La industria farmacéutica es, sin duda, uno de los grupos económicos más poderosos del mundo. Es el tercer sector de la economía mundial, detrás del armamento y el narcotráfico. Se sabe que manejan miles de millones de euros al día y que supera en cifras, incluso al sector petrolero. La mayoría de médicos admiten que los pacientes están hipermedicados, pero el problema en vez de reducirse aumenta a diario. Los laboratorios farmacéuticos no descansan en sacar nuevos fármacos para engrandecer todavía más su lucroso negocio, retiran del mercado los menos rentables, e introducen otros con más margen de beneficio. Ha habido expertos en la salud, médicos y presidentes de grandes compañías farmacéuticas que han levantado la voz de alarma contra este negocio fraudulento que nos afecta a todos.

Uno de estos expertos Peter Gotzche, médico danés y que dirige la oficina estatal de Dinamarca de estudios clínicos de medicina en la universidad de Copenhague, escribió un libro que el título lo dice todo: “medicamentos que matan y crimen organizado.” En el libro se hace una crítica rigurosa y documentada de cómo nos engañan las industrias farmacéuticas y de cómo nos envenenan con fármacos.
 



Contundentes declaraciones del Dr. Peter C. Gøtzsche un médico danés, investigador médico y ex líder del Centro Nórdico Cochrane en Rigshospitalet en Copenhague, Dinamarca, sobre como funciona el negocio.
 
Novartis pagará 678 millones por "sobornos" a médicos

La filial estadounidense de la farmacéutica suiza Novartis acordó pagar 678 millones de dólares a la Justicia de Estados Unidos para cerrar un caso en el que estaba acusada de operar "programas de conferencias falsos" en los que "sobornaba" al gremio médico para que prescribieran sus fármacos, según informó este miércoles (01.07.2020) la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York.

"Durante más de una década, Novartis gastó cientos de millones de dólares en los llamados programas de conferencias, que incluían comisiones por discursos, comidas exorbitantes y alcohol de primera clase, y que no eran más que sobornos para hacer que los médicos por todo el país prescribieran fármacos de Novartis", dijo en una nota la fiscal en funciones, Audrey Strauss.

La Justicia estadounidense denunció que entre 2002 y 2011, Novartis -desde su sede en Nueva Jersey- convocó "decenas de miles" de foros supuestamente educacionales que "no servían más que para sobornar", ya que después eran "eventos sociales celebrados en restaurantes caros, con poca o ninguna discusión sobre los fármacos" de la compañía.

"Dar esos pagos y otros regalos lujosos interfiere con el deber de los médicos de elegir el mejor tratamiento para sus pacientes e incrementa el coste de los medicamentos para todo el mundo. Esta oficina seguirá vigilando y persiguiendo las mordidas, como quiera que se disfracen, en toda la industria farmacéutica", agregó Strauss.

La Fiscalía neoyorquina alegó que cuando el gremio médico prescribía los fármacos de Novartis para dolencias cardiovasculares o diabéticas, el Gobierno federal pagaba cientos de dólares en reembolsos por esas "recetas engañosas".

Las lujosas conferencias y los eventos deportivos

Como parte del acuerdo para cerrar la demanda civil por fraude, Novartis admitió haber pagado honorarios a médicos "para inducirlos" a prescribir sus productos y haber convocado "programas" de conferencias en algunos de los restaurantes más caros de Estados Unidos, como Peter Luger en Nueva York, Nobu en Dallas o Matsuhisa en Los Ángeles.

Novartis celebró más de 12.000 eventos con gastos de comida por persona superiores a 125 dólares -el límite establecido en sus políticas internas- con ejemplos extremos como el de una conferencia en el restaurante Ruth's Chris Steakhouse de Pikesville (Maryland), a la que solo asistió un médico y el gasto fue de 448 dólares en comida y alcohol, más 1.000 dólares de honorario.

Los eventos -que abarcaban viajes de pesca, acontecimientos de deporte o catas de vino- también se celebraban en la cadena de restaurantes Hooters, conocida en Estados Unidos porque sus camareras son mujeres jóvenes uniformadas con ropa ajustada y reveladora, más que por su comida típica americana.

Además de esas admisiones, la farmacéutica tuvo que comprometerse a reformar sus prácticas de negocio y firmar un acuerdo de integridad con las autoridades por el que reducirá drásticamente sus conferencias y el dinero que invierte en ellas, haciéndolas generalmente en formato virtual.

 
Cómo los Rockefeller eliminaron la medicina natural para crear la industria farmacéutica moderna

La gente en estos días te ve como un bicho raro si hablas de las propiedades curativas de las plantas o de cualquier otra práctica holística. Como en todo lo demás, hay mucha política y dinero detrás del sistema médico moderno. Alrededor del siglo XX, cuando se descubrió la posibilidad de crear todo a partir del petróleo, el linaje Rockefeller apostó por la obtención de drogas farmacéuticas a partir de petroquímicos. Pero el plan de los Rockefeller para la industria médica se encontró con un problema: la popularidad de la medicina natural en los Estados Unidos. Casi la mitad de los médicos y colegios de medicina de los EE.UU. practicaban la medicina holística, utilizando el conocimiento de Europa y los nativos americanos. Fue así que la familia Rockefeller encontró la manera de deshacerse de su mayor competencia usando la clásica fórmula de la dialéctica hegeliana: “solución-problema-reacción.” Es decir, crearon un problema para asustar a la gente, y luego ofrecieron una solución previamente planificada.

Todo comenzó con John Davidson Rockefeller (1839-1937), un monopolista illuminati de origen fariseo, magnate del petróleo, ladrón y primer multimillonario de los Estados Unidos. A comienzos del siglo XX, Rockefeller controlaba el 90% de todas las refinerías de petróleo en los EE.UU. a través de su compañía petrolera, Standard Oil, que luego se dividió para convertirse en Chevron, Exxon, Mobil, etc.

Al mismo tiempo, alrededor de 1900, los científicos descubrieron los “productos petroquímicos” y la capacidad de crear todo tipo de productos químicos a partir del petróleo. Por ejemplo, el primer plástico, llamado baquelita, se fabricó a partir del petróleo en 1907. Los científicos descubrieron varias vitaminas y supusieron que muchas drogas farmacéuticas podrían obtenerse del petróleo.

Rockefeller vio a esta como una maravillosa oportunidad de monopolizar las industrias de petróleo, de la química y de la medicina al mismo tiempo.

Lo mejor de los productos petroquímicos era que todo podía patentarse y venderse con altos beneficios.

Pero hubo un problema con el plan de Rockefeller para la industria médica: las medicinas naturales / herbales eran muy populares en Estados Unidos en ese momento. Casi la mitad de los médicos y colegios de medicina de los EE.UU. practicaban la medicina holística, utilizando el conocimiento de Europa y los nativos americanos.

Rockefeller tuvo que encontrar la manera de deshacerse de su mayor competencia. Así que usó la clásica fórmula de la dialéctica hegeliana: “solución-problema-reacción”. Es decir, creó un problema para asustar a la gente, y luego ofreció una solución previamente planificada.

Rockefeller se dirigió a su amigo Andrew Carnegie, otro plutócrata que ganó su dinero al monopolizar la industria del acero, quien ideó un plan. Desde la prestigiosa Fundación Carnegie, enviaron a un hombre llamado Abraham Flexner para que viajara por todo el país e informara sobre el estado de todos los hospitales y los colegios médicos.

Esto llevó a la redacción del Informe Flexner, que dio origen a la medicina moderna tal como la conocemos, a través del cual se hablaba de la necesidad de modernizar y centralizar las instituciones médicas. Sobre la base de este informe, más de la mitad de todas las universidades de medicina fueron cerradas muy pronto.

La homeopatía y la medicina natural fueron objeto de burlas y fueron demonizadas. Muchos médicos que trabajaban con sus métodos incluso fueron encarcelados.

Para ayudar con la transición y cambiar las mentes de otros médicos y científicos, Rockefeller donó más de $100 millones a colegios y hospitales y fundó un grupo de líderes filantrópicos llamado “Junta General de Educación” (GEB).

En muy poco tiempo, todas las facultades de medicina se modernizaron y homogeneizaron. Todos los estudiantes estaban aprendiendo lo mismo, y la medicina consistía en usar medicamentos patentados.

Los científicos recibieron subvenciones enormes para estudiar cómo las plantas curaban las enfermedades, pero su objetivo era identificar primero qué sustancias químicas en la planta eran efectivas y luego recrear una sustancia química similar, pero no idéntica, en el laboratorio que pudiera ser patentada.

Así que ahora, 100 años después, estamos produciendo médicos que no saben nada sobre los beneficios de la nutrición o las hierbas o cualquier práctica holística. En cambio, tenemos toda una sociedad que está esclavizada a las corporaciones y que todavía las asocian a la idea de bienestar.

Los Estados Unidos gasta el 15% de su PIB en atención médica, pero no se enfoca en la cura, sino en los síntomas, creando así clientes recurrentes. No existe cura industrial para el cáncer, la diabetes, el autismo, el asma o incluso la gripe.

Después de todo, ¿para qué querrían los Rockefeller producir curas reales, si ellos forman parte de un sistema fundado por oligarcas y plutócratas internacionales, y no por médicos?

En cuanto al cáncer, la Sociedad Americana del Cáncer fue fundada por nada menos que Rockefeller en 1913.

 
La OMS ocultó que sus expertos en gripe A cobraron de farmacéuticas

La gestión de la pandemia de gripe A por la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue poco transparente. Según un estudio del British Medical Journal (BMJ), una de las revistas médicas de referencia, un informe clave de la OMS ocultó los vínculos financieros entre sus expertos y las farmacéuticas Roche y Glaxo, fabricantes de Tamiflu y Relenza, los fármacos antivirales contra el virus H1N1. Ese fue el informe que instó a los Gobiernos a apilar reservas de esos medicamentos, por valor de unos 6.000 millones de dólares (4.900 millones de euros). Las críticas del British Medical Journal se suman a las del Consejo de Europa, que recientemente también acusó a la OMS de opacidad, aunque por otra razón: que los 16 miembros del comité de emergencia que asesoró durante la crisis a la directora del organismo, Margaret Chang, son secretos.

Si la identidad de los 16 miembros del comité de emergencia se mantiene en secreto para evitar que los presione la industria, la medida es ingenua y contraproducente, alegan los expertos críticos con la OMS. Los nombres de Robert Webster, del Hospital Infantil de Memphis (Tenessee, EE UU) , o de Tasiro Masato, jefe de virología del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas de Japón, deben ser secretos para muy pocos industriales. Y mantener sus nombres ocultos es justo lo que impide al resto del público fiscalizar sus nexos con las farmacéuticas.

Las pautas de la OMS que recomendaban a los Gobiernos almacenar Tamiflu y Relenza -los únicos dos fármacos antivirales eficaces contra el virus H1N1- fueron publicadas en 2004, y se apoyaban en publicaciones de los tres expertos ahora cuestionados. Estos tres científicos sí declararon sus lazos con la industria en sus papers (publicaciones científicas), pero la OMS no recogió esa declaración en el informe que entregó a los Gobiernos.

Los vínculos entre los científicos de la OMS y la industria fueron anteriores a 2004. Roche y Glaxo les pagaron por una serie de conferencias y consultas. También han intervenido en investigaciones pagadas por los laboratorios. Este tipo de vínculo es muy común. Los principales expertos intervienen en los ensayos clínicos financiados por la industria. Pero deben ser transparentes, y la OMS debió declararlos en su informe, según el BMJ.

La postura de la OMS es que los conflictos de interés son "inherentes a cualquier relación entre una agencia como la OMS y una empresa que persigue beneficios". Lo mismo vale para los expertos que asesoran a la agencia y tienen "vínculos profesionales con las compañías farmacéuticas". Pero el organismo negó ayer que la industria influyera en la gestión de la pandemia.

Ya en enero, el Consejo de Europa organizó una audiencia en Estrasburgo para analizar si la declaración de pandemia, emitida por la OMS en junio del año pasado, estuvo justificada vista de la escasa peligrosidad del virus. Pese a los temores iniciales, el H1N1 ha resultado menos letal que la gripe común de cada año.

La reunión, promovida por Wolfgang Wodarg -hasta poco antes presidente del comité de sanidad del Consejo de Europa- no sirvió de nada. Wodarg se reafirmó en que la OMS había exagerado los riesgos en colusión con big pharma, y la OMS se enrocó en que "pandemia es cuando un nuevo virus se difunde, y este lo es", como dijo su número dos, Keiji Fukuda.

El H1N1 es un recombinante (un mestizo) reciente, con genes de un virus aviar, otro humano y dos porcinos. Causa en algunas personas enfermedades graves, pero su letalidad es baja en la población general. Los científicos no podían saber esto al iniciarse la crisis en México, cuando la mortalidad parecía alta. El criterio de la OMS para declarar una pandemia no es la letalidad del virus, sino su propagación. La OMS se limitó a aplicar su protocolo. Pero es el protocolo lo que cuestionan muchos expertos.

Poca gente había oído hablar de la OMS hace solo 10 años. La agencia de la ONU se ha convertido en un referente mundial debido a tres epidemias: el SARS, o neumonía asiática, en 2002 (800 muertos), la gripe aviar iniciada poco después (300 muertos) y la última pandemia de nueva gripe. En prevención de esta última, España compró 13 millones de dosis de vacuna, de las que se han usado solo dos millones.

El nuevo estudio crítico con la gestión de la OMS es una investigación del propio BMJ y del Bureau of Investigative Journalism británico. Los virólogos y epidemiólogos especializados en el virus de la gripe -el agente infeccioso más impredecible que se conoce- ya recomendaban a los gobiernos almacenar reservas de Tamiflu y Relenza antes de la aparición del H1N1, en prevención de cualquier posible pandemia de gripe.

 

La farmacéutica Pfizer conspiró para evitar un juicio en Nigeria​

La mayor multinacional farmacéutica, la estadounidense Pfizer, negoció en abril de 2009 con el Gobierno de Nigeria un acuerdo para evitar un juicio por la muerte de 11 niños en el país africano y las secuelas causadas en decenas de ellos en el ensayo clínico de un medicamento llamado Trovan. Unas 200 familias de Kano, al norte de Nigeria, aseguraban que su país fue en 1996 un experimento para probar el Trovan y utilizar a sus hijos como cobayas humanos. La compañía pagó 75 millones de dólares (57 millones de euros), para indemnizar a las familias y evitar así que la causa criminal que había comenzado en los tribunales llegase a prosperar.

Los cables de la Embajada de Estados Unidos en Abuja revelan ahora cómo se llegó a ese acuerdo y todas las maniobras que Pfizer llevó a cabo para conseguir que el fiscal general de Nigeria abandonase el asunto. Entre esas maniobras destaca el pago de detectives para investigar al fiscal y airear sus corruptelas en la prensa.

El 20 de abril de 2009, los diplomáticos estadounidenses relatan al Departamento de Estado el encuentro que ha tenido unos días antes el Departamento de Economía de la Embajada con el responsable de Pfizer en Nigeria, Enrico Liggeri. Este les cuenta que Pfizer ha contratado a detectives privados para investigar casos de corrupción en los que estaba involucrado el fiscal general, Michael Aondoakaa. Tratan así de ponerle en entredicho y obligarle a dejar el caso. "Dijo que los detectives de Pfizer pasaron la información a los periódicos locales [...] Una serie de artículos detallando los presuntos lazos de Aondoakaa con casos de corrupción fueron publicados en febrero y marzo", cuentan los diplomáticos estadounidenses. "Liggeri mantuvo que Pfizer tenía más información contra Aondoakaa y que sus compañeros le presionaron para que dejara el asunto por miedo a más artículos".

Negociación prácticamente terminada

Los diplomáticos relatan en el mismo telegrama un encuentro del embajador Sanders con los abogados de la farmacéutica, Joe Petrosinelli y Atiba Adams. La reunión es el 2 de abril, casi un mes antes de que el acuerdo se haga público. Los abogados cuentan al embajador que la negociación está prácticamente terminada y que pagarán 75 millones de dólares: "10 millones en costes legales, 30 millones para el Gobierno del Estado de Kano, y 35 millones para quienes participaron y sus familias". Los representantes legales de Pfizer manifiestan también su preocupación por cómo va a ser administrado el dinero para las víctimas. Sugieren que lo haga una tercera parte neutral y señalan que los políticos nigerianos han pedido un pago único en cheques. "Pfizer está preocupada por la transparencia".

La embajada, que asegura que Petrosinelli y Adams informan a los diplomáticos estadounidenses desde 2006, señala la participación en el caso de un ex presidente de Nigeria, Yakubu Gowon. Uno de los abogados, Petrosinelli, explica que él es quien ha convencido al gobernador de Kano, Mallam Ibrahim Shekaru, para que intercediese ante el fiscal general y rebajase de 150 millones a 75 la cantidad reclamada a la empresa.

Según los abogados, es también Gowon el que persuade al presidente Yar'Adua, fallecido en mayo de 2010, para que las causas abiertas contra Pfizer, una civil y otra penal, se cierren.

El telegrama concluye con la siguiente afirmación de los diplomáticos: "La imagen de Pfizer en Nigeria ha quedado dañada con este caso. Los directivos de Pfizer consideran que Nigeria es un mercado creciente para sus productos y dejar atrás este caso ayudará a reconstruir la imagen de la empresa".

Violación de las normas éticas

La historia del experimento del medicamento Trovan fue corroborada por uno de los médicos de la compañía, Juan Walterspiel. Un año y medio después del experimento, el experto se puso en contacto con la directiva de Pfizer y denunció la violación de las normas éticas en el ensayo clínico. Walterspiel fue despedido. Según Pfizer, por otros motivos. El medicamento se aprobó después en Europa y Estados Unidos. Allí se sigue usando aunque solo como un tratamiento para infecciones muy severas. La Unión Europea lo retiró porque causaba problemas hepáticos.

Solo entonces, con la denuncia de Walterspiel, el caso salió de las fronteras de Nigeria. El país más poblado de África, con unos 140 millones de personas, normalmente enfrentadas en diferentes etnias, se echó a la calle en 2002. Tras las manifestaciones, el Gobierno demandó a Pfizer. La batalla legal se prolongó durante años y se terminó cuando la compañía y el Gobierno nigeriano llegaron a un pacto. Los cables de la Embajada de EE UU en Abuja demuestran que, lejos de ser fruto de una negociación, el acuerdo se cocinó para evitar que la empresa se sentase en el banquillo.

Pfizer siempre insistió en su inocencia. Un comunicado de la compañía publicado poco antes de pactar con el Gobierno aseguraba que Trovan salvó vidas durante la epidemia de cólera y meningitis de 1996, que mató a 12.000 personas. Pfizer nunca se ha hecho responsable de las secuelas y asegura que cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) les pidió ayuda para frenar las muertes en Nigeria, ya se había probado el Trovan en 5.000 pacientes.

 



En este video de Mindalia Televisión, nos explican cómo la industria farmacéutica ha hecho de la enfermedad un negocio, y nada es lo que parece. Nos están engañando, y nos están enfermando y matando.
 

Esto es lo que se gastaban las industrias farmacéuticas en comisiones para los médicos en 2017, ¿habrá aumentado ahora? ¿Por qué ya no se hacen eco de ello los grandes medios de comunicación?​

Es de sobra sabido por todo el mundo que una buena parte de las inversiones que realiza la industria farmacéutica para vender cualquiera de sus productos va a parar, directamente, a los bolsillos de los médicos. Todos hemos visto en los hospitales al habitual visitador médico yendo de un despacho para otro y a realizar un trabajo que, entre otras, consiste en presentar un producto determinado, por un lado, y por otro lado en contarle al médico en cuestión qué beneficio conseguirá él personalmente en forma de viajes o comisiones, si decide recetar ese producto a sus pacientes. Es algo que siempre se ha sabido por todo el mundo.

Pero con lo que está sucediendo ahora mismo es muy importante que se hable de ello porque, estamos seguros, esos incentivos habrán aumentado considerablemente e incluso incluirán a medios de comunicación, pues el silencio con respecto a este asunto es absoluto. Es más, los grandes medios de comunicación se han convertido, con respecto a la vacuna del virus, en los mejores vendedores que podría tener cualquier farmacéutica.

Para hacernos a una idea de lo que pagan las farmacéuticas a los médicos nos hemos tenido que remontar al año 2018. Nos hemos ido a la web ‘Civio‘ que pertenece a una fundación del mismo nombre y que tal y como ellos se describen a sí mismos son “una organización independiente y sin ánimo de lucro que vigila a los poderes públicos, informa a todos los ciudadanos y presiona para lograr una transparencia real y eficaz en las instituciones”.

El 9 de octubre de 2018 publicaban un artículo que titulaban de la siguiente forma: “18 médicos recibieron más de 50.000 euros cada uno de una sola farmacéutica en 2017”. Y añadía un subtítulo que decía lo siguiente: “Sumado a lo que les transfirieron otros laboratorios, se repartieron en total más de 1,6 millones. La mayoría de ellos ejerce en hospitales públicos”.

En el mismo artículo, además de dar los nombres de esos 18 médicos en un gráfico en el que indicaban, también, los nombres de las empresas de las que habían recibido ese dinero y el montante que habían recibido de cada una de ellas, revelaban el total de lo invertido en España por las farmacéuticas en 2017, de una u otra forma, para promocionar su negocio. La cifra ascendía en 2017 a 182,5 millones de euros y ‘Civio’ indicaba que en ese dinero se englobaba “pagos a médicos por sus servicios o para asumir los costes de entradas a congresos y viajes, unas cifras muy similares al año anterior. Es lo que la industria engloba bajo el eufemismo de transferencias de valor“.

Y si esto sucedía en 2017, sin haber ninguna “pandemia”, ¿se imaginan ustedes las cifras de las que podemos estar hablando en un año como este por el que estamos pasando? ¿Se imaginan cuánto pueden estar percibiendo médicos, medios de comunicación e incluso políticos que nos están vendiendo una vacuna cuya efectividad es más que dudosa?

¿Se imaginan la cantidad de dinero que pueden estar invirtiendo cuando, a pesar de ver a diario cómo mueren personas después de vacunarse, se nos siguen vendiendo las bondades de la vacuna calificando esos fallecimientos de gente, que estaba sana antes de vacunarse, como de “mala suerte”?

¿Se imaginan las de millones que le puede estar lloviendo a mucha gente del “cielo” cuando se ponen, como se ponen, contra los que criticamos la vacuna tachándonos, simplemente, de antivacunas y negacionistas cuando ni somos antivacunas, ni hemos negado nunca nada?

Analícenlo todo, no nos cansaremos de mostrarles pruebas. Después, vacunarse o no, será una decisión completamente personal, pero sabiendo a lo que se enfrentan. No escuchando, simplemente, las voces de los que salen por la tele o en los grandes medios donde no hay ni una sola voz discordante que se salga del discurso marcado.

 

Experto danés alerta de que los medicamentos son la tercera causa de muerte​

Barcelona. (Efe).- Las multinacionales farmacéuticas corrompen los sistema de salud y esconden que los fármacos son la tercera causa de muerte del mundo, tras las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, según el danés Peter Gøtzsche, que hoy ha presentado el libro Medicamentos que matan y crimen organizado .

Gøtzsche, profesor de medicina y farmacología clínica de la universidad de Copenhague y director y profesor del Nordic Cochrane Center, ha comparado a las farmacéuticas con el crimen organizado porque, en su opinión, capitalismo y salud casan mal.

"No trabajan para mejorar la salud, sino para obtener los máximos beneficios" y para ello "extorsionan, cometen fraude, violan la legislación y mienten", ha denunciado.

El libro, editado por Los Libros del Lince, cifra en 200.000 los muertos en EE.UU. al año por fármacos y, según el farmacólogo Joan Ramón Laporte, que introduce la edición española, en Europa al menos 197.000 personas fallecen anualmente por esta causa.

Gøtzsche es conocido por criticar las mamografías sistemáticas a partir de los 40 años porque, en su opinión, generan más daño que beneficios ya que asegura que dos de cada tres cánceres de mama que se detectan son falsos y llevan a la mujer a la quimioterapia y a tratamientos con importantes efectos adversos.

El experto danés ha sido especialmente crítico con los antipsicóticos y antidepresivos, de los que ha dicho que "deberían estar prohibidos en adolescentes y jóvenes".

El autor y Laporte, que también ha participado en la presentación, han remarcado que los antidepresivos no son efectivos contra la depresión, "sino que aumentan la tasa de suicidios del 2 al 4,5% anual". Además, Gøtzsche ha recordado que la fluoxetina se aprobó por primera vez en Suecia con sobornos y la agencia reguladora alemana la consideró totalmente inadecuada contra la depresión.

Los expertos han denunciado que empresas como Pfizer, Glaxo o Lilly, en psiquiatría, y otras compañías, han vendido fluoxetina y antidepresivos ocultando que incrementan la tasa de suicidio en lugar de reducirla, igual que Merck no dijo que su antiinflamatorio Vioxx producía infartos antes de tener que retirarlo del mercado.

Para Laporte, que ha cifrado en 200 las personas que mueren al año en Catalunya a causa de los antidepresivos, el problema es que el 95% no los receta un psiquiatra, sino un médico generalista a personas que no están deprimidas, sino tristes.

Los expertos han sido muy críticos con la invención de nuevas enfermedades para vender tratamientos, como el TDAH (Transtorno por Déficit de Atención) que apareció tras las quejas de los maestros de niños que no atienden en clase.

En EE.UU., el 11% de los escolares están diagnosticados de TDAH, los fármacos que toman actúan como la anfetamina y la cocaína y sólo mejoran el comportamiento en clase, pero no su rendimiento escolar.

Además, estos medicamentos, según estudios con animales citados por estos expertos, producen lesiones cerebrales. También han alertado contra la polimedicación y han citado como ejemplo Dinamarca, un país con 5,5 millones habitantes donde se toman ocho millones de dosis diarias y una de cada 8 personas toma 5 medicamentos o mas al día.

Cuando un médico extiende una receta los pacientes deben preguntar al médico -según han coincidido en señalar los dos expertos- para qué sirve, qué beneficios se esperan, cuánto tiempo hay que tomarlo, si se puede esperar para ver si hay una mejoría espontánea y si es compatible con otros medicamentos.

También hay que luchar para que la formación continuada de los médicos sea independiente y no la financien los laboratorios, como ocurre en España, en donde el 95% depende de la industria.

La industria farmacéutica es el tercer sector de la economía, tras el armamento y el narcotráfico, y en EE.UU. tiene unos beneficios cuatro veces más altos que los otros sectores industriales, además de ser el sector acumula más delitos por estafa al Gobierno.

Los directivos de este sector cobran sueldos "obscenos" y en el 2010 cuatro de los diez ejecutivos mejor pagados de EE.UU. trabajaban en el sector farmacéutico, con sueldos de hasta 145 millones de dólares al año.

Otro logro de esta industria es ser el principal actor de su propia regulación, hasta el punto de que las agencias reguladoras son servidoras de la industria, según han denunciado los dos expertos.

 



𝙊𝙩𝙧𝙖 𝙫𝙤𝙯 𝙙𝙞𝙨𝙘𝙤𝙧𝙙𝙖𝙣𝙩𝙚 𝙮 𝙙𝙞𝙨𝙞𝙙𝙚𝙣𝙩𝙚 𝙮 𝙚𝙨𝙩𝙖 𝙫𝙚𝙯 𝙚𝙨 𝙡𝙖 𝙙𝙚 𝙚𝙨𝙩𝙚 𝙦𝙪í𝙢𝙞𝙘𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙣𝙤𝙨 𝙚𝙭𝙥𝙡𝙞𝙘𝙖 𝙡𝙖𝙨 𝙗𝙖𝙧𝙗𝙖𝙧𝙞𝙙𝙖𝙙𝙚𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙨𝙚 𝙚𝙨𝙩á𝙣 𝙘𝙤𝙢𝙚𝙩𝙞𝙚𝙣𝙙𝙤.