La gran estafa del CO2 y el Cambio Climático ☀️

El deshielo de Groenlandia en diez años inundaría España con 7,5 metros de agua​

El cambio climático está provocando un deshielo de grandes proporciones en Groenlandia y, en consecuencia, una elevación del nivel del mar a escala global, según han confirmado en los últimos años una larga lista de estudios científicos; hasta aquí, nada nuevo.

La actualización de datos sobre este proceso es constante y, según como se miren, los resultados son altamente preocupantes; aunque la escala y proporciones del problema no siempre son fáciles de interpretar.

Uno de los estudios más recientes sobre deshielo de Groenlandia es el publicado en Nature Communications (versión on line 1 de noviembre) por un equipo encabezado por Thomas Slater, investigador del Centro para la Observación y Modelización Polar de la Universidad de Leeds (Reino Unido).




Este estudio ha sido financiado por la Agencia Espacial Europea (ESA) como parte de su proyecto Polar + Surface Mass Balance Faasibility, y ha tomado como referencia las mediciones de la misión del satélite CryoSat-2 de la ESA, utilizando estimaciones del cambio de elevación de la superficie a lo largo del tiempo.

Los resultados de esta investigación científica indican que "el calentamiento global ha provocado que los eventos extremos de derretimiento del hielo en Groenlandia se vuelvan más frecuentes e intensos en los últimos 40 años, elevando el nivel del mar y el riesgo de inundaciones en todo el mundo", según indica el resumen informativo publicado por la University College de Londres, una de las universidades en las que trabajan varios de los firmantes del nuevo estudio.

Grandes cifras, gran problema​

Concretando cifras, el equipo liderado por Kate Briggs calcula que "durante la última década, 3,5 billones de toneladas de hielo se derritieron de la superficie de Groenlandia y fluyeron hacia el océano". Por extensión, se calcula que "entre 2011 y 2020 el aumento de la escorrentía de agua de deshielo de Groenlandia elevó el nivel del mar global en 1 centímetro, lo que aumenta el riesgo de inundaciones en todo el mundo y perturba los ecosistemas marinos en el Océano Ártico".

La cifra de 3,5 billones de toneladas de hielo es de difícil comprensión para los no expertos y 1 centímetro de elevación del nivel del mar en 10 años puede parecer poco (sobre todo si esta cifra se pone en manos de los negacionistas del cambio climático).

En un intento de facilitar la comprensión de las dimensiones del problema, la University College de Londres (UCL) indica que 3,5 billones de toneladas de hielo derretido "sería suficiente para cubrir el Reino Unido con alrededor de 15 metros de agua de deshielo, o toda la ciudad de Nueva York con alrededor de 4.500 metros". Algunas otras fuentes han trasladado esta cifra a sus territorios respectivos, por ejemplo en el caso de San Francisco.




Estas comparativas anglosajonas pueden ser trasladadas, igualmente con finalidad pedagógica, a una superficie más a mano de los lectores de este diario.

El Reino Unido (oficialmente Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte) tiene una superficie total de 242.495 kilómetros cuadrados (km2), es decir, aproximadamente la mitad que la superficie de España (505.944 km2). En consecuencia, el deshielo registrado en los últimos 10 años en Groenlandia ha llevado hasta el mar un volumen de agua dulce suficiente para cubrir toda España hasta un nivel de 7,5 metros.

Se debe recordar, entre otras cosas, que Groenlandia tiene una superficie de 2.166.086 km2 y que el 80% de esta gran isla está cubierta por una capa de hielo de 2 kilómetros de grosor.

Los dos peores años para el hielo​

Lin Gilbert, investigador de Laboratorio de Ciencias Espaciales Mullard de la UCL y coautor del estudio destaca que “las observaciones ahora presentadas muestran que los eventos extremos de deshielo en Groenlandia se han vuelto más frecuentes e intensos, así como más erráticos, lo cual es un problema global".

En concreto, los autores de esta investigación han descubierto que durante las últimas cuatro décadas la escorrentía de agua de deshielo de Groenlandia ha aumentado en un 21% y se ha vuelto un 60% más irregular de un verano a otro.

Un tercio del aumento del deshielo se produjo en solo dos veranos, los de 2012 y 2019, cuando el clima extremo llevó a niveles récord de derretimiento del hielo no vistos en los últimos 40 años, indican los autores.

Estos cambios están relacionados con eventos climáticos extremos como las olas de calor, que se han vuelto más frecuentes y ahora son una de las principales causas de la pérdida de hielo de Groenlandia.

El primer firmante del artículo, Thomas Slater (Universidad de Leeds), destaca: “Como hemos visto en otras partes del mundo, Groenlandia también es vulnerable a un aumento de los fenómenos meteorológicos extremos. A medida que nuestro clima se calienta, es razonable esperar que los casos de derretimiento extremo en Groenlandia ocurran con más frecuencia; observaciones como estas son un paso importante para ayudarnos a mejorar los modelos climáticos y predecir mejor lo que sucederá este siglo”.

En plena celebración de la Cumbre del Clima en Glasgow, la UCL quiere aportar una nota de esperanza e incluye en su nota oficial esta declaración del profesor Slate: “Sin embargo, existen razones para ser optimistas. Sabemos que establecer y cumplir objetivos significativos para reducir las emisiones podría reducir las pérdidas de hielo de Groenlandia en un factor de tres, y todavía hay tiempo para lograrlo".


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La ONU y sus cómplices presionan a científicos para que silencien que el planeta no se ha calentado en 15 años​

Ya sabrán, a estas alturas, que los capitostes reunidos en Glasgow han acordado hasta la centésima de grado la temperatura media ideal del planeta y los medios para que no la sobrepase. En la localidad escocesa están reunidos, por vigésimo sexta vez, los príncipes de este mundo en ese cambalache entre religioso y económico que es la Cumbre Climática, para decirnos, entre otras cosas que la plebe planetaria va a tener que vivir mucho peor porque ellos se han propuesto que el termostato mundial no suba más de un grado y medio.

Pero buena parte de toda el porno climático con el que nos asaltan de todas partes, con esas islas Maldivas que van a desaparecer en el océano como se suponía que deberían haber hecho ya para el 2000, tiene mucho de ruido y furia para ocultar un sucio secreto de los calentólogos, a saber: la Tierra lleva quince años sin calentarse siquiera un poquito.

Una menudencia, ya sé, pero de esas que pueden arruinarles toda la diversión. Y es que se ha publicado que la ONU y sus cómplices han presionado a científicos que elaboran el estudio más autorizado sobre el Cambio Climático para que oculten que la temperatura media del planeta no ha variado en quince años que, como pausa, no está mal.

Un informe de Naciones Unidas, compilado por centenares de científicos, revela que líderes políticos de Bélgica, Alemania, Hungría y Estados Unidos han revelado sus objeciones a la redacción final. Su publicación está prevista para esta semana y se prevé que dé razón de un curioso dato: que 1998 fue el año más caluroso desde que existen registros -el que desató el pánico climático- y que desde entonces ningún año ha alcanzado las mismas temperaturas. Algo que los investigadores tendrán que explicar de alguna manera para justificar los cambios radicales que se quieren imponer a toda la humanidad.

El informe es el resultado de seis años de trabajos por parte del famoso/infame Panel Intergubernamental de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que es quien elabora las recomendaciones que luego incorporan en sus leyes todos los países de Occidente. Y, claro, como al personal suele no gustarle que le digan que va a vivir mucho peor que hasta ahora «por el bien del planeta», los responsables han considerado conveniente echar tierra encima de esa «verdad incómoda», por parafrasear al profeta Al Gore, ya que solo serviría para dar argumentos a los ‘negacionistas’. Así que, por ejemplo, los políticos alemanes han pedido que se eliminen las referencias a esa curiosa pausa en el ‘imparable’ proceso, alegando que resultaría ‘engañoso’ y que mejor habría que centrarse en décadas o aún siglos.

No es que vaya a cambiar mucho. La propaganda calentóloga se enfrenta a un público crecientemente escéptico y suspicaz, que ve cómo todo el tinglado parece diseñado milimétricamente para crear un sistema en el que «no tendrán nada, pero serán felices». La distancia insalvable entre lo que dicen los profetas y la vida que hacen es el mejor antídoto contra esa incesante propaganda. Por ejemplo, dos de esos mismos gurús no electos que mueven todo el cotarro, el omnipresente Bill Gates y el no menos imprescindible Jeff Bezos, el de Amazon, aprovechan para dar una fiesta por todo lo alto en un ejercicio de hipocresía que pasará a los anales.

Resulta que este viernes pasado cumplía Gates 66 años, así que decidió dar una fiesta en Turquía con su amigo Bezos. Nada, una cosita íntima, solo cincuenta invitados, que el chico de Microsoft y nuevo apóstol de la vacunación universal transportó desde su yate Lana (alquilado a razón de dos millones de dólares por semana) al club Sea Me Beach de Fethiye en helicóptero. No sé qué tendrá el club para abandonar el Lana, que cuenta con jacuzzi, gimnasio, una magnífica piscina y lo que a ustedes se les ocurra. Acabada la fiesta de cuatro horas, el helicóptero devolvió a Bezos a su propio yate Flying Fox, fondeado en Gokova.

 

Así es como Al Gore, el mismo que dijo que en 2013 habrían desaparecido los hielos polares, dice que se perseguirá a los que emitan gases de efecto invernadero​

Quiso ser presidente y se quedó en vicepresidente, después decidió hacerse activista para la lucha contra el cambio climático, pero viajando siempre en su jet privado, también dijo que los hielos de los polos desaparecerían en 2013 y ahí siguen, pero como Al Gore es un grandísimo caradura que se ha dado cuenta que con esto del cambio climático se gana un pastón, ahora va por la vida de ecologista amenazando con unas medidas que no se las cree ni él con uno cuántos whiskies de más.

Gore era entrevistado por Andrea Mitchell de la cadena MSNBC para hablar de la cumbre Cop26 y le preguntaban sobre la gran idea que había tenido para perseguir a todos aquellos “maleantes” que vertieran a la atmósfera una excesiva cantidad de gases de efecto invernadero. Entonces a Gore le salió la vena peliculera que evidentemente tiene y respondía lo siguiente:

“Obtenemos datos de manera constante desde 300 satélites existentes, más de 11.000 sensores terrestres, aéreos y marítimos, múltiples flujos de datos de Internet y usando inteligencia artificial”, explicó Gore y agregó “toda esa información es combinada, luz visible, infrarrojos, toda la otra información que se recoge y podremos determinar con precisión de dónde provienen las emisiones de gases de efecto invernadero”.

Además, Gore, añadió: “Y el próximo año lo tendremos al nivel de cada planta de energía, refinería, cada barco grande, cada avión, cada desperdicio vertedero y tendremos las identidades de las personas responsables de cada una de esas corrientes de emisión de gases de efecto invernadero”.

Para cuando llegue la siguiente entrega de “cazafantasmas” ya tenemos a uno de los protagonistas, pero haciendo de fantasma, por supuesto, lo de cazar solo se le da bien cuando persigue los dólares. Menudo pedazo de caradura.




 

Mujer en Canadá, diagnosticada como la primera persona enferma por el cambio climático​

Los efectos del cambio climático son cada vez más una realidad frecuentemente presente en el día a día del mundo. Aunque muchos se unan a negar la existencia de este fenómeno, las consecuencias de la contaminación, la deforestación, la degradación de los ecosistemas marítimos, el deshielo de los polos, entre otros, son imágenes que invaden los noticieros a diario.

Aunque muchos países sufren estos efectos de primera mano con mares de basuras y contaminación, esta vez fue Canadá el primero que le envió al mundo una advertencia, haciendo mundialmente conocido uno de los primeros casos en los que se diagnostica a una persona con un padecimiento que es considerado una consecuencia del calentamiento global.

Según los reportes de las autoridades en materia médica de este país, las olas de calor que se vivieron a mitad de este año, además de la contaminación en el aire, causaron que una mujer de setenta años, en Nelson, una ciudad en la Columbia Británica, empeorara su estado de salud.

El diagnóstico estuvo a cargo del médico Kyle Merritt. Este hombre fue el que aseguró que el cambio climático era el responsable de la decadencia en la salud de la canadiense. Al parecer, esta mujer tenía problemas de diabetes, asma e insuficiencia cardíaca; para el doctor Merritt, las condiciones en las que esta mujer no son las mejores, ya que al no tener acceso a aire acondicionado y no poder mantenerse lo suficientemente hidratada, se unió a las víctimas de las olas de calor.

Cabe recordar que este fenómeno que afectó el norte del continente, e incluso llegó hasta países del norte de Europa; en la Columbia Británica de Canadá, llegó a arrebatar la vida de más de 233 personas con una ola de aproximadamente 50 grados centígrados, según recoge el medio internacional France 24.

Para esta canadiense, no tener acceso a un centro de asistencia a tiempo, ni acceso a fuentes frecuentes de hidratación, no le cobró la vida instantáneamente como a sus otros connacionales, pero sí hizo que su estado de salud empeorara. Esto llevó al doctor Merritt a diagnosticarla como la primer mujer enferma por el cambio climático.

Luego de este diagnóstico, por parte de médicos de la provincia de Columbia Británica se lanzó un programa que tiene como objetivo luchar en contra del cambio climático para preservar la salud de las personas, las cuales, además del medioambiente, son las directamente afectadas.

Doctors + Nurses for Planetary Health, en español Médicos y enfermeras por la salud planetaria, se llama la iniciativa de estos profesionales de la salud.

“Somos profesionales de la salud en los Kootenays (región dentro de la provincia canadiense) que trabajamos para mejorar la salud humana protegiendo el planeta”, reza el grupo de doctores en su página web. Además, utilizan este medio para describir su sentir hacia estos cambios en el planeta que amenazan al ser humano.

“Este verano, nuestros pacientes experimentaron eventos climáticos extremos de domo de calor, sequía e incendios forestales severos. Las temperaturas récord se elevaron por encima de los 40 grados centígrados en junio y la contaminación del aire por incendios forestales alcanzó 43 veces la cantidad de niveles seguros durante julio y agosto”, acotan en el portal que también tiene un espacio para que se unan otros profesionales de la salud o de trabajo social y apoyen la causa.


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El hielo del Ártico atrapa a un buque ‘ecologista’ que intentaba filmar el deshielo​

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Este verano un grupo de 17 seudoecologistas suecos alquilaron un buque para filmar uno de esos documentales sobre el fin del “santuario del planeta”.

Vieron todo lo contrario. Al llegar a las Islas Svalbard, a 1.400 kilómetros del polo norte, el buque quedó atrapado por las masas de hielo, en pleno verano, y tuvieron que ser rescatados por un helicóptero (1), como muestra la fotografía de portada.

Se quedaron sin su reportaje y su peripecia no aparecerá en ningún documental de la televisión. No veremos fundirse a los gigantescos icebergs y, por supuesto, a ellos tampoco los veremos atrapados por el hielo. Es una pena.

Pero los seudoecologistas no se han desmoralizado por ello. Un sitio web acaba de publicar uno de esos vídeos que muestran a un oso polar, supuestamente hambriento, en la isla de Baffin (2) para seguir inculcando el batiburrillo de tópicos sobre el calentamiento, el deshielo y la consiguiente catástrofe medioambiental.

Las profecías sobre el deshielo del Ártico comenzaron en 2007 y, como suele ocurrir, revisten la forma de grandes titulares sensacionalistas, que, sin embargo, en aquel momento no carecían de fundamento, porque desde los años noventa se venía observando una intensa pérdida de hielo.

Como suele ocurrir en todas las doctrinas metafísicas, las tendencias del pasado se proyectaron al futuro y por eso aquel año la BBC pronosticó que, como consecuencia del calentamiento del planeta, el Ártico quedaría libre de hielo en 2013 (3).

Han pasado ya seis años y los augurios de la BBC no se han cumplido.

En 2007 Al Gore, vicepresidente de Estados Unidos, recibió el Premio Nobel de la Paz junto con el IPCC, el organismo de la ONU que vigila el calentamiento. No era un premio de ciencia sino por la contribución de ambos a la paz que, a fecha de hoy, desconocemos por completo, y lo mismo podemos decir de la contribución de Obama al mismo objetivo.

Si el mundo ya ni siquiera sabe lo que es la paz, ¿cómo es posible que sepa lo que es la ciencia?

Desde luego que tampoco lo sabe. En Oslo, durante el discurso que pronunció al recibir el galardón, Gore pronosticó que el hielo del Ártico se fundiría “completamente” en 2014.

Han transcurrido ya cinco años y los augurios de Gore tampoco se han cumplido.

En 2012 el periódico francés Le Monde afirmó que “la banquisa ártica podría desaparecer completamente en cuatro años”.

En noviembre del año pasado La Vanguardia volvía a la carga: “El Ártico, un paraíso que se despide del hielo”.

Los años siguen transcurriendo y todas y cada una de las profecías de los medios siguen sin cumplirse.

En 2008 el diario británico The Independent dedicó su portada a anunciar que todo el hielo del Ártico desaparecería en el mes de septiembre de aquel año. Ocurrió todo lo contrario: el hielo había comenzado a recuperar su masa.

Un profesor de la Universidad de Cambridge, Peter Wadhams, es el rey de las adivinazas sobre el momento exacto en el que el Ártido se va a derretir por completo y varias de ellas las ha publicado en los medios de comunicación generalistas.

En 2012 aseguró que todo el hielo habría desaparecido en 2016. Volvió a aparecer el mismo error. El hielo del Ártico aumentó en 2013 y en 2014 en un 33 por ciento y Rusia quedó sepultada casi por completo por grandes masas de hielo.

2014 fue el segundo año con más extensión de nieve y hielo en el hemisferio norte desde 1967. Sin embargo, el 22 de abril un editorial del diario vasco Gara sostenía todo lo contrario: “La imagen de la playa de la Concha de Donostia con el paseo anegado no es real, pero podría serlo a finales de este siglo debido a la amenaza, esta sí muy real, a la que está sometido el Ártico”.

En junio de 2016 Wadhams estaba a punto de publicar un libro titulado “Adiós al hielo”. Las noticias le mencionaban con titulares como “El Ártico estará sin hielo por primera vez en 100.000 años”, pronosticando -una vez más- que para septiembre de aquel año el hielo se habría reducido hasta “un área de menos de un millón de kilómetros cuadrados” y que para 2017 habría desaparecido totalmente (4).

Lo malo de las profecías es que el tiempo pasa y el 10 de septiembre la masa de hielo era 4 veces más grande de lo anunciado por Wadhams.

Lo que ha sucedido con el hielo del Ártico, que es una parte muy pequeña del hielo total que hay en el planeta, es sorprendente porque después del año del mayor deshielo, comenzó a recuperarse. El Instituto Danés de Meteorología, que mide diariamente desde 1987 la cantidad de hielo en el Ártico, informó en 2017 de que la masa de hielo aumentaba a una velocidad nunca registrada (5).

Las informaciones de este año del Instituto danés van en la misma línea: la masa de hielo del Ártico se sigue recuperando (6).

Junto con los daneses, el Centro de datos sobre la nieve y el hielo ártico de la Universidad de Colorado abrieron una página en internet para mostrar la evolución del hielo del Ártico (y del Antártico) en tiempo real.

El gráfico es muy interesante porque ilustra a primera vista la naturaleza oscilatoria que las masas de hielo comparten con otros fenómenos meteorólógicos y climáticos, siguiendo ciclos de signo contrario.

Que un fenómeno de la naturaleza sea oscilante no significa que sea repetitivo y en el caso del Ártico se suporponen varios ciclos diferentes, tanto de pérdida de hielo, como de adquisición.

Para que se produzca un fenómeno oscilatorio, la causa debe ser igualmente oscilatoria. Si cada día hay un poco más de CO2 en la atmósfera y cada día las temperaturas suben un poco, no tiene sentido que la masa de hielo del Ártico crezca en determinados momentos y decrezca en otros.

Que hacia 2007 se frenara la tendencia al deshielo de los años noventa, no significa que -a fecha de hoy- se hayan recuperado los niveles previos, ni tampoco que no se pueda producir un nuevo deshielo en el futuro.

Tanto en un caso (deshielo) como en el otro (congelación), los fenómenos relativos al hielo son locales, lo cual significa que en unas zonas se produce un fenómeno (deshielo) y en otros el contrario (congelación).

En el Ártico hay, pues, menos masa de hielo que en los años noventa, pero hay una mayor superficie congelada que en 2012: un millón de kilómetros cuadrados más.

 

Los coches y la calefacción deberán pagar derechos de emisión de CO2 desde 2026​

Una propuesta de Bruselas incluye también el aire acondicionado y el transporte marítimo

Para cumplir con el Reglamento del Parlamento Europeo 2021/1119 que establece la neutralidad climática en el año 2050 y una reducción de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de aquí a 2030 del 55% respecto a los niveles de 1990 (o un 61% respecto a 2005) la Unión Europea ha planteado medidas más restrictivas para lograr dichos objetivos.

Así, a través de una comunicación al Parlamento y el Consejo, la Comisión Europea propone, entre otros, que a partir de 2026 se incorporen al mercado de emisiones de CO2, el transporte por carretera, los edificios (esto es, el consumo de gas natural para calefacción y el aire acondicionado) y el transporte marítimo.

El llamado paquete Fit for 55, incluye una serie de propuestas “interconectadas con una legislación más ambiciosa”, indica la Comisión. Concretamente, se refuerzan ocho leyes y se presentan cinco nuevas iniciativas en varias áreas políticas y sectores económicos: clima, energía y combustible, transporte, construcción, uso del suelo y silvicultura.

Convencida de que el mercado de derechos de emisión ha demostrado en los últimos 16 años ser “un mecanismo eficaz para reducir las emisiones y genera ingresos para apoyar la transición energética”, Bruselas ha optado por incluir nuevos sectores en lugar de abordar cambios regulatorios más estrictos en materia de combustibles, energías renovables, eficiencia energética y fiscalidad.

Además de eliminar las actuales emisiones libres o subsidios que recibe el sector de la aviación, el transporte por carretera que utiliza combustibles fósiles y los edificios, que son difíciles de descarbonizar, tendrán que comprar derechos de CO2 a partir de 2026, según la propuesta que deberá transformase en directiva cuando se logre el consenso de los Estados miembro. Pero los citados derechos de emisión no los pagarían directamente los consumidores, sino el cmercializador de los carburantes o el del gas para las calderas, que lo trasladarían después al precio que pagaría el usuario final.

Según la comunicación de la CE, “el sistema se centrará en los suministradores de combustible aguas arriba, poniendo la responsabilidad en los productores de combustibles, en lugar de exigir que los hogares individuales o los usuarios participen directamente”. Además, se limitarán con un tope las emisiones del transporte por carretera y los edificios, para que las emisiones totales caigan.

Es lo mismo que ocurre con la electricidad, cuya escalada actual de precios se debe en parte al coste de los derechos de CO2 que pagan las eléctricas que generan con combustibles, como el carbón o el gas. En este sentido, el debate se centra en una paradoja: ¿por qué los coches eléctricos pagan indirectamente el coste de derechos de CO2 internalizado en el precio de la luz y, en cambio, no lo pagan los vehículos con motor de combustión?

Casi medio millón de nuevos vehículos eléctricos se matricularon en la UE en el último trimestre de 2020, lo que supuso un 17% del mercado, y que la flota de vehículos eléctricos se duplicara en un año.

Incentivos​

Bruselas considera que la medida incentivará a los comercializadores a ofrecer “combustibles más limpios para los vehículos existentes”. Por su parte, respecto a la calefacción y el aire acondicionado, el sistema también propiciará “combustibles más limpios; se acortarán los periodos de recuperación de las inversiones en renovación de aparatos y el cambio de combustibles en calefacción y refrigeración en los edificios antiguos”.

Desde el punto de vista fiscal, se propone una armonización de los tipos impositivos mínimos para la calefacción y el transporte.

En estos momentos, la energéticas y las aerolíneas están obligadas a pagar derechos de emisión por su actividad, en este último caso, para vuelos intracomunitarios o países con convenios. También pagan por contaminar los sectores industriales intensivos en consumo energético, como las refinerías de crudo, acerías, aluminio metales, cemento o el papel. Si prospera la propuesta también deberán acudir al mercado de emisiones europeo el sector marítimo, de forma gradual de 2023 a 2025.

Por otro lado, la CE propone “un ajuste de las fronteras de carbono”. Un mecanismo que pondrá precio a las importaciones de un número limitado de bienes altamente contaminantes.

Las autoridades europeas advierten que algunos países fuera de la UE pueden considerar estas medidas como un arancel equivalente al coste de los derechos de emisión sobre sus exportaciones a Europa y podrían tomar medidas o presentar demandas ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por considerarlo una vulneración de los acuerdos.

UN FONDO SOCIAL DE 72.200 MILLONES​

Nuevos ingresos. La obligación de que nuevos sectores, como el transporte por carretera, el marítimo y los edificios, paguen derechos de CO2 en un futuro, supondrán ingresos adicionales “para garantizar una transición justa y el uso de renovables”, indica la Comisión Europea. Esta considera que gracias al mercado de derechos, las emisiones han caído un 24% respecto a 1990, cuando la economía creció en ese periodo un 62%.

Presupuesto. Un nuevo Fondo Social para el Clima proporcionará dotará de ingresos específicos a los Estados para mitigar los costes “para las personas más expuestas a los aumentos de los precios de los combustibles fósiles durante la transición energética”, añade en su comunicación la CE. Concretamente, el fondo proporcionará 72.200 millones de euros a precios corrientes durante el periodo 2025-2032 en el Presupuesto de la UE a partir del nuevo sistema que se propone. La cantidad final dependerá del precio del carbono.

Vulnerables. Los más afectados serán los hogares con ingresos medios y bajos, usuarios de transporte y pequeñas empresas. El volumen del fondo equivaldrá en principio al 25% de los ingresos esperados de las nuevas medidas que afectarán al transporte por carretera y la construcción, a partir de 2025. Se complementará con contribuciones nacionales de la menos el 50%.

 

Aplicar descargas eléctricas a la caca de vaca para eliminar los gases de efecto invernadero​

La empresa noruega N2 Applied está instalando máquinas de gran tamaño en granjas de toda Europa para eliminar las emisiones de metano y óxido nitroso provenientes del estiércol de las vacas.

Hay aproximadamente 1500 millones de vacas en el mundo. Cada una de ellas expulsa entre 113 y 189 litros de metano por día, principalmente a través de sus pedos y eructos. El estiércol de vaca, que se utiliza como fertilizante, contribuye tanto en las emisiones de metano como en las de óxido nitroso, otro gas de efecto invernadero.

Para eliminar dichas emisiones, N2 Applied propone descargar un rayo de plasma de 50 kilovatios en el estiércol líquido, dando como resultado un fertilizante más potente y menos dañino con el medio ambiente.

La caca de vaca contiene nitrógeno, que es nutritivo para las plantas, pero se pierde en la atmósfera en forma de amoníaco cuando se evapora en el aire. Para evitar este problema, los agricultores pueden depositar el estiércol en una máquina especial llamada “unidad N2”.

Las unidades N2 activan el aire con una descarga eléctrica, consiguiendo nitrógeno reactivo en forma de plasma. A continuación, el plasma es absorbido por el estiércol líquido, que reduce su pH. La máquina excreta entonces un líquido marrón inodoro llamado NEO que contiene el doble de nitrógeno que los fertilizantes usados convencionalmente para la producción de cultivos.

Según N2 Applied, este proceso evita que el 95% del nitrógeno del estiércol escape a la atmósfera en forma de amoníaco, una de las fuentes de contaminación más perjudiciales para la salud. Pero también reduce en un 99% las emisiones de metano, uno de los principales gases de efecto invernadero.



Aunque hay más CO2 que metano en la atmósfera, el metano es 30 veces más eficiente capturando el calor del sol, por lo que resulta más destructivo en términos relativos. Con el Compromiso Global sobre el Metano, los líderes del mundo se comprometieron a reducir las emisiones de metano en un 30% de aquí a 2030. Una reducción drástica de las emisiones de metano en esta década podría evitar un calentamiento global de casi 0,3 ºC de aquí a 2040.

El invento tiene además una ventaja de seguridad para los trabajadores agrícolas. No es raro que las emisiones de amoníaco y metano causen accidentes en las granjas. En 2014, un niño de ocho años murió intoxicado en Irlanda del Norte tras inhalar los humos tóxicos de un tanque de estiércol líquido.

La unidad N2 tiene el tamaño de un contenedor de carga y cuesta lo que un tractor mediano, según sus creadores, que recibieron financiación del programa Horizon 2020 de la Unión Europea. La máquina saldrá a la venta en junio de 2022.


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Miguel Ángel Revilla, sobre las inundaciones en el norte de España: "Estamos en un cambio climático de libro"​

El presidente de Cantabria cree que fenómenos como estos "van a ser habituales".

Pese a reconocer que "ha pasado lo peor" del temporal en el norte peninsular, Miguel Ángel Revilla cree que vamos a vivir más fenómenos extremos como los que hemos vivido.

"Estamos en un cambio climático de libro, donde esto va a ser habitual", valora el presidente de Cantabria, que ve "algo tremendo" en lo que ha ocurrido.

"Hemos creado una atmósfera fruto de producir y contaminar. Si no se corrige, va a ser bastante habitual en el futuro", insiste Revilla.


VUELVE EL PLANDEMIO CLIMÁTICO