Borregos borregueando 🐑🐑

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Una humorista se desmaya y se rompe el cráneo en el escenario después de hacer un chiste sobre las veces que se ha inoculado​

Venga, vayamos con más pruebas para aquellos que siguen sin querer ver la realidad de lo que está pasando. En este caso nos encontramos con un caso en el que el karma ha funcionado de una forma brutal, el caso de la humorista estadounidense Heather McDonald.

McDonald, que como podrán ver a continuación, ha sido una defensora a ultranza de las inoculaciones en sus redes sociales, sufrió un desmayo cuando estaba actuando en directo en Tempe, Arizona y estaba haciendo una “gracieta” sobre las inoculaciones. Debido a esa caída, que la gente se tomó en un principio como parte de la actuación, la humorista fue ingresada y se comprobó que se había roto el cráneo. Antes había publicado este tipo de comentarios en su cuenta de Twitter:

“Me encanta escuchar que los padres de mis amigos están comenzando a vacunarse. Sin embargo, ¿alguien mencionó en la gran reunión que tal vez hacerlo en línea solo para programar la toma no es lo más fácil para el grupo de 88 años o más?”

¡Puede los profesores ser uno de los primeros grupos en recibir las vacunas, por favor! Después de médicos, socorristas y alto riesgo/ancianos, por supuesto, pero nuestros niños necesitan aprender con educadores en persona.

Como decíamos antes, Heather McDonald se desplomó en el escenario inmediatamente después de hacer el siguiente chiste, tal y como informa TMZ: “Estoy vacunada, doblemente vacunada, reforzada … y vacunada contra la gripe y el herpes y no he contraído COVID, Jesús me ama más”.

Pero no se preocupen, no ha dado positivo. Y ahora, desde el hospital, ha publicado un vídeo en el que decía: “Me levanté, hice un chiste y me sentí tan mareada”… “Pueden ver mi ojo, caí sobre mi ojo. Dios mío, no puedo creer que esto haya sucedido, me siento tan mal porque hayan tenido que decirles a todos que se fueran y luego hayan tenido que cancelar la segunda sesión”.


 

No nos lo podemos creer, las calles llenas de gente con la mascarilla puesta​

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Lo que está sucediendo con una gran parte de la sociedad española no lo podremos entender nunca. Es comprensible que muchos, cuando se ven obligados por una ley injusta, injustificada e ilegal, lleven las mascarillas por todas partes. Hasta ahí podría ser justificable, aunque es completamente absurdo.

Pero lo que no entendemos, lo que no podremos entender nunca y nunca hemos entendido, es que se lleven cuando ya no son obligatorias. A partir de ese momento ya empezamos a dudar de la cordura de quien lo hace. Empezamos a pensar que no le rige demasiado bien la cabeza y que no tiene dos dedos de frente.

Desde hoy mismo, ya no es obligatorio llevar mascarillas por la calle y una gran parte de la población las sigue llevando. Si el motivo de que lo hagan es porque no se han enterado del cambio en la ley, tampoco tiene justificación. Porque estamos seguros que muchos de ellos sí se enterarán al momento de las andanzas de Rociito, de Jorge Javier Vázquez, o de los lesionados en su equipo favorito de fútbol.

Es incomprensible la dejadez, la falta de interés por informarse, la desidia absoluta que tienen algunos y que les lleva a no tomarse el tiempo de saber un poco y enterarse de lo que pasa, cuando les afecta tan directamente.

Criticamos a los políticos siempre, pero viendo lo que está pasando en estos dos últimos años nos damos cuenta que no son más que el fruto de una sociedad completamente idiotizada, aborregada, que ha perdido el norte y que no tiene ni principios, ni valores. Ni siquiera es capaz de proteger sus vidas y las de los suyos.

Sinceramente, así no vamos a ningún sitio. Es completamente decepcionante lo que estamos viendo.

 

No nos podemos creer que Antonio Resines diga lo que ha dicho después de todo lo que le ha pasado​

Estamos en unos tiempos en los que pasan cosas muy raras en las cabezas de muchas personas. Cosas incomprensibles que muchos no podemos entender por mucho tiempo que pase y que nos preocupa mucho, muchísimo más que esa supuesta pandemia de un virus que todavía no ha sido aislado, purificado, ni secuenciado.

Ayer reaparecía Antonio Resines tras estar a punto de perder la vida en un hospital, nos alegramos y mucho de que haya salido adelante. Explicaba cómo había sido su experiencia, lo débil que se encontraba, como es normal, y lo duro que había sido todo. Hacía, también, un alegato en favor de la sanidad pública. Vamos, lo normal.

Pero lo más alucinante llegó cuando después de haber vivido lo que ha vivido, de estar a punto de perder la vida por una supuesta enfermedad contra la que se había inoculado, al menos dos veces, recomienda a todo el mundo que se inocule. Así, como suena. Después de todo lo que le ha pasado recomienda eso a la gente.

¿Les parece normal a alguno de ustedes que haga algo así? Porque nosotros no lo entendemos. Si tú estás, supuestamente, inmunizado contra algo y ese algo te acaba “atrapando”, ¿cómo es posible que, a pesar de ello, sigas recomendando y defendiendo esa inmunización? Nos parece de locos. Pues así está el patio.




🤦‍♀️



UN MENSAJE A RESINES
 

¿Qué creen ustedes que es lo que más molestó a más de media España de la intervención de Antonio Resines en ‘El Hormiguero’?​

Nosotros revisamos a diario todas las redes sociales para encontrar información, para ver lo que se cuece. Una de las habituales es Twitter que, tras expulsar a casi todo el mundo que alzara su voz contra el relato oficial -incluidos nosotros mismos-, se ha convertido en un lugar en el que todo el mundo habla de lo mismo, sin ningún espíritu crítico hacia nada y, sobre todo, de asuntos completamente irrelevantes. No tienen más que ver las tendencias, las discusiones sobre lo que se diga en ‘Sálvame’ siempre aparecen en los puestos de cabeza.

Y ayer, precisamente en Twitter, fue donde nos encontramos la intervención de Antonio Resines en ‘El Hormiguero’. Su primera aparición tras pasarse semanas ingresado en la UCI de un hospital. Lo que más nos llamó la atención de esa intervención fue darnos cuenta de que, a pesar de lo que le había pasado, Resines seguía estando completamente despistado y recomendaba a todo el mundo que se inoculara de inmediato.

¿Pero de qué creen que debatió la gente en Twitter? ¿De las inoculaciones? ¿Del virus? ¿De la farsa que estamos viviendo y lo raro que es todo lo que le ha pasado al actor? Qué va, se equivocan. Lo que generó debate e indignación fueron unas palabras de Pablo Motos con las que hizo referencia a que, a pesar de que ahora había adelgazado por su enfermedad, antes estaba gordo y eso le había venido bien a Resines.

Pero, como es lógico, Motos dijo eso a modo de broma. Imaginen, todo el mundo debatiendo sobre los gordos. Que si Motos se había pasado, que menuda ofensa para los gordos, que si parece mentira…

Pero lo triste es que esta es la triste realidad de esta sociedad en la que vivimos. No interesa lo importante, eso pasa completamente desapercibido. La gente se queda en los simple, en lo estúpido, en la gracieta sin importancia. Y todo esto, teniendo en cuenta por todo lo que estamos pasando, es terrible.

 

Muere, a los 47 años, un periodista argentino que calificaba a los “antivacunas” de necios​

Siguen produciéndose noticias de tristes fallecimientos de gente demasiado joven. En este caso, la persona fallecida es el periodista argentino de 47 años de edad, Rodrigo Conti. Tal y como señalan los medios de aquel país, Conti fallecía el pasado día 17 de febrero en el Hospital Austral de Pilar, como consecuencia de un accidente cerebro vascular. Estaba internado allí desde el lunes tras haber sido intervenido quirúrgicamente. Lamentablemente, según relatan las crónicas de su fallecimiento, no pudo superar el delicado cuadro de salud que atravesaba tras el ACV.

Tras indicarnos las causas de su fallecimiento, los medios nos ofrecen algunos datos de su biografía. A lo largo de su carrera, se desempeñó como periodista en las redacciones de Crónica, BAE Negocios y La Mañana de Neuquén. También fue columnista de televisión en programas como Intratables, Animales Sueltos, Plan M y El Lugar del medio, y en distintas radios tales como La Red, Nacional, América, Splendid y Palermo. Asimismo es autor del libro “Piqueteros” y ejerció la docencia en carreras de periodismo.

Pero fíjense, ya podemos imaginar de dónde le ha venido la desgraciada enfermedad que le ha provocado su fallecimiento ya que, como todos ustedes saben, los accidentes cerebro vasculares son uno de los principales efectos secundarios que acarrean las inoculaciones. Descanse en paz.

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Sobre la multitudinaria manifestación delante de la sede del PP, nueva decepción​

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Ayer, domingo 20 de febrero, se produjo una multitudinaria manifestación delante de la sede del PP para pedir la dimisión de Pablo Casado por lo sucedido con Isabel Díaz Ayuso. Se dice que hubo unas 5.000 personas cortando la calle Génova. No vamos a entrar en el trasfondo de lo sucedido entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso. Ni siquiera vamos a valorar quien tiene razón y quien no la tiene.

Lo que sí les podemos decir es que estamos sorprendidos por esa manifestación. Bueno, más que sorprendidos, estamos estupefactos. Porque, además de llamarnos la atención que la inmensa mayoría de las personas que participaron llevaran la mascarilla tapándole sus bocas, símbolo de la sumisión total al poder, no podemos evitar preguntarnos: ¿Eso es lo que les indigna? ¿Eso que ha sucedido en el PP es lo único que provoca que salgan de sus casas a protestar?

Vivimos en un país en el que los niños llevan dos años pasando frío en clase y con un bozal puesto durante horas en sus bocas. Un país en el que ha habido tres sentencias que han declarando ilegales e inconstitucionales dos estados de alarma decretados por el gobierno. Debido a esos estados de alarma ilegales, hemos estado encerrados en casa tres meses, millones de personas han perdido sus trabajos, miles de empresas y autónomos han tenido que echar el cierre. Se han provocado daños económicos, sociales, psicológicos, sanitarios… los suicidios han aumentado considerablemente incluso entre los niños.

Se aprueban leyes ilegales, ahora pretenden aprobar una ley como la de la seguridad nacional con la que el gobierno podrá hacer con nosotros y con lo nuestro lo que le venga en gana. La luz ha subido a unos niveles casi impagables, también la gasolina, el gas, la alimentación… Los ancianos han muerto por miles en residencias de ancianos y hospitales al haberse aplicado con ellos unos protocolos criminales.

Las autoridades sanitarias y políticas se saltan sus propias leyes inoculando un medicamento experimental sin ser prescrito por médicos, ni ofreciéndose el pertinente consentimiento informado. Ese medicamento está provocando muertes, lesiones graves en miles de personas. Se está realizando un experimento médico sobre toda la población delante de nuestros ojos… ¿y a ustedes solo les indigna el asunto de Ayuso? ¿Esto es lo único que provoca en ustedes la imperiosa necesidad de salir a protestar a las calles?

¿Cómo no vamos a estar sorprendidos? ¿Cómo no vamos a estar completamente estupefactos con esto? ¿Cómo no les vamos a mirar con los ojos abiertos como si fueran platos cuando vamos algo como esto? ¿Qué quieren que pensemos de ustedes?

Lo único que podemos pensar es que son completamente manejables. Que hacen solo lo que se les diga desde la televisión. Que no tienen criterio propio. Que lo único que provoca que se movilicen, que salgan de sus casas son nimiedades, son asuntos sin importancia. Tonterías. Mientras siguen en su casa, impertérritos, asistiendo, como vacas que ven pasar un tren, a la retransmisión en directo de actos ilegales e incluso criminales sin que ustedes se inmuten.

¿Se quejan de Casado? ¿De García Egea? Si no son más que el fiel reflejo de esta sociedad. De ustedes mismos, los que salen a protestar tan “sumamente” indignados. Háganselo mirar. Tienen un serio problema. El cerebro lo tienen ya completamente contaminado y necesita una limpieza urgente que les haga ver la realidad con sus propios ojos y no con los ojos del “televisero” de turno.

 

Los mismos que no se querían juntar con familiares por si se contagiaban, andan locos por acoger niños ucranianos​

Nunca entenderemos qué es lo que realmente piensa una gran parte de la sociedad. O peor aún, nunca entenderemos cómo puede ser posible que sus pensamientos, obras y decisiones se basen en lo que escuchen y vean por televisión. De verdad que estamos absolutamente descolocados con todo lo que está sucediendo y miren que no esperábamos mucho, pero es que la realidad supera nuestras peores expectativas.

A lo largo de la Navidad nos hemos encontrado con la llamada “sexta ola”. Se formaban colas interminables delante de las farmacias, con un frío helador, para hacerse test antes de juntarse con sus familias en Navidad. Quien llegara sano a la cola y se tirara una hora esperando, con el frío que hacía, acabaría dando positivo seguro con un aparato que, además, no es fiable.

Pero si daban positivo, se quedaban en sus casas y se comunicaban con sus familias por Skype. Así de triste ha sido lo que ha sucedido. Y todo ello alentado por las televisiones, que es la única realidad existente para muchos. Todo lo que no salga en televisión es mentira.

Pero hemos llegado a marzo y se ha producido el conflicto entre Rusia y Ucrania. Y solo existe eso para las televisiones, el sustituto del relato del virus. Se nos inunda con información, en una gran parte falsa, de lo que estaría ocurriendo y se empieza a maniobrar, una vez más, para utilizar el cerebro de la gente y manipularlo. Ahora esto es lo que está de moda

Y nos encontramos con informaciones como estas:

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Suponemos que esas familias tomarán todas las medidas sanitarias imprescindibles en estos momentos: PCR o test de antígenos. Que tengan en cuenta que están poniendo en riesgo su salud y la de sus padres y abuelos. Que tengan mucho cuidado porque en Ucrania no se ha inoculado ni el 40% de la población.

Pero atentos, que ahora muchos serán capaces de llevar a esos niños para que los inoculen o exigir que vengan ya inoculados. ¿Les extrañaría? A nosotros en lo más mínimo.