Qué cruel es el tiempo cuando pasa y me deja aquí, pensándote cada día… sabiendo que nunca más volveré a verte, ni a sentir tu piel, ni a acariciarte. A veces cierro los ojos y juro que aún te noto, que aún estás ahí, pero al abrirlos sólo queda el vacío… ese maldito vacío que dejaste en mí.