El Ministerio de Sanidad está elaborando un protocolo de actuación ante la aparición de posibles casos sospechosos del nuevo tipo de coronavirus (2019-nCoV), que tiene su origen en un mercado de carne de la ciudad de Wuhan (China) y que ha infectado de momento a 270 personas y ha producido nueve fallecidos. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha asegurado que las autoridades están preparadas para "actuar ante cualquier eventualidad".

Así se recoge en el último informe del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (Ccaes) del Ministerio de Sanidad, que señala que el riesgo de introducción del virus en nuestro país "en este momento, se considera muy bajo".

La Organización Mundial de la Salud ha convocado para este miércoles al Comité de Emergencia del Reglamento Sanitario Internacional con el objetivo de revisar el estado de la situación en los países afectados, valorar si el evento constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional y la pertinencia de emitir recomendaciones temporales.

Por otra parte, Corea del Norte ha cerrado al turismo sus fronteras con China y Rusia debido a la propagación de la llamada neumonía de Wuhan, informó a Efe uno de los principales operadores de viajes que trabajan con el hermético país asiático, que de momento no ha hecho ningún anuncio oficial.

Las autoridades de Estados Unidos confirmaron el martes el caso de un paciente en el estado de Washington diagnosticado con este virus, el primer caso que se da fuera de Asia.

A pesar del bajo riesgo en nuestro país, se ha convocado a la ponencia de Alertas y Planes de Preparación y Respuesta para revisar la situación y la actualización epidemiológica, así como la capacidad de diagnóstico y actuaciones de respuesta.

Además, según señala el informe, se está elaborando un documento de preguntas y respuestas para la comunicación con los ciudadanos.

Sin conexión directa

Sanidad recuerda que España no dispone de aeropuertos con vuelos con conexión directa a Wuhan y esta ciudad no es un destino turístico frecuente, aunque se prevé en las próximas semanas un incremento de viajeros hacia y procedentes de China por las festividades del Año Nuevo Chino.

El impacto para la salud pública, en caso de detectar un caso importado en nuestro país se considera muy bajo dado que, de ocurrir transmisión persona a persona del virus, ésta es limitada y se asocia a un contacto estrecho, explica el informe.

Según los expertos del programa de Sanidad Animal del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), con sede en Barcelona, el 2019-nCoV es menos agresivo que otros coronavirus conocidos.

Es un virus de la misma familia que el SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave), y que el MERS (Síndrome Respiratorio del Oriente Medio), enfermedades que se transmiten de animales a humanos, pero también tienen capacidad de transmitirse entre humanos.

Síntomas similares a la gripe

Se les llama coronavirus por la forma del patógeno y principalmente afectan al tracto respiratorio -especialmente los pulmones- causan enfermedad grave y en algunos casos la muerte.

Los principales síntomas son más intensos que una gripe, con fiebre, dolor y malestar general y problemas respiratorios.

En España, el Ccaes mantiene informada a la red de Alertas con actualizaciones periódicas de la situación del brote, que también son accesibles para el público a través de la web.

"Preparados para actuar"

Por su parte, Salvador Illa ha transmitido este miércoles un mensaje de tranquilidad ante la evolución del coronavirus y ha asegurado: "Estamos preparados para actuar ante cualquier eventualidad".

En su primera intervención pública tras tomar posesión de la cartera de Sanidad, Illa ha apuntado que el Ministerio está "muy pendiente" de la situación y ha trasladado su confianza en el sistema de coordinación de alertas sanitarias.

Ha anunciado que esta misma mañana va a mantener una reunión de seguimiento con los responsables del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (Ccaes) del Ministerio de Sanidad para analizar la situación del brote con los últimos datos disponibles.
"Nuestro país cuenta con recursos y con un buen sistema de coordinación con las comunidades autónomas"
"Nuestro país cuenta con recursos y con un buen sistema de coordinación con las comunidades autónomas y estamos preparados para actuar ante cualquier eventualidad", ha afirmado el ministro.

El Ccaes -ha señalado Illa- está en permanente contacto con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el resto de países de la Unión Europea para adoptar las medidas que sean necesarias para la prevención de cualquier riesgo sanitario en la población, ha asegurado el ministro.

Además, ha indicado que desde el Ministerio se está realizando un seguimiento continuo de la situación de este virus y ha añadido que la información está permanentemente actualizada y a disposición de la ciudadanía a través de la página web del departamento.

Illa ha hecho estas declaraciones durante el acto de celebración del 120 aniversario del servicio de Sanidad Exterior. "Nuestros efectivos están preparados para actuar ante cualquier alerta o incidente sanitario que pueda llegar a través de barco o avión", ha subrayado Illa.

 
España probará en un ensayo el remdesivir en niños

La Unidad de Ensayos Clínicos Pediátricos del Instituto de Investigación del Hospital 12 de Octubre i+12 de Madrid ha incluido por primera vez en Europa a dos pacientes menores de edad en un ensayo clínico multicéntrico internacional que comprueba la eficacia y seguridad de remdesivir en niños ingresados de entre 0 y 18 años con infección confirmada por coronavirus.

La investigación, que se realiza en centros de Estados Unidos, Inglaterra, Italia y España, analiza también la influencia del fármaco en la evolución de la enfermedad, así como la carga viral y el tiempo que permanece el virus en el organismo.

Por tanto, el 12 de Octubre es el primer hospital europeo que ha incorporado a este ensayo clínico dos pacientes, que en el momento del ingreso presentaban neumonía bilateral como consecuencia de la infección por covid-19, confirmadas mediante técnica por PCR. Los menores, con pronóstico actual estable, recibirán una dosis intravenosa diaria del antiviral durante un período máximo de 10 días.

El ensayo se encuentra en la fase 2/3, un nivel avanzado de la investigación que aporta más información sobre eficacia del tratamiento.Tiene carácter abierto, ya que los investigadores conocen en todo momento la administración del fármaco y hacen seguimiento, y además el grupo de pacientes en investigación no se compara con otro al que se esté dando un placebo.

El objetivo es estudiar en total a 52 niños Covid-19 positivo ingresados en plantas de hospitalización convencionales o unidades de cuidados intensivos, para obtener datos sobre seguridad y comportamiento del medicamento desde que lo absorbe el organismo hasta su eliminación. Las conclusiones obtenidas en el ensayo, promovido por la compañía biotecnológica estadounidense Gilead, permitirán valorar el registro y autorización del remdesivir como tratamiento frente al Covid-19 en pacientes pediátricos.

 



Kirill Dmitriyev, jefe del Fondo de Inversiones Directas de Rusia, durante una conferencia de prensa a Interfax dio ejemplos de por qué la vacuna rusa es tan segura y qué la distingue de otras vacunas presentadas por EE.UU. y Europa.


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Dimite el portavoz del Grupo Covid-19, Emilio Bouza, dos días después de su nombramiento

El exjefe de Servicio de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, Emilio Bouza, ha dejado su cargo como portavoz del Grupo Covid-19 dos días después de su nombramiento, han informado a Europa Press fuentes del Gobierno regional.

Fue designado para atender "las demandas informativas de la sociedad" que deriven de este equipo, que busca "dar seguimiento y respuesta a la evolución de la pandemia en la Comunidad".

Esta dimisión llega un día después de que Gobierno central y autonómico mostraran sus diferencias con las medidas acordadas de ampliar las restricciones a 8 zonas básicas de la región. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, compareció en rueda de prensa para pedir medidas más contundentes y este mismo sábado ha pedido al Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso "revisar sus decisiones y escuchar a la ciencia" a la hora de gestionar la pandemia del coronavirus.

Sin embargo, el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, le ha acusado de "enredar" y ha pedido que explique "por qué cambió de opinión" de martes a jueves, pues en un principio "descartó" cerrar la región.

 
Juanma Moreno aprobará nuevas medidas en Andalucía para frenar el coronavirus

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha anunciado este sábado que a partir del lunes se tomarán «nuevas decisiones» en la lucha contra la pandemia del Covid-19 en el ámbito de la comunidad y de algunos municipios que están teniendo una mayor incidencia de esta enfermedad.

Durante su intervención en la clausura del Consejo de Alcaldes del PP andaluz que se está celebrando en Málaga, Juanma Moreno ha expresado su preocupación por la evolución de la pandemia y ha justificado estas nuevas decisiones en la necesidad de anticiparse a un aumento de contagios.

«Más vale siempre prevenir que curar», ha manifestado el jefe del Ejecutivo andaluz, que ha explicado que el próximo lunes y se reunirá el comité técnico-científico como los órganos competentes y el martes el Consejo de Gobierno aprobará las medidas que sean necesarias.

Moreno ha indicado que hay provincias que «han dejado de ser protagonistas en este ránking triste como Almería», pero otras como Málaga, que ya estaba en un nivel alto de positivos, y «de manera especial» Sevilla, han aumentado el número de contagios.

Ha argumentado la necesidad de adelantarse a la evolución de la enfermedad para «intentar que no nos atropelle esta gran tormenta del coronavirus», política en la que ha enmarcado la adquisición de un millón de test PCR rápidos con un 99 % de fiabilidad, y otro millón «en vía de comprar», lo que permitirá tener resultados en quince o veinte minutos.

El presidente andaluz ha apelado a la unidad de todas las fuerzas políticas e instituciones al afirmar que todos tienen que trabajar «en red y no desde trincheras ideológicas».

Tras lamentar que España sea noticia por tener la tasa de contagios más alta en la Unión Europea, ha indicado que Andalucía «todavía» está en la mitad de la media nacional, algo que, sin embargo, no le tranquiliza, pues «inquieta» la evolución de la pandemia.

Por este motivo se ha puesto en marcha un plan de contingencia en los hospitales para albergar, si se diera el caso, 3.000 hospitalizados , pero a la vez se trabaja en otro plan para poder acoger si es necesario a 4.500 ingresados.

Asimismo, se ha referido a la situación de los centros educativos, donde pese a las «circunstancias adversas, el 93 % no presentan ninguna incidencia por coronavirus».

Moreno ha destacado la importancia de que todos los ciudadanos se «tomen en serio» la lucha contra la pandemia y ha pedido cautela en las reuniones familiares y de amigos porque son citas en las que «uno se siente más confiado».

En la clausura del Consejo de Alcaldes del PP andaluz también han intervenido el presidente del Consejo de Alcaldes del PP nacional y alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, y el presidente del PP de Málaga y consejero de la Presidencia de la Junta, Elías Bendodo.

 
El Gobierno, preparado para intervenir en Madrid si Ayuso no rectifica

El Ministerio de Sanidad tiene previsto tomar las riendas de la Comunidad de Madrid para evitar la propagación del coronavirus y frenar la transmisión descontrolada. Después de que el Ejecutivo madrileño desoyera las recomendaciones del ministro de Sanidad, Salvador Illa, que aconsejó confinar la capital y los municipios con una incidencia de 500 casos por 100.000 habitantes, el Gobierno estudia opciones para intervenir.

El Gobierno da un plazo a la presidenta regional Isabel Díaz Ayuso para que rectifique y tenga en cuenta las recomendaciones del ministro de Sanidad y de los epidemiólogos. En caso de que Ayuso no implemente las medidas que llegan desde el Ejecutivo centra, se plantean dos escenarios.

La primera opción pasa por aplicar el artículo 52 de la ley de Salud Pública de 2011 que faculta al Ministerio a tomar medidas de intervención especial por razones de urgencia o ante circunstancias de carácter extraordinario que representen riesgo para la salud de la población. Esta ley permite además a la autoridad sanitaria movilizar todos los recursos y funcionarios públicos incluidas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para hacer cumplir las órdenes dictadas.

La otra alternativa es aprovechar el Plan de Respuesta Temprana del decreto de nueva normalidad aprobado este mes de julio. Sanidad podría actuar en las Comunidades Autónomas por razones de urgencia informando al Consejo Interterritorial de Salud en el que están todos los gobiernos regionales. Esta segunda opción tiene la dificultad de que sería la Comunidad de Madrid la que tendría que aplicar las medidas.

De momento, la alternativa más dura es declarar de nuevo el Estado de alarma, pero de momento está aparcada. A su vez, se descarta también aplicar el artículo 155 de la Constitución, como se hizo en Cataluña. El Gobierno de Sánchez seguirá presionado este fin de semana al ejecutivo de Ayuso para que rectifique. Si no lo hace, Moncloa intervendrá y recuerda que el martes hay Consejo de Ministros.

 
La carta de renuncia de Emilio Bouza, nombrado el Fernando Simón madrileño hace dos días: "Creí en lo que se prometía"

Emilio Bouza, exjefe del Servicio de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, aceptó el cargo de portavoz del Grupo Covid-19 de la Comunidad de Madrid y fue nombrado hace dos días. Sin embargo, 48 horas después ha entregado su carta de renuncia, que se puede leer íntegramente en el documento inferior.

Fue designado para atender "las demandas informativas de la sociedad" que derivasen de este equipo, que busca "dar seguimiento y respuesta a la evolución de la pandemia en la Comunidad". En este sentido, él explica que el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Escudero, y el ministro de Sanidad, Salvador Illa, le expresaron su preocupación por la situación de la epidemia del coronavirus en Madrid en el momento en el que le pidieron que aceptara el puesto y " afirmaron su voluntad de concordia política y su impulso para trabajar unidos para buscar una solución al problema".

"Creí en lo que se prometía y, tras unas horas de reflexión, acepté, al percibir la demanda como una obligación y como un deber para mi comunidad y mi nación", señala Bouza en su carta de dimisión.

No obstante, lo que ha visto durante las 48 horas siguientes se alejaban de este compromiso político: "Las circunstancias que he presenciado en los dos días siguientes, junto con la contemplación de las ruedas de prensa simultáneas del viernes 25, me obligan a renunciar y a declinar el ofrecimiento. Sin duda alguna seguiré trabajando en favor de los ciudadanos de Madrid y de España, con la mejor de las voluntades. Estoy, como no puede ser de otra manera, al servicio de la Salud, pero sencillamente, he podido comprender que ese no es mi puesto en las actuales circunstancias".


A saber que habrá visto/oído este hombre...
 
Un informe del Instituto Carlos III revela que la evolución de la pandemia en Madrid está a la baja

La expansión del virus en Madrid se está frenando. Según los datos que maneja el Instituto de Salud Carlos III, la incidencia acumulada en la Comunidad está en fase de «disminución» en la última semana respecto a la anterior. Buenas noticias para Madrid de cara a frenar la pandemia justo cuando termina la primera semana de aplicación de restricciones a la movilidad, que han sido ampliadas a otras 8 zonas de la región. El Gobierno regional busca evitar el cierre total que le pide Moncloa.

Madrid ha detectado signos de evolución positiva en la pandemia que apuntalan su apuesta por evitar un confinamiento total. Señales de que el virus se puede frenar sin llegar a decisiones tan drásticas como el cierre de la región, con el daño económico y social que eso supondría. Y entre los datos positivos que maneja el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso se encuentra un indicador cuya evolución actualiza periódicamente el Instituto de Salud Carlos III, dependiente del Ministerio de Ciencia y centro de referencia nacional en esta crisis sanitaria del Covid-19. El riesgo de contagio, pese a seguir disparado por encima de 700 casos por cada 100.000 habitantes, ha entrado en tendencia descendente.

Contagios en retroceso


Así lo certifica el ISCIII en su monitor semanal de incidencia acumulada, actualizado hasta el jueves 24 de septiembre a las 19:43 horas. En el mapa que elaboran con este indicador, Madrid sale en verde.

Ese color verdoso con el que el ISCIII rellena el territorio de Madrid muestra una razón de tasas de 0,93. «La razón de tasas», explica el ISCIII, «es el resultado de dividir la incidencia acumulada de la semana 38 del año (del 14 al 20 de septiembre) entre la de la semana 37 (del 7 al 13 de septiembre). Por tanto, los valores menores de 1 representan una disminución y los mayores, un aumento, de la incidencia acumulada de una semana a otra».

Es decir, la circulación del virus en Madrid en esta segunda ola de la pandemia, a pesar de encontrarse actualmente en los 746,15 casos por cada 100.000 habitantes, da signos de haber empezado a remitir. En la semana 37 era de 383 casos y en la semana 38 baja hasta los 356.

Queda por confirmar si esa tendencia a la baja se ha mantenido en esta semana que ahora termina, la primera en la que se han aplicado las restricciones de movilidad y de reunión social en 37 áreas de la Comunidad de Madrid. Medidas que, como anunció este viernes la Consejería de Sanidad madrileña, se extenderán a otras 8 áreas gravemente afectadas por la expansión del virus.

Descartado el confinamiento total

El objetivo de estas medidas, como han explicado en varias ocasiones desde la Comunidad, está encaminado a evitar un cierre total de la región, con las consecuencias económicas y sociales derivadas de una medida de tal alcance. Esa es, sin embargo, la propuesta que le plantea el Gobierno de Pedro Sánchez al Ejecutivo autonómico presidido por Díaz Ayuso.

Pese a que el Gobierno de Sánchez insiste en que cerrar Madrid por la pandemia fue la recomendación que le trasladó el jueves a los responsables autonómicos, desde el Gobierno regional aseguran que la propuesta no fue trasladada por escrito. Moncloa se apresuró este viernes a contraprogramar la convocatoria de prensa de la Comunidad, en la que se anunciaron las nuevas medidas, y sacó a escena a la misma hora al ministro de Sanidad, Salvador Illa, para acusar a Madrid de no estar siguiendo sus directrices.

Además, desde la Dirección General de Salud Pública insisten en que desde el pasado lunes -día en que entraron en vigor las restricciones- no se ha apreciado ningún cambio «a peor» en la situación sanitaria de la Comunidad, por lo que no hay razón para aplicar una medida tan demoledora económicamente como el confinamiento total de los madrileños.

Evolución optimista

De hecho, lo que sí admiten desde el Gobierno de la Comunidad, es que manejan indicadores que apuntan a que hay luz al final del túnel y que Madrid puede pensar de forma optimista a corto plazo. La presión hospitalaria, por ejemplo, continúa siendo alta pero estable y su evolución muestra una tendencia a la baja.

Por otra parte, desde la Comunidad de Madrid insisten en que las altas tasas de incidencia acumulada que está mostrando en las últimas semanas la región son resultado del «esfuerzo diagnóstico» que se ha puesto en marcha desde finales del pasado mes de agosto.

Actualmente Madrid hace 117.000 pruebas PCR a la semana, un número muy alto a nivel nacional (sólo lo superan, por ese orden, Navarra, País Vasco y La Rioja). Según cálculos de la Consejería de Sanidad, Madrid está detectando a 8 de cada 10 contagiados, y lo está haciendo antes de que estos lleguen al circuito hospitalario.

Además, como informó en exclusiva esta semana OKDIARIO, Madrid ha movilizado ya recursos de la Sanidad privada para que -desde el martes- estén preparados para recibir pacientes derivados de los hospitales públicos y evitar el colapso o los retrasos en la atención médica a otros pacientes ajenos al Covid.

 
Ayuso aceptaría cerrar Madrid si se aplica el mismo criterio en otras ciudades de España

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, aceptaría cerrar todas las poblaciones de la autonomía con más de 500 contagios por cada 100.000 habitantes si se sigue el mismo criterio en toda España y se hacen PCR en Barajas, el AVE y Renfe, según han detallado fuentes del Gobierno regional a Europa Press.

Desde el Ejecutivo autonómico aseguran que, por su parte, no hay ningún "choque" con el Gobierno central sino que deciden lo que van a hacer, "y ellos tienen que ayudar".

En este sentido, recuerdan que "sin que nada hubiera cambiado epidiológicamente", el ministro de Sanidad, Salvador Illa, "cambió las reglas". "Nosotros no vamos a romper la mesa de diálogo", sentencian estas mismas fuentes.

Así se han pronunciado después de que Illa pidiese este sábado a la Comunidad de Madrid "revisar sus decisiones y escuchar a la ciencia" a la hora de gestionar la pandemia del coronavirus. "Hay que ver los datos de la Comunidad de Madrid, cuando digo que está en riesgo serio la salud de sus ciudadanos, lo digo porque es así", afirmó.

 
Jayanta Bhattacharya, profesor de salud pública de Stanford: “No nos tienen que preocupar 50.000 casos de coronavirus si no causan muertes”

Una dicotomía estructuró la escena global en las primeras semanas de la pandemia de COVID-19. Matices al margen, los gobiernos debían elegir entre dos caminos opuestos: sacrificar la economía para contener la propagación del coronavirus y salvar vidas, o sacrificar todas las vidas que fueran necesarias para mantener en marcha a la economía. No parecía haber caminos alternativos.

Así se presentó el debate en casi todos los países del mundo. Al reducir la actividad económica a la acumulación de riqueza y las amenazas sanitarias a la contención –temporal– del COVID-19, casi todos los gobiernos tuvieron que optar por la Salud. Algunos eligieron la primera opción sin sonrojarse. Como Jair Bolsonaro, que dijo cosas como “van a morir algunos, lo siento”. Pero eso sirvió para reforzar la convicción del resto de los mandatarios de que debían actuar de manera contraria.

El gran problema de las dicotomías es que impiden comprender un mundo hecho de matices y contradicciones. Porque es verdad que una economía en pleno funcionamiento implica la circulación de personas y, a su vez, del virus. Pero también lo es que las crisis económicas pueden destrozar vidas. No de los ultra ricos –muchos de los cuales se enriquecieron aún más con la pandemia–, sino de las personas más pobres. Del mismo modo, es cierto que el coronavirus es letal, sobre todo para las personas mayores, pero también lo son muchas otras afecciones que están siendo desatendidas por un enfoque unidimensional.

Jayanta Bhattacharya es economista pero dedicó su carrera al estudio de la Salud Pública, por lo que su trabajo es desarticular esa supuesta dicotomía. Desde 2011 dirige el Centro de Demografía de la Salud y el Envejecimiento de la Universidad de Stanford, donde además es profesor de economía y de epidemiología. Pendiente de los costos y beneficios –sanitarios antes que económicos– de las medidas que se están tomando en todo el planeta, se distancia de algunos epidemiólogos que apenas se quedan con los números detrás de la pandemia.

Intentando comprender más sobre el virus, su incidencia y sus riesgos reales, Bhattacharya fue el autor principal de tres estudios sobre seroprevalencia realizados en Estados Unidos que arrojaron tasas de letalidad diez veces por debajo de lo que se creía en ese momento, en torno a un 0,2 por ciento. Pero los resultados quedaron envueltos en una polémica mediática después de que se cuestionase el origen de su financiamiento. En esta entrevista con Infobae, el especialista se refiere al tema, y atribuye los ataques en su contra a la necesidad desacreditar hallazgos que incomodan a ciertas posiciones políticas.

—Al comienzo de la pandemia se instaló una dicotomía entre salud y economía. Algunos presidentes, como Donald Trump en Estados Unidos y Jair Bolsonaro en Brasil, decían que había que preservar la economía, sin importar el costo sanitario, pero muchos otros gobiernos afirmaban que no se podía pensar en eso habiendo vidas en juego. Como un economista que estudia la salud, ¿qué piensa de esta dicotomía?

—Lo primero es que hay una profunda conexión entre el bienestar económico y la salud. Eso ya lo sabíamos. Lo que se vio alrededor del mundo es que el daño económico de los confinamientos y de la pandemia ha tenido enormes consecuencias para la salud, más allá de simplemente el COVID. Las tasas de suicidio están creciendo alrededor del mundo; hay enfermedades infecciosas, como la tuberculosis, que están reapareciendo en distintos países; y las campañas de vacunación se han paralizado. Estos son efectos tanto del confinamiento como del COVID y es difícil saber cuál es más importante. Pero está muy, muy claro que el daño económico de la cuarentena no implica simplemente dinero, sino también salud, a corto y largo plazo. Así que una dicotomía entre el costo-beneficio de la salud frente al daño económico es una falsa dicotomía. Necesitamos una política que tenga en cuenta los costos del confinamiento además del costo del COVID. Hay que buscar un equilibrio. No solo por el dinero, sino por la salud de la población.

—¿Tiene alguna hipótesis de la razón por la que, a pesar de que sabíamos que la economía tiene un enorme impacto sobre la salud, esto no fue tenido en cuenta en gran parte del mundo?

—Creo que hubo un pánico mundial. No se me ocurre otra manera de describirlo. Cuando se vieron los números de China la gente entró en pánico, a escala global. Un país tras otro implementaron confinamientos, sin una discusión sólida sobre los costos, porque éstos eran caracterizados como mero daño económico. Pero no es así. Debimos saber que el daño económico iba a causar daño sanitario. Creo que la gente se aterró y fue engatusada por modelos con pronósticos de la pandemia y de los beneficios de la cuarentena, pero sin modelos y datos paralelos que indicaran sus costos. Nunca se debería haber adoptado una política, especialmente una de este nivel de trascendencia mundial, sin considerar ambos, costos y beneficios.

—Recién hablaba del aumento de los suicidios. En la última década murieron cerca de un millón de personas en los Estados Unidos por suicidios y sobredosis. ¿Qué impacto puede tener sobre esta problemática la conjunción de la crisis económica con el aislamiento social sostenido?

—Es algo en lo que he pensado mucho. Durante la crisis económica de 2008, en los Estados Unidos se vio el fenómeno de las “muertes por desesperación”, de personas que perdieron sus trabajos y sus medios de vida. Ese daño económico estuvo relacionado a un aumento de los problemas de salud mental, de los suicidios, del abuso de opiáceos, todas formas de daño. Sabíamos eso. Vimos cómo sucedió. Angus Deaton, premio Nobel de Economía en 2015, y Anne Case, otra fantástica economista, documentaron esto con detalle. El aislamiento y el daño económico han producido una situación en la que esa clase de depresión y de suicidios se han vuelto endémicos en la población. Hay un estudio realizado en junio por los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) que encontró que uno de cada cuatro jóvenes de entre 18 y 20 años consideró seriamente suicidarse. Uno de cada cuatro.

—¿Este año?

—En junio de este año, durante el confinamiento. No estamos hechos para estar aislados unos de otros. No es un estado natural. El miedo al virus es una cosa. El virus es mortal y 200.000 personas murieron en Estados Unidos. Pero también el aislamiento y el daño económico son mortales. Creo que una política que tenga en cuenta esos costos del confinamiento sería más racional. Ahora sabemos mucho acerca de la letalidad del virus. Por ejemplo, sabemos que no está equitativamente distribuida en la población. El virus impacta a las personas mayores a una tasa sustantivamente más alta que a los jóvenes. Si tienes menos de 30 años, la mortalidad es menor que la de la gripe. Si tienes 40 años, es similar. Si tienes más de 60 años, es mucho más mortal que la gripe. Hay una diferencia de 1.000 a uno entre personas mayores y jóvenes. Para los niños es mucho menos letal que la gripe. En los Estados Unidos murieron alrededor de 60 niños de COVID-19, pero tres veces más murieron de gripe.

—¿Este año murieron más niños de gripe que de COVID-19 en Estados Unidos?

—Sí, correcto. Murieron más niños de gripe que de COVID este año.

—Sin embargo, se cierran las escuelas por los casos de COVID, no por la gripe. Es llamativo.

—Sí, así es. Es aún peor. La evidencia que está emergiendo sobre la transmisión del COVID entre los niños sugiere que es menos probable que contagien a los adultos. Yo tengo tres hijos y cuando eran pequeños me enfermaba todo el tiempo con los resfriados que traían a casa. Pero el COVID no actúa de esa manera. Por razones que no comprendemos del todo, los niños parecen diseminarlo entre los adultos menos que la gripe y que los habituales virus que producen resfriados. Es un hecho muy importante. Cerrar las escuelas no es la manera de desacelerar la propagación de la enfermedad. Solo pagamos costos sin ningún beneficio. Y los costos son enormes. La educación es muy importante en sí misma, pero las escuelas son también lugares donde los niños reciben nutrición, orientación, apoyo psicológico, acompañamiento, y es muy importante para su salud a lo largo de la vida. Las clases online no son un sustituto.

—Pero llama la atención la gran cantidad de científicos que defiende el cierre de escuelas. ¿Por qué cree que ocurre esto?

—Los científicos que hacen estudios en las escuelas sobre la transmisión pediátrica y los que hacen estudios sobre la tasa de letalidad, casi todos, concuerdan conmigo. Pero creo que la ciencia es una de esas cosas en las que, si tienes una especialidad particular, como ser modelador de enfermedades, estás tan en contacto con los detalles y los matices de tus modelos, que cuando te preguntan por los costos de las políticas que se implementan a partir de ellos, solo ves los beneficios. La ciencia puede decirte que si haces A puede que ocurra B. Y si le preguntas a un científico diferente, puede decir que si haces C, puede que suceda D. Pero es posible que B y D no sean imágenes completas de lo que va a pasar. Los científicos no pueden decirte si quieres B o D. Eso requiere una mirada mucho más amplia, no solo de científicos. Tienes que preguntarle a la población qué es lo que valora. En sociedades democráticas, como Argentina y Estados Unidos, necesitamos las voces de las personas diciendo qué es lo que valoran. Los científicos no pueden decirnos eso. Yo hago ciencia, pero con un sombrero soy científico y con otro soy un no científico. Nos corresponde a nosotros con nuestros sombreros de no científicos hacer explícito ese tipo de evaluaciones de costo-beneficio.

—¿Es posible que para muchos gobiernos fuera más cómodo dejar que los científicos decidan?

—Sí, pero creo que en marzo eso era comprensible. Era un virus nuevo y los números que venían de China daban miedo. La gente llegaba a los hospitales con una neumonía viral mortal muy difícil de tratar. Se podía entender que las personas escucharan a los científicos decir que esa era una cosa única y letal, y dijeran “tomemos acciones, las que sean”. Había pánico, era comprensible. Pero a esta altura tenemos muchos más datos y mucha más información, la ciencia pudo identificar quién es vulnerable, somos mejores para tratar la enfermedad una vez que alguien se infecta, tenemos más idea de cuán diseminada está, y también estamos empezando a ver cuáles son los costos de las medidas que tomamos en marzo. Es tiempo de hacer una reevaluación.

—¿Qué es lo que habría que cambiar, en ese caso?

—Tenemos esta idea en nuestra cabeza de que de alguna manera podemos eliminar de la Tierra todos los riesgos de las enfermedades infecciosas, y esa no es una idea razonable. No es posible eliminar ese riesgo, tenemos que aprender a vivir con él. Es posible sólo una vez que entendemos su alcance, que sepamos quién está realmente en peligro. Si ponemos nuestra atención en proteger a los vulnerables podemos dejar que quienes no lo son continúen con su vida, porque los costos del confinamiento para ellos son enormes. En cambio, les pedimos a los jóvenes que detengan su vida para proteger a los mayores, y esa es una manera muy ineficiente de hacerlo. Hay otros mecanismos. A las personas mayores ya les pedimos que restrinjan sus vidas, que hagan cuarentena, que se queden en sus casas. Incrementemos el apoyo a esos grupos en asilos y en otros lugares, mientras la circulación comunitaria del virus entre los jóvenes tendrá poco efecto en la vida de esas personas que ya están en cuarentena. Creo que ese tipo de políticas por edad son las correctas, son consistentes con la ciencia.

—¿Pero es posible desarrollar una estrategia focalizada en proteger a los vulnerables? Porque la mitad de las muertes en los Estados Unidos se produjeron en asilos y casi no hay países que hayan sido exitosos en esa materia.

—Es una pregunta fantástica. Realmente es muy difícil y Estados Unidos ha fracasado de manera manifiesta. Pero ha habido algunas historias de éxito. Por ejemplo, tras tener problemas al comienzo, Suecia cambió su política de visitas a asilos en abril y logró hacer la diferencia. Redujo la magnitud de la propagación en las residencias para mayores y los resultados fueron mucho mejores. En los Estados Unidos, a algunos estados les fue mucho peor que a otros. En Nueva York y Nueva Jersey vimos una cantidad increíble de muertes en asilos. Pero Florida, a pesar de tener una franja importante de la población que es anciana, parece haber hecho un buen trabajo en proteger las residencias y la fracción de personas que murieron es más baja que en los estados del nordeste. Así que creo que es posible, pero se requiere un trabajo creativo y cierta comprensión de lo que nos dicen los datos. Muchos asilos tienen empleados que trabajan en múltiples establecimientos. Tiene sentido, pero crea un peligro. Una residencia puede estar haciendo un buen trabajo de aislamiento, pero si tiene un trabajador que trabaja allí y en otro lugar y en otro lugar puede tener un problema. Así que se necesitan regulaciones que controlen eso, o focalicen el testeo, que haya que testearse todos los días. Es verdad, no es una tarea sencilla. ¿Pero cuáles son las alternativas? ¿El confinamiento general? Tampoco termina protegiendo a los asilos de todos modos.

—¿Pero esta es también una estrategia para reactivar la economía? Porque no parece posible que pueda haber verdadera recuperación sin plena libertad de movimiento, pero eso traería aparejado una mayor circulación del virus. ¿Cómo se resuelve esa contradicción?

—Creo que la pregunta es quién se infecta si hay libertad de movimiento. Si las personas que se contagian no se enferman demasiado, ¿realmente nos preocupa? Por ejemplo, los jóvenes de entre 18 y 22 años que van a las universidades que reabrieron tienen mayor libertad de movimiento y el número de casos ha crecido entre ellos. Creo que se registraron alrededor de 50.000 casos adicionales este mes en universidades a lo largo de los Estados Unidos, pero solo dos hospitalizaciones y ninguna muerte. No me preocupan los 50.000 casos si no generan mortalidad. Ahora, si tuviéramos 50.000 casos en personas mayores, diría que es un error enorme. Pero no es lo que estamos viendo. La cuestión no son los casos, sino quiénes están expuestos y cuál es el riesgo que enfrentan. Las políticas que protegen a personas que no se van a enfermar demasiado no tienen sentido. Después, hay una escuela filosófica que dice, OK, digamos que tengo 70 años y conozco mis riesgos de morir, que puede ser de cuatro sobre 100 si me enfermo. ¿Debería poder decidir por mi mismo si quiero tomar ese riesgo? Hay un argumento allí también. Como gobierno, no quiero que corras ese peligro y voy a sugerir que te quedes en tu casa. Pero si quieres ver a tu nieta casarse, ¿realmente debería detenerte? Yo creo que hay que admitir que hay riesgos y decirles a las personas vulnerables que tomen precauciones muy firmes, porque es lo correcto.

—Un factor que se argumenta para imponer restricciones a los mayores y en general es la preservación del sistema de salud. ¿Qué pasa si ejercer el derecho individual a tomar riesgos supone un peligro para otros porque colapsa el sistema y no hay instrumental médico ni personal disponible?

—Eso es correcto y, de hecho, ese es el principal argumento de las personas a favor de las restricciones, no sobrepasemos el sistema hospitalario con casos. Pero lo que hemos visto en los Estados Unidos es que los hospitales han estado vacíos en gran parte del país durante la mayor parte de la epidemia. La gente tiene miedo de recibir tratamientos para el cáncer porque le teme más al COVID, lo que no tiene sentido, pero a eso los llevó el pánico. Se quedan en sus casas tras sufrir un infarto en lugar de ir a atenderse a un hospital. Tuvimos tanto éxito en mantener vacíos los hospitales que muchos están quebrados. ¿Con qué fin? Un confinamiento en asilos en marzo habría salvado una gran cantidad de vidas. El confinamiento sobre toda la población puede que termine costando más vidas por otras cosas más allá del COVID. Esa evidencia recién está apareciendo. Pero, en cualquier caso, habrá costos sanitarios, con seguridad. Y está bien que las autoridades públicas tengan en cuenta cómo mis acciones afectan a otros; no estoy argumentando en contra del control de externalidades porque ese es totalmente el rol de la salud pública. La cuestión es si los costos de la mitigación son tan altos que el daño de las externalidades habría sido menor. Esa es la discusión que deberíamos tener, pero que ha estado ausente.

Los estudios de seroprevalencia en Estados Unidos y la tasa de letalidad del coronavirus

—Usted participó en varios estudios que se propusieron buscar anticuerpos contra el Sars-Cov-2 entre la población de los Estados Unidos. ¿Cuáles son los principales hallazgos de esos estudios?


—He sido el autor principal en tres estudios diferentes sobre seroprevalencia. Uno en la ciudad de Los Ángeles, uno en la ciudad de Santa Clara y otro, el mayor, entre los empleados de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB, por sus siglas en inglés). Los tres en el mes de abril. Simplemente para tener una idea de los números, en Santa Clara para el momento del estudio de la Universidad de Stanford había mil casos identificados, pero encontramos evidencias de unas 15 mil infecciones. Quince a uno. Con esa diferencia entre el número de casos y las infecciones, la tasa de letalidad resultó ser de 2 cada mil casos (0,2%), cuando en ese momento se hablaba de tasas de letalidad de 2 o 3 cada cien casos (2 o 3%). Hay una diferencia sustancial. Actualmente creo que ya hay unos 75 estudios de seroprevalencia realizados en todo el mundo. Entre ellos, un grupo estableció tasas de letalidad por debajo de las 2 muertes cada mil casos que encontramos nosotros, y otro las ubicó por encima. Hay lugares muy golpeados en el mundo, como Nueva York, que podrían tener tasas de letalidad mayores. España es otro ejemplo. Pero en sitios como, por ejemplo, Japón, Irán y varias partes de Europa, la letalidad es mucho más baja.

—¿Y cómo se explica esa diferencia en las tasas de letalidad?

—Se piensa que la tasa de letalidad es simplemente una característica del virus, pero también es una característica del anfitrión, por eso importa cuántos años tienes. Y otra cosa que importa es el sistema de salud que te cuidará si te pasa algo. Esas tres cosas son las que determinan tu supervivencia a la infección. Una persona mayor que se infectó en Nueva York en los primeros días de la pandemia, cuando aún estábamos usando de forma equivocada los respiradores, y no sabíamos de la dexametasona ni sobre otras maneras de tratar el virus, tenía altas probabilidades de morir. Una persona de unos 50 años que se infecta hoy, cuando se sabe más sobre las formas de tratar la enfermedad, posiblemente tenga una probabilidad de morir de dos en 1.000. Una persona de 18 años que se infecta posiblemente ni tenga síntomas. Una de las lecciones que aprendimos de los estudios de seroprevalencia es que hay un rango muy amplio de cuadros médicos, y la gran mayoría de la gente no tiene ningún síntoma o tiene apenas síntomas suaves. Pero lo que vemos en las noticias es el pequeño fragmento de los casos que son los que terminan en el hospital con neumonía. Creo que sería importante que los medios muestren un cuadro más completo de esta enfermedad. Y dos muertos en mil casos no es cero, claro. Es una enfermedad con un riesgo de muerte, absolutamente, pero lo más probable es que la mayoría de las personas se enfrenten a una probabilidad del 0,2%, no del 2% ni del 10 por ciento. Porque estamos hablando de una enfermedad muy diferente si el riesgo es del 2 por ciento. En ese caso yo actuaría de forma diferente. Apoyaría otras iniciativas, más agresivas, que si es de 0,2 por ciento.

—Un artículo reciente publicado en Buzzfeed denunció que su estudio de seroprevalencia de la Universidad de Stanford fue parcialmente financiado por el fundador de la aerolínea JetBlue, David Beekman. ¿Puede garantizar que este hecho no afectó la neutralidad o los resultados del estudio?

—Primero me gustaría decir que yo trabajé en tres estudios diferentes, solo el de Stanford fue financiado parcialmente por JetBlue. De hecho, solo para que quede claro, el dinero fue a la Universidad de Stanford, no a mí. Gastamos unos 100 mil dólares, fue un estudio de bajo costo, y el fundador de JetBlue colaboró con 5 mil dólares para ese estudio, que fueron a Stanford. Entonces eso ha sido mal caracterizado en los medios, y yo siento que he sido tratado muy injustamente. No ha habido un conflicto de intereses en el episodio. Es muy común que la gente done dinero a las universidades para la realización de estudios determinados. Y creo que parcialmente fue un ataque político para desestimar los resultados del estudio, que es sobre lo que hemos estado conversando. Quiero decir, hoy hay otros 75 estudios de seroprevalencia en todo el mundo que han llegado a conclusiones muy similares. Por eso creo que fue un ataque injusto. Sé que no existió un conflicto de intereses, porque no tengo ningún interés en JetBlue, no tengo acciones en JetBlue, sólo he hablado con su fundador porque él estaba interesado en los estudios de seroprevalencia. Él puede haber tenido un interés particular en el tema, por supuesto, pero los mecanismos para proteger el estudio de conflictos de interés estaban activados. De hecho, la universidad llevó adelante una investigación para determinar si había habido alguno y la conclusión fue que no lo hubo.

—¿Cree que que esto responde a cierta politización de la pandemia? ¿Le valieron sus opiniones científicas encasillamientos detrás de determinadas ideas políticas?

—Si, y he estado muy consternado por este tema. Yo vivo de investigar sobre la Economía de la Salud, y algo de política es inherente a ese campo de estudio. Pero si revisas mi trabajo, verás que escribo artículos en los que analizo qué nos dicen los datos sobre determinados fenómenos, y gente de los dos lados del espectro político ha usado mis publicaciones para sus propósitos. No investigo pensando quién va a utilizar los resultados; hago mi trabajo guiado por el intento de responder alguna pregunta. Y esa es la forma en la que he abordado este tema. Traté de entender cómo se disemina una enfermedad, e inocentemente creí que no sería politizado. Es un tema de salud pública, ¿correcto? Cuánto se ha diseminado el virus, cuán mortífero es. Por supuesto que tiene implicancias políticas, pero era simplemente un número que yo quería saber La politización del debate ha sido preocupante, y es una politización de la ciencia también. No creo que este sea el mejor momento para la ciencia, digamosló de esa forma. Creo que hemos cometido muchos errores como científicos a la hora de comunicar, de razonar, de argumentar, y tendremos que trabajar en eso en el futuro.

—En relación a cómo la tasa de letalidad puede variar en función de una serie de factores, usted se ha dedicado a estudiar la salud y el bienestar de las poblaciones vulnerables en Estados Unidos. Entre afroamericanos e hispanos la tasa de letalidad del COVID-19 es más alta que para el resto de la población. ¿Cuáles son las causas de este fenómeno?

—Creo que uno de los factores más desafortunados sobre este virus es que ha golpeado a las minorías en Estados Unidos y a las poblaciones más pobres en todo el mundo de manera particularmente dura. Mucho más que a aquellas personas que pudieron simplemente quedarse en su casa. Puso en evidencia las dificultades que enfrentan las minorías y la población más empobrecida a la hora de acceder a la salud pública, específicamente a una buena salud pública. Lo que observamos es una profundización de esas problemáticas. Y la pregunta de qué es lo que causa esas diferencias es polifacética. Son muchas cosas, incluyendo un peor acceso al sistema de salud para las minorías y los pobres, una peor educación sanitaria y peores hábitos sanitarios. Todo contribuye a esos malos resultados que el COVID ha acelerado. La distribución no equitativa de las consecuencias del COVID –y también de los confinamientos– será uno de esos fenómenos que estaremos estudiando por un largo periodo. Espero que podamos aprender lecciones que nos ayuden a arreglar el sistema, para que tengamos resultados más equitativos. Pero eso tomará algún tiempo.

—En los tres estudios en los que trabajó junto a su equipo buscaron anticuerpos. Pero hay muchos científicos que hablan de los linfocitos T como una parte central de la respuesta inmune ante el virus. Si esto es cierto los estudios de seroprevalencia apenas están captando a una porción de la población con inmunidad ante el virus Sars-Cov-2. ¿Es correcto?

—La evidencia que está surgiendo demuestra que la inmunidad proveniente de la respuesta de los linfocitos T tiene una importancia enorme en la protección de las personas, incluso sin haber producido anticuerpos. Solo para explicarlo rápidamente: hay respuestas inmunes de distinto tipo. Un tipo ocurre cuando el virus ataca y el cuerpo produce anticuerpos. Las células recuerdan al virus, aún cuando este se va. Si el virus ataca nuevamente, los anticuerpos se aferran al virus y la persona no se enferma. La otra forma en la que el cuerpo se defiende es esencialmente produciendo células que reconozcan células infectadas. Entonces, aunque una persona puede no tener anticuerpos específicos, porque se pierden con el tiempo, estas células T reconocen a las células infectadas con el virus Sars-Cov-2 y las atacan. Puede que tengas síntomas leves, si tu cuerpo responde con las células T, pero no estarás demasiado enfermo. Y la evidencia que está surgiendo es que hay una porción importante de la sociedad que tiene esa inmunidad de células T, sin necesariamente haber producido anticuerpos. Los resultados de nuestros estudios podrían estar subestimando la proporción de la población que no se enfermará de coronavirus.

—¿Tienen alguna estimación sobre qué proporción de las personas tienen ese tipo de protección inmunológica en lugar de los anticuerpos?

—Es muy complicado hacer ese tipo de estudios. Así como hay una tecnología muy barata para detectar la presencia de anticuerpos, la tecnología para determinar la acción de las células T es cara y más compleja. No he visto un estudio poblacional de este tipo. Sí he visto trabajos teóricos con estimaciones basadas en los patrones de contagio de la enfermedad. Por ejemplo, en Asia he visto que una hipótesis que circula sobre por qué países como Japón, Corea del Sur y Taiwán han tenido tasas de letalidad más bajas consiste en que allí habría una inmunidad preexistente. No tengo una buena respuesta para la pregunta, pero probablemente este sea un hecho importante de esta pandemia que aún no sabemos. Pero es probable que hayamos subestimado la inmunidad poblacional basada en las células T. Otra cosa sobre los límites de estos estudios es que hay una disminución de los anticuerpos a través del tiempo. Entonces es probable que si alguien estuvo expuesto al virus en enero, ya no tenga esos anticuerpos en abril, cuando hicimos el estudio. Pero alguien que ha perdido los anticuerpos no es alguien que necesariamente no está protegido, porque podría haber generado inmunidad celular. Es una de esas cosas sobre las que aún estamos aprendiendo, pero la inmunidad a este virus podría ser mucho más amplia y preexistente de lo que pensábamos en marzo.

—Cuando durante la temporada de verano bajaron los casos en Europa, varios expertos afirmaron que eso podía estar vinculado a haber alcanzado la inmunidad de rebaño, al menos en algunas ciudades. Sin embargo, esta segunda ola de contagios que se está viviendo en muchos países europeos podría refutar esa posibilidad. ¿Qué opina sobre esto?

—La premisa es la inmunidad de rebaño y la pregunta es qué es la inmunidad de rebaño. Es una idea muy sencilla, aunque algunos la hagan complicada. La inmunidad de rebaño hay que pensarla en una situación en la que, en una población con un nivel de interacción de sus miembros determinado, una persona se infecta con el virus y puede infectar a un número adicional de personas. Si infecta a menos de una persona, entonces la curva de la enfermedad comenzará lentamente a caer. La inmunidad de rebaño entonces se da cuando una persona solo puede infectar a otra o ni siquiera eso. En una situación como la de Europa, en la que parecía que el número de casos estaba declinando hacia cero, cuando las actividades normales se retoman, las interacciones que habían hecho que una persona solo contagie a otra cambiaron. Ahora de pronto estoy en contacto con más personas y si me infecto contagiaré a 1,5 personas o a 2 personas. Yo creo que eso es lo que estamos viendo en Europa, porque no hay un umbral para la inmunidad de rebaño. Está vinculado a cuánta interacción hay en la población.

—¿Entonces la inmunidad de rebaño no sería un número absoluto, sino un número condicionado por, por ejemplo, los confinamientos?

—Sí. El confinamiento reduce el umbral de la inmunidad de rebaño. Absolutamente, porque reduce la interacción social. Cuando la actividad social se retome siempre habrá más casos. Pero la pregunta, nuevamente, es: ¿son esos casos importantes? Un asunto interesante en esta segunda ola que experimenta Europa es que no estamos viendo aumentar las muertes como las vimos aumentar en marzo. Observamos una explosión de casos y las muertes se mantienen muy bajas. Las hospitalizaciones están muy bajas, en comparación con lo que sucedía en marzo. Creo que eso es muy importante, porque el confinamiento evitó las interacciones entre la gente joven –esta es mi hipótesis–. Cuando se levantó, esa gente joven volvió a interactuar y empezaron a aparecer los casos. Eso era completamente esperable. ¿Deberían volver a cerrar? Bueno, no estamos viendo muchas hospitalizaciones o enfermos graves en los mismo niveles que en marzo, entonces… no lo sé. El confinamiento lo único que hace es retrasar cuándo aparecerán los casos. No evita que los casos ocurran. No hay nada que pueda evitarlo.

—Hay muchos científicos que opinan que la única forma de salir de los confinamientos es desarrollar un sistema amplio de testeo masivo y rastreo de contactos. ¿Considera que se trata de una estrategia válida, con estos niveles de circulación del virus?

—Creo que es un error el testeo masivo y la confianza en el rastreo de contactos. No estoy diciendo que nunca haya que hacer rastreo de contactos, pero confiar en que podría ralentizar los contagios es un error. Primero hablemos de los testeos. Supongamos que abres una escuela y haces muchos testeos allí. Vas a encontrar casos. Eso sucederá. Pero si el resultado de eso no es proteger las vidas de quienes tienen la enfermedad –que no será el caso, porque los niños mueren en proporciones muy bajas de esta enfermedad en relación a la gripe– entonces no los estás protegiendo. Tu único propósito será sembrar el pánico que lleve al cierre de las escuelas. En medicina tenemos un dicho: “No tratamos a un número, tratamos a un paciente”. Usas un test si éste cambia el manejo clínico del paciente. No usas un test simplemente para obtener un número. Si yo decidiera hacerles a ustedes un estudio médico detallado, voy a encontrar algo. Pero la pregunta no es si puedo encontrar algo, la pregunta es si eso es clínicamente significativo. Aquí la única consecuencia es cerrar las escuelas. ¿Por qué deberíamos hacer eso? No tiene ningún sentido. No deberías cerrar solo basándote en el testeo. Las pruebas deben utilizarse allí donde sean útiles, como en asilos y hogares, es decir, lugares en los que haya personas que no quieras exponer al virus. Eso sí te dará resultados clínicos significativos.

—¿Y en el caso del rastreo de contactos?

—El rastreo de contactos funciona cuando una enfermedad es poco común, y el contagio de una persona a la otra está contenido y es fácil de documentar. Las enfermedades venéreas son un buen ejemplo de esto, porque en ese caso se puede hacer un rastreo de contactos muy efectivo. Pero para una enfermedad respiratoria como el COVID, en momentos en los que muchísima gente tiene la enfermedad, el rastreo de contactos no funciona. Al menos no para eliminar o ralentizar los niveles de contagio. Si se aborda la enfermedad muy tempranamente, por ejemplo Corea del Sur en el momento en el que realmente muy poca gente estaba infectada, o Nueva Zelanda, entonces sí, puedes hacerlo, porque puedes aislar a los pocos contagiados. Pero en una situación como la actual deberías aislar a toda la población para siempre del exterior para mantener las infecciones en cero. Incluso Nueva Zelanda está fallando en esto. Y los costos son enormes, porque nunca nadie podrá abandonar la isla, y nunca podrán dejar a entrar a nadie sin una cuarentena de 14 días. Otro aspecto sobre el rastreo de contactos es que se le pide a la gente que informe con quiénes ha estado. Es un tema muy sensible y los incentivos para mentir son enormes. Mucha gente se negará a cooperar. En Los Ángeles, se negó el 60% de las personas. La idea teórica de que rastreando encontraremos a todas las personas infectadas y así eliminaremos la enfermedad no es viable.

—Nueva Zelanda es un buen ejemplo de cómo los países actúan sin considerar los efectos sobre otros. Nueva Zelanda, Australia o Alemania pueden cerrarse porque son países ricos, con espalda para afrontar un año de recesión sin sufrir demasiado. Pero si las potencias se cierran, la economía global colapsa y esto tiene consecuencias tremendas para los países pobres. ¿Cómo puede medirse este impacto?

—Las políticas que están adoptando los países desarrollados son inmorales, porque ignoran la importancia que el funcionamiento de la economía global tiene en la salud y el bienestar de la población de los países pobres. He visto estadísticas que sugieren que mil millones de personas han salido de la pobreza en los últimos 20 años debido al crecimiento económico. La esperanza de vida ha aumentado en todos los países en vías de desarrollo como resultado del crecimiento económico. Un solo año de colapso económico no es indoloro para ellos. Uno lee cosas como que las Naciones Unidas estiman que habrá 130 millones de personas más con hambre o con riesgo de caer en la inanición como consecuencia del colapso de la economía mundial. Es una cifra que empequeñece a la de muertos por COVID-19. Las campañas de vacunación como la de GAVI (alianza mundial público-privada), que son importantísimas para la inmunización de los niños, se detuvieron globalmente como consecuencia de los confinamientos y del colapso de la economía. Los casos de tuberculosis en la India están aumentando sin control, en parte porque los esfuerzos para administrar las vacunas se han paralizado. Temo que veamos el resurgimiento de muchas otras enfermedades infecciosas sobre las que habíamos avanzado como consecuencia de estos colapsos.

—A lo largo de la entrevista ha insistido con la idea de que hay que aceptar ciertos riesgos, con esta enfermedad y con todas. Pero en relación al coronavirus hay muchos discursos que parecieran aspirar a la utopía del riesgo cero, de que la enfermedad desaparezca por completo. ¿Cree que es momento de que los gobiernos incorporen la idea de que hay que convivir con ciertos riesgo en sus discursos sobre el COVID-19?

—Sí, creo que es muy irresponsable lo que han hecho muchos gobiernos. La mayoría, en el mundo, ha sembrado pánico. Las guías de salud pública con las que yo estoy familiarizado parten de la idea de nunca generar pánico entre la población. Hay que comunicar, de forma fidedigna y verdadera, y creo que esa es la política que hay que adoptar. Decir “estos son los riesgos, esto es lo que la ciencia nos indica”, y ponerlo también en contexto con otros riesgos que la gente ya sabe que toma. Porque además no se trata de un pánico acorde al verdadero peligro que se corre, sino que es simplemente pánico. Y éste determina el comportamiento social. Está creando divisiones que serán muy difíciles de revertir. Pienso en el encono que hay en torno al uso de las máscaras faciales. Pienso en lo que genera en mucha gente ver a alguien caminando sin máscara. Es algo que hay que tener en cuenta, y los gobiernos tienen una responsabilidad.

 



El Gobierno nos dijo que las ayudas europeas no conllevarían condicionalidad. Ahora, El País sostiene que Bruselas ha rectificado y que quiere imponer condiciones. Pero la postura de Bruselas siempre ha sido la misma. ¿Es el Gobierno quien está cambiando el relato?
 
Incorporar suficiente vitamina D reduce 52% las probabilidades de morir a causa de COVID-19

Una nueva investigación determinó que obtener vitamina D está relacionado con un menor riesgo de sufrir infecciones graves por coronavirus y padecer síntomas graves como confusión, pérdida del conocimiento, dificultad para respirar y muerte. Las personas que incorporan suficiente vitamina D tienen un riesgo 52 por ciento menor de morir de COVID-19 que aquellos que tienen deficiencia de la ‘vitamina del sol’, revelaron.

Se trata de un estudio llevado adelante por la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston de los Estados Unidos, en donde los científicos se preguntaron qué hace que una persona sea más propensa a contraer COVID-19. La falta de vitamina D se determinó mediante la medición del elemento ´25-hidroxivitamina D´ en sangre, según un nuevo estudio en más de 190.000 personas dirigido por Michael F.Holick, PhD, MD, endocrinólogo estadounidense, especializado y reconocido en el campo de la vitamina D, profesor de Medicina, Fisiología y Biofísica Molecular en el campus médico de la Universidad de Boston.

La vitamina D juega un papel crucial en el sistema inmunológico -de defensa del organismo- y puede combatir la inflamación. Estas características resaltadas por el equipo investigador pueden convertirlo en un actor clave en la lucha del cuerpo contra el coronavirus. A partir de años de investigar este compuesto, se sabe que la falta de vitamina D afecta tanto al sistema inmune innato como al adaptativo e incorporarla puede tener un papel en la protección contra las infecciones respiratorias. Pequeños estudios anteriores han sugerido una relación entre la deficiencia de vitamina D y el riesgo de infecciones y mortalidad por COVID-19, pero los estudios se basaron principalmente en tendencias geográficas en el estado de vitamina D y las tasas de infección por COVID-19 en lugar de pacientes individuales.

En este contexto, tres importantes estudios analizaron los efectos del aislamiento en la salud y la importancia de la vitamina D, que necesita de la exposición al sol y al aire libre para incorporarse adecuadamente al organismo y llegaron a la conclusión de que existe suficiente evidencia científica para determinar que la deficiencia de este compuesto ‘del sol’ aumenta el riesgo de contagio.

Este nuevo estudio retrospectivo, que se publicó en el sitio médico PLOS ONE, mostró una fuerte correlación entre los niveles sanguíneos más altos de 25-hidroxivitamina D y las tasas más bajas de positividad para el SARS-CoV-2, especialmente en pacientes que vivían en códigos postales predominantemente afroamericanos e hispanos.

Evaluamos más de 190.000 muestras de sangre de pacientes de todas las etnias y edades infectados con COVID en los 50 estados en los Estados Unidos. Observamos que cuanto más alto era el nivel en sangre del paciente de 25-hidroxivitamina D, hasta 55 ng / mL menor era su riesgo de infectarse con el coronavirus. Las personas de color se han visto particularmente afectadas por COVID 19”, dijo el doctor Holick.

De acuerdo a lo manifestado por el endocrinólogo y su equipo de trabajo, los pacientes que viven en vecindarios predominantemente afroamericanos e hispanos tenían más probabilidades de tener deficiencia de vitamina D y un mayor riesgo de contraer la infección. “Encontramos que los pacientes que tenían deficiencia de vitamina D -nivel en sangre de 25-hidroxivitamina D menor de 20 ng / ml- tenían una tasa de positividad 54% más alta en comparación con aquellos que tenían suficiente vitamina D -nivel en sangre de 25-hidroxivitamina D de al menos 30 ng / mL- y que para alcanzar un nivel en sangre de 25 hidroxivitamina D de al menos 30 ng / ml, las directrices de la Endocrine Society de los Estados Unidos recomiendan que los bebés, los niños y los adultos reciban 400-1000 UI (Unidades Internacionales), 600-1000 UI y 1000-1500 UI de vitamina D al día, respectivamente, mientras que los adultos obesos requieren de 2-3 veces más vitamina D”, explicó Holick.

Esta intervención simple y económica de tomar vitamina D puede ayudar significativamente a reducir el riesgo de infección por este virus mortal”, concluyó el principal investigador del documento científico.

Holick y su equipo han descubierto que las personas que no obtienen suficiente vitamina tienen muchas más probabilidades de enfermarse gravemente, desarrollar sepsis o incluso morir después de contraer el coronavirus.

Debido a que la deficiencia de vitamina D es común en personas con otras enfermedades que aumentan los riesgos de coronavirus, es imposible decir exactamente cuántas vidas se salvarían si todos obtuviéramos nuestra dosis diaria de vitamina solar. Pero sí se sabe que alrededor del 42 por ciento de la población de EE. UU. tiene deficiencia de vitamina D. Si esa tasa fuera cierta para los más de 203 mil estadounidenses que murieron de coronavirus, quizás a unos 85.000 les hubiera ido mejor con niveles mejorados de vitamina D, ejemplificaron los investigadores.

Entre las 190.000 personas que participaron del estudio, los que tenían niveles suficientes de vitamina D en sangre tenían menos probabilidades de tener niveles de oxígeno en sangre peligrosamente bajos y tenían más probabilidades de estar conscientes al llegar a los hospitales.

Los pacientes con niveles bajos de vitamina D tenían un 46% más de probabilidades de necesitar ser intubados o de desarrollar el síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), la afección de insuficiencia pulmonar que resulta fatal para muchos pacientes con COVID-19.

Los pacientes con deficiencia de vitamina D también tenían niveles más altos de proteína C reactiva, un probable marcador temprano del nuevo coronavirus grave, y recuentos bajos de glóbulos blancos, una mala señal para su sistema inmunológico.

En general, el 74 por ciento de los pacientes, que tenían entre 30 y 90 años, desarrollaron COVID-19 grave. Pero la tasa entre las personas con suficiente vitamina D fue menor: alrededor del 64 por ciento padecieron una enfermedad grave. Todos los pacientes menores de 40 años incluidos en el estudio sobrevivieron al COVID-19. Pero el 16,3 por ciento de los que tenían 40 años o más, 38 personas, finalmente murieron de coronavirus.

Eso incluyó solo al 9,7 por ciento de las personas con niveles suficientes de vitamina D, mientras que el 20 por ciento de los que tenían niveles bajos de vitamina murieron.

Además, aquellos con niveles particularmente altos de vitamina D (40 ng / ml) tenían el riesgo más bajo de muerte, con solo el 6.3 por ciento de ese grupo muriendo.

¿Dónde se obtiene la vitamina D?

La luz solar es la fuente más importante de vitamina D. La reacción de la luz ultravioleta con el colesterol desencadena la producción de la vitamina. Pero las personas con piel más oscura tienen más melanina, lo que dificulta que la piel absorba los rayos UV y que se produzca la vitamina D. También se puede absorber vitamina D a través de la alimentación, aunque en dosis más pequeñas, en ciertas dietas, al comer los siguientes alimentos:

Pescados: salmón, trucha, fletán, caballa, esturión, pez espada y bacalao, arenque, sardina y tilapia

Hongos o setas: portobellos y rebozuelos

Leche: incluye leche baja en grasa, leche con chocolate baja en grasa, leche de soja, leche de almendras y leche de arroz

Yogur: la mayoría de tipos y sabores

Huevo duro

Cerdo

Jugo de naranja fortificado

Cereales fortificados


 
Madrid deja de hacer pruebas a los contactos de positivos de covid en los colegios e institutos

Apenas 16 días de vuelta al cole ha durado la promesa de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, de que se haría una prueba diagnóstica a todos los compañeros de clase de un niño contagiado de covid. Entre críticas por la demora de Salud Pública en responder a los centros, con los colegios como el principal foco de brotes de la región y con 13.856 alumnos aislados según el último balance, el Gobierno regional ha cambiado el protocolo covid de los centros educativos: a partir de ahora, cuando un alumno o un profesor dé positivo, al resto no se les realizará prueba alguna, salvo que presenten síntomas. Eso sí, todos ellos deberán seguir haciendo, como hasta ahora, la cuarentena, que se ha reducido de 14 a 10 días tras el acuerdo del pasado martes entre el Gobierno y las autonomías.

Sanidad ha llevado a cabo este cambio sustancial en el manejo de los contagios en las escuelas un sábado y sin informar de él públicamente. Sobre las diez de la mañana, ha procedido a sustituir en la red el protocolo anterior por el nuevo. El nuevo documento tiene fecha del día anterior, el 25. Tras adelantar Telemadrid la noticia, un portavoz de Sanidad ha explicado a este diario que “la Comunidad no se inventa nada, lo que hace simplemente es adecuar su protocolo” a la nueva Guía de actuación ante la aparición de casos de covid-19 en centros educativos del Ministerio de Sanidad del día 24.

Lo que establece este documento para los contactos estrechos en los centros educativos, es decir, para los miembros de un grupo estable de convivencia, es que “si la situación epidemiológica lo permite, se recomienda la realización de una PDIA ―pruebas diagnósticas de infección activa, que puede ser una PCR o un test rápido de antígenos― a los 10 días de la última exposición a un caso confirmado”. En la anterior versión, del 10 de septiembre, decía prácticamente lo mismo: “Se recomienda la realización de PCR a los contactos estrechos".

Esta recomendación del ministerio, que no ha cambiado, se traduce ahora en el documento de la consejería en una no realización de pruebas. Lo que sí ha cambiado es cómo está Madrid. “En la situación epidemiológica actual, la realización de una prueba diagnóstica de infección aguda a los contactos estrechos del ámbito escolar, en general, no se indica salvo que desarrollen síntomas”, indica la nueva versión del protocolo de la Comunidad. Antes, decía: “Se indicará la realización de una PCR a los contactos estrechos con el objetivo de detectar precozmente nuevos positivos”. ¿Tan mal está Madrid que tiene que renunciar a la detección precoz? Sanidad “no hace valoraciones de documentos técnicos".

Para Isabel Galvín, responsable de Educación de CC OO, es “un escándalo” y una “actuación temeraria”. “Como son incapaces de cumplir la promesa de PCR para todos los alumnos y son incapaces de cumplir su protocolo, lo cambian. No estaban haciendo rastreos de los positivos y ahora tampoco harán diagnósticos, están renunciando a localizar a los asintomáticos, lo que supone un enorme riesgo para la salud pública”, sostiene, al tiempo que denuncia que los centros “se están enterando del nuevo protocolo por los medios”. Según Sanidad, a lo largo del fin de semana se irá comunicando el cambo a los directores de colegios e institutos “para que lo tengan para el lunes” aunque, según certifica Esteban Álvarez, presidente de la Asociación de Directores de Institutos Públicos, aún no les ha llegado.

“Están dejando a 1.200.000 alumnos y a 100.000 trabajadores del personal docente y no docente, y a sus familias y a sus abuelos, fuera de los protocolos generales, que establecen PCR a los contactos de un positivo”, denuncia Galvín. Al respecto, Sanidad alega que en la Estrategia de Detección Precoz, Vigilancia y Control de covid-19 del ministerio “explícitamente indica que, ante una alta demanda de realización de pruebas, se dará prioridad a los sintomáticos”. "En este contexto, la principal medida de prevención es la cuarentena, con vigilancia de síntomas. Ante su aparición, se realiza la prueba”, sostiene la consejería, que subraya además que hacerlo así “no da lugar a equívocos ni a incumplimientos de cuarentena cuando se tiene una PCR negativa, como está ocurriendo en estos momentos y no solo en Madrid”.

En realidad, este nuevo protocolo lleva al menos una semana aplicándose “por indicación de Salud Pública a los centros de salud”, asegura el pediatra del Servicio Madrileño de Salud Ángel Carrasco, hasta hace un mes presidente de la Confederación Europea de Pediatras de Atención Primaria. Carrasco considera el cambio “significativo, pero dentro de lo previsto y aceptable teniendo en cuenta la situación epidemiológica actual”. El doctor explica que la derivación de los casos en los colegios e institutos por parte de Salud Pública “estaba sobrecargando” a los ambulatorios y que la medida más importante para frenar el virus es “el aislamiento”. “Dé positivo o negativo, el niño tiene que estar en cuarentena”, recuerda, para añadir que "los menores que se contagian tienen síntomas leves y, aunque no se han hecho estudios amplios, parece que no son grandes transmisores”. ¿Pero qué pasa con los padres, que hacen vida normal sin saber si sus hijos están contagiados o no y que pueden estar expandiendo el virus? “El riesgo existe, pero es menor”, contesta el pediatra.

“Fui al centro de salud, les conté lo que había pasado y me preguntaron si tenía síntomas. Como no los tiene, me contestaron que al niño no se le hace la prueba y papá y mamá os podéis ir tranquilamente a trabajar”, cuenta Nuria Martín, de Pinto, que el viernes tuvo que recoger a su hijo de seis años del colegio después de que le diagnosticaran la enfermedad a un compañero, que estuvo una semana esperando el resultado. Ella tiene “apaño”, haciendo turnos con su marido, pero se pregunta qué pasará con los padres que no puedan quedarse en casa a cuidar de sus hijos, ya que “sin PCR quién te va a dar la baja”.

El jueves, la pediatra de las gemelas de Íñigo Domínguez le dijo lo mismo en Madrid capital tras el positivo de la maestra de sus hijas. “Si me hubieras llamado ayer, os habríamos hecho PCR a todos, pero ha cambiado el protocolo. Estábamos haciendo muchísimas pruebas”, cuenta que le dijo la doctora. Ellos, por prudencia, han decidido quedarse en casa toda la familia gracias a que pueden teletrabajar y se plantean si pagar de su bolsillo un test rápido o una PCR.

PRINCIPALES NOVEDADES

- La cuarentena es de 10 días en vez de 14.

- Los compañeros de la clase burbuja del niño positivo por covid no se harán PCR, ni tendrán que ir al médico salvo que tengan síntomas compatibles.

- El grupo estable de convivencia vuelve al cole pasados los 10 días de cuarentena, sin necesidad de informes médicos ni PCR. Al alumno que dio positivo también se reincorpora a clase sin volver tener que hacerse una PCR.

- Los niños que acrediten haber pasado covid los últimos tres meses no tendrían que hacer cuarentena.

 
Illa miente: el centro de alertas de la UE niega que en Madrid exista transmisión comunitaria

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El ministro de Sanidad, Salvador Illa, dibujó este lunes un panorama desolador para la Comunidad de Madrid alegando una «transmisión comunitaria del virus». Sin embargo, eso no es lo que reflejan los datos que ofrece el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC) de la Unión Europea: a día de hoy, sigue considerando que en Madrid no hay transmisión comunitaria. Es decir, que los contagios son zonales y rastreables. Sanidad conoce perfectamente estos datos, ya que es el propio Ministerio quien los aporta a la UE.

El ECDC desmiente en sus informes los datos que ofreció Illa este lunes para apuntalar la predisposición del Gobierno de Pedro Sánchez para el confinamiento de Madrid: la transmisión del virus en la Comunidad no es «comunitaria», sino que recibe una calificación de «cluster of cases» (grupos de casos).

Se trata, según la definición del ECDC, de contagios focalizados en zonas geográficas concretas (como las 45 áreas a las que se ha aplicado una restricción de la movilidad) y susceptibles de ser detectados, rastreados y aislados. Así califica la situación de Madrid este centro de referencia europeo para la lucha contra la pandemia, tal y como figura en su monitor actualizado para el seguimiento de la crisis sanitaria en el continente.

En el mapa que elabora el ECDC en base a estos datos, que acompaña a esta información, puede verse a España coloreada de naranja oscuro: es el tono correspondiente a una transmisión por clusters. Italia y Alemania, por ejemplo, también comparten calificación con España. Otros países como Francia o República Checa aparecen en rojo oscuro, el color con el que el ECDC representa las zonas donde sí hay transmisión comunitaria. Es el nivel más elevado de transmisión de cuantos establece la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La definición de este nivel de expansión del virus representa a un territorio donde los casos son muy elevados, con un brote generalizado y donde es prácticamente imposible determinar dónde se ha contagiado una persona. Es decir, una situación completamente descontrolada que, según el ECDC, no se da hoy en día en Madrid.

Sin embargo, según sostuvo este lunes Illa, Madrid está mostrando una «transmisión comunitaria» del coronavirus. No se trata de datos nuevos no comunicados a Bruselas, ya que según aseguró el ministro «venimos diciéndolo desde hace tiempo». Los registros del ECDC de las últimas semanas, sin embargo, no han modificado la definición de Madrid tal y como consta en el registro histórico: la última vez que tuvo consideración de transmisión comunitaria fue el pasado 14 de junio, cuando aún estaba activo el estado de alarma.

Sanidad se contradice

Pero hay un detalle aún más sorprendente: la clasificación que realiza la ECDC se realiza en base a la información que aporta el Ministerio de Sanidad español. Es decir, que mientras el ministro Illa sostenía tal afirmación sobre la transmisión comunitaria en Madrid, su departamento le decía otra cosa totalmente diferente a la Unión Europea.

«Este mapa está basado en información aportada al ECDC por los países miembros de la UE y Reino Unido sobre sus niveles de transmisión subnacionales del COVID-19», especifica el centro europeo.

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Illa, por tanto, utilizó información distinta a la que el Gobierno de Sánchez le transmite a Bruselas para calificar la situación de Madrid de insostenible y volver a insistir en el cierre regional. Una afirmación que escuchó a apenas dos metros de distancia Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias (CCAES) y también uno de los 30 miembros del comité asesor del ECDC. Simón, pese a conocer los datos, no intervino ni corrigió al ministro.

Illa ‘condena’ a Madrid

Conocer estos datos no impidió a Illa insistir en el confinamiento de Madrid utilizándolo como argumento. «Hay transmisión comunitaria y no está bajo control la pandemia. Ha ido aumentando semana a semana. Las medidas son las que consideramos que hay que aplicar con carácter inmediato» advirtió este lunes en rueda de prensa el ministro Illa, en una comparecencia convocada justo tras fracasar la reunión entre Madrid y el Gobierno para buscar soluciones que eviten el cierre de la región.




Illa ha asegurado que aquellas zonas que superen los 500 casos por cada 100.000 habitantes «deberían limitar la movilidad». «No es descartable que haya que tomar más medidas en función de cómo vayan las cosas. Y ya vamos tarde. Hay que actuar con determinación», ha asegurado.

«Cuando uno va al médico quiere que le diga la verdad. Esto nos lleva a tomar el control para doblegar la curva. El Ministerio de Sanidad está para ayudar, pero pedimos a la presidenta Díaz Ayuso que se deje ayudar. Y que escuche», ha indicado Illa. «No hay que engañarse. Vienen semanas muy duras y hay que actuar con determinación».

Datos sin contexto

En su ‘exposición de motivos’ para confinar Madrid, Illa se puso la bata blanca y aseguró que «yo les voy a hablar de datos, de ciencia». Y a continuación comenzó a desgranar diversos indicadores que, a su parecer, apuntalan la teoría de que la situación en Madrid está descontrolada.

«Madrid ha comunicado 13.449 casos más desde el viernes. La mayor cifra de notificaciones de la Comunidad de Madrid en esta segunda ola», advirtió el ministro. Sin embargo, Illa hizo referencia al total de casos que se han sumado este lunes al balance de la pandemia, producto de los ajustes de las series históricas. Es decir, la inmensa mayoría de esa cifra no representan contagios hallados el fin de semana, sino antiguos (de semanas e incluso meses) que aún no se había sumado.

La realidad que arrojan los datos de Madrid para este lunes es que notifica 457 casos en las últimas 24 horas. Es la cifra más baja desde el pasado 24 de agosto, cuando se notificaron 332. El nivel de contagios mostrado este lunes retrotrae la situación a la que existía el pasado 31 de agosto, cuando se dieron 459 casos (dos más que la última cifra).

Además, Illa se agarró a la positividad de los test PCR, es decir, el porcentaje de personas que se someten a una prueba diagnóstica y dan positivo. El balance de Sanidad refleja una tasa del 20%. El índice está en claro retroceso: el pasado martes era del 23%. Illa ni siquiera lo mencionó.

La OMS también le desmiente

El ECDC no es el único organismo internacional que refleja en sus datos una mejoría -o una ralentización importante más bien- en la pandemia en Madrid. La Organización Mundial de la Salud, por ejemplo, muestra en su monitor subregional para Europa que el riesgo de contagio, representado en la incidencia acumulada, ha perdido terreno en la última semana. La primera de las restricciones.

Según la OMS, la incidencia acumulada se ha reducido en un 1% respecto a la anterior semana. Una cifra muy corta, pero que indica que la situación epidemiológica de Madrid no está empeorando. Los contagios muestran un lento retroceso que, de funcionar las medidas restrictivas impuestas, podría acelerarse.

En España, a nivel estatal, el centro de referencia para esta pandemia del Covid-19 es el Instituto de Salud Carlos III. Y a diferencia del escenario que dibuja el ministro Illa, también muestra indicadores que apuntan a la esperanza para Madrid a corto-medio plazo. El ISCIII elabora y actualiza un indicador, denominado razón de tasas, que compara la incidencia acumulada de una semana a otra para detectar si está en aumento o retroceso.

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En la última actualización del dato, adelantada por OKDIARIO, este índice era de 0,93. Todo lo que sea inferior a valores de 1 indica que el riesgo de contagio está «disminuyendo». De hecho, Madrid figura en verde en ese mapa.

 
El Gobierno cerrará Madrid, pero Ayuso arranca restricciones homogéneas para toda España

Acuerdo entre el Gobierno y la Comunidad de Madrid para el control de la pandemia. El Ministerio de Sanidad ha conseguido el cierre de la capital en los próximos días. Pero el ejecutivo autonómico ha arrancado al central el compromiso de que esas restricciones y los criterios sanitarios de incidencia del coronavirus que las sustentan sean los mismos para todas las ciudades españolas de más de 100.000 habitantes.

El principio de acuerdo entre el Gobierno y Madrid alcanzado en la reunión de este martes pone fin a una semana de guerra fría entre las dos administraciones. Es un pacto salomónico que satisface a ambas partes. Y entierra una supuesta intervención sanitaria de la Comunidad, que más que un plan realista siempre pareció una operación de propaganda.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha explicado en rueda de prensa que el acuerdo se presentará al resto de comunidades como una "actuación coordinada" en materia sanitaria, que es una de las medidas que recoge el decreto de nueva normalidad. Esta actuación sirvió por ejemplo para la prohibición de fumar en los espacios públicos y el cierre de las discotecas en toda España hace unos meses.

Madrid sobrepasa todos los criterios

Illa ha dicho que los criterios homogéneos serán una tasa de más de 500 casos por 100.000 habitantes durante los últimos 14 días; una tasa de positividad de un 10% en las PCR o una ocupación superior al 35% de las UCI. La ciudad de Madrid supera ampliamente todas estas cifras.

Los parámetros se utilizarán como base para adoptar las restricciones de movilidad y confinamientos selectivos en estos municipios, y singularmente Madrid. Illa no ha detallado en qué consistirán esas limitaciones comunes, pero se da por supuesto que serán más duras que las restricciones que aplica actualmente la Comunidad de Madrid.

La aplicación efectiva de los baremos y las restricciones que llevará aparejadas el incumplimiento de los mismos quedan a expensas de que se apruebe en la reunión del Consejo Interterritorial del miércoles. El Consejo reúne a los consejeros de Sanidad de las 17 comunidades autónomas. Si se aprueba, Madrid deberá endurecer sus limitaciones de movilidad, sociales y aforo de forma inmediata.

La Comunidad de Madrid ha emitido un comunicado en el que asegura "su postura ha quedado fortalecida". Las autoridades madrileñas han insistido en que llevarán a la interterritorial una petición para que se exijan pruebas PCR en origen a los viajeros que entran por al aeropuerto de Barajas. Y un mayor refuerzo de la seguridad en RENFE y los trenes de Alta Velocidad.

Intervenir Madrid, una cortina de humo

Este principio de acuerdo es un alto el fuego tras varias jornadas de tensión institucional. Los equipos de trabajo que se crearon tras el encuentro entre el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, y Díaz Ayuso han sido incapaces de encontrar un punto de encuentro hasta ahora.

Madrid ha aplicado hasta ahora restricciones en 45 áreas sanitarias de la región, que afectan a varios distritos de Madrid y más de una decena de municipios. Illa ha dicho reiteradamente que estas medidas son "insuficientes".

Madrid ha registrado 2.917 nuevos casos de coronavirus y 46 fallecidos en las últimas 24 horas, según datos del Ministerio. Sanidad ha alentado durante todo el fin de semana una intervención sanitaria de Madrid. Pero ha parecido más una cortina de humo. El plan nunca estuvo encima de la mesa.

 
Sanidad y Madrid pactan aplicar las mismas restricciones en todos los municipios de España de más de 100.000 habitantes

La Comunidad de Madrid y, en concreto, la capital tendrán un mismo trato que el resto de España, para que en la región puedan intensificarse las restricciones de movimientos debido a la Covid "lo más rápidamente posible".

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, y el consejero madrileño de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, han alcanzado un principio de acuerdo después de días de tensión entre ambos Gobiernos, en los que el Ejecutivo de Pedro Sánchez amagó con una intervención de las competencias de la madrileña Isabel Díaz Ayuso si insistía en no seguir las recomendaciones del Ministerio para afrontar el aumento de contagios en la región.

Esta amenaza ha quedado definitivamente disipada tras alcanzar los dos gobiernos un acuerdo general cuyos detalles técnicos deberán ser desarrollados el miércoles y ratificados por todas las comunidades autónomas al final de la jornada.

De momento, el Gobierno central y Madrid han acordado que se fijen criterios comunes de actuación para todas las ciudades de más de 100.000 habitantes de España. Entre ellas figuran, por ejemplo, 36 de las 52 capitales de provincia, que sin embargo Illa indicó que tendrán que cumplir otros requisitos además del de población.

El preacuerdo se ratificará el miércoles en el Comité Interterritorial de Salud que reúne a todos los consejeros autonómicos. Pero antes habrá otras dos reuniones técnicas –el comité técnico del Sistema Nacional de Salud y la Comisión de Salud Pública– donde se verán los criterios concretos. Según ha explicado Illa, el Gobierno defenderá que se acuerden restricciones sobre los movimientos, los contactos sociales y sobre aforos y horarios en hostelería en aquellos municipios de más de 100.000 habitantes con una incidencia acumulada de 500 casos por cada 100.000 habitantes, además de un índice de PCR positivo del 10% en la comunidad a la que pertenezcan y una ocupación de de las UCI de hasta el 35%.

El Gobierno madrileño considera que la conclusión de la reunión del Grupo Covid –en la que también participaron la ministra de Política Territorial, Carolina Darias, y el vicepresidente de la Comunidad, Ignacio Aguado– ha servido para "fortalecer su postura" , y "facilitará el objetivo común de doblegar la curva" junto a las medidas que ya ha tomado. El Gobierno central lo vio de otra manera, como un traje a medida para la Comunidad de Madrid, porque es el único lugar donde a día de hoy se cumplen todos los requisitos.

De momento, las comunidades todavía tienen que darles luz verde y el ministro ya ha empezado a intentar que sea así. Según ha explicado en una rueda de prensa tras la reunión con el Gobierno madrileño, ya se ha puesto en contacto con los consejeros, entre los que percibe "un ambiente propicio" a adoptar las medidas. Sin embargo, el Gobierno madrileño no da por cerrados estos detalles al señalar que en la reunión del Grupo Covid "ambas administraciones se emplazaron a seguir negociando los criterios técnicos a la hora de tomar medidas de restricción de movilidad y actividad ante la evolución del coronavirus".

El ministro no oculta que su punto de mira sigue estando puesto en Madrid al señalar que espera que, una vez acordados los criterios concretos, "la efectividad de las medidas se vea lo más rápidamente posible" en la región. Según dijo, el miércoles se dará a conocer la lista de municipios a los que se aplicarán nuevas restriccinones con este sistema preacordado con Madrid. "Si esto prospera, no son muchos, pero con una incidencia muy directa en la Comunidad de Madrid", avanzó. Y también advirtió de que hay que "actuar con determinación para tomar el control de la pandemia" con medidas que "son duras" pero similares a otras que han aplicado otras comunidades sin esperar a llegar a una incidencia acumulada de 500 casos por cada 100.000 habitantes.

Por su parte, el Gobierno de Díaz Ayuso defenderá este miércoles en la Interterritorial de Sanidad que "exista un criterio único para todas las comunidades, que se realicen PCR de origen para mayor seguridad en el aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas, así como refuerzo en la Renfe y AVE".