamente.

Las experimentaciones indican que, con la generación ó inducción de frecuencias del rango 7.8 – 8 hz, consideradas campos magnéticos débiles, es posible:

• Alterar el comportamiento de células, tejidos y órganos.
• Alterar niveles hormonales.
• Alterar los procesos químicos celulares.
• Alterar la percepción del tiempo en animales y seres humanos.
• Inducir el sueño y los estados meditativos.
• Disminuir el nivel de stress.
• Afectar benéficamente los procesos de inmunidad.
• Equilibrar el ritmo cerebral.
• Lentificar las taquicardias.
• Estimular los procesos de aprendizaje.
• Expandir la conciencia.
• Generar un mayor flujo de energía vital (KI – CHI)
• Estimular los procesos curativos naturales.
• Incrementar la actividad del biocampo humano creando una barrera defensiva contra las agresiones del medio ambiente, ya sea físicas ó psíquicas.

La Resonancia Schumann es reconocida por la ciencia como un indicador sensible de las variaciones de la temperatura y de las condiciones del clima en el planeta. Estas resonancias fluctuantes, sumadas a las explosiones solares, pueden ser un factor determinante en las inundaciones, severas tormentas y variaciones en el clima de los recientes años.

Oficialmente el proyecto HAARP (Programa de Investigación de Auroras Activas de Alta Frecuencia) se desarrolló para estudiar la ionosfera, su interacción con el clima espacial y cómo eso afecta a las comunicaciones de radio aquí en la tierra, así como la generación de VLF (muy baja frecuencia) y ELF (extremadamente baja frecuencia) ondas de radio que pueden viajar alrededor del mundo para penetrar en las profundidades del mar para comunicarse con los submarinos y en el suelo para revelar estructuras subterráneas.

Si bien, un estudio del Sistema de Datos Astrofísicos (ADS) operado por el Observatorio Astrofísico Smithsonian bajo el Acuerdo de Cooperación de la NASA, realizó un experimento de excitación artificial de la resonancia Schumann con el HAARP es decir, la excitación artificial de ondas electromagnéticas de frecuencia extremadamente baja (ELF) con frecuencias correspondientes a la frecuencia de resonancia Schumann.

El experimento concluyó que las ondas electromagnéticas con estas frecuencias pueden formar un patrón permanente dentro de la cavidad esférica formada por la superficie de la tierra y la ionosfera demostrando que el calentamiento de la ionosfera puede excitar ondas electromagnéticas de amplitud relativamente grande con frecuencias en el rango de la resonancia Schumann.

Perturbar todavía más, es decir, hacer agujeros en una ionosfera sobrecalentada, puede provocar trastornos metereológicos catastróficos. Existe un riesgo potencial de que éstos sean desencadenados por los militares, a la sombra de la SDI, para desestabilizar regiones enteras por medio de perturbaciones climáticas, sin tener siquiera que recurrir a la guerra convencional.

También parece existir una relación entre los chemtrails y el desarrollo de la tecnología HAARP ya que el poder reflectante de estas nubes (chemtrails) podría influenciar en el recalentamiento de la atmósfera y la meteorología. Además, la gran sequía que ha afectado a grades regiones se sospecha que está relacionada con la sal de bario, altamente tóxica y absorbedora de humedad (hasta siete veces su propio peso), detectada en grandes cantidades en la atmósfera, después de los chemtrails.

Hasta la CIA publicó en 2016 una transcripción en su sitio web de un discurso pronunciado por su director, John O. Brennan, ante el Consejo de Relaciones Exteriores, confirmando la existencia de varias tecnologías de geoingeniería utilizadas en un programa de modificación del clima de EE.UU. Entre ellas destacó “la inyección de aerosol estratosférico, o SAI, un método para sembrar la estratosfera con partículas” o lo que es lo mismo, las estelas químicas en los cielos (chemtrails).

Por último, es indudable que el 5G afecta a la resonancia Schumann. Lo aniquila. Esto se debe a que la resonancia del 5G se encuentra entre el rango de frecuencia LTE de 600 MHz a 6 GHz y en bandas de ondas milimétricas de 24 a 86 GHz. La radiación inalámbrica en MHz y GHz es literalmente millones y miles de millones de veces la frecuencia normal de la Tierra.

1G, 2G, 3G y 4G utilizan entre 1 y 5 gigahercios de frecuencia. 5G usa entre 24 y 86 gigahercios de frecuencia. Dentro de la porción de RF del espectro electromagnético, cuanto mayor es la frecuencia, más peligrosa es para todos los organismos vivos.

“La radiación inalámbrica tiene efectos biológicos. Este ya no es un tema de debate cuando se mira PubMed y la literatura de revisión por pares. Estos efectos se ven en todas las formas de vida; plantas, animales, insectos, microbios.

En los seres humanos tenemos ahora una clara evidencia de cáncer. Tenemos evidencia de daño en el ADN, miocardiopatía, que es el precursor de la insuficiencia cardíaca congestiva, efectos neuropsiquiátricos…

5G es una aplicación no probada de una tecnología que sabemos que es dañina; lo sabemos por la ciencia. En el mundo académico, esto se denomina investigación con sujetos humanos”


Dra. Sharon Goldberg, Junta Asesora Médica de “Somos la Evidencia

Por tanto, existe una clara evidencia de daño en el ADN, miopatía cardíaca, efectos neuropsiquiátricos y una clara evidencia de algunos cánceres, incluidos los gliomas, meningiomas y neuromas acústicos.

Las ondas inalámbricas no solo afectan la resonancia de Schumann, que es con lo que evolucionó todo en la tierra, y en qué resuenan nuestros ritmos de onda alfa, sino que además, están alterando el equilibrio de los sistemas de comunicación electromagnéticos humanos. Eso es porque las frecuencias 5G afectan los patrones de pensamiento y la mente. Cada emoción tiene una cierta frecuencia. El odio tiene una frecuencia y es diferente al amor, como lo demuestran los experimentos con el agua del Dr. Masaru Emoto.

Cuando nuestros campos electromagnéticos están en armonía tenemos salud: psicológica y física. Pero dado el hecho de que 5G afecta la resonancia Schumann y causa daño al ADN, la salud es imposible.

 

Te avisaron, te alertaron, te comunicaron lo que ocurriría, sin embargo se hizo caso omiso por diferentes intereses (no solo económicos). Las consecuencias están siendo devastadoras aunque se achacan a la nueva enfermedad de moda COVID19. Nada más lejos, nunca estuvimos frente a un agente biológico (del que no existe evidencia científica de su aislado real) sino ante PERTURBACIÓN ELECTROMAGNÉTICA ESCALAR de alta acción fotónica. Documental SIN DESPERDICIO
 

El invento que atrapa electricidad de las ondas 5G​

Investigadores americanos han desarrollado una nueva antena que saca provecho de una característica del 5G con la que no contábamos hasta ahora: su capacidad de transmitir energía de forma inalámbrica. Sus creadores afirman que este invento, aplicado a pequeños dispositivos electrónicos, podría suponer el adiós definitivo a las baterías.

La antena, creada por un equipo de investigadores de la universidad de Georgia Tech, se puede imprimir, es flexible, ocupa como una tarjeta de crédito y es capaz de cargar aparatos electrónicos sin problema.

No es la primera vez que se intenta recoger energía de las ondas,
pero hasta la llegada del 5G no ha sido posible de manera eficiente. Según afirman los investigadores “el 5G está diseñado para la comunicación de gran ancho de banda y su alta frecuencia permite recoger energía que de otra manera se desperdiciaría”. También comentan que se ha intentado capturar energía a 24 o 35 Gigahercios antes, pero esas antenas solo funcionan si están perfectamente alineadas con la estación base de 5G.

Su invento soluciona esta problema mediante un componente llamado lente de Rotman, que es capaz de recoger energía de las ondas milimétricas en una banda de 28-GHz sin importar la dirección desde la que provengan. Las lentes de Rotman se utilizan habitualmente en los radares porque tienen la propiedad de recibir ondas que llegan de distintas direcciones. Con ellas son capaces de ver objetivos en distintos puntos sin necesidad de moverse.




La lente Rotman es esa especie de sol con rayos que aparece en el centro de la tarjeta. A esta lente se le ha añadido una antena rectificadora (rectena) que tiene la propiedad de convertir las microondas en corriente continua. Esta combinación permite tener una versión imprimible de la antena que es capaz de recoger energía de las ondas que vienen en cualquier dirección y que funciona aunque esté doblada. Los resultados completos de esta investigación se pueden ver en detalle en este artículo que los investigadores han publicado en la prestigiosa revista científica 'Nature'.

“El hecho es que el 5G va a estar en todas partes, especialmente en entornos urbanos. Puede reemplazar millones o decenas de millones de baterías de sensores inalámbricos” afirma Manos Tentzeris, uno de los creadores de la antena. Tentzeris pronostica que la energía inalámbrica bajo demanda podría ser la próxima gran fuente de ingresos de las compañías de telecomunicaciones y añade que si esta tecnología se hace popular podría incluso acabar con las baterías.

Este descubrimiento supone una gran noticia en un mundo obsesionado por sacar energía de debajo de las piedras, pero depende de lo rápido que consiga implementarse la red de 5G y la capacidad de esta antena para adaptarse a los distintos aparatos. Sus creadores afirman que sí y están seguros de que se puede emplear para alimentar 'wearebles', nuevos tejidos inteligentes, y los pequeños electrodomésticos conectados a internet que se están empezando a asomar. Incluso nuestros teléfonos móviles serían capaces de cargarse con la energía generada por sus propias emisiones. Veremos si se cumplen los sueños del Dr. Tentzeris y su equipo, pero si esto significar dejar de estar preocupados por la carga de nuestros cacharros electrónicos, espero que sí.

 

¿Cuántas veces hemos oído al Dr. Alberto Nájera decir que el 5G o la tecnología de microondas NO afecta a la biología humana porque es NO ionizante?. Pues bien VAMOS A CERRARLE LA BOCA A ESTOS IGNORANTES CON CLARO CONFLICTO DE INTERÉS ya que es vocal del comité asesor de rafiofrecuencias en España.
Os presentamos como podría usarse MUY FÁCILMENTE PARA MAL y crear enfermedades como la que está de moda o en terapias positivas a través del principio de RESONANCIA CELULAR similar a líneas de absorción o frecuencias de excitación celular.
 


Tertulia nocturna en LA QUINTA COLUMNA con el Dr. José Luis Sevillano donde aclaramos DUDAS Y PREGUNTAS sobre toda la sintomatología y cuadros provocados por la perturbación electromagnética así como ideas para protegernos de los mismos. Todo un lujo tener esta información en los tiempos actuales. SIN DESPERDICIO
 

Maravillosa entrevista al reputado DR. Arthur Firstenberg acerca de la tecnología inalámbrica y como interactúa negativamente en nuestros propios campos electromagnéticos además de en el propio campo magnético terrestre. Electricidad ambiental nociva para la vida y generadora de "pandemias". Entrevista sin desperdicio para entender la situación actual. ⁣Entrevista de radio a Arthur Firstenberg con SUBTITULOS ESPAÑOL
emitida por WGDR, Comunidad de Radio de la Escuela de Goddard
Plainfield, Estados Unidos, el día 6 de Abril de 2018
 

TOM COWAN: "EL 5G ES UN ARMA PARA ENFERMAR A LA GENTE" (1ª parte)​

Dr. Cowan: Nos encontramos ante un fraude científico de primer orden. Curiosamente, hace apenas tres días (la entrevista es del pasado 6 de abril), un grupo de virólogos y patólogos europeos sometieron a revisión el uso de las pruebas PCR, todas las pruebas son puro fraude científico y exigieron la retractación de la revista científica que las promocionó.

Entrevistador:
Entonces explícame qué está pasando. Hay casos reportados, hay muertes reportadas. ¿Cómo está ocurriendo todo esto y se informa de ello si no hay un virus?

Dr. Cowan: En primer lugar, ¿Qué ven estas personas en el lugar? ¿Qué es un virus?

Y ahí es donde se pone muy interesante porque te lleva a entender lo que está pasando. Porque en ciertos casos, como la varicela, se ven estas partículas (puedo mostrarles una imagen de ellas si quieren) y están en el lugar de la enfermedad.

Pero ya sabemos que, el hecho de tener un estreptococo en la garganta, no significa que esté causando la enfermedad. Para demostrar la causalidad, tienes que aislar el virus, tienes que sacar la varicela, tienes que demostrar que no tienes nada más ahí, ni venenos, ni mocos, ni nada, sólo el virus.

Exponer al animal a él. Hicieron eso durante 20 años, y no pudieron enfermar a ningún animal. Así que la pregunta es, ¿Qué está haciendo eso allí? Y es una pregunta muy interesante, porque entra en la cuestión de: “¿Cómo sabemos siquiera que viene del exterior?”

Porque resulta que, cuando tienes un tejido, como he descrito antes, y lo matas de hambre y lo envenenas, empaqueta pequeños trozos de ADN degradado y los empaqueta en partículas como una estrategia de desintoxicación y comunicación.

En otras palabras, si se rompe el tejido, hay un mecanismo de alivio de veneno que viene desde el interior. Se llaman exosomas o vesículas intracelulares.

Ahora, hay un artículo en una revista llamada “Virus” que analizó esta pregunta: “¿Cómo sabemos que son del exterior y no del interior? ” Y dijeron algo muy interesante:

“Sin embargo, hasta la fecha no existe un método fiable que pueda garantizar realmente la separación de los exosomas de los virus.”

Todo lo que es una “cosa” puede ser separado y aislado de cualquier otra cosa. Si tengo un tenedor aquí, puedo separarlo de una cuchara porque son diferentes. Sólo hay una razón por la que no puedo separar un exosoma, que es una estrategia de desintoxicación desde el interior, de un virus patógeno desde el exterior, y es porque son la misma cosa, y por eso no puedo separarlos.

En otras palabras, algo está envenenando el tejido, el tejido entonces empaqueta este material genético degradado, erróneamente los llamamos virus patógenos – y aquí es donde se pone interesante – porque ahora sabemos que esas piezas de material genético pueden resonar afuera en el mundo como una señal para otros organismos, como una señal de que algo malo ha sucedido, algún envenenamiento ha sucedido y usted debe defenderse.

Así es como se comunican los árboles.

Si los escarabajos se comen un árbol, emiten sustancias químicas y otras señales que comunican a los demás árboles que hay escarabajos alrededor y que hay que defenderse.

Esto se debe a que el modelo darwiniano de evolución basado en las mutaciones y la supervivencia del más apto es un puro disparate porque es demasiado lento.

Si uno se expusiera al glifosato y una persona tuviera una mutación que le permitiera sobrevivir a esa exposición, ¿sabe cuánto tiempo tardaría en propagarse por toda la población?

Diez mil años, si acaso eso, incluso desde Boston, ¡por el amor de Dios!

Así que la naturaleza tiene otro mecanismo que se llama virus o exosomas. Así que se empaqueta este material. El ADN o ARN tiene una resonancia, al igual que las mujeres se comunican con sus ciclos menstruales a través de la resonancia y un montón de energías invisibles se comunican a través de la resonancia; eso es lo que llamamos la vida.

Y entonces los otros organismos pueden hacer el mismo pedazo de material genético y convertirlo en proteínas para defenderse.

Así que los virus son el mecanismo de la evolución. Son el mecanismo de la adaptación.

Una guerra contra los virus es una guerra contra la evolución y la adaptación. Es una guerra contra la vida.

Así que la pregunta es: “¿Qué nos está envenenando?”

Esa es la pregunta.

Ahora bien, cuando se observan los síntomas de la enfermedad llamada “Covid-19” y se olvida el virus, porque éste nunca ha sido aislado, es básicamente imaginario.

Así que cualquier supuesta maniobra terapéutica, como llevar un tapabocas o el distanciamiento social o lavarse las manos para deshacerse de algo que ni siquiera se ha demostrado que exista, no tiene sentido.

No funciona en absoluto: sólo te hace enfermar más.

Entonces, ¿Qué sabemos de la enfermedad? Ahora bien, la mayoría de los llamados “casos” son sólo pruebas de PCR que no significan nada.

Y quiero decir, nada: aquí no hay “falsos positivos” porque no se puede utilizar esa prueba sin haberla comparado con un virus intacto. Así que un caso no significa nada. Así que hay enfermos.

Ahora bien, la mayoría de los enfermos son del tipo habitual. Pero hay algunos enfermos que son hipóxicos y tienen lo que se llama “un estado hiperinflamatorio”.

Ahora, ¿Cómo se vuelven hipóxicos? No tiene nada que ver con ningún virus, los virus no te hacen hipóxico.

Pero sabemos, gracias a una clara investigación científica que se remonta a los años setenta, el Instituto de Investigación de Inteligencia Naval lo hizo, los soviéticos lo hicieron, hay documentos recientes al respecto, que si expones un lugar a las ondas milimétricas, también conocidas como 5G, ocurrirán tres cosas:

1. Degradarás el oxígeno de la atmósfera, así que esencialmente, como dijo un médico de urgencias, es como si esta gente subiera al Himalaya.

Creo que su nombre era Kyle-Sidell. Dijo que están en un ambiente de bajo oxígeno, pero sin embargo están en la ciudad de Nueva York o Wuhan o en un crucero que acaba de tener 5G instalado.

Lo que ocurre es que las ondas milimétricas están degradando el oxígeno de la atmósfera, así que en realidad es como si estuvieran en la cima de una montaña.

2. La segunda cosa es que interfiere con ciertas vías en tus mitocondrias, que son orgánulos en los tejidos que utilizan el oxígeno para producir combustible. Sabemos esto, de nuevo, volviendo a la investigación de los años setenta.

Así que te conviertes en un tejido hipóxico, estás hambriento de oxígeno, porque hay menos oxígeno en la atmósfera, y no puedes usar el oxígeno que tienes y convertirlo en combustible, que es el objetivo del oxígeno en primer lugar.

Esta es otra cosa que ocurre como resultado directo de la exposición a las ondas milimétricas, junto con el aluminio en el aire y la contaminación atmosférica y el miedo y la mala alimentación y muchas otras cosas, pero las ondas milimétricas son lo nuevo.

3. Y la tercera cosa que hace -que sabemos- es que crea una respuesta hiperinflamatoria, también conocida como una tormenta de citoquinas, que es la forma del cuerpo de deshacerse del tejido enfermo.

No es una enfermedad, pero sí, básicamente estamos hablando de enfermedad por radiación. Así que, si se irradia el tejido con ondas milimétricas, se rompe.

El cuerpo dice “tengo que deshacerme de esto”. Utiliza el mismo mecanismo [que el cuerpo utiliza] para deshacerse del humo del cigarrillo o de las astillas: creas una respuesta inflamatoria, que los desafortunados médicos, alternativos o no, dicen “Oh, tienes demasiada inflamación, esa es tu enfermedad”.

La inflamación es la única forma que tiene el cuerpo de deshacerse de los tejidos muertos y enfermos. Pero puede ser tan abrumadora que al final te mata.

Así que mueres por hipoxia y una respuesta inflamatoria exagerada y eso es exactamente lo que encaja con el Covid-19, por las ondas milimétricas.

Me gustaría señalar que tenemos la epidemiología para esto, tenemos el mecanismo, que acabo de describir.

Pero la gente me ha criticado por … ya sabes, soy muy particular sobre la causalidad viral. Sabemos que nunca se ha aislado el virus, por lo que no se puede saber si la cafeína está causando la hipertensión si nunca se ha aislado el virus y se ha enfermado a algún animal o persona.

Así que sabemos que ese no es el caso. Y de hecho creo que deberíamos hacer una investigación clara para demostrar de una vez por todas si las ondas milimétricas, también conocidas como 5G, realmente causan hipoxia y tormenta de citoquinas inflamatoria y son básicamente la razón de este problema. Porque, si estoy en lo cierto, tenemos dos factores muy interesantes aquí.

Número uno, tenemos una prueba que podemos cambiar los ciclos en la prueba para hacer que más y más personas sean positivas.

Porque resulta que los cebadores, las secuencias que están probando, nunca han sido vinculados a un determinado virus. Resulta que si se hace lo que se llama una búsqueda “BLAST” [Basic Local Alignment Search Tool], donde se puede mirar el proyecto del genoma humano, registran todas las secuencias genéticas encontradas en los seres humanos, hay en el último recuento 93 secuencias humanas que coinciden exactamente con los cebadores que se utilizan para la prueba del coronavirus.

En otras palabras, están probando si eres un humano.

También hay unos 90 que provienen de diferentes bacterias y hongos. Así que están probando si eres humano o una bacteria o un hongo.

Ahora, usted podría decir: “Bueno, ¿por qué no todo el mundo da positivo?”

Y la respuesta para eso es que depende de la degradación que tengas.

Si has estado expuesto a algo y eso degrada tu ADN, aparecerá en un ciclo de amplificación más bajo. Y si no has sido degradado, tienes que hacer más ciclos.

Pero el problema es que, si haces más de 35 ciclos, casi todo el mundo empieza a dar positivo …

Y así, en manos de quien esté interesado en esto, pueden hacer más “casos” subiendo el número de ciclos de amplificación. Si lo subes por encima de 40, algo así como el 60-80% de la población tendrá suficiente degradación como para dar positivo.

De repente tienes una ‘pandemia’.

Y luego, si se pone en marcha alguna terapia como una vacuna y se quiere demostrar que la vacuna redujo el número de casos, todo lo que hay que hacer es reducir el número de ciclos y he aquí que ahora sólo el 10% demuestra que lo tiene.

Esta es un arma muy poderosa en manos de ciertas personas.

El otro problema es que también tienes un mecanismo para hacer que la gente enferme. Todo lo que hay que hacer es aumentar la exposición y la intensidad de las ondas milimétricas y más gente enfermará, que es probablemente lo que ocurrió en Wuhan, y en la ciudad de Nueva York y en los cruceros y en ciertos hospitales y residencias de ancianos en el norte de Italia.

Así que tenemos dos factores controlables:

– el número de casos

– el número de personas que realmente enferman

Y eso es un arma sin precedentes en manos de la gente si deciden utilizarla.

Entrevistador: Entonces, ¿Qué pasa si la gente da positivo, se pone en cuarentena, pasa un par de semanas con síntomas, etc.?

Luego terminan con ello, ahora ya no tienen ningún síntoma. Siguen expuestos a la misma radiación electromagnética, a las mismas toxinas ambientales, así que ¿Cómo se explica eso?

Dr. Cowan: Han utilizado su virus para adaptarse. Al igual que cualquier toxina.

Han tenido la exposición a una toxina, entonces excretan estas partículas llamadas exosomas para desintoxicarse, para hacer algo nuevo, para hacerse más resistente.

Eso es una cosa. La otra cosa es que las pruebas no significan nada. Así que si haces tres pruebas en un día, obtendrás resultados diferentes porque la prueba no significa nada. Sigo diciendo eso porque, si dices que hay algún significado biológico en la prueba además del hecho de que te estás degradando más fácilmente, esa es una conclusión científicamente inválida.

No hay ninguna conexión con ningún virus ni con ningún proceso biológico, salvo, en cierta medida, que tus tejidos se están degradando.

Al igual que cualquier exposición a cualquier cosa, usted recibe una exposición, su cuerpo se adapta a ella, crea estos mecanismos de desintoxicación llamados exosomas, y luego, con suerte, usted sigue su camino.

Eso es lo que llamamos estar enfermo.

Así que hay mucha gente que tiene una exposición y descansa o lo que sea, entonces su cuerpo se adapta a ella y, mientras no sea de una intensidad tan alta que los mate, básicamente siguen adelante. Pero ese no es el final del problema, porque muchas personas siguen teniendo síntomas crónicos.

Así que siguen siendo envenenados por estos campos electromagnéticos junto con todas las otras toxinas en el aire.

(Fuente: https://www.bibliotecapleyades.net/)