Hablemos seriamente de feminismo ♀️

La progresiva degeneración del movimiento feminista

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La Constitución española de 1978, proclama que “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Quiere esto decir que en España hombres y mujeres son iguales ante la ley, gozando, por ello, de los mismos derechos y obligaciones.

Sin embargo, desde finales del siglo XX hasta nuestros días estamos asistiendo a la progresiva expansión de un movimiento identitario de raíces neomarxistas, conocido como “feminismo de género”, el cual, mediante la victimización de la mujer y la criminalización del hombre, pretende subvertir la legalidad vigente para establecer una suerte de supremacismo femenino tanto a nivel jurídico como social. Así, como señala Guadalupe Sánchez Baena en su obra Populismo punitivo, “Frente a las reivindicaciones legislativas igualitarias del feminismo clásico de corte liberal, que reclaman un trato igual ante la ley al margen de diferencias por razón de sexo, el identitarismo pretende hacer de esa diferencia una fuente de privilegios legales”.

Pero antes de considerar la repercusión sociopolítica y jurídica de este movimiento, entendemos necesario conocer cuales son los postulados defendidos por la “ideología de género” y establecer si tienen algún tipo de fundamento epistemológico.

Pues bien, la ideología de género plantea en primer lugar que es necesario diferenciar el sexo del género. Desde esta perspectiva, el identitarismo sostiene que el sexo viene determinado por factores biológicos, mientras que el género es un constructo social, es decir, que viene condicionado por los patrones culturales impuestos desde el poder establecido, no existiendo una conexión intrínseca entre ambos conceptos. El planteamiento no es nuevo, ya que, allá por 1949, la escritora comunista Simone de Beauvoir señalaba en su obra El segundo sexo que, dado que el ser humano es una tabula rasa, “No se nace mujer: llega una a serlo”, de tal forma que el sustrato biológico es irrelevante, siendo la cultura la que define en su totalidad a los seres humanos.

En la misma línea, pero de forma más radical, se expresa Shulamith Firestone, la cual en su obra La dialéctica del sexo (1970) defendía que “la meta definitiva de la revolución feminista debe ser (…) no simplemente acabar con el privilegio masculino, sino con la distinción entre sexos”. Otro tanto de lo mismo defiende la también feminista radical Kate Millet cuando en su libro Política sexual (1969) desdeña toda influencia biológica en el carácter del ser humano, llegando al extremo de afirmar que el sexo existe, pero no influye en el género.

El problema de tal discurso radica en que, como ha demostrado de forma irrefutable la ciencia, cada persona es el resultado de la interacción entre su patrimonio genético y el ambiente en que se desenvuelve, no pudiéndose, por tanto, eliminar de la ecuación a ninguno de los dos factores a la hora de conceptualizar al “ser hombre” y al “ser mujer”. En consecuencia, hombres y mujeres nunca podrán ser esencialmente iguales, con una notable excepción: la igualdad ante la ley.

Pero es que además, si analizamos el tema en profundidad, es fácil llegar a la conclusión de que lo que es una construcción social es el propio concepto de género, ya que la definición de las categorías masculina/femenina que establece necesariamente cambia conforme cambian los estereotipos culturales que las tipifican. En definitiva, las sociedades y las personas que las componen evolucionan a lo largo del tiempo y ello significa que la identidad de género en esencia no existe, lo que en realidad existe son hombres y mujeres que van evolucionando culturalmente generación tras generación, situación ésta que les lleva a modificar la concepción que de sí mismos tienen, sus pautas de comportamiento y sus normas de convivencia.

Sin embargo, aún siendo difícil su conceptualización, el feminismo radical ha mantenido el concepto de identidad de género en contraposición al de identidad sexual. Con ello lo que se ha pretendido es instrumentalizar el lenguaje con la finalidad de utilizarlo como arma arrojadiza en un mundo en el que, como ya anticipara Ortega y Gasset, triunfa el hombre-masa y para llegar a él nada mejor que un eslogan simplista con adornos emocionales. Con todo ello lo que parece evidente es que los partidos neomarxistas-populistas necesitan ideologizar conflictos, crear conciencia de minorías oprimidas, unirlas en la lucha ante un enemigo común y utilizarlas para alcanzar sus fines.

En un contexto como éste, de confusión generalizada, siempre ocurre que acaba apareciendo el caduco fantasma del comunismo y así, ya en los años 80-90, la politóloga estadounidense Zillah Eisenstein consumó algo que se veía venir a la legua, esto es, la unión del feminismo con el marxismo. Así, para esta activista la meta del feminismo no debía ser otra que la eliminación del patriarcado heteronormativo y capitalista, por considerar que de esta estructura organizativa de la sociedad procedían todos los males de la mujer. Lo que la politóloga americana parece desconocer es que el patriarcado se remonta a los albores de la humanidad, mientras que el capitalismo surge en el siglo XVIII de la mano de la revolución industrial. Pero, como dijo Franz Kafka, “No hay que considerar que todo es verdadero, solo hay que considerarlo necesario (…) Y de este modo la mentira se convierte en orden universal”.

Pero por si no fuéramos suficientes en el camarote de los hermanos Marx, llego la Teoría queer (vocablo inglés utilizado para referirse a homosexuales y personas trans), con la que el feminismo lleva el absurdo a su máxima expresión. Su principal exponente es la filósofa norteamericana Judith Butler autora de obras como El género en disputa. Feminismo y la subversión de la identidad (1990) o Cuerpos que importan. El límite discursivo de la identidad (1993). Pues bien, en un ataque de postestructuralismo que ya habrían querido para sí Michel Foucault o Jacques Derrida entre otros, Butler se propone desnaturalizar tanto el sexo como el género, huyendo así de esquemas identitarios binarios, como hombre/mujer o masculino/femenino, de tal forma que cada persona puede huir de esa tipificación reduccionista, pasando a ser gente fluida, que tiene en todo momento la prerrogativa de autoidentificarse. No satisfecha con ello, Butler aboga por la eliminación de las relaciones heterosexuales, por entender que forman parte del entramado heteronormativo que oprime a las mujeres y a los homosexuales. Y, para terminar su enloquecido discurso, Butler también defiende eliminar el carácter sexual de los órganos genitales, eligiendo el ano como el órgano sexual por excelencia. En este momento, más que criticar sus planteamientos lo que se nos ocurre es mandarla directamente al psiquiatra. Pero, dado que nobleza obliga, señalaremos, en primer lugar, que la autoidentificación supone que cualquier hombre puede declararse mujer en cualquier momento de su vida, por lo que a partir de ese momento nunca podrá ser acusado de violencia machista. En segundo lugar, también es destacable que si no hay sexos no puede haber relaciones heterosexuales ni homosexuales, por lo que tan solo pueden darse relaciones íntimas sin orientación sexual, lo cual ya resulta incluso paródico.

En definitiva, como afirma Agustín Laje, en su obra El libro negro de la nueva izquierda (2016), “La ideología queer genera un cóctel explosivo de odio, violencia y frustración individual. La interminable lucha contra la naturaleza que los movimientos queer llevan adelante está perdida de antemano; y las frustraciones de esa derrota se canalizan en sentimientos de ira contra la sociedad en general y el hombre heterosexual en particular”.

Por último quisiéramos hacer unas breves consideraciones sobre cuestiones jurídicas, si bien entendemos que, por la enjundia del tema, deberían ser objeto de un tratamiento más en profundidad

La Ley contra la Violencia de Género (LVG), vigente desde 2004, suprime la presunción de inocencia del hombre, la cual es sustituida por la presunción de veracidad de la mujer, invierte la carga probatoria, que pasa del acusador al acusado, aplica una mayor penalización a los hombres que a las mujeres ante delitos de violencia doméstica y de facto desincentiva perseguir las falsas denuncias realizadas por las mujeres. Todo ello no supone otra cosa que el incumplimiento de la Constitución, la cual, como hemos visto, sanciona la igualdad de hombres y mujeres ante la ley.

Podría pensarse, ante semejante tratamiento jurídico del varón, que España se ve asolada por una ola de violencia machista sin parangón. Sin embargo, los datos desmienten tal situación. Así, según la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) España es el tercer país de la Unión Europea con menor incidencia de mujeres asesinadas por sus parejas (0,2 por 100.000 habitantes), solo por detrás de Italia y Grecia. Asimismo, según recoge el Observatorio contra la Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial, desde la entrada en vigor de la LVG hasta 2017, en el 77% de los casos de denuncias por violencia de género los denunciados acaban resultando inocentes o, al menos, no culpables.

Por ello, llama la atención que desde el Ministerio de Igualdad se insista en la criminalización del colectivo masculino, intentando la promulgación de leyes como la llamada ley del “solo sí es sí”, que sitúa las relaciones sexuales entre hombres y mujeres en una situación en la que parece que se va a necesitar de un notario que acredite el consentimiento de la mujer para llevarlas a cabo. Evidentemente, detrás de todo ello, vuelve a estar un intento de la izquierda radical, con la analfabeta funcional Irene Montero a la cabeza, de dividir y enfrentar a la sociedad, para así sacar rédito político, pues bajo ningún concepto puede entenderse que el lenguaje corporal no sea capaz de trasmitir las suficientes señales como para que un hombre o una mujer necesiten del consentimiento explícito del otro para hacer lo que buenamente deseen.

En definitiva y para concluir, en función de todo lo expuesto, entendemos que el feminismo identitario es antinaturalista desde el punto de vista científico, confuso desde el punto de vista epistemológico, totalitario y colectivista desde el punto de vista político, excluyente y frentista desde el punto de vista sociológico y discriminatorio y anticonstitucional desde el punto de vista jurídico. Es decir, un esperpento en toda regla.

Rafael García Alonso (Doctor en Medicina).

 
¿Feminismo o ingeniería social?. Por Manuel del Rosal

El feminismo afirma, en un ejercicio más de supremacía sobre el varón que: “si las mujeres gobernaran el mundo, este iría mejor”

Permítanme recordarles señores – hay hombres feministas - y señoras feministas algunos gobiernos presididos por mujeres y que han sido y son un desastre: Cristina Kirchner en Argentina, Dilma Rousseff en Brasil, Theresa May en Inglaterra e incluso Ángela Merkel en Alemania que últimamente está como un pato cojo.

La ingeniería social es un método empleado para manipular la vida de una sociedad y para controlar y modificar la vida de los ciudadanos mediante la influencia en las actitudes, relaciones, hábitos, conductas, acciones y estilos de vida de la población. Así le hacen creer que lo bueno para esa sociedad es lo que los ingenieros sociales están diseñando, no para el bien de las gentes, sino para el beneficio de unos pocos. Pretenden diseñar al ser humano como si de un nuevo modelo de coche se tratara y, a través de él, a toda la sociedad forzándola en la dirección que a ellos les interesa. A lo largo de la historia se han producido hechos de ingeniería social en diversos países con resultados a veces catastróficos cuyo ejemplo más conocido fue la irrupción del nazismo en Alemania. Cuatro premisas son necesarias para la implantación de una ingeniería social: el poderío económico de quienes quieren implantarla, el diseño de los ingenieros sociales al servicio de este poderío, los políticos empleados como hombres de paja y los medios de comunicación entregados al poder. Uno debe preguntarse: ¿se están conjugando estas cuatro premisas en los movimientos feministas que hoy invaden nuestro mundo occidental?

Una de las paradojas que este feminismo radical y supremacista presenta, es que el hombre – blanco fundamental de esta nueva doctrina sectaria - atacado inmisericorde por ella, no solo participa sumisamente en un ejercicio de estupidez supina, sino que la alienta dando alas a quienes quieren reducirlo a un mero espectador en todos los órdenes de la vida. No solo existe esta paradoja, hay otra que afecta a las mujeres, que consiste en hacerlas creer que así son más libres cuando en realidad pierden su libertad como mujeres e incluso como personas al entregarse al grupo perdiendo su individualidad, a las consignas sacrosantas del movimiento que, es obvio, funciona como una secta. Según esto uno puede preguntarse ¿entonces a quién beneficia esta nueva ingeniería social llamada feminismo? Pero esta pregunta demuestra lo ingenuos que pueden llegar a ser los ciudadanos. Hagamos otra pregunta: ¿A quién han favorecido todos los movimientos, todas las ideologías de cualquier signo a lo largo de la historia de la humanidad? A quienes, mediante la implantación de esos movimientos e ideologías, obtenían beneficios y privilegios; a los que están ocultos detrás de ellos. Siempre ha sido así, siempre lo será. Servirse de colectivos de población para pastorearlos y llevarlos al redil de sus intereses inconfesables. Ahora les ha tocado a las mujeres que, ingenuamente creen, que haciendo el trabajo sucio a quienes quieren establecer nuevos códigos en la sociedad, serán libres. Nada más lejos de la realidad; cuando hayan conseguido el objetivo tiraran a quienes usaron y utilizaron para conseguirlo, es decir, a las mujeres que ingenuamente creyeron en un feminismo que servía a los intereses de los que sacaban beneficio, no a los intereses – puede que legítimos - de las mujeres. A las mujeres se les dice con nuevos códigos sociales y nuevas palabras que me recuerdan la “neolengua” de la novela de George Orwell, 1984 que, si trabajan duro y radicalmente en nombre del “feminismo”, y consiguen arrinconar al hombre, esta forma de actuar y de vivir las hará libres. Nada más falso.

 
La Guardia Civil reserva una cuota del 30% para mujeres

«Con el objetivo de equilibrar la presencia de mujeres y hombres dentro de la Institución, se determina que el número de plazas que deberán ser cubiertas por mujeres será al menos del 30%, siempre que se cumplan las condiciones del párrafo siguiente». Bajo el epígrafe «medidas de acción positiva», por primera vez la Guardia Civil reserva una cuota concreta para aspirantes femeninas a entrar en el Cuerpo. Y aunque cumple con los criterios de la Administración pública la decisión ha causado sorpresa y en algún caso disgusto entre veteranas, que rechazan formar parte de un cupo.

La medida aparece en la convocatoria interna para quienes aspiren a ingresar en el Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro (Madrid). En origen sí había unas plazas reservadas en el Cuerpo para hijos de guardias civiles pero esa condición desapareció y Valdemoro se reconvirtió en un centro de formación propio, una especie de academia privada preparatoria para la oposición y destinada a huérfanos del Cuerpo en primer lugar y a hijos de agentes que compiten para entrar, según distintos baremos.

Ahí preparan la oposición en la que ya sí concursan en igualdad de condiciones que cualquier otro español. Si aprueban también realizan su formación en el Colegio de Guardias Jóvenes en lugar de hacerlo en Baeza (Jaén) como el resto de aprobados.

Las fuentes consultadas reiteran que se trata de una convocatoria interna y, por tanto, promovida por la Dirección General de la Guardia Civil. La convocatoria general, que depende de Administraciones Públicas, aún no ha sido publicada en el BOE aunque lo lógico es que siga la misma línea marcada por esta interna, conocida como la preparatoria.

El epígrafe emplaza a otro párrafo que no deja de resultar controvertido y que dice así: «Se dará preferencia al aspirante mujer sobre el hombre, cuando no se haya alcanzado el porcentaje anterior, siempre que el diferencial de la puntuación obtenida en la Puntuación Final (PF) no sea superior a 0,5 puntos frente al candidato hombre que se viera preferido».

La medida, además de seguir las indicaciones de acción positiva, está dirigida, según las fuentes consultadas, a aumentar el número de mujeres en el Cuerpo que tiene porcentajes por debajo de otros. A finales de diciembre no llegaban ni al diez por ciento, según datos oficiales. La Guardia Civil tenía al cierre de 2019 un total de 5.529 mujeres, lo que representaba un 7,27 por ciento del total de agentes.

La Dirección General considera que es un porcentaje mínimo, si bien es cierto que esa tendencia ha cambiado radicalmente en los últimos años dado que la media de ingresos ha sido de entre el 30 y el 35 por ciento. No se puede obviar que la Guardia Civil fue el último Cuerpo de seguridad al que se incorporaron agentes femeninas hace ahora 32 años. Algunas agentes veteranas consideran esta decisión «denigrante». «Siempre han sido generosos con las candidatas, por ejemplo, en las pruebas físicas. Yo no quiero cupos porque luego también nos señalarán por eso», explica una guardia civil a ABC.

En caso de igualdad en la puntuación, recoge la convocatoria, se resolverá según las reglas siguientes: a) el que obtenga mayor puntuación en la prueba de conocimientos y b) de persistir la igualdad, el de mayor edad. Tras el proceso selectivo para entrar en Valdemoro el coronel director del Colegio de Guardias Jóvenes nombrará alumnos a los aspirantes seleccionados. Luego toca aprobar.


Segura que la moronegrada se cagará encima al verlas aparecer... 🤦‍♂️
 
#PalabraDeMinistro: Lo de Irene Montero es de traca, no quiere que las mujeres teletrabajen

Esta es la maldita manía de la izquierda en general y de los comunistas en particular, el querer organizarle la vida a la gente y el decir lo que han de hacer o lo que han de dejar de hacer. Y ahora le toca a las mujeres y al teletrabajo.

Y la ministra de Igual da, que tiene muy poca experiencia en el ámbito laboral, por no decir que nula, se dedica a soltarnos discursos sobre lo que debe ser el teletrabajo y su influencia en las mujeres. Lo que en realidad no quiere la marquesa de Galapagar es que las mujeres teletrabajen, porque ella piensa por todo su género y decide qué es lo que les interesa y qué no. Y como ella es tan ambiciosa, se cree que todas son iguales.

Lo que tienen que hacer estos comunistas es permitir a la gente hacer lo que quiera, decidir y actuar en consecuencia, y no al dictado de ningún gobierno.




 



Con la que probablemente haya sido la peor gestión del mundo en lo referente a la pandemia, las preocupaciones de nuestra directora del Instituto de la Mujer, Beatriz Gimeno, son sorprendentes: los juguetes "sexistas" que vende una pequeña tienda cerca de Madrid.

Por si fuera poco también hablaremos de la versión feminista del clásico cuento de la leyenda de Sant Jordi, adaptado por el ex portavoz de la CUP, David Fernández y titulándose ahora "La leyenda de Santa Jordina" en la que se intercambian los papeles y ella es la que rescata al príncipe del malvado dragón.

En nuestro país existen problemas reales y graves, que suelen ser difíciles de solucionar, y pseudo-problemas que no preocupan a nadie. Por desgracia, nuestros gobernantes ignoran el primer tipo y se centran en el segundo.
 
Igualdad fija como requisito para subvencionar asociaciones que el 65% de la plantilla sean mujeres

El Instituto de la Mujer destina anualmente ayudas para apoyar al movimiento asociativo de ámbito estatal por más de un millón de euros y en su última convocatoria introduce nuevas condiciones

El Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades, dependiente del Ministerio liderado por Irene Montero, ha establecido una serie de nuevos requisitos generales para la concesión de subvenciones destinadas a apoyar al movimiento asociativo y fundacional de ámbito estatal.

Para acceder a las ayudas en 2020, cuyo valor total asciende a un millón quinientos mil euros, las entidades estatales deben acreditar ahora que el porcentaje de mujeres de su plantilla representa al menos el 65% de todo el personal contratado. Así lo advierte el instituto dirigido hoy por Beatriz Gimeno en la resolución de la convocatoria y en un documento que contiene información técnica.

La exigencia es la misma para las juntas directivas y para las socias. Al menos el 65% de las personas que integran la Junta Directiva deben ser mujeres y un 65% del total de los afiliados también deben tener esta condición. La cuantía máxima de la subvención para cada una de las organizaciones beneficiarias es de 60.000 euros y la mínima de 6.000 euros.

El objeto de estas ayudas es -según el anuncio en el BOE- financiar el mantenimiento y funcionamiento, tanto de las instalaciones y sedes como de su propia actividad ordinaria del movimiento asociativo y fundacional de ámbito estatal vinculado al área de competencia y actividad del Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades, "a fin de facilitar la disponibilidad de los medios precisos para el cumplimiento de sus objetivos".

Se vienen dando desde hace años con los sucesivos Ejecutivos, también del Partido Popular. La partida se incrementó durante el primer Gobierno de Pedro Sánchez pasando de los 1.245.135 de 2017 a los 1.500.000 euros en junio de 2018 y ya con Carmen Calvo al frente del departamento de Igualdad. La subvención se financia con cargo a la aplicación 25.104.232B.481 del presupuesto de gastos del instituto para el año 2019 prorrogados para 2020.

Diferencia con la edición de 2019

La convocatoria lanzada en la 'etapa Montero' difiere de la anterior edición. No en lo relativo al importe, que también ascendió a 1.500.000 euros, pero sí en las condiciones anteriormente mencionadas. Ahora, las asociaciones que soliciten esta subvención han de tener al menos un 65% de mujeres en las plantillas, en las juntas directivas y en la afiliación.

En 2019, en cambio, este criterio solo estaba presente en términos de baremación. En el conjunto de normas a tener en cuenta para valorar las propuestas había un apartado denominado 'Presencia "equilibrada" en los órganos directivos'. Se otorgaba más puntos a aquellas entidades en las que la participación de las mujeres en los órganos directivos fuese igual o superior al 50%.

Por el contrario, cuando la participación de mujeres en dichos órganos fuese igual o inferior al 40% la puntuación en este apartado era de cero puntos. De darse este caso, se podían sumar puntos a través de otros indicadores como la antigüedad, la capacidad de gestión y financiera o la estructura territorial, entre otros.

Los nuevos requisitos del 65%

En la convocatoria de 2020 se establece como requisito de carácter general para solicitar la inyección económica el criterio 'del 65%'. "Se presentará cualquier documento que lo acredite o en su defecto un documento firmado por la representante legal en el que especifique que en el número de personas afiliadas, al menos el 65% son mujeres, a fecha de la presentación de la solicitud", advierte la convocatoria.

"El porcentaje de mujeres de la plantilla de la entidad debe representar, al menos, el 65% del total de la plantilla. El porcentaje de mujeres de la Junta Directiva debe representar, al menos, el 65% del total de miembros de misma", resalta la resolución.

Esa es la puerta de entrada. Solo si se cumple con las nuevas condiciones fijadas por la entidad dirigida por Gimeno, se puede solicitar la subvención. Después, las candidaturas que han pasado el filtro del 65% -entre otros requisitos generales- se someten a valoración en base a un baremo que tiene en cuenta aspectos como la presencia territorial, el volumen de actividad, la capacidad de gestión, la utilidad pública, etc.

De acuerdo a las resoluciones de las sucesivas convocatorias, con esta financiación pública "se pretende potenciar y fortalecer este tejido asociativo, así como su capacidad para participar en todos los ámbitos de la sociedad" y va "en línea con lo desarrollado en anteriores convocatorias".

"La gestión centralizada de esta subvención resulta imprescindible por la dimensión exclusivamente estatal de los colectivos a los que va destinada", defienden. Este diario se ha puesto en contacto con el Instituto de la Mujer para conocer los motivos que han suscitado la introducción de los nuevos requisitos generales del 65% para solicitar las ayudas y está a la espera de recibir la respuesta oficial.

 
El Gobierno «reeducará» a los funcionarios obligándoles a asistir a clases de lenguaje no sexista, feminismo y diversidad LGTBI

Enseñar a los funcionarios a utilizar un lenguaje inclusivo, formarles en feminismo o el aprendizaje en “diversidad afectivo sexual y LGTBi” son condiciones básicas para el funcionario del futuro en España.

El Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), organismo encargado de la formación y el perfeccionamiento del personal empleado público ha publicado su “Plan de formación en igualdad y no discriminación 2020-2022″ con el objetivo de “capacitar al personal público” para estar a la altura de una sociedad plural, diversa, inclusiva, abierta, interdependiente y participativa.

“Avanzar hacia una Administración pública más igualitaria coadyuvará a alcanzar una sociedad en la que no prevalezca discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social (artículo 14 de la Constitución Española) y ello exige, necesariamente, la capacitación del personal empleado público en esta materia” se subraya en la introducción del documento en cuya elaboración han participado el Ministerio de Igualdad de Irene Montero y el de Derechos sociales y Agenda 2030 del vicepresidente Pablo Iglesias.

El programa formativo se divide en dos grandes bloques sobre discapacidad y discriminación por sexo o raza e igualdad entre hombres y mujeres y finalizará en 2022.

Conceptos y legislación LGTBi+

En el primer bloque se incluyen nociones básicas sobre discriminación racial así como una amplia formación en realidad afectivo-sexual y personas LGTBI+. Al finalizar el programa los empleados públicos sabrán detectar situaciones de vulneración del derecho a la igualdad, delitos de odio y discriminación por razón de orientación sexual o identidad de género y deberán haber superado los estereotipos que afectan negativamente a las personas LGTBI+. El objetivo final de esta formación deberá ser “la integración de la dimensión LGTBI+ en las políticas públicas”.

Asimismo, los empleados deberán conocer conceptos y definiciones de este colectivo, estudiar la legislación que los ampara y utilizar un lenguaje inclusivo y no discriminatorio.

Historia del feminismo y lenguaje no sexista

En el segundo gran bloque, la formación irá destinada a la igualdad entre hombres y mujeres. Aquí los empleados públicos deberán estudiar “Historia del feminismo en el mundo y en España”, cómo aplicar la perspectiva de género en la Administración pública o el adecuado uso del lenguaje no sexista o discrimatorio.

En el documento se advierte que una vez finalizado el plan habrá “rendición de cuentas”: se deberá informar periódicamente de la gestión desarrollada y se evaluarán los objetivos logrados.

En el proyecto han participado también el Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades, la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, la Dirección General para la Igualdad de Trato y Diversidad Étnico – Racial y la Dirección General de Diversidad Sexual y Derechos LGTBi, todos ellos departamentos del polémico gabinete “ultrafeminista” de Irene Montero. Sonadas fueron la petición de la retirada del “Black Friday” por racista, por parte de Rita Bosaho o la afirmación de Beatriz Gimeno, directora del Instituto de la Mujer instando a la instar a “la penetración anal de lo hombres para lograr la igualdad”.

Este mismo grupo de trabajo multidisciplinar se mantendrá activo también durante las fases de ejecución, seguimiento y evaluación del plan.

Desde el Gobierno, ya han propuesto diversas iniciativas para lo que llaman “feminizar” la política entre ellas la salida de la crisis post-covid con perspectiva de genero propuesta por la ministra de Igualdad o su plan para la universidad que becará aquellos estudios y posgrados que contribuyan a difundir las tesis feministas.


 
Las organizaciones feministas de Chile boicotean el acceso de las mujeres al trabajo si no son de izquierda

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Por Mamela Fiallo.- En teoría, el feminismo luchó por el «derecho a trabajar de la mujer» y su participación política. En la práctica, son las organizaciones feministas las primeras en boicotear el acceso laboral de las mujeres, sobre todo en política, si estas no se adhieren a la izquierda.

«El día en que se entienda que la causa de las mujeres no tiene color político, es de todas y para todas, podremos avanzar», anunció la exministra de la Mujer y la Equidad de Género de Chile, Macarena Santelices tras renunciar a su cargo.

Fueron agrupaciones feministas las que presionaron su salida desde el día de su nombramiento.

Pues mientras ellas alentaron a la insurrección que ha saqueado, incendiado y dejado sin empleo alrededor de medio millón de chilenos desde octubre del 2019, Santelices llamó delincuentes a quienes causaron los destrozos y pidió mano dura, mientras defendió al capitalismo, que sacó a Chile de la pobreza y lo volvió el país más próspero de la región.

La exministra, quien fue alcaldesa de Olmú siete años, es sobrina nieta de Augusto Pinochet. Fue duramente criticada por decir «No podemos desconocer lo bueno del régimen militar». En dicha frase reconoce la existencia de atropellos en el gobierno militar, sin embargo afirma lo expresado en las urnas por el 44 % de los chilenos que votaron a favor de la permanencia de Pinochet en el poder.

Si bien señaló el mérito de las mujeres al protestar pacíficamente y exigir mejores condiciones de vida e igualdad ante la ley, distingue el sexo femenino de la ideología feminista, sentenciando que estas «buscan el caos, la destrucción y la descalificación».

Mediante el «hasthtag» #NoTenemosMinistra agrupaciones feministas lograron deslegitimar a la ahora exministra Santelices, lo mismo que pretenden ahora con la ministra de trabajo. María José Zaldívar enfrenta la peor crisis laboral en décadas, como consecuencia de la devastación y paralización provocada por la insurgencia.

En lugar de mostrar «sororidad», agrupaciones feministas emprendieron campañas contra la ministra. No le bastó declarar «No soy una persona de derecha» en entrevista. Trabaja para un gobierno elegido como tal, pero que en la práctica ha cedido a los pedidos de la oposición e incluso de la insurgencia.

PanAm Post se comunicó con una de las coidearias de partido de la ahora exministra de la mujer, la vicepresidenta Nacional de las Nuevas Generaciones de la Unión Demócrata Independiente (UDI) —partido histórico de derecha—, Katherine Montealegre, quien afirma que el feminismo teme que mujeres de derecha asuman liderazgos en política, pues estas promueven la cultura del mérito, no de cuotas, mucho menos dependencia estatal.

¿Es válido decir que el feminismo teme a las mujeres de derecha? Si es así, ¿por qué?

El feminismo de izquierda ha dejado claro que el liderazgo de las mujeres de derecha y el avance de nuestras ideas les atemoriza. Claro ejemplo de ello es el constante sabotaje a las mujeres líderes de derecha. Desde ministras, diputadas, senadoras hasta estudiantes universitarias que defienden las ideas de la vida, la libertad y la propiedad como los pilares para el Chile que queremos, han sido burladas y acosadas por el feminismo hegemónico. Les atemoriza que de pronto sea manifiesto que el sistema de libertad económica es el que ha dado más progreso y bienestar a mujeres y hombres en el mundo entero. Les atemoriza que nuestras voces puedan abogar por la vida de todo ser humano sin distinción, incluso de aquellos que están por nacer y finalmente, les atemoriza que existan mujeres con plena libertad de pensar distinto a sus consignas colectivistas y totalitarias.

¿Qué mensaje transmite a las mujeres de derecha la renuncia de Macarena Santelices?

Es un mensaje claro, el proceso subversivo que llevan adelante las negativas líderes feministas no descansa.

Macarena asumió un desafío bastante complejo en plena crisis sanitaria en Chile y bajo un proceso insurreccional que no da tregua y que busca subvertirlo todo. No llevaba siquiera 24 horas en el cargo, y sus peores enemigas fueron los movimientos feministas, quienes hipócritamente pretenden erigirse la defensa de la mujer. Estos movimientos son parte de los grupos que se han propuesto promover un constante proceso de insubordinación y -en su caso particular- no descansar hasta boicotear a cada mujer que no defienda sus consignas.

Desde tu experiencia, ¿estas agrupaciones han sido parte de la desestabilización en Chile (acorde dijo la exministra)?

No tengo la menor duda. Los performance feministas y de disidencias sexuales cargadas de ánimos insurrectos que han tenido cabida en Chile sin descanso desde el 18 de octubre a la fecha, son explícitas. La coordinadora del 8M ha estado detrás de innumerables llamados a subvertirlo todo, a no parar en el “proceso de insubordinación” para no volver a la llamada “normalidad neoliberal”.

Destruir todo atisbo de institucionalidad, como se ejemplifica en el sabotaje constante a las dos últimas exministras (Isabel Plá y Macarena Santelices), y a la actual ministra (Mónica Zalaquett) con los constantes llamados a desconocer su autoridad y hacerles más difícil el trabajo en beneficio de millones de mujeres chilenas.

El feminismo hegemónico alega que fue por su ideología que las mujeres tienen “derecho a trabajar”, ¿los hechos condicen con lo dicho?

Hoy la mujer tiene mayor empleabilidad, mayor libertad, mayor acceso a la educación y a liderar espacios públicos y privados gracias al sistema que ellas llaman despectivamente “neoliberal” (por ser, según ellas, la causa de la violencia patriarcal) y que en Chile disminuyó la pobreza de un 50 a un 7,8 % en los últimos 40 años, y que hubiera seguido disminuyendo, sino fuera por la destrucción masiva que desde octubre de 2019 agitó la izquierda insurreccional destruyendo miles de comercios y empleos.

¿Qué mensaje darías a las feministas respecto a la presencia femenina en la derecha y cuál a las mujeres de derecha respecto a las amenazas de sus supuestos defensoras?

No nos amedrenta el modo violento y obstruccionista con que pretenden hacernos frente el feminismo hegemónico. Cada día son más las mujeres que se restan del proceso subversivo que llevan adelante y que se niegan a ser parte de un movimiento profundamente discriminador, sesgado y absolutamente desconectado de los problemas reales que viven a diario millones de mujeres chilenas, que ha dejado de manifiesto su único objetivo de avanzar en una grotesca agenda ideológica.

Las amenazas que recibimos a diario de parte de estos colectivos debe ser siempre un aliciente de que estamos defendiendo las ideas correctas y que no debemos nunca doblegar nuestros ideales por el bien de Chile y de su gente.

 
El Instituto de la Mujer se apunta al estudio del clima con perspectiva de género

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El Instituto de la Mujer ha incorporado una "nueva línea de acción": el ecofeminismo. Así lo ha anunciado esta semana la directora de la entidad, Beatriz Gimeno. El concepto fue acuñado por la escritora francesa Françoise d'Eaubonne en 1974 y hace referencia a una corriente del feminismo que integra la temática ecologista y que se desarrolló en el último tercio del siglo XX. Sobre todo en EEUU.

El auge del movimiento feminista y la creciente preocupación por el cambio climático han desempolvado las teorías ecofeministas y el instituto dependiente del Ministerio de Igualdad ha decidido incorporarlas a sus quehaceres para estudiar el cambio climático "desde la perspectiva de género".

En líneas generales, el ecofeminismo sostiene que hay vínculos significativos entre la subordinación de las mujeres y la explotación de la naturaleza. Ecologismo y feminismo tienen según esta corriente un enemigo común: el patriarcado capitalista.

"Desde el Instituto de la Mujer y el Ministerio de Igualdad sentimos la necesidad de unir dos de las prioridades a las que se enfrenta la sociedad: la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, a la que le queda mucho camino por recorrer, y la lucha contra el cambio climático", explicó Gimeno durante la jornada de presentación del documento que tuvo lugar el pasado jueves.

"Las mujeres y las niñas son más vulnerables a los impactos físicos y económicos del cambio climático"

Su primera acción ha sidorecopilar algunos estudios de la última década y presentar una serie de datos en forma de informe. Se llama 'Género y cambio climático: un diagnóstico de situación'. Para presentarlo contó con la presencia de la directora general de la Oficina Española de Cambio Climático, Valvanera Ulargui,que también defendió "la necesidad de integrar el enfoque de género en las políticas climáticas para llegar a las soluciones de descarbonización".

Según Ulargui, "las mujeres y las niñas son más vulnerables a los impactos físicos y económicos del cambio climático". El informe lanzado por el Instituto de la Mujer señala que existe "una mayor tendencia de las mujeres a separar de residuos y a utilizar medios de transporte público o compartidos".

Además, destaca que el 72% de las españolas reconoce haber disminuido el consumo de carne para preservar el medio ambiente, 12 puntos porcentuales más que los hombres.

El documento recoge que el 77% de las mujeres considera "importante" la incidencia del consumo sobre el cambio climático, frente al 67% de los hombres y que al 86,2% de las féminas les preocupa la sostenibilidad de los productos de alimentación que compra, mientras que el porcentaje descendería en 17,1 puntos porcentuales en los hombres.

"Las mujeres, niños y niñas pueden tener hasta 14 veces más probabilidades de morir en caso de desastres naturales en los países con más desigualdad de género", sostiene el informe.

Entre otros aspectos, el pensamiento ecofeminista que ahora impulsará Gimeno sostiene que el llamado patriarcado no solo condiciona y somete los cuerpos, mentes y vidas de mujeres y hombres, sino que también ejerce poder sobre la naturaleza y la somete.

Las recomendaciones del Instituto de la Mujer

El equipo de Beatriz Gimeno indica también una serie de recomendaciones en su estudio sobre el asunto. Invita a introducir el enfoque de género en las líneas de acción relacionadas con la producción, gestión y uso de la energía, con los ecosistemas del agua, con la gestión y eliminación de residuos y la contaminación del aire, así como en la protección de la biodiversidad, los modelos de consumo o la agricultura sostenible.

"Tener en cuenta las diferencias entre mujeres y hombres en cuanto a capacidad, poder, resiliencia social, vulnerabilidad y recursos disponibles", recomienda. "Aplicar la evaluación de impacto de género en las subvenciones a proyecto de lucha contra el cambio climático, valorando cuestiones como el análisis del territorio y la población afectada, y con datos desagregados por sexo" señala.

El órgano dependiente del Ministerio de Igualdad recomienda realizar análisis detallados con datos desagregados por sexo en materia de pobreza energética; a realizar campañas de concienciación de la amenaza climática y de la necesidad de consumir recursos y aplicar políticas de igualdad efectiva en materia de urbanismo.

 
El ridículo en mayúsculas del PSOE sobre las mujeres lesbianas que crispa a Twitter

Cada publicación que hacen en Twitter es un completo despropósito.

Al menos, así lo han demostrado una vez más los socialistas este 29 de junio de 2020 al asegurar que:




El PSOE, una vez más, pretende hacerse portavoz del colectivo y vincular la orientación sexual de una persona a una consulta médica. Un problema inexistente más que Pedro Sánchez y su equipo pretende solucionar.

No es de extrañar que el Gobierno ponga énfasis en cuestiones que carecen de lógica. Ya el pasado mes de febrero, la ministra de Igualdad, Irene Montero aseguró que cuando una mujer denunciaba una agresión sexual «se le pregunta si iba vestida con una minifalda» y se le dice que «iba provocando y por eso un hombre ha pensado que tenía el derecho».

Otro de los despropósitos del Ejecutivo se produjo hace unos días, cuando publicó su ‘I Plan de Formación en Igualdad y No Discriminación 2020-2022’ destinado a los funcionarios con el que pretende educar a estos profesionales en ‘diversidad afectivo-sexual’. La forma en la que el Ejecutivo se entromete en la vida del ciudadano llega ya al punto de querer enseñar a querer según los valores de la izquierda. Porque solo sus valores son los buenos y correctos.

Con motivo de la celebración del Orgullo 2020, que este año se ha tenido que adaptar a la situación excepcional que vivimos debido a la pandemia por coronavirus, el PSOE ha cometido una nueva barrabasada que ha causado un gran revuelo en Twitter.