Su puta madre

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Efecto llamada: centenares de inmigrantes se dirigen a Melilla al conocerse que el vallado tiene zonas vulnerables​

Unos 150 inmigrantes aguardan en el monte Gurugú, en las proximidades de Melilla, para dar el salto del vallado hacia España. La semana que viene, serán 500. Y la cifra puede subir exponencialmente. El efecto llamada está en marcha y las mafias tienen todo organizado para preparar las entradas masivas.

Según han informado a LA RAZÓN fuentes melillenses, la noticia, que corre de boca en boca, de que existen puntos vulnerables en el vallado, en especial entre la zona de la frontera de Beni Enzar y el aeropuerto, ha generado ese efecto llamada.

Además, los que logran entrar en Melilla se ponen en contacto con los que están de camino y les comunican lo que es una realidad: no les pasa nada pese a las agresiones a los guardias civiles. Una vez en territorio español, son conducidos (ellos mismos conocen el camino) al CETI y allí, a esperar su traslado a la Península cuando proceda.

Uno de los asuntos que preocupa a los agentes son los garfios y las zapatillas claveteadas, perfectamente elaboradas, para poder trepar el vallado.

En el caso de los primeros, (la Guardia Civil ha requisado ya 200) se cree que hay algún tipo de taller que se los suministra a los inmigrantes, previo pago de su importe, ya que están afilados y soldados. Se da por hecho que en Marruecos se investiga este asunto ya que uno de estos garfios se pueden convertir en un momento dado en un arma letal.

Los agentes magrebíes colaboran, en la medida de sus posibilidades, en la evitación de los saltos, como ocurrió en la madrugada del pasado viernes, pero la fuerza de las mafias en la zona hace que los inmigrantes estén cada día mejor organizados.

Con todo, la solución prioritaria es que el Ministerio del Interior termine las obras en las zonas que en estos momentos son más vulnerables. La razón del retraso no puede ser más peregrina: no llega el material necesario para acometer los trabajos.

Además, es preciso que quienes agredan a los agentes, y así se pueda acreditar ante el juez, reciban el correspondiente castigo. La sensación de impunidad es un factor fundamental del efecto llamada.

En los últimos días se han producido tres saltos (y se ha evitado el del viernes), en los que han entrado sucesivamente 238; 119 migrantes y 20 inmigrantes. Y es sólo el principio si no se adoptan las medidas oportunas

La totalidad de los que han logrado acceder a suelo español pasan la cuarentena, en las dependencias que se han habilitado para ello en el propio CETI, por si estuvieran afectados por el Covid-19.

 

Los drones, último eslabón del cerco marroquí a Melilla​

Marruecos se resiste a aflojar la mano con España. Da buena cuenta de ello, como contamos en EL ESPAÑOL, la compra millonaria a Turquía de una docena de drones de combate y el emplazamiento de tres de ellos en la base militar de Monte Arruit, en Nador, a apenas 30 kilómetros de Melilla. Un lugar, por cierto, cargado de simbolismo.

Porque Monte Arruit fue el último punto de resistencia de las tropas españolas durante la guerra del Rif, donde se consumó una de las mayores derrotas militares de nuestra historia.

Desde el Ministerio de Defensa envían un mensaje de tranquilidad y aseguran que no hay razones para la "preocupación". Las autoridades, en parte, están en lo cierto. El nuevo rearme marroquí no supone una amenaza inmediata para la seguridad nacional.

Pero sería de una imprudencia injustificable dar la espalda al peligro potencial que representa para nuestro país.

Más si cabe en un contexto en el que Marruecos intensifica el cerco sobre Ceuta y Melilla y tensa al máximo la cuerda de las relaciones bilaterales, como demuestran sus últimos movimientos políticos, diplomáticos, económicos y militares.

Un historial preocupante​

El Gobierno español alega que el rearme marroquí responde, fundamentalmente, a cuestiones internas. En especial, a las tiranteces habituales con Argelia.

Sin embargo, el ambiente que se respira no invita a la tranquilidad. Salta a la vista que, desde la entrada a nuestro país de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, Marruecos no deja pasar la ocasión de elevar la presión sobre España. Una presión que siempre sitúa a Ceuta y Melilla en el centro de la diana.

En el terreno diplomático y político, las coacciones de Mohammed VI empujaron a la Unión Europea a enviar un mensaje contundente, llegando a comprometer los fondos de cooperación que nutren las arcas de la monarquía.

Una monarquía que, en una reacción desproporcionada, retiró de Madrid a su embajadora en España, sin previsión de retorno a corto plazo.

En el económico, a su vez, Marruecos contragolpeó con la exclusión de nuestros puertos de la Operación Paso del Estrecho y sigue alimentando una estrategia de asfixia sobre Ceuta y Melilla a base de cierres fronterizos.

Seguridad nacional​

Con estas cartas sobre la mesa, el Gobierno no puede pasar por alto que las inversiones de Marruecos en armamento son cada vez mayores. El país magrebí destina una décima parte de su presupuesto a Defensa, casi diez veces más que España, y aumentó su gasto militar en un 30% durante la pandemia.

Una apuesta que debe leerse en un contexto amplio. Pues, como revelamos en EL ESPAÑOL, el Instituto Español de Estudios Estratégicos, centro de investigación y pensamiento del Ministerio de Defensa, subrayó en su último análisis que Marruecos es una de las principales amenazas externas para la seguridad nacional.

Tras conocer este informe, invitamos al Gobierno a tomar buena nota y a cuidar su relación con un socio clave. Sin ceder, por supuesto, ante las acometidas del rey alauí y respondiendo con la determinación que exija cada momento.

La última compra militar de Marruecos y la decisión de ubicar los drones a las puertas de España nos ratifican en nuestra posición.

Es comprensible que el Ministerio de Defensa exprese que no hay motivos para la preocupación. No sería razonable, en cambio, que se cruzara de brazos. Mientras Mohammed VI ampare el cerco sobre Ceuta y Melilla, España debe mantener la vigilancia y estar preparado ante cualquier contingencia.

 

El Gobierno distribuirá 23 millones de euros entre las CCAA para atender a los menores migrantes solos​

El Consejo de Ministros ha aprobado la distribución territorial de un crédito de casi 23 millones de euros para apoyar la atención a los niños y niñas migrantes no acompañados; y la concesión de una subvención de 30 millones de euros para la financiación del programa para la lucha contra la pobreza en Canarias.

En cuanto al crédito de 23 millones de euros, por un lado, se financiará la acogida de los niños, niñas y adolescentes llegados a Canarias por parte de otras comunidades autónomas y, por otro, se apoyará a aquellas comunidades y ciudades autónomas que han atendido a un número mayor de estos menores durante el segundo semestre de 2020.

Esta propuesta de distribución se llevará próximamente al Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, según informa el Ministerio de Derechos Sociales.

En cuanto al crédito de 30 millones de euros para luchar contra la pobreza en Canarias, esta subvención financiará las actuaciones del Programa de Lucha contra la Pobreza y la exclusión social de Canarias vinculado con la Estrategia Nacional de Prevención y Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social.

Parte de estos fondos se destinarán también a adaptar las prestaciones gestionadas por los servicios sociales a la situación derivada de la crisis sanitaria, contribuyendo a la creación de empleo y a la innovación en la respuesta a los usuarios canarios.


Mientras hay miles y miles de españoles tirados en la calle, sin techo y buscando comida en los contenedores. Al menos luego los menas lo agradecen haciendo mataleones.

Me ha salido una rima.
 

Rubén Pulido, experto en inmigración: «No huyen de la guerra, vienen por el sistema de bienvenida español»​




Rubén Pulido, experto en política migratoria, ha repasado para OKDIARIO Andalucía la actualidad más inmediata en lo que a la inmigración ilegal respecta. El analista advierte de que este año se pueden alcanzar cifras récord de llegadas, y recuerda el perfil del inmigrante que llega a Andalucía: viene de Argelia, con capacidad adquisitiva y con el objetivo de aprovechar el «sistema de bienvenida» instaurado por Pedro Sánchez en España.

«La inmigración ilegal nos está dando mucho trabajo. Las entradas no cesan. Y más ahora en verano, que las condiciones climatológicas acompañan y es cuando más entradas pueden llegar a producirse a través de las costas españolas», advierte Pulido, que recuerda que los inmigrantes que están llegando no son gente sin recursos: «Las personas que no tienen recursos, que no tienen dónde caerse muertos, que no comen cada día lo que tienen que comer, esas personas no tienen los recursos suficientes para pagar a las mafias para que los pongan en Europa».

Por suerte, gracias a los teléfonos móviles hoy sabemos qué tipo de inmigrante llega a nuestras costas. Y, como subraya Pulido, «no son las personas que salen en un anuncio de una ONG, es otro perfil totalmente diferente».

Argelia y Marruecos​

Sobre la nacionalidad de los inmigrantes ilegales que llegan a España, Pulido afirma que depende de dónde lleguen. Mientras que a Canarias sí llegan más inmigrantes que huyen de la pobreza, en Andalucía la inmensa mayoría no.

«Alrededor de un 70% de la inmigración que está llegando a España en estos momentos procede del Magreb. En un 40% son argelinos y cerca de un 30% marroquíes. Estamos ante países que no están en estos momentos en ningún tipo de conflicto, no tienen ningún problema ahí. Llegan jóvenes, en edades que van desde los 17 a los 28 años como mucho, y no tienen nada que ver con esas personas que llegan de Mali, que están ahora mismo viviendo en un conflicto», explica el experto.

Además, Pulido recuerda que, mientras que antes los inmigrantes eran tutelados en Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) -controlados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE)-, hoy son las ONGs las que asumen esta función. «La asumen voluntarios de ONGs que no tienen esa preparación ni están capacitados para detectar ese tipo de amenazas», alerta.

España, 15.000 ‘acogidos’​

«España lleva unos 15.000 inmigrantes ilegales en lo que llevamos de año. Andalucía ya está en los 5.000. Es la puerta de entrada a España y jamás se había visto tal magnitud a estas alturas del año. El año pasado, en Andalucía llegamos a 10.000, hoy ya vamos por 5.000… y queda lo peor», advierte Pulido, que recuerda que el año pasado por estas fechas «no estábamos en estas cifras ni por asomo».

«Fue a partir de agosto cuando se produjeron más llegadas. Ahora mismo, Andalucía y Canarias son los que están más expuestos. A Canarias ya han llegado unos 7.000, y a Andalucía unos 5.000. Pero no son los mismos puertos de salida los que terminan en Canarias que los que terminan en Andalucía. La inmigración ilegal que llega a Andalucía procede en un 90% de suelo argelino, y en Canarias está Senegal, está Mauritania…», insiste Pulido.

Perfil del inmigrante magrebí​

Todos los jóvenes que proceden del Magreb, continúa Pulido, «llegan con móviles de última generación y con dinero en efectivo». «Llegan bien vestidos, con ropa que no es barata, y vienen demostrando ya que no proceden de esa necesidad que les podría impulsar a lanzarse al mar para llegar a Europa», explica.

«Llegan con un mensaje, y es que tienen un poder adquisitivo medio-alto y no proceden del hambre y de la guerra. Vienen con otros fines, y es el de aprovechar todo este sistema de bienvenida que les está planteando en estos momentos nuestro Gobierno», concluye el experto.

 

La otra guerra de Marruecos contra España: los productores de sandía pierden 75M de euros​

75 millones de euros. Es el dinero en el que cifran las pérdidas de este año los agricultores almerienses que se dedican al cultivo del melón y la sandía. La campaña no ha sido buena y han intervenido varios factores. Las bajas temperaturas, por ejemplo, frenaron el consumo de estas frutas. Pero el problema que inquieta a los productores españoles es la competencia de países terceros. Especialmente de Marruecos.

Ya ha finalizado la campaña de la sandía en Almería. Y si hay una imagen que ilustra cómo han ido las cosas, es la de miles de frutas tiradas por el suelo. Ni los más viejos del lugar recuerdan precios tan bajos. La competencia está siendo brutal y, en algunos casos, desleal. Países como Marruecos o Senegal exportan cada vez más fruta a Europa, siendo sus estándares de calidad sensiblemente distintos a los europeos.

“Ha sido la tormenta perfecta: las bajas temperaturas y la alta competencia. Yo no recuerdo una primavera tan jodida", cuentan a EL ESPAÑOL desde ASAJA, la Asociación de Jóvenes Agricultores, que ha denunciado esta situación públicamente durante la campaña. "Existe un desánimo generalizado entre los agricultores. Está entrando una cantidad masiva de producto foráneo. La solución la tiene la Unión Europea, que debe controlar de una vez la entrada de productos por parte de los terceros países”. Lo explican los agricultores, desesperados ante el panorama actual y el que viene. Porque Marruecos no deja de crecer.

A 0,15 euros​

La importación española de sandía procedente de ese país en 2021 creció más de un 3% en volumen respecto a 2020, y en un 27,5% en valor, ascendiendo a 16,5 millones de euros. Esto supone un precio medio de 0,91 euros/kilo. Mientras, la campaña ha concluido en Almería, con precios realmente irrisorios, que son los que han llevado a los agricultores a acabar tirando toneladas de fruta.

"A 0,15 euros el kilo las han llegado a pagar a los productores de Almería", cuentan desde ASAJA, donde advierten que hay cultivos que pueden acabar desapareciendo en nuestro país: "No es solamente la sandía. Es el melón, el pepino o el tomate. Hay agricultores que han dejado de plantar según que productos porque acaban en pérdidas. Pérdidas es perder dinero, no cobrar poco. Perder 6.000 euros por hectárea de media en los cultivos de sandía y 3.500 en los de melón", detalla el presidente de la entidad.

La única solución es la protección del producto propio desde la Unión Europea. Porque en nuestro continente "el coste de producción siempre va a ser más alto. Aquí nos tenemos que ceñir a unas normas de calidad en cuestión de fertilizantes, de abonos, de productos... Son conceptos que allí en Marruecos no tienen que cumplir. Además, el rey ha apostado muy fuerte por la agricultura y ha destinado muchísimo dinero en la creación de una red hídrica por todo el país. En 4 o 5 años estará el mercado colapsado de productos marroquís".

El que dice marroquís, dice saharauis. Desde ASAJA también apuntan a que el gobierno está "utilizando terreno del Sáhara Occidental para que su agricultura crezca desmesuradamente. Ese no era el trato. Tienen que cumplir las normas que impone Europa. Nuestros políticos tienen que entender que esto es una guerra sucia".

Y es que lo de la guerra sucia es literal. La campaña de la sandía y el melón tuvo su punto álgido justo cuando España y Marruecos atravesaban su peor momento diplomático. Fue en mayo, tras la llegada de Brahim Gali (líder del Frente Polisario) a territorio español para operarse. Lo hizo con un pasaporte falso y sin que Marruecos lo supiese. Aquello motivó la repentina crisis migratoria en Ceuta, pero también las presiones comerciales, que le dieron de lleno a los agricultores.

"Cada vez que el rey de Marruecos se tuerce, abre las puertas. Para los inmigrantes o para su fruta. No solamente España: Italia y Francia también están sufriendo este mismo problema. La entrada de producto marroquí es masiva y la agricultura local está en peligro pero de verdad".

Desaparecerá el tomate​

Un problema que se ha dado con la sandía y el melón, pero que también se ha visto posteriormente con otras frutas como el plátano. En ese caso no ha influido la climatología: la ruina de los productores ha venido básicamente por la injerencia de países terceros. Y se espera que todo siga igual en unos meses, cuando empiece la campaña del tomate:

"Arranca en octubre y acaba en mayo. En los últimos tiempos han desaparecido 2.300 hectáreas de tomate sólo en Almería. Ha pasado de ser el cultivo estrella de la zona, a ser el tercero en la lista, después del pimiento y la sandía. El que dice tomates dice judías verdes, que es otro producto que se ha dejado de plantar", relatan desde ASAJA.

Mientras tanto, la entrada de tomates marroquíes no deja de crecer: "El año pasado entraron 285 toneladas de Marruecos en nuestro país. En 2020 ya fueron 500 toneladas, casi el doble. Pero el gobierno mira para otro lado. Al agricultor almeriense se le exige de todo. Pero al producto que viene de un país como Marruecos, donde se usan productos que aquí no están permitidos, se explota al trabajador y cuesta como 15 veces menos producir, no se le exige tanto".

Este es uno de los motivos por los que muchos de los agricultores del sur de España se están pasando al cultivo de frutas tropicales. Las sierras de Granada o de Málaga ya llevan tiempo produciendo aguacate o mango a discreción. Se paga más caro, pero también requiere una cantidad de agua mucho mayor que los cultivos autóctonos, lo que se traduce en una mayor presión hidrológica. "En Almería ya hay muchos que han optado por poner papayas", explican desde ASAJA.

Así, la fruta autóctona de toda la vida está en peligro en España. Fruta, verdura u hortaliza. "Es de mayor calidad, porque cumplimos las normas, pero no podemos competir con esos precios"; nos explican los agricultores. La alternativa muchas veces para los productores es pasarse a los frutos tropicales, que requieren una cantidad de recursos hídricos mucho mayores. Mientras, los lineales de los comercios están llenos de fruta de Marruecos y Senegal.

 

Cuando emigran a España desde Marruecos aquellos que debían impedir la emigración​

Cuatro agentes de las Fuerzas Auxiliares marroquíes han llegado, por primera vez, a Ceuta a nado para solicitar asilo y viajar a la Península

Aquellos que deben impedir la emigración también emigran. A lo largo de la semana pasada, han llegado a Ceuta a nado cuatro agentes de las Fuerzas Auxiliares de Marruecos, según fuentes policiales. Su intención es pedir asilo para, cuando su solicitud sea admitida a trámite, poder viajar a la Península.

Es la primera vez que 'mehaníes', como se les llama popularmente en Marruecos, se cuelan en la ciudad autónoma. Su llegada ha desatado las alarmas reveladoras de algunas grietas en uno de los cuerpos de seguridad del Reino de Marruecos. Aunque cobran poco, menos de 500 euros al mes, son funcionarios del Estado que perciben un sueldo cada mes y aun así se empeñan en emigrar. En un país azotado por el paro, su situación es privilegiada.

Las Fuerzas Auxiliares son un cuerpo sin parangón en España o en Europa. Compuestas por unos 45.000 hombres, están a las órdenes de los 'wali' (gobernadores) y pueden secundar a la policía, a la Gendarmería, a protección civil, etcétera. Actúan, sobre todo, como una fuerza antidisturbios sobre la que recae, en buena medida, la lucha sobre el terreno contra la emigración irregular. Están siempre desplegadas en el entorno de Ceuta y Melilla.

La emigración a Ceuta de funcionarios marroquíes es reveladora de la situación social​

De los cuatro agentes que alcanzaron a nado la playa ceutí, solo uno llevaba consigo una documentación que acreditase que pertenecía a las Fuerzas Auxiliares, mientras los otros tres declararon que eran funcionarios de ese cuerpo, pero sin aportar pruebas. La policía se cree, sin embargo, su relato. Engañar no les sería útil. Todos ellos estaban destinados en la provincia de Tetuán.

La emigración a Ceuta de funcionarios marroquíes es reveladora de la situación social que atraviesa Marruecos tras cerca de año y medio de pandemia. Esta es más grave en las provincias de Tetuán y Nador, que circundan las ciudades autónomas. A la crisis económica provocada por las restricciones sanitarias se añade allí el cierre de las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla, adonde acudían a trabajar a diario, legalmente o en negro, miles de marroquíes.

El diario 'El Faro de Ceuta', que desveló la noticia, pero sin precisar el número de agentes que lograron entrar en la ciudad, sostiene que fueron “atraídos por el efecto llamada del asilo”. De los 12.000 inmigrantes irregulares que las autoridades marroquíes empujaron a entrar en Ceuta entre el 17 y el 19 de mayo, la mayoría han sido devueltos, aunque aún permanecen en la ciudad unos 2.500, según el Ejecutivo local que presidente Juan Jesús Vivas (PP).

La Administración ceutí tiene acogidos en naves del polígono del Tarajal a unos 800 menores, a los que hay que añadir varios centenares que deambulan por la ciudad viviendo de la caridad. Entre los adultos marroquíes que no han regresado a su país, unos 1.000 han solicitado el asilo en España y a la cuarta parte le ha sido admitido a trámite. Esa admisión les autoriza a poder moverse libremente por España. Por eso, a lo largo de la última semana de julio, unos 250 han viajado de Ceuta a Algeciras.

La Sala III de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo dio, en julio de 2020, un revolcón al Ministerio del Interior, que hasta entonces impedía a los solicitantes de asilo salir de las ciudades autónomas. Decidió que, una vez admitida a trámite su petición, gozaban del derecho a circular por toda España. Hasta entonces, los documentos que expedía Interior a los solicitantes de protección internacional en las dos ciudades precisaban que solo eran válidos para Ceuta o para Melilla.

El presidente ceutí Vivas aprovechó su intervención en la XXIV Conferencia de Presidentes, que se celebró esta semana en Salamanca, para repetir por enésima vez que los 85.000 ceutíes tienen desde mayo la sensación de estar “al borde del abismo”. La víspera de esa reunión salmantina, Vivas se reunió en Madrid con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. "Es necesario y urgente el socorro y el auxilio del Estado para resolver una situación que está dejando importantes secuelas en la ciudad", le dijo al titular de Interior.

Solo a Almería han llegado unos 3.300 'sin papeles', en su gran mayoría argelinos​

Aunque en Canarias sigue en auge la inmigración procedente del Sáhara Occidental bajo control marroquí (+159% con relación al primer semestre de 2020), y a pesar de que Ceuta no ha superado el golpe migratorio que le asestó Rabat en mayo, el frente que más preocupa a día de hoy al Gobierno es el argelino. El Ministerio del Interior español, el más opaco de los de Europa del sur, no da datos desglosados sobre este fenómeno ni siquiera en respuesta parlamentaria, pero, a veces, las fuerzas de seguridad filtran algunas cifras.

Solo a la provincia de Almería han llegado, en los siete primeros meses del año, unos 3.300 'sin papeles', en su gran mayoría argelinos. Es una cifra récord que pone de relieve el escaso control que la Marina Nacional y la Gendarmería argelina ejercen, de un tiempo a esta parte, sobre sus costas.