Creando masa crítica contra el Nuevo Orden Mundial 🏛️

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El Embajador de la Orden Soberana y Militar de Malta en Rusia es el Príncipe Aimone de Saboya Aosta, quien dirige Pirelli Rusia y ha documentado reuniones fotografiadas con Putin. Putin es muy amigo del Caballero de Malta, el Príncipe Alberto II de Mónaco, quien también nombró caballero a Putin. Monte Carlo es un importante cuartel general de lavado de dinero para la mafia rusa. La realeza de Mónaco es la Casa de Grimaldi quienes eran originalmente nobles genoveses y gobernantes de la República de Génova, que gobernaron la región del Mar Negro y tuvieron influencia sobre Rusia durante siglos controlando el comercio. Don Domenico Pallavacino de Génova es Cónsul General de Mónaco y Giancarlo Pallavicini es un economista ruso. El margrave Alphonse Pallavacini de Austria, cuñado de la reina de Bélgica, ha sido un alto ejecutivo de Paribas Rusia durante unos 15 años. Los Pallavacini se originaron como nobles y banqueros genoveses y hoy son príncipes romanos y banqueros internacionales, así como banqueros y economistas rusos. La realeza de Mónaco está casada con los alemanes de Hannover con el príncipe Ernst August, esposo de la princesa Carolina de Mónaco, que también está casada actualmente con la realeza rusa con la princesa Alexandra de Hannover casada con el príncipe Andreas de Leinengen, cuya madre fue la gran duquesa de Rusia. La actual Gran Duquesa Vladimirovna Romanov de Rusia es Dama de la Soberana Orden Militar de Malta y su hijo, el Gran Duque George Mikhailovich, que es un Romanov y un Hohenzollern alemán, también es un Caballero de Malta. Los Romanov tienen 3 ramas reales que actualmente viven en Estados Unidos y otras ramas en España, Alemania, Reino Unido e Italia.
 

Una mujer rusa cuenta por qué se ha montado el conflicto entre Rusia y Ucrania​

Con la experiencia que hemos adquirido con toda esta farsa del virus deberíamos empezar, desde ya, a dudar de todos. Olvidémonos de rojos y azules, de sombreros blancos y de supuestos patriotas que trabajan en la sombra. Todos están actuando, todo forma parte de un circo en el que cada actor tiene un papel que interpretar. Desde Putin hasta Zelenski, desde Biden hasta el último mono que, como imaginarán, no es otro que Pedro Sánchez.

Esto es la farsa interminable. De hecho, si ustedes van a Wikipedia y buscan la biografía de Zelenski, el presidente de Ucrania, se encontrarán con esto: “Volodímir Oleksándrovich Zelenski , es un licenciado en derecho, actor, comediante, guionista, productor, director y político ucraniano que ejerce desde el 20 de mayo de 2019 como el 6.º presidente de Ucrania”.

Además, sucede algo importante. En unos países nos hemos tragado toda la farsa del virus de principio a fin y en otros, como por ejemplo Rusia, no. De hecho, no se ha vacunado ni siquiera la mitad de la población. El porcentaje de inoculados en Rusia es de un lastimoso, para la megamafia farmacéutica, 49,7% de la población. Un desastre, con los rusos toda esta farsa no ha colado.

Como aquí lo importante es someter a la población con el terror, hacía falta una guerra que nos rematara a todos psicológicamente para que, rendidos, no opusieran resistencia a nuestros cazadores (ejecutores). Y bajo nuestro punto de vista, no hay más. Es aguantar, aguantar y aguantar con la presión a la que se nos está sometiendo.




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¿Qué ha pasado con el virus? ¿Dónde está?​

Uno de los hechos más relevantes con el que nos hemos encontrado tras comenzar el conflicto entre Rusia y Ucrania ha sido la desaparición del virus, momentánea. Tras dos años de pesadilla, dos años en los que no se hablaba de otra cosa y era lo único que parecía afectar a todo el mundo, ahora el virus, directamente, no existe.

Curiosamente, con este conflicto está sucediendo lo mismo que hemos vivido en otras ocasiones. El virus desaparece en ciertos momentos y vuelve a reaparecer en otros. Nunca está en los platós de televisión. Tampoco en las terrazas de los bares, ni en las barras. Desaparece a ciertas horas del día y vuelve a aparecer cuando anochece. Y hay sitios por donde no ha aparecido nunca, como por ejemplo en el Ministerio de Sanidad, lugar en el que ni está, ni ha estado, ni se le espera.

Y mientras miramos hacia Ucrania, en Estados Unidos ya ha aparecido otro gran convoy de camiones que se dirigen a protestar hacia Washington. Y en países en los que se había impuesto la dictadura sanitaria más dura, como por ejemplo Australia, gobiernos regionales como el de Nueva Gales del Sur, han estado diciendo cosas como estas.

Y curiosamente lo han hecho justo ahora. Precisamente en un momento en el que el mundo está mirando hacia otro lado. Está mirando hacia una guerra que, sorprendentemente, coincide con esta extraña y momentánea desaparición. El momento elegido para el cambio de película, como si de una sesión continua se tratase.

¿Y quienes son las víctimas directas? En este caso los ucranianos más directamente, pero el resto del mundo también, no nos olvidemos. Hemos calificado esta guerra, desde el primer día, como guerra farsa. Pero no porque no creamos que esté sucediendo nada, no. Es una guerra farsa porque todos los actores principales se han puesto de acuerdo para que suceda. Desde Putin hasta Zelenski, desde Biden hasta el último mono, Pedro Sánchez.

Recuerden, llevamos ya casi dos años de aprendizaje, nada es lo que parece y nada es casual. Esta guerra no es lo que parece y tampoco es casual. El objetivo es el mismo que se ha buscado con el virus y el mismo que llevan años buscando, aterrorizarnos a todos para que estemos a su merced.

No somos partidarios de unos o de otros. Somos partidarios de las víctimas de siempre, personas como ustedes y como nosotros. Personas que sufren y que no entienden nada. Monigotes a los que llevan de un lado para otro sin darles ninguna explicación. Olvídense de bandos. Ninguno es el bueno, todos son los malos.

Y aquellos que pongan a Zelenski de héroe ahora, recuerden que siempre ha sido un actor. Y recuerden, también, que él ha ordenado auténticas atrocidades contra la población ucraniana pro-rusa. Tenemos imágenes muy duras. Imágenes tan terribles, que no nos atrevemos ni a poner aquí por lo extremadamente crueles que son. Nada es lo que parece y nada es casual, recuerden…

 

Surrealista lo que dicen los medios acerca de la sospecha que tendrían los sanitarios de Asturias tras el fallecimiento repentino de tres médicos en dos semanas​

No nos creemos nada. ¿Cuántas veces se han dicho a sí mismos esta frase en los últimos dos años, al menos? Imaginamos que muchas. La forma en la que los medios de comunicación han manipulado todas las informaciones referentes al virus y a las inoculaciones ha llegado a un extremo absolutamente ridículo e infantil, al no poder dar explicaciones lógicas a lo que realmente está pasando y lo han intentado tapar con justificaciones estúpidas e incluso ofensivas.

Pretenden tapar el sol con un dedo y hay mucha gente ya, demasiada, que ha evolucionado a la fuerza en estos últimos tiempos como para ser engañada de cualquier manera. Ayer mismo nos hacíamos eco del fallecimiento repentino de la médico de la UVI móvil del oriente de Asturias, Ángeles Pomar.

Y recordábamos, además, que en lo que iba de mes y solo en Asturias, este era el tercer fallecimiento repentino de un médico. El pasado día 13 de febrero fallecía Salvador Tranche, médico de familia del centro de salud del Cristo (Oviedo) y presidente de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC), con 65 años; y el pasado viernes día 25, Ángel del Couz, de 53 años, jefe del servicio de Traumatología del Hospital de Jarrio (Coaña).

Y después nos hemos encontrado con esta publicación del diario ‘El Comercio‘: “La tercera muerte de un profesional en dos semanas preocupa a los sanitarios”. Y pensando que, por una vez, iban a ser valientes, a decir la verdad y a tratar el asunto seriamente, nos hemos ido a leer el artículo, así somos de inocentes todavía.

Pero nos hemos encontrado con lo de siempre. Con justificaciones absurdas y surrealistas, con algo que no se creen ni los que han escrito el artículo, ni mucho menos esos sanitarios a los que se refieren: “En el colectivo médico hay preocupación, aunque no encuentran relación con la presión asistencial y la carga de trabajo a las que vienen estando sometidos en estos dos años de larga pandemia”.

¿Creen ustedes, de verdad, que el colectivo médico no tiene otras sospechas? ¿Creen ustedes que se han podido plantear en algún momento que estas tres muertes hayan podido ser debidas a la “presión asistencial y la carga de trabajo”? Si esto hubiera sido así nuestra desconfianza con los médicos sería aún mayor que la que ya tenemos.

Estamos seguros, completamente seguros, que los médicos, en general, ya tienen sus sospechas. Más que sospechas, certezas, y ahora estarán poniendo sus barbas a remojar. Esto se estaba viendo venir desde hace mucho tiempo. Y nosotros, que no somos médicos ni expertos sanitarios, lo venimos advirtiendo desde hace tiempo. ¿Carga de trabajo? Si no fuera tan trágico, todo esto nos haría hasta reír.

 

Una parlamentaria ucraniana confiesa cuál es su objetivo y por qué luchan​

Últimamente, en este mundo en el que vivimos, hay que sospechar siempre cuando todos estén de acuerdo en algo. Y cuando hablamos de “todos” nos referimos, por supuesto, a los gobiernos, a los líderes políticos mundiales. Y ahora todos, absolutamente todos, los gobiernos que sufrimos en nuestra “querida” Europa y Estados Unidos andan locos por vendernos las “bondades” de Ucrania y de su gobierno.

Y como hay que aclarar siempre todo, que digamos esto, no quiere decir que pensemos que Putin sea el bueno de la película. No nos cansaremos de repetir hasta la saciedad que Putin es la otra cara de la misma moneda. Sin más.

Pero volvamos a Ucrania. Ni los buenos son tan buenos, y con esto nos referimos a los gobernantes, ni los malos son tan malos. Si Putin es malo, Zelenski es peor. Si Putin no se sabe a quién sirve, de Zelenski, el actor, sí lo sabemos. Sirve a los mismos que están sirviendo los Sánchez, Macron, Trudeau, Biden y compañía.

Aquí lo único que preocupa y que debería preocuparnos a todos es que haya las menos víctimas inocentes posibles. Que no haya ninguna, porque ellos son los que realmente sufren las psicopatías de los líderes políticos y de aquellos a quienes sirven.

Pero por si quedaba alguna duda de a quien sirven, una diputada ucraniana nos lo ha dejado bien claro a todos en una entrevista concedida a Fox: “Es un momento crítico porque sabemos que no solo luchamos por Ucrania, luchamos por el Nuevo Orden Mundial”. ¿Más claro?