Chile se dirige hacia la locura sanitaria absoluta, un sinsentido
Uno de los países en los que más se ha practicado la experimentación del medicamento que está aniquilando a una buena parte de la población mundial ha sido, y es, Chile. Este país, que ha sido tomado desde el primer minuto como un auténtico campo de pruebas del globalismo, parece seguir yendo a marchas forzadas hacia la locura absoluta y la irracionalidad de una experimentación que está causando estragos.Y en ese camino, da igual quién esté en el teórico mando del país. Si antes era de la mano de Sebastián Piñera, ahora es de la mano de otro indeseable igual que Piñera, Gabriel Boric, aunque teóricamente sus ideologías políticas sean completamente antagónicas.
Viendo lo que está sucediendo en Chile, y en todo el mundo, no podemos evitar preguntarnos, y preguntar a los tragacionistas: Si ustedes compran en alguna ocasión un producto que no funciona y que hace daño, ¿se les ocurriría comprarlo más veces hasta que funcionase? No, ¿verdad? Pues eso es lo que está haciendo el mundo, y especialmente Chile, con las vacunas asesinas.
Y es que, según informan varios medios, la ministro de Salud de Chile, María Begoña Yarza, ha confirmado, sin dar aún fechas definitivas, que Chile administrará a sus ciudadanos una quinta dosis de las vacunas de forma “universal”. ¡Quinta dosis! Y a todo esto hay que recordar que las inoculaciones comenzaron a principios de 2021. Es decir, en dos años ¡cinco dosis de un producto que iba a solucionarlo todo!
Y como hay que justificarse, aunque sea con estupideces, dice la ministro que después de la cuarta inyección “se ve una mejor respuesta inmunológica” y no es tan urgente vacunarse en un plazo menor a los seis meses con respecto a la dosis anterior. Con la tercera vacuna, “la respuesta empezaba a caer a los seis meses”, explicó, pero con la cuarta, la “inmunidad está durando más”.
Debe ser que todavía no han conseguido aniquilar a la población prevista y quieren más. Lo dicho, tantas veces como sea necesario para conseguir sus objetivos que, obviamente, no son curar de algo que no existe.
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