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Usuario 7997
Invitado
:aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso::aplauso:pues estaba intentando dejarlo, ya que consumía tabaco de lata, y la tenía por entonces todavía más de media. Eso sí, había reducido bastante la cantidad diaria, y estaba muy bien, porque además, fumaba y me daba como asco.
Una noche, ese día concretamente que fue sábado de semana santa, me vino una tos muy fuerte y empecé a toser. Luego me fui al baño porque quería escupir, y escupí sangre. Me quedé helado pensando que ya tenía cáncer de pulmón. Me llamé de todo por fumar y tal. Que si subnormal, idiota, payaso, mira lo que te has buscado, ....
En ese momento tiré lo que quedaba de tabaco en la lata, aunque ya estaba haciendo planes para morirme. Luego consulté en internet, y vi que lo mío no era cáncer de pulmón, o por lo menos no lo parecía, ya que cuando se tiene cáncer de pulmón, la sangre que se escupe es de un rojo muy vivo, casi naranja. Así que me tranquilicé.
Me tiré sin fumar 2 semanas, y mientras la gente me decía que cuando pasaran 2 semanas me iban a dar ganas y tal. Yo me reía, hasta que llegaron las 2 semanas justas y me fui a un bar. Allí entre la tontería, me salí con unos amigos que iban a fumar, y yo quería hablar con ellos. Empezaron a fumar allí y yo noté el olorcillo, que no había notado en esas 2 semanas previas, y joder, me dio una vuelta el cerebro y todo. Esa noche tenía que fumar o si no moriría, pero joder, no quería pasar por lo que pasé cuando escupí sangre. Estaba en mi casa con una ansiedad y un nerviosismo de la hostia. Llamé a casa de mis padres y todo, diciéndoles que si no me fumaba un cigarro, me tiraría por la ventana. Al final mi padre me dio charla, y conforme estuvimos hablando, se me pasó el nerviosismo y las ganas de fumar. Y desde entonces me empezó a dar mucho asco el olor a tabaco.
Estoy seguro de que si esa noche hubiera vuelto a fumar, hoy día estaría fumando. Y si vieras lo bien que se está sin fumar, lo feliz que es uno sin esa mierda en la cabeza, porque digan lo que digan, a mí me afectaba mucho. Y lo bien que se respira, lo bien que sabe la comida, lo bien que huele la casa y la ropa.
Joder, recuerdo cuando iba a la piscina cubierta, que allí hacía un calor de cojones, y cuando terminaba de nadar, me metía en la ducha y salía con todos los poros abiertos, y joder, me ponía la ropa que había llevado puesta, con la que había estado fumando toda la tarde, y puaggggggggg, pero aún así, seguía fumando como un gilipollas.
Yo ahora sólo puedo hablar mal del tabaco. A todo el mundo que conozco y me cae bien, siempre les digo lo mismo. Pero como nadie escarmienta en cabeza ajena, pues........ Pero sólo espero que algún día se den cuenta por ellos mismos, antes de que sea demasiado tarde...
:numberone:
Grande tu padre por esa charla y tú por los cojonacos de oro. Mis dies.
algún día espero contar que yo tb lo he dejado.... Que realmente quiero....