¿Qué ha pasado con el virus? ¿Dónde está?
Uno de los hechos más relevantes con el que nos hemos encontrado tras comenzar el conflicto entre Rusia y Ucrania ha sido la desaparición del virus, momentánea. Tras dos años de pesadilla, dos años en los que no se hablaba de otra cosa y era lo único que parecía afectar a todo el mundo, ahora el virus, directamente, no existe.
Curiosamente, con este conflicto está sucediendo lo mismo que hemos vivido en otras ocasiones. El virus desaparece en ciertos momentos y vuelve a reaparecer en otros. Nunca está en los platós de televisión. Tampoco en las terrazas de los bares, ni en las barras. Desaparece a ciertas horas del día y vuelve a aparecer cuando anochece. Y hay sitios por donde no ha aparecido nunca, como por ejemplo en el Ministerio de Sanidad, lugar en el que ni está, ni ha estado, ni se le espera.
Y mientras miramos hacia Ucrania, en Estados Unidos ya ha aparecido otro gran convoy de camiones que se dirigen a protestar hacia Washington. Y en países en los que se había impuesto la dictadura sanitaria más dura, como por ejemplo Australia, gobiernos regionales como el de Nueva Gales del Sur, han estado diciendo cosas como estas.
Y curiosamente lo han hecho justo ahora. Precisamente en un momento en el que el mundo está mirando hacia otro lado. Está mirando hacia una guerra que, sorprendentemente, coincide con esta extraña y momentánea desaparición. El momento elegido para el cambio de película, como si de una sesión continua se tratase.
¿Y quienes son las víctimas directas? En este caso los ucranianos más directamente, pero el resto del mundo también, no nos olvidemos. Hemos calificado esta guerra, desde el primer día, como guerra farsa. Pero no porque no creamos que esté sucediendo nada, no. Es una guerra farsa porque todos los actores principales se han puesto de acuerdo para que suceda. Desde Putin hasta Zelenski, desde Biden hasta el último mono, Pedro Sánchez.
Recuerden, llevamos ya casi dos años de aprendizaje, nada es lo que parece y nada es casual. Esta guerra no es lo que parece y tampoco es casual. El objetivo es el mismo que se ha buscado con el virus y el mismo que llevan años buscando, aterrorizarnos a todos para que estemos a su merced.
No somos partidarios de unos o de otros. Somos partidarios de las víctimas de siempre, personas como ustedes y como nosotros. Personas que sufren y que no entienden nada. Monigotes a los que llevan de un lado para otro sin darles ninguna explicación. Olvídense de bandos. Ninguno es el bueno, todos son los malos.
Y aquellos que pongan a Zelenski de héroe ahora, recuerden que siempre ha sido un actor. Y recuerden, también, que él ha ordenado auténticas atrocidades contra la población ucraniana pro-rusa. Tenemos imágenes muy duras. Imágenes tan terribles, que no nos atrevemos ni a poner aquí por lo extremadamente crueles que son. Nada es lo que parece y nada es casual, recuerden…
¿Qué ha pasado con el virus? ¿Dónde está?
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