Ubicado a 86 km al este de Beirut, en el corazón del Líbano, el complejo arqueológico de Baalbek es uno de los sitios más impresionantes de Oriente Próximo. En sus orígenes, este lugar fue un santuario fenicio dedicado al dios Baal, divinidad asociada a la fertilidad y las tormentas. Con el paso de los siglos, Baalbek se transformó en una ciudad griega, adoptando el nombre de Heliópolis durante la época de los seléucidas, y posteriormente se convirtió en una colonia romana bajo el gobierno de Augusto.Lo más sorprendente de este yacimiento son las piedras ciclópeas de su construcción, algunas de ellas datadas en el siglo XXX a.C., cuyo tamaño desafía las capacidades de ingeniería antiguas.