OpenAI advierte a los políticos del planeta de su extinción: la super IA podría llegar en 2028 y obligará a replantear la gobernanza mundial
OpenAI vuelve a situar el debate en el terreno incómodo desde el
India AI Impact Summit a través de
Sam Altman: la
super IA no es una hipótesis lejana,
podría llegar en 2028 y obligará a rediseñar la gobernanza global. Altman ha endurecido el tono en sus últimas intervenciones públicas señalando que el ritmo de progreso es más rápido de lo que muchos gobiernos están preparados para asumir. O dicho de otra manera, l
os políticos sobran, y en apenas dos años sería una “profesión” totalmente suplantada por esta Super IA.
El mensaje es claro y no ofrece lugar a dudas: si la capacidad intelectual de las máquinas supera a la humana en amplios dominios, el modelo político y regulatorio actual no servirá, está obsoleto,
será “finiquitado” en apenas 24 meses, al menos, en algunos países. Es una contrarreloj donde es posible que los países más avanzados dejen paso a una máquina para dirigir los gobiernos, y eso también plantea una gran cantidad de dudas e interrogantes.
OpenAI, mediante Saltman, ya enfoca la Super IA para 2028 con la extinción de los políticos
Como sabemos, esta semana se reunieron grandes personajes del planeta en lo que se ha llamado India AI Impact Summit, con sede en Nueva Delhi, y desde la tribuna principal, como abanderado de la Inteligencia Artificial, Saltman puso los pelos de punta cuando afirmó lo siguiente:
“Creo que podríamos estar a solo unos pocos años de sistemas que sean generalmente más inteligentes que los humanos. Si eso sucede, la cantidad de poder que esos sistemas tendrán será extraordinaria y tendremos que asegurarnos de que el mundo esté preparado para gestionarlo de manera segura y justa.”
La implicación es directa cuando minutos más tarde puso fecha clave a todo esto:
finales de 2028. No se trata solo de innovación tecnológica, sino de concentración de poder, en concreto, sin el ser humano, sin el político de turno, dirigiendo países, entidades o empresas.
Centros de datos capaces de ejecutar modelos con capacidades cognitivas superiores a las humanas cambiarían el equilibrio económico, militar y científico, no podemos competir, es el inicio de Matrix, película premonitoria como pocas, de culto en pleno 2026.
Altman insiste en que ignorar ese escenario sería irresponsable, y si lleva razón, hacerlo es sentencia del fin del país que lo haga. En otra comparecencia, defendió abiertamente la intervención estatal y la coordinación internacional:
“Creemos que la intervención regulatoria de los gobiernos será fundamental para mitigar los riesgos de modelos cada vez más potentes. Es importante que las principales economías del mundo encuentren una forma de cooperar para establecer estándares de seguridad.”
No habrá CEO, político o dirigente, dictador, que no caiga antes o después
Como diría el agente Smith,
es inevitable. Saltman deja claro que su puesto también será suplantado por esta Super IA dentro de OpenAI, lo cual, evidencia que si el CEO cae, seguramente caerán todos los que estén por debajo, es decir, todos los empleados y juntas directivas sin importar nada más:
"Una superinteligencia capaz de hacer un mejor trabajo que cualquier ejecutivo, también yo, o realizando mejores investigaciones que nuestros mejores científicos"
El mundo va a cambiar como jamás se ha visto, y además, a una velocidad sin precedentes, no estamos preparados, la sociedad no está preparada, el ser humano en su conjunto no asume tal capacidad de cambio y gestión. El ejemplo lo vimos ayer mismo.
Gemini 3.1 Pro, en solo tres meses, superó por
más de un 20% a su predecesor, y a la competencia por un 16%. Y cada vez aceleran más, son más rápidas, más inteligentes, cada versión llega antes al mercado que la anterior, es un ritmo imposible de seguir.
De hecho, hay muchas voces que apuntan a algo de lo que hemos hablado en anteriores artículos: el ser humano es, sin lugar a dudas, el cuello de botella de la IA.
Somos muy lentos, torpes, con demasiadas cosas en la cabeza, moralidad, ética, sentimentalismo, problemas, alegrías, como para competir con todo el foco en empujar, el 100% del tiempo, hacia la innovación pura y dura. La IA no tiene esos problemas, solo tiene un objetivo y piensa millones de veces más rápido.
La infraestructura que estamos creando, el salto de rendimiento en el hardware, la reducción del consumo a mismos tokens,
es tan impresionante como certera es nuestra etapa dentro de la historia de este planeta. Estamos obsoletos, somos el eslabón más débil, no podemos competir, ninguno puede, ni siquiera el día que podamos mezclarnos uniendo biología y robótica en un cuerpo,
o consciencia.
Política, industria, economía, todo será gestionado por una IA, pero, ¿quién la controlará o supervisará?
Si la superinteligencia llega antes de 2030, el problema no será solo técnico,
será político, económico e industrial. ¿Quién controla el acceso? ¿Qué límites se imponen? ¿Cómo se audita un sistema que supera la comprensión humana en ciertos campos a una velocidad casi infinita? Altman ha defendido incluso la creación de algún tipo de organismo internacional inspirado en los modelos de supervisión nuclear, con capacidad real de seguimiento y certificación. Y no será suficiente.
El CEO de OpenAI también ha repetido que la democratización es clave, que concentrar la IA avanzada en una sola empresa o país sería peligroso. Sin embargo, la propia dinámica de inversión en infraestructura, chips avanzados y centros de datos apunta a una concentración creciente. Ahí aparece el problema entre discurso y realidad industrial. La Super IA va a dejar todo obsoleto, dentro de poco
las empresas y países serán dirigidas por ellas, los funcionarios, si sobreviven a la purga, o los que queden al menos, tendrán que supervisar tareas simplemente, decisiones que se hayan tomado.
El mundo será una serie de países cooperando, o enfrentados, dirigidos por diversas IA, y las empresas competirán de igual forma dirigidas por otras que, lógicamente, buscarán la mayor productividad y el mayor beneficio. Quizás, en el futuro, vivamos con una Renta Básica Universal, donde los productos se enfoquen en vendérselos de IA a IA, y nosotros tendremos que hacerlo de humano a humano, quedándonos con las migajas que dejen en lo tecnológico.
¿Disruptivo? Mucho, pero sería muy osado pensar que, en unos años, un político, o un partido, una empresa,
va a controlar lo que haga y deshaga una o varias IA, creyendo que tienen algún tipo de control sobre ellas. No se puede ser tan inocente cuando ya se revelan en muchos casos. Sea como fuere, suerte a todos.
OpenAI ha abierto de nuevo la caja de pandora y advierte de que en algún momento cercano o posterior a 2028 llegará la Super IA.
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