No se puede decir nada, negar nada o intentar siquiera rebatir ni un solo punto de lo que ha dicho. Las caras de estupefacción ya dicen bastante, son muy elocuentes...
No soy de ningún color, tengo ideas propias.
Stalin tenía un buen bigote y Lenin... digamos que casi estoy igual de calvo que él aunque no tengo su atractivo.