Efectos en la salud mental de la cuarentena por Covid 19. Una revisión de la evidencia.

Ante la pandemia declarada de Covid 19, por parte de la Organización Mundial de la Salud, se han tomado medidas sin precedentes en la historia de la salud pública (1), incluyendo cuarentenas de ciudades y países enteros, prolongadas por tiempos aún indefinidos. Esto ha creado una disrupción inédita en las vidas y los trabajos de las personas (2). La cuarentena que actualmente continúa en vigor en muchos países tiene efectos impredecibles por su magnitud y particularidades. Desde la perspectiva de la salud mental, se puede observar que la pérdida de contacto con vínculos afectivos, la suspensión de actividades sociales, recreativas y educativas, la interrupción del trabajo, la convivencia ininterrumpida y desnaturalizada, la falta de actividad física, el aburrimiento y tedio resultante de la carencia de estímulos, el sedentarismo, las preocupaciones económicas multiplicadas, la falta de claridad sobre la duración de dichas restricciones y la consiguiente dificultad de sostener proyectos vitales, sumadas a un clima social de constante preocupación y estrés, configuran un panorama de riesgo para la estabilidad psíquica de las personas afectadas.

En el trabajo diario con pacientes, que ha debido ser pasado a la modalidad por videollamada o medios remotos (excluyendo a una gran parte de la población en tratamiento previo, que por diferentes razones no puede acceder a esta modalidad), se observa que el aislamiento forzado acarrea problemas como inestabilidad anímica, ansiedad, desmotivación, soledad, depresión, problemas vinculares, aumento de hábitos insalubres, consumo de sustancias, etc. En el contexto de la pandemia, los padecimientos mentales han quedado relegados a un lugar marginal en la preocupación y en la toma de medidas oficiales. Incluso parecen reflotar estigmas que banalizan la salud mental, donde el estar bien se iguala a un esfuerzo de voluntad o a la falta de éste, y el cuidado a seguir una serie de consejos para mantener el estado de ánimo. Inclusive, a consecuencia de esto, quienes padecen durante la cuarentena son estigmatizados por los trastornos sufridos.

Midiendo el impacto


Para obtener medidas fiables del impacto y magnitud de los efectos psicológicos de la cuarentena, existen estudios que son de ayuda para medir fenómenos que presentan la dificultad de estar aún en curso. Para este fin los investigadores han recurrido tanto a lo estudiado en cuarentenas previas, que permiten aproximar una evaluación de los efectos posteriores y a largo plazo, como a la evidencia actual, que se está recopilando en los distintos países, evaluando el impacto en tiempo real por medio de estudios, datos de servicios de salud públicos, ONG's y reportes periodísticos.

Los primeros nos permiten considerar una serie de factores. Un aspecto importante a evaluar es la duración de los efectos. Una revisión de la literatura científica acerca de los efectos en otras situaciones de cuarentena que incluye 24 estudios (3), revela la presencia de elevados indicadores de depresión, abuso de alcohol y dependencia 3 años después de la misma en profesionales de la salud. Personas con historial de patología mental aún presentaban síntomas de ansiedad e ira entre 4 y 6 meses luego de la cuarentena. Quienes sufrieron problemas económicos y vieron sus fuentes de trabajo afectadas también presentaron síntomas de estrés e irascibilidad varios meses después de la cuarentena, evidenciando que estos grupos presentan mayor riesgo.

Existen pocos estudios comparativos entre quienes estuvieron en cuarentena y quienes no. Entre los datos existentes se observó que en el caso de los niños, los que fueron aislados, en comparación con quienes no lo fueron, presentaron valores cuatro veces superiores en la escala de estrés post traumático. El TEPT (4) es una afección de salud mental que algunas personas desarrollan tras experimentar o ver algún evento traumático. Sus síntomas incluyen revivir la experiencia repetidamente, evitación de lugares o situaciones que disparen los recuerdos asociados, hipervigilancia y trastornos del pensamiento, la memoria y el estado de ánimo que pueden aparecer tiempo después de la experiencia y mantenerse con oscilaciones durante años .

En los adultos, se observaron indicadores de TEPT en un 28%, contra 6% de los no confinados. Otros síntomas hallados fueron estrés, bajos niveles anímicos, depresión, irritabilidad, enojo y agotamiento emocional. Tres estudios cubiertos por dicha revisión hallaron que una mayor duración de la cuarentena se correlacionaba con un empobrecimiento de la salud mental, síntomas de estrés post traumático, conductas de evitación e ira. Estos hallazgos apoyan la idea de que los síntomas del confinamiento no remiten tras la finalización del mismo.

Evidencia actual

La más evidente y dramática consecuencia de un continuo y elevado estrés psíquico es el suicidio, y existen evidencias de que los aumentos son significativos (5, 6, 7). Los antecedentes registrados en otras pandemias sostienen la idea de que los suicidios aumentan durante y luego de ellas, y las principales causas de ésto son las preocupaciones económicas y el miedo a la enfermedad (8). Esto ha llevado, por ejemplo, a que la Fundación Española para la Prevención del Suicidio y la Sociedad Española de Suicidología adviertan sobre la necesidad urgente de tomar medidas (9).

Se han realizado numerosas investigaciones durante los meses en que está en curso la cuarentena. Un estudio realizado por el Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Universidad de Buenos Aires en Argentina (10), ha detectado aumentos significativos entre los primeros días de la cuarentena y lo reportado tras 55-60 días, donde los síntomas registrados se duplicaron. Hallan que en la última medición, un 70% de los encuestados manifiesta malestar psicológico, un 5% de los cuales presenta riesgo de padecer un trastorno mental. Los investigadores afirman que "Más acuciante aún resulta comprobar que se detecta un incremento también significativo de la cantidad de personas en riesgo de padecer un trastorno mental. Este dato es más grave que el anterior porque la sintomatología difusa es permeable a intervenciones de menor intensidad mientras que una vez instalado un trastorno mental se requiere de intervenciones de mayor complejidad por parte de especialistas".

El mismo estudio revela que, si bien un 40% de los participantes reporta la necesidad de acceder a tratamiento psicológico, menos de un 5% recibe tratamiento en la primer medición, mientras que en la segunda esto se elevó a un 8%. La falta de acceso se debe a dificultades económicas, falta de cobertura médica, falta de respuesta de los centros de salud públicos, centros privados que sólo operan en modalidad de guardia y a causa de los profesionales no autorizados a trabajar de forma presencial.

El estudio registra asimismo que quienes tienen menores ingresos presentan más riesgo de trastorno psicológico, debido a una mayor incertidumbre laboral, habitacional y económica.

Estos hallazgos son respaldados por un estudio realizado en el Reino Unido (11) durante las primeras 3 semanas de cuarentena, donde se encontró que las personas de menores ingresos registraban 1,5 más posibilidades de perder su empleo y 7,2 chances más de no poder pagar servicios básicos, lo cual se traduce en mayores fuentes de estresores en las clases menos acomodadas.

Un estudio en India (12) encontró que un 25% de los sujetos estaban entre moderada y severamente deprimidos, un 28% tenían síntomas de ansiedad y un 11% de estrés. Otro estudio (13), realizado en España, halló resultados similares, 34% de la muestra con depresión, 21,34% con ansiedad, y 28% con estrés, en especial en estudiantes universitarios. Un 50% de los relevados evidenciaban un impacto entre moderado y severo.

En concordancia con lo hallado en estas investigaciones, los principales cuadros que los distintos autores vinculan a las cuarentenas son la depresión, las adicciones, la ansiedad y correlatos de esta como las dificultades para dormir, y el estrés post traumático, la violencia familiar y los hábitos insalubres. La depresión se atribuye entre otros factores a la sensación de soledad, al tedio (14), y a la desesperanza, que al ser experimentados durante largos periodos se manifiestan en síntomas depresivos. Las personas con enfermedades mentales son particularmente susceptibles a estos riesgos. La ansiedad (15) se relaciona con diversos factores que convergen en el aislamiento y el contexto de la pandemia. Las principales causas son la incertidumbre laboral, la irritabilidad y el estrés asociados a las dificultades en el manejo del tiempo y los hábitos insalubres, como a factores no específicos del aislamiento como el temor al contagio, el temor a la reacción social por tener la enfermedad, y la ansiedad generada por el contacto con los medios de comunicación.

El trastorno de estrés postraumático parece manifestarse más en quienes tienen una situación económica vulnerable y por lo tanto un grado de expectativa de mayores alteraciones en su vida futura, con incertidumbre laboral, en el acceso a tratamiento médicos (16) y a la vivienda. Un estudio comparativo (17) halló que personas con historial de trastornos psiquiátricos también presentan mayor vulnerabilidad a sufrir TEPT así como estrés, depresión y ansiedad, en comparación con quienes no la tienen. Un agravante de esta situación es la mencionada dificultad para el acceso a los servicios de atención psiquiátrica durante la cuarentena. La literatura científica permite también afirmar que el estrés elevado se vincula con la aparición de episodios psicóticos en personas vulnerables. (18)

En cuanto a los niños y adolescentes, se advierten (19) problemáticas severas por la falta de interacción con pares, convivir con padres ocupados en sus trabajos y también desbordados por la situación, la pérdida de contactos con abuelos y la falta de acceso a servicios de salud mental. La situación es aún más compleja para quienes viven en hogares disfuncionales y sufren de maltratos y abusos. Sumado a la convivencia forzada y el consiguiente aumento de la violencia, se ha reportado que los servicios de protección y programas de asistencia no funcionan o son reducidos durante la cuarentena. También se argumenta sobre lo nocivo del aislamiento de sus familias en los niños internados por Covid 19.

La violencia hacia mujeres y niños es un ítem particularmente relevante. En un contexto de aislamiento, la víctima no tiene forma de escapar al agresor, este se encuentra en un contexto ideal para ejercer violencia, y se reduce considerablemente la posibilidad de asistencia externa (20). Se han registrado aumentos notables, por ejemplo de un 50% en Brasil, un 20% en España y un 30% en Francia (21) (22). El abuso de alcohol, altamente relacionado con la violencia intrafamiliar, también es uno de los factores que presenta aumentos durante las cuarentenas. Por el contrario, se han observado disminuciones en los registros de abuso infantil. Los investigadores estiman que esto se debe a que las posibilidades de detectarlos se reducen drásticamente en la presente situación. Dichos hallazgos concuerdan con lo observado en otras situaciones consideradas similares, como catástrofes naturales y pandemias, donde se han registrado aumentos posteriores en la violencia y abusos domésticos.

Finalmente, es importante poner de manifiesto que la salud física y la salud mental no pueden ser consideradas como aspectos independientes, ya que es amplia la literatura que asevera el vínculo entre patologías como la depresión y sus efectos en la morbilidad y mortalidad, y en el sistema inmunológico (23). La soledad también ha sido asociada con mayores riesgos de enfermedad y mortalidad (24) Con respecto a efectos directos de la cuarentena, algunos trabajos (25) advierten sobre los múltiples problemas vinculados al sedentarismo y la consecuente falta de ejercicio y adopción de hábitos insalubres que se mantengan luego del levantamiento de las medidas. Estos están correlacionados con sobrepeso, problemas cardiovasculares, trastornos del sueño, carencia de vitamina D (vinculada a la luz solar) y una mayor tasa de mortalidad, así como el exceso de uso de "pantallas" se correlaciona con desórdenes alimenticios.

Algunas conclusiones provisorias


El análisis combinado de estudios disponibles permite elaborar algunas conclusiones:

-Dentro de un registro amplio de sintomatología, las investigaciones coinciden en señalar grupos que se encuentran en mayor riesgo y en los cuales son más urgentes las intervenciones:

  • Personas con antecedentes de trastornos mentales
  • Personas expuestas a una mayor vulnerabilidad económica o que sus trabajos son afectados directamente por la cuarentena.
  • Personas que viven en hogares donde existe violencia.
  • Potencialmente niños y adolescentes, quienes cuentan con menores recursos psíquicos para afrontar los estresores elevados.
  • Pacientes diagnosticados con Covid 19, que en muchos casos sufren los estresores de un aislamiento intensivo, existiendo indicios de que puede haber una estigmatización social hacia ellos.
  • El personal de salud, afectado por niveles de estrés por encima de la media.

-Los problemas vinculares, familiares, de pareja y otros, parecen no haber sido abordados en profundidad en la mayoría de las investigaciones. Lo observado en la práctica clínica da indicios de que este es un ítem relevante a investigar en un contexto de aislamiento.

-Los datos obtenidos parecen indicar que un alto porcentaje de las personas afectadas requerirán intervenciones terapéuticas. Si bien en algunos casos estas pueden ser de baja intensidad, hay que considerar que muchas personas no buscan tratamiento psicoterapéutico aún padeciendo trastornos, y quienes lo desearían no siempre tienen acceso a los mismos, por falta de disponibilidad de los mismos, recursos económicos o cobertura médica, dificultades que se agravan en un contexto de crisis económica. Y aún para quien busca y accede al tratamiento, no existen garantías de éxito del mismo, en especial en trastornos graves.

-Si bien para este artículo se revisaron fuentes que evalúan principalmente los efectos de la cuarentena, cabe aclarar que otros efectos vinculados con la pandemia como el temor a la enfermedad propia y de personas cercanas, las alteraciones socioculturales, la información que se recibe por parte de medios de comunicación, y de otras medidas sanitarias paralelas o subsecuentes como el distanciamiento social, las suspensión de actividades, las recomendaciones de higiene, el uso de mascarilla, etc, presentan efectos simultáneos y/o consecutivos que contribuyen a agravar el cuadro de situación, y que sólo podrán ser adecuadamente estimados evaluando zonas no afectadas por la cuarentena en investigaciones futuras.

-Muchos de los estudios en los que se basa el presente trabajo se realizaron en el primer mes o meses de las medidas de aislamiento, por lo cual son necesarias investigaciones progresivas sobre la correlación entre la duración de las medidas y los efectos psicológicos de las mismas, ya que existe evidencia que muestra que estos se intensifican con el tiempo.

-Una importante cantidad de autores señala la urgencia de diseñar o fortalecer intervenciones como dispositivos de atención psicoterapéutica y psiquiátrica, líneas de asistencia psicológica, la provisión de información útil y certera sobre los cuidados psicológicos, proveer actividades significativas para las personas e información clara sobre cuál será la duración de las medidas y porqué se toman (3). A esto podemos agregar que independientemente de las acciones de servicios públicos, crisis como la actual llaman a la acción de la comunidad y de los actores de la salud mental, para generar dispositivos de apoyo mutuo, que permitan sobrellevar la emergencia de forma colectiva y solidaria.

-La evidencia permite considerar que las medidas de aislamiento se vinculan con alteraciones de la salud mental de considerable extensión y severidad, tanto en personas con y sin antecedentes previos, por lo cual estos hallazgos pueden ser útiles a la hora de evaluar el impacto de las políticas públicas. Se espera asimismo que estos colaboren a evitar la minimización de los mismos, y a generar un tratamiento mediático y social adecuado a lo que se sabe de dichas problemáticas.

 
La “nueva normalidad”: Un niño de 13 años coloca carteles pidiendo trabajo para poder mantener a su abuela ya que viven solos

Tremendo. Las cosas que nos quedan por ver en España son absolutamente dantescas y terribles. Un usuario de Twitter ha publicado la fotografía de un cartel cuyo mensaje se nos ha quedado grabado a fuego por la tremenda dureza de lo que en él se dice: “Necesito trabajo. Vivo solo con mi abuela y vivimos del salario social: Niño de 13 años muy responsable. Paseo animales, cuido niños, saco basuras, barro suelos, etc…”

Trece años. Nos hemos quedado helados con este mensaje puesto que esta es la verdadera nueva normalidad con la que os vamos a encontrar a partir de ahora. Este es el legado que nos va a dejar este gobierno miserable, inútil, canalla e irresponsable que sufrimos en estos momentos porque sí, efectivamente hemos sufrido algo que no se había sufrido hasta ahora a nivel sanitario pero el gobierno, lejos de reaccionar de una forma responsable, lo ha hecho de una forma irresponsable y criminal.

Ahora, en esta “nueva normalidad” que padecemos, esa que a Pedro Sánchez le parece tan “chachi”, un niño de 13 años tiene que ponerse a trabajar para intentar salir adelante junto a su abuela. Estos deben formar parte de aquellos a los que el gobierno no iba a dejar atrás.

Dicen por ahí que estamos a un paso de Venezuela pero nosotros creemos que no, creemos que ya estamos instalados en una nueva Venezuela y lo único que deseamos es que los primeros que sufran, y los que más lo hagan, esta nueva Venezuela sean los irresponsables que han votado a esta gentuza que nos gobierna y que les sigue apoyando.




 
Prohibido gritar en las montañas rusas de Japón

El coronavirus es el enemigo público número uno en estos momentos. Con más de 12,2 millones de personas contagiadas con COVID-19, nos enfrentamos a una gran pandemia. Pero la vida sigue y parece que no podemos estar confinados hasta que encuentren una vacuna. Por eso, como hay que vivir la vida, cuando los parque de atracciones volvieron a abrir en mayo, pidieron a sus visitantes que evitaran gritar. O, lo que es lo mismo, que ni se les ocurra abrir la boca, pero ¿por qué?

Ya sabemos que el coronavirus se transmite a través de pequeñas gotículas de saliva que salen despedidas de nuestra boca al toser, estornudar o, incluso, al gritar. De ahí pueden entrar en las mucosas, ojos o bocas de otras personas o pueden quedar suspendidas en el aire durante unos segundos. Y este es el motivo por el que se ha pedido a los visitantes de los parques de atracciones que no griten. Puesto que al hacerlo, desprenden gotículas y, si están contagiados, podrían infectar a otros visitantes.

No obstante, parece que no es fácil para todo el mundo. Es más, en Fuji-Q Highland, un parque de diversiones al oeste de Tokio, han tenido que publicar un vídeo pidiendo a sus visitantes que griten para dentro cuando se monten en sus atracciones, según publica IFLScience.




En el vídeo se ve que, aunque es muy difícil aguantar las ganas de gritar, incluso Daisuke Iwata, CEO de Fuji-Q, y Koichiro Horiuchi, jefe del parque, son capaces de hacerlo. Además, llevan mascarillas durante todo el trayecto de la montaña rusa. Esto se debe a que la distancia física entre ambos es menor a la recomendada de dos metros y así se evitan contagios por coronavirus.

Si ellos dos han podido terminar el trayecto de la montaña rusa sin gritar y con la mascarilla puesta, cualquiera puede hacerlo. La mejor manera de evitar más contagios de COVID-19 es respetar las normas. Es decir, usar mascarilla en lugares concurridos o cuando no se pueda respetar la distancia de seguridad. También lavarse las manos con agua y jabón continuamente. Y, si es posible, mantener el menor número de contactos, al menos durante un tiempo.

 
Primer detenido en Tarragona por no llevar mascarilla y huir de la Policía

Agentes de la Policía Local de Torredembarra (Tarragona) detuvieron el jueves a un joven después de pedirle que se parara por no llevar la mascarilla obligatoria por el coronavirus, ya que huyó y acabó rompiendo el cristal de detrás de un coche patrulla.

Según relata el Ayuntamiento del municipio en un comunicado, un grupo de jóvenes protagonizó peleas y alteraciones al orden público durante la tarde, en una jornada que el consistorio ha descrito como "muy complicada".

Los hechos sucedieron sobre las 21.30 horas de la noche, cuando los agentes le pidieron al joven que se detuviera y él salió corriendo, por lo que se inició una persecución policial.

Los agentes lograron alcanzarle, y en ese momento un grupo de unos 12 jóvenes se acercó hasta la zona --el paseo de Miramar-- con actitud “agresiva” para intentar evitar la detención, y cuando los agentes introdujeron al arrestado en el vehículo otro joven propinó una patada a uno de los agentes y huyó.

Llegó una segunda dotación policial por lo que finalmente lograron introducir al detenido en el vehículo, pero este empezó a dar patadas y rompió el cristal de detrás del coche policial.

El Ayuntamiento también relata que lograron identificar a otro joven del grupo que en todo momento se mostró "muy agresivo y provocador", increpando a los policías y acusándolos de racistas.

PIDIERON REFUERZOS A MOSSOS

La Policía Local pidió refuerzos a los Mossos d'Esquadra por la gravedad de la situación y por la integridad física de los agentes, apunta el Ayuntamiento, que asegura que el grupo de jóvenes era "numeroso, violento, y podían llevar armas", por lo que se incorporaron dos patrullas de Mossos y una dotación del Área Regional de Recursos Operativos (Arro).

Horas atrás se produjeron otras alteraciones protagonizadas por el mismo grupo de jóvenes que se estaban peleando en la playa, y días anteriores los agentes ya habían recibido avisos de padres que decían que un grupo de jóvenes increpaba a sus hijas menores.

 
'Nueva Normalidad' solo es un termino para despistar a posibles despistados que pudieran reaccionar contra el sistema, 'Normal' siempre fue lo mismo


Normal = Como al sistema le interesa que tu te comportes a cada momento, si tu estas dentro de lo normal pero el sistema cambia y tu no te adaptas a los cambios dejaras de ser normal.

Natural = Como todos los seres vivos que no se someten al sistema humano.
 
No hace falta que escribas con esas letras gigantescas.
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¿Cuando vas a dejar de quejarte, lloron?
 
Prohibido gritar en las montañas rusas de Japón

El coronavirus es el enemigo público número uno en estos momentos. Con más de 12,2 millones de personas contagiadas con COVID-19, nos enfrentamos a una gran pandemia. Pero la vida sigue y parece que no podemos estar confinados hasta que encuentren una vacuna. Por eso, como hay que vivir la vida, cuando los parque de atracciones volvieron a abrir en mayo, pidieron a sus visitantes que evitaran gritar. O, lo que es lo mismo, que ni se les ocurra abrir la boca, pero ¿por qué?

Ya sabemos que el coronavirus se transmite a través de pequeñas gotículas de saliva que salen despedidas de nuestra boca al toser, estornudar o, incluso, al gritar. De ahí pueden entrar en las mucosas, ojos o bocas de otras personas o pueden quedar suspendidas en el aire durante unos segundos. Y este es el motivo por el que se ha pedido a los visitantes de los parques de atracciones que no griten. Puesto que al hacerlo, desprenden gotículas y, si están contagiados, podrían infectar a otros visitantes.

No obstante, parece que no es fácil para todo el mundo. Es más, en Fuji-Q Highland, un parque de diversiones al oeste de Tokio, han tenido que publicar un vídeo pidiendo a sus visitantes que griten para dentro cuando se monten en sus atracciones, según publica IFLScience.




En el vídeo se ve que, aunque es muy difícil aguantar las ganas de gritar, incluso Daisuke Iwata, CEO de Fuji-Q, y Koichiro Horiuchi, jefe del parque, son capaces de hacerlo. Además, llevan mascarillas durante todo el trayecto de la montaña rusa. Esto se debe a que la distancia física entre ambos es menor a la recomendada de dos metros y así se evitan contagios por coronavirus.

Si ellos dos han podido terminar el trayecto de la montaña rusa sin gritar y con la mascarilla puesta, cualquiera puede hacerlo. La mejor manera de evitar más contagios de COVID-19 es respetar las normas. Es decir, usar mascarilla en lugares concurridos o cuando no se pueda respetar la distancia de seguridad. También lavarse las manos con agua y jabón continuamente. Y, si es posible, mantener el menor número de contactos, al menos durante un tiempo.


Gritar es del miedo de la atracción,no jodas,esto no es distopico,es de retrasados ya.
 
El sistema siempre necesita un enemigo publico numero uno, con Franco era el Lute, hace unos años eran sectarios politicos criminales (ETA, etc...) y hace poco era gente normal arta de injusticias que se rebelaba, ahora ya nadie se rebela asi que inventaron el coronavirus para seguir con el teatro.
 
Cancelan un concierto de Omar Montes en Fuengirola por no querer usar la mascarilla en un acto benéfico previo

El concierto que Omar Montes iba a ofrecer este domingo en el festival Marenostrum de Fuengirola (Málaga) ha sido suspendido por la organización después de que el artista y sus acompañantes ignoraran la petición de que usaran la mascarilla durante un acto.

En un comunicado, la organización ha achacado su decisión a que, durante la entrega de un donativo por parte de Omar Montes al Banco de Alimentos, el artista y sus acompañantes "ignoraron" la advertencia de que debían usar la mascarilla obligatoria.

Ante esta "actitud incívica" y el "perjudicial ejemplo que para todos supone", los organizadores han considerado que era su "obligación moral" suspender el concierto programado para esta noche. La devolución de las entradas se realizará íntegramente y de manera automática durante este domingo, según los organizadores.

 


Alex García entrevista al economista y escritor Emilio Carrillo acerca del nuestro futuro más inmediato. ¿Cómo será la nueva humanidad después de la crisis? ¿Cómo podemos protegernos y revelarnos ante la manipulación y control de las élites?...


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Detenido por agredir a una trabajadora de un “fast food” por pedirle que se pusiese bien la mascarilla

Agentes de la Policía Local de Valencia han detenido a un hombre de 36 años que agredió a la trabajadora de un restaurante de comida rápida que le había instado a colocarse bien la mascarilla cuando hacía cola en el local, y que tras el suceso fue perseguido y retenido por otros empleados y clientes.

Los hechos ocurrieron a las 23.35 horas del pasado sábado en la zona de la avenida del Puerto, cuando los agentes fueron requeridos por varias personas porque, al parecer, un hombre había agredido a una trabajadora de un establecimiento de comida rápida para, posteriormente, marcharse corriendo mientras un grupo de gente lo perseguía.

Los policías observaron al presunto agresor en la misma avenida, rodeado por varias personas y revolcándose en el suelo para tratar de evitar que lo detuvieran, tras lo cual los agentes lo inmovilizaron y esposaron.

La supuesta víctima manifestó que todo había ocurrido en el momento en el que ella les había requerido al hombre y a su pareja que se colocaran correctamente la mascarilla de uso obligatorio, mientras hacían cola en el interior del local y esperaban para ser atendidos.

La trabajadora, que presentaba una herida sangrante en la parte superior de la nariz, les explicó a los agentes que la pareja había hecho caso omiso de sus requerimientos y que, en concreto, la mujer se había puesto a gritar y a amenazar con empezar a toser por todo el local, antes de abandonarlo.

Por su parte, el hombre y presunto agresor, según declaraba la afectada, empezó a golpear todos los objetos del mostrador, llegando a lanzarle una mampara de protección a la cara a ella y causándole la herida visible, además de importantes desperfectos en el local.

La trabajadora les contó que la pareja había salido corriendo del restaurante, siendo perseguida por trabajadores y clientes, una versión que suscribieron tanto la encargada como otro trabajador del local, tras lo cual los agentes procedieron a la detención del sospechoso.

 
Mascarilla obligatoria en una casa privada si no se puede garantizar la distancia de seguridad

La Conselleria de Salud del Govern balear ha informado de que en una casa privada no es obligatoria llevar la mascarilla todo el tiempo, pero sí si no se puede mantener la distancia de seguridad de dos metros en reuniones familiares.

"Cuando nos rodeamos de nuestras personas de confianza relajamos estas precauciones y nos olvidamos que estamos en el mismo peligro en el que podríamos estar en cualquier otro lado o más aún", ha asegurado Marga Frontera, asesora técnica para el desconfinamiento, por lo que ha destacado la importancia de cumplir las medidas de seguridad incluso con personas cercanas.

Salut ha informado de que ultima una resolución que está previsto que se publique este viernes y que obligará a partir del próximo lunes al uso de la mascarilla en espacios cerrados y abiertos, aunque se pueda mantener la distancia de seguridad, con excepciones como en playas y piscinas, para la práctica de deporte, para consumir bebidas y alimentos o tocar instrumentos de viento.

En una rueda de prensa la asesora técnica para el desconfinamiento, Marga Frontera, ha señalado que esta resolución modifica la normativa del Consell de Govern del día 19 de junio. "Son medidas que permiten seguir recuperando actividades que habíamos tenido que dejar de hacer y a la vez hacerlo en las máximas condiciones de seguridad posible", ha indicado.

"Estamos viendo como una situación epidemiológica controlada fácilmente, si se dan una serie de circunstancias, se puede volver una situación preocupante. Por tanto, pensamos que hemos de poner todas las medidas posibles para evitarlo porque en ello nos va proteger la salud de nuestra población y nuestra economía", ha señalado Frontera.

Entre otras medidas, la resolución establece el uso obligatorio de mascarillas en la vía pública y en los edificios de uso público o los servicios de atención al público. Se exceptúan no obstante, piscinas, playas y establecimientos de restauración en el momento de comer o beber. También se prohíben las shishas y pipas de agua "por el elevado riesgo de contagio para los usuarios".

Asimismo, se fija la limitación de aforo en las reuniones sociales y familiares que será de un máximo de 70 personas en el exterior y de 30 en el interior.

En cuanto a bodas y otros acontecimientos sociales oficiales, religiosos o civiles, los aforos pueden llegar a 250 personas fuera y 150 dentro. En caso de que se produzca una ceremonia religiosa o civil, ya sea en interior o exterior, la mascarilla será obligatoria para todos los asistentes a pesar de que se pueda mantener la distancia de seguridad.

Durante la celebración, el uso de la mascarilla será obligatorio si no se puede garantizar la distancia de seguridad, salvo en el momento del consumo de bebidas y alimentos.

Según ha explicado Frontera, la sanción por no llevar la mascarilla será de 100 euros.

Otras actividades reguladas por la nueva normativa

Por otro lado, se amplía a 30 el número de personas que pueden participar en ensayos y actuaciones de coros, pero siempre con uso de mascarilla y respetando la distancia. En cuanto a las bandas de música, también queda regulada su actividad y se establece el uso obligado de mascarillas para todos, excepto los músicos de instrumentos de viento.

Además, se levanta la limitación de los turnos de una hora de uso máximo en los locales de ocio infantil, donde los niños pueden permanecer por tiempo indefinido y se quita el límite de 25 personas en los centros de formación no reglada.

Se suprime el límite de ocupación de los taxis y, en relación a los coches privados, se mantiene la obligación de usar mascarilla cuando los ocupantes no sean convivientes.

Turismo y lugares de trabajo

Respecto al turismo en las Islas y la nueva normativa, Frontera ha destacado que "el turista quiere pasar sus vacaciones en un lugar seguro". "Todo lo que sea más seguro no solo es beneficioso para nuestros ciudadanos sino para la actividad económica", ha señalado.

Asimismo, en cuanto a los controles en puertos y aeropuertos, el portavoz del Comité Autonómico de Gestión de Enfermedades Infecciosas de Baleares, Javier Arranz, ha explicado que "las compañías aéreas tienen la obligación de tener localizadas las personas que viajan para saber los contactos" en caso de que hubiera un contagio.

Por último, respecto al uso de la mascarilla en el lugar de trabajo será dependiendo del tipo de establecimiento donde se desarrolla la actividad. La distancia se deberá mantener siempre.