La propietaria tendrá que vivir junto a su agresor por orden de un juez progre
La historia la explica Libre Mercado y es aterradora. Se llama Ana y padece un sinvivir en su propia casa. No sale de la habitación para evitar encontrarse con el okupa que se ha instalado en su vivienda. No come nada de la nevera por miedo a que la envenene y, recientemente, ha sido insultada y agredida por su 'inquilino'.
"Alquilamos nuestra casa a Javier, un chico recién separado de su mujer que venía a buscarse la vida a Madrid. Estuvo dos años pagándonos el alquiler. Antes de dejar la casa en febrero, nos pidió si podíamos dejar a su pareja dos semanas hasta que le dieran las llaves de un piso donde viviría. Le dijimos que su novio podría quedarse sin problema. Javier se marchó a su pueblo de Toledo y su exnovio se ha convertido en un okupa. Jamás pensamos que nos iba a hacer esto", explican los afectados al citado medio.
Pese a la denuncia -y a la condena- por delito de lesiones leve, el juez progre ha decidido no acordar ninguna medida complementaria como una orden de alejamiento, de modo que el magistrado está 'obligando' a la propietaria y víctima a convivir con su okupa y agresor.
Las asociaciones feministas y podemitas no han dicho absolutamente nada y si lo hacen será para defender al okupa. Es de los suyos.
www.lanaciondigital.es
La historia la explica Libre Mercado y es aterradora. Se llama Ana y padece un sinvivir en su propia casa. No sale de la habitación para evitar encontrarse con el okupa que se ha instalado en su vivienda. No come nada de la nevera por miedo a que la envenene y, recientemente, ha sido insultada y agredida por su 'inquilino'.
"Alquilamos nuestra casa a Javier, un chico recién separado de su mujer que venía a buscarse la vida a Madrid. Estuvo dos años pagándonos el alquiler. Antes de dejar la casa en febrero, nos pidió si podíamos dejar a su pareja dos semanas hasta que le dieran las llaves de un piso donde viviría. Le dijimos que su novio podría quedarse sin problema. Javier se marchó a su pueblo de Toledo y su exnovio se ha convertido en un okupa. Jamás pensamos que nos iba a hacer esto", explican los afectados al citado medio.
Pese a la denuncia -y a la condena- por delito de lesiones leve, el juez progre ha decidido no acordar ninguna medida complementaria como una orden de alejamiento, de modo que el magistrado está 'obligando' a la propietaria y víctima a convivir con su okupa y agresor.
Las asociaciones feministas y podemitas no han dicho absolutamente nada y si lo hacen será para defender al okupa. Es de los suyos.
Un juez progre obliga a la propietaria de un piso a convivir con el okupa que la agredió
La propietaria tendrá que vivir junto a su agresor por orden de un juez progre