El desastre de Chernòbyl el 26 de abril de 1986, fue una letal combinación de un mal diseño en inicio de la central nuclear, que además no disponía de un recinto previo de contención y prevención, junto con los graves errores de los técnicos asignados en el turno de noche, carentes de preparación para realizar ciertas pruebas de seguridad y control.
La falta de una “cultura de seguridad” se y los malos materiales utilizados en su construcción, se mezclan paradójicamente también con grandes actos de honor, valentía y sacrificio, y que gracias a ellos se evitó que la catástrofe fuera aún mayor, pudiendo llegar incluso a afectar seriamente cada rincón del continente europeo.
El suceso causó la muerte de decenas de miles de personas y obligó a la evacuación de 350.000 más.
Su contaminación dejó inutilizados más de UN CUARTO DE MILLÓN de kilómetros cuadrados de terreno y con toda seguridad causó miles de casos de cáncer en prácticamente toda Europa.