Se está provocando escasez de energía, alimentación y bienes en el mundo?

El FMI pide que sean los consumidores quienes soporten todo el incremento de los costes de energía​

El organismo aboga por que los gobiernos dejen de intervenir mediante subsidios o bajadas de impuestos para fomentar el ahorro de energía y la transición energética

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha recomendado a los gobiernos que dejen de intervenir mediante subsidios o bajadas de impuestos para paliar el impacto del encarecimiento de la energía y permitan en cambio trasladar completamente el incremento de los costes a los consumidores finales para así impulsar de manera real el ahorro energético y la transición hacia las energías verdes.

«Deben permitir que el aumento completo en los costes de los combustibles se transfiera a los usuarios finales para fomentar el ahorro de energía y el abandono de los combustibles fósiles», ha señalado la institución internacional en un artículo, donde ha expresado la necesidad de que las medidas implementadas tengan un carácter de «alivio específico» en vez de un carácter general.

De este modo, el FMI ha abogado por implementar transferencias para los hogares de bajos ingresos, que son los que más sufren con la subida de la factura energética, en vez medidas dirigidas a fijar controles de los precios.

En este sentido, la institución dirigida por Kristalina Georgieva ha señalado que, hasta ahora, los responsables políticos europeos han respondido al aumento del coste de la energía principalmente con medidas de contención de precios generalizadas, incluyendo subsidios, bajadas de impuestos y controles de precios.

Sin embargo, ha advertido de que impedir el traspaso a los precios minoristas simplemente retrasa el ajuste necesario al 'shock' energético al reducir los incentivos para que los hogares y las empresas ahorren energía y mejoren la eficiencia, manteniendo además la demanda mundial de energía y los precios más altos de lo que serían de otro modo.

Asimismo, ha recordado el coste cada vez mayor de estas medidas, lo que está reduciendo el ya limitado espacio fiscal de los países, mientras persisten los altos precios.

Por estas razones, el FMI ha recomendado dar un giro hacia políticas de ayuda «específicas», incluyendo un apoyo a la renta de los más vulnerables, cuya proporción de beneficiarios variaría entre países dependiendo de las preferencias sociales y el espacio fiscal, pero que debería diseñarse de manera que las ayudas disminuyeran gradualmente a niveles de ingresos más altos.

 

La cerveza comienza a desaparecer: esta es la fecha en la que puede llegar el fin de su producción​

La escasez de suministros, agravada por el cambio climático, la inflación o la crisis energética, dejaría a esta popular bebida fuera de juego

La cerveza es, probablemente, la bebida más popular del mundo. La gran mayoría de las personas la han tomado alguna vez en el bar, en casa, viendo un partido de fútbol o de fiesta, y su producción cada vez es mayor. No obstante, este brebaje podría tener los días contados y desaparecer del mercado, en parte, por la escasez de suministros.

La crisis de desabastecimiento que golpea al mundo ya dio sus primeros coletazos a mediados de 2021, en algunos países como Reino Unido o Estados Unidos. La pandemia de coronavirus causó estragos no solo a nivel de salud, sino también económicos. Una crisis sin precedentes que se ha ido agravando con la guerra en Ucrania y el cambio climático, que con las olas de calor y la sequía, han incrementado la falta de productos, la subida de precios, y en definitiva, la inflación mundial.

En México, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha planteado la posibilidad de que las fábricas cerveceras del norte de este país, uno de los principales productores del mundo, podría parar su producción. La razón se debe a la falta de lluvias, que amenaza con restricciones al agua, materia primera primordial para el ser humano y la elaboración de esta bebida.

El país americano ha advertido sobre esta posibilidad, lanzando la alerta de que, de seguir así la actual situación medioambiental, no podrá continuar con el total de su producción en las próximas semanas o meses, lo que dejaría muchas zonas no solo de este territorio, sino del planeta, sin este producto.

El Ejecutivo federal señaló que los cerveceros y refresqueros tendrán todas las facilidades, de momento, para consumir del sur de México, ya que descartó que el Gobierno vaya a expedir más permisos para la operación de la industria cervecera en el norte.

México es el número uno desde 2010, momento en el que sobrepasó a Países Bajos. Como productores, la nación está por debajo de China, Estados Unidos y Brasil. Asimismo, el 73% de los insumos que se utilizan para la fabricación de la cerveza son de origen nacional, según las investigaciones.

La crisis energética podría dejar a España sin cerveza​

Las restricciones en España han empezado con el consumo energético, intentando evitar que se gaste más que los límites acordados, al igual que el resto del a Unión Europea. Entre otras muchas medidas, destaca la de poner el aire acondicionado a no menos de 27 grados.

El incremento de costes o las olas de calor de este cálido verano se han empezado a reflejar, en primer lugar, con la escasez de hielo. Ya ha comenzado el racionamiento por parte de las fábricas e incluso los supermercados, y en apenas unos días los productores comenzarán a discriminar clientes. Asimismo, las llamadas de hosteleros, supermercados y gasolineras desesperadas por conseguir sacos de hielo comienzan a ser más frecuentes.

Además, al hielo le podrían seguir la leche o el pollo, y de camino, también la cerveza. El pasado mes de junio los ganaderos también advirtieron sobre una posible escasez de pollo y leche si el incremento de costes de producción no se trasladaba al precio del producto.


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Así es el atípico impuesto que encarecerá el aire acondicionado un 5% más​

El Gobierno introduce en la ley de transparencia la reforma el impuesto sobre gases fluorados, que gravará la fabricación e instalación de equipos de refrigeración. Entrará en vigor el próximo 1 de septiembre.

El Congreso de los Diputados ha aprobado -con una enmienda introducida por el Grupo Socialista en la ley de transparencia- la reforma del Impuesto sobre los Gases Fluorados de Efecto Invernadero. Parece un tributo muy específico, que grava algo que c...

 
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Oregón (USA): Nuevo incendio de una plata procesadora de alimentos


En este nuevo incendio se produce otra casualidad: todo comenzó con un pequeño incendió que se extinguió por completo a las 3 de la tarde y volvió a encenderse, «misteriosamente», a las 4 de la madrugada.
 
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El supermercado londinense Aldi ha impuesto un límite a la compra de agua embotellada en medio del anuncio de la sequía: la tienda ha colocado carteles en los que se informa de que sólo se pueden comprar cinco botellas individuales y tres paquetes múltiples por persona.
 

China cierra sus fábricas de chips por la peor ola de calor en 60 años​

Es impresionante lo que hace China, digno de admiración, porque está encontrando la forma de verse lo menos afectada posible en una recesión que, por otra parte, algunos analistas comienzan a tildar de crisis, y puede que no les falte razón. Y es que la ola de calor que está pegando fuertemente en el país asiático ha hecho que las principales fábricas de chips tengan que cerrar. ¿Volvemos a la escasez de chips por culpa de la rotura de la cadena logística? ¿Es esta ola de calor en China tan grave como para cerrar empresas temporalmente?

Pues no exactamente, es decir, quitando ciertas empresas y sectores clave en la industria ahora mismo, y desde enero o febrero, hay un sobre stock impresionante de chips. Pero igualmente, hay que tener claro que la bruma no nos debe de impedir mirar el horizonte, puesto que el parón de China es momentáneo, pero tiene tintes mucho más oscuros.

China tiene la peor ola de calor en 60 años y una "crisis" energética​

Sichuan


Antes de entrar en lo energético como tal, diremos que hay grandes empresas afectadas por el parón obligatorio del gobierno chino, el cual se extiende desde el pasado lunes hasta mañana. Seis días donde fabricantes de chips como Intel y sus dos plantas de montaje han enviado a casa a sus trabajadores en Chengdu, Sichuan, entre otros lugares.

El gobierno alude a un consumo de energía demasiado elevado por el uso de aires acondicionados y el consumo de las fábricas, las cuales y en el caso del campus que tiene Intel en dicha ciudad se estima que utilizan sobre 240 GWh incluyendo el gas natural y el petróleo necesario para un año. Imaginemos ahora esas FABs con los aires acondicionados a todo tren... El consumo por las nubes.

Pero Intel no es la única afectada, porque empresas gigantescas como Toyota, Volkswagen, Texas Instruments o la mismísima Foxcoon corren la misma suerte, aunque en el caso de algunas de ellas se habla de un pequeño impacto, o simplemente de impacto limitado por el parón.

Un movimiento inteligente para adaptarse en el futuro​

China-vs-EE.UU-vs-Taiwán


La realidad es que el problema energético es, por decirlo suavemente, una pantomima del gobierno chino. Los motivos son simples: están comprando gas y petróleo ruso a un precio mínimo y en cantidades impresionantes, el cual están por un lado gastando y por el otro guardando en mayor medida.

El parón de estos seis días es solo una excusa más para forzar una guerra económica que tiene como objetivo destruir su economía. Es justamente lo que estamos viviendo en EE.UU y Europa, una recesión, desaceleración, desglobalización que tiene de fondo los chips y semiconductores y como excusa todas las que ya sabemos: guerra en Ucrania, COVID y ahora una ola de calor, que dicho sea de paso, está dejando temperaturas de "solo" 40 ºC en los puntos más calientes del mapa asiático.

Por lo tanto, China quiere entrar en la pelea por ver quién aguanta más bajando y destruyendo su economía y moneda para ser más competitivos en el futuro y dominar el mercado, una estrategia que es muy peligrosa, puesto que conlleva inflación, despidos y ajustes profundos, los cuales está acometiendo no solo con sus empresas, sino con el problema de vivienda y precios que tienen.

Por eso, empresas como Apple o Foxcoon ya están sacando sus fábricas del país de Xi Jinping y llevándoselas poco a poco a países como Vietnam o India. El mundo está entendiendo, lentamente eso sí, que China va a buscar cualquier excusa para parar el desarrollo tecnológico mundial, porque precisamente a ella no paran de hacerle boicot, empezando por EE.UU. ¿Dónde terminará esto? Nadie lo sabe, pero lo que es seguro es que nadie sale ganando a corto plazo y mucho menos los usuarios.

 

Ribera avisa que los españoles pagarán precios salvajes: «Volver a los de antes no es posible»​

Teresa Ribera ha abierto los ojos. Tras meses de excusas y promesas a los españoles sobre los altos precios de la electricidad, este miércoles, la titular de energía ha asumido que pese a sus «extraordinarias y ambiciosas» medidas no va a ser posible volver a los precios de la energía registrados anteriormente. Una afirmación que condena a los españoles a vivir el racionamiento energético planteado por el Gobierno de Pedro Sánchez en su decretazo, que ahora se abre a tramitar como proyecto de ley para contentar a sus socios de Gobierno.

Algo que ya demuestran los datos: este miércoles el precio de la luz ha subido un 20% con respecto al día anterior, hasta los 436,25 euros por megavatio hora (MWh), su cuarto precio más alto desde que hay registros. Todo ello después de que la compensación a las gasistas -con las cotizaciones de esta materia prima en máximos- haya superado el precio del ‘pool’. Unos precios que apoyan las declaraciones de Ribera, que ya no sabe qué hacer para maquillar el fracaso de sus medidas energéticas.

Pese a ello, el Gobierno sigue intentando engañar a los españoles. El Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico ha publicado en sus redes sociales un mapa de Europa sobre los precios de la luz previstos para este miércoles en los mercados eléctricos presumiendo de que España paga 187 euros/MWh frente a los 624,3 €/MWh de Alemania o los 637,8 €/MWh de Italia. Sin embargo, y como empieza a ser costumbre en el Ejecutivo de Pedro Sánchez, tiene trampa: el mapa no contabiliza la compensación que hay que pagar a las gasistas y la cifra real que pagan los españoles es ya la cuarta más alta de la historia.

En declaraciones a Telecinco, Ribera ha confirmado que el Ejecutivo socialista está valorando tramitar el decretazo energético como proyecto de ley, ante las reticencias de algunos de sus socios de Gobierno y el voto en contra del Partido Popular, lo que pondría en peligro la aprobación de su paquete de medidas. Este cambio legislativo permitiría estudiar enmiendas de otros grupos políticos e incorporarlas al texto final que resulte aprobado en el Parlamento, con el objetivo de que socios habituales como ERC, PNV o Bildu apoyen un paquete de medidas que no tiene un recorrido claro a falta de un día para su aprobación.

 


¿Se dirige Europa hacia la cartilla de racionamiento energética?

La mayoría de gobiernos europeos están imponiendo "planes de ahorro energético" que sólo son la antesala de lo que está por llegar.
 

"Crisis industrial sin precedentes" por la energía: las fábricas comienzan a parar y ya hay 400 plantas en vilo​

Las empresas españolas están al límite por los precios de la energía y las políticas del Gobierno de Pedro Sánchez. Compañías como Pamesa o Saica se están viendo forzadas a parar su producción ante la sangría de pérdidas que están provocando los desorbitados precios de la energía.

Azuliber
es uno de los principales productores de arcilla atomizada del país, un material que se usa para fabricar azulejos. Esta compañía, propiedad del grupo valenciano Pamesa, ya ha comunicado el "cese total" de su producción "como consecuencia de la insostenible situación actual, ocasionada por los elevados precios del gas, a lo que debemos unir la incertidumbre regulatoria", señala en un comunicado al que ha tenido acceso Libre Mercado.

Que el Gobierno haya dejado fuera a la cogeneración de las compensaciones por el tope del gas hace inviable su negocio, según la propia empresa afectada. Azuliber forma parte de la industria cogeneradora española, que son fábricas grandes consumidoras de energía que albergan en sus instalaciones pequeñas centrales productoras de luz y calor para disminuir el coste de sus onerosas facturas. Esa energía la usan para tratar los alimentos o secar el papel o las planchas de los azulejos que comercializan después. También la venden a terceros.

400 plantas, en juego​

Como ya publicó Libre Mercado, según la Asociación Española de Cogeneración (Acogen), la fórmula que ha elaborado la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, para implantar la polémica excepción ibérica está paralizando dos de cada tres de las 600 plantas que forman parte de la industria cogeneradora española. Esto significa que 400 fábricas ya han paralizado sus plantas cogeneradoras en España, aunque pueden seguir funcionando comprando la energía en el mercado, por lo que eso no significa que esas 400 fábricas hayan dejado de producir.

"Pero esto es el paso previo a la parálisis total de la producción" alerta en Libre Mercado el presidente de Acogen, Javier Rodríguez. "Estamos ante una crisis industrial sin precedentes" añade.

Rodríguez denuncia que "ahora mismo, nuestras fábricas están trabajando a pérdidas y se debaten subir los precios de sus productos o parar. Con esos precios de la energía, es la crónica de una muerte anunciada". Y cada vez son más las que paran.

Demoledor comunicado de Pamesa​

Junto con el anuncio de la parada de su planta de cogeneración de alta eficiencia, Pamesa ha anunciado que "no tenemos más remedio que acometer medidas de reestructuración organizativa consistentes en aplicar un ERTE en nuestra planta de producción de atomizado situada en el término municipal de L´Alcora". Afectará a sus 117 trabajadores.

"Se trata de una más de las plantas de cogeneración de alta eficiencia que desafortunadamente deja de operar en España, dando paso a los ciclos combinados y carbón para la producción de energía eléctrica. Esta situación no ocurre en Portugal donde la legislación trata a la cogeneración de alta eficiencia de la misma forma que a las centrales de ciclo combinado" explican, lo que supone mandar un mensaje directo al Gobierno de Sánchez por no incluirles en la compensación del tope del gas.

Además, la compañía ha lamentado que el Gobierno y la Generalidad hayan ignorado sus peticiones de ayuda. Tanto es así que, según afirman, después de tres escritos remitidos al Gobierno y a la Generalidad (el 11, el 19 y el 26 de agosto) no ha recibido ni "contestación ni acciones que pudieran ayudar al sector", por lo que se ven "obligados a tomar decisiones que nunca hubiesen deseado".

Según sus cálculos, en el último año, el coste de atomizado de una tonelada (Tn) de arcilla ha aumentado un 1.047%, un precio "totalmente inasumible" para el sector. El grupo asegura que los costes de emisiones de CO2 están también en máximos, pues el precio ha experimentado un aumento del 33% en el último año (pasando de 60 a 80 €/Tn), y un 200% si se compara con agosto de 2020, cuando el precio era de 26 €/Tn).

"Azuliber ha estado trabajando desde 1972 buscando eficiencia energética, respetando el medio ambiente y creando puestos de trabajo", afirman la compañía, que añade que la situación actual les lleva a tomar esta medida, al no ver "ningún interés institucional que permita solucionar este problema".

Sangría en las fábricas

Pero no sólo Pamesa se encuentra en esta situación límite. Saica, uno de los mayores productores nacionales de papel del país, mantiene paradas tres de sus cuatro plantas de cogeneración desde el 1 de agosto.

El grupo papelero también ha publicado otro contundente comunicado en el que señala "el riesgo de los altos costes energéticos, en comparación con otros países europeos, que está provocando ya paros de empresas y pérdida de puestos de trabajo". Por ello, el Grupo Saica insta "al Gobierno a que adopte medidas urgentes, que permitan mantener la competitividad y el empleo de la industria española que usa la cogeneración como vía de producción de energía térmica y eléctrica".

La compañía, que "por primera vez en su historia" mantiene paradas desde el pasado 1 de agosto sus plantas revela que, "en tan solo 8 meses, el coste del gas se ha incrementado en España un 300%". Asimismo, subraya que "la falta de medidas paliativas para la industria, como han tomado otros países, ha conllevado una pérdida de competitividad"

Al respecto, el director general del grupo, Enrique de Yraolagoitia, afirma que "el sector papelero está afectado por esta pérdida de competitividad. En el caso de Saica, exportamos el 50% de nuestra producción de España. En estos momentos, otros países como Francia, Reino Unido, Alemania… son más competitivos que nosotros, debido a los menores costes energéticos. Ello quiere decir que ese 50% está en riesgo. Y la pérdida de ventas conlleva pérdida de producción y, al final, pérdida de empleo".

Tal y como ha recuerda Expansión, la planta de Acelormittal de Sestao también continúa parada cuando estaba previsto que volviera a la actividad en verano. En este caso, es sólo por la subida del precio de la luz. Otro ejemplo de este drama es el de Ferroglobe, el fabricante de ferroaleaciones, que ha parado sus hornos en sus tres fábricas en el mercado español. El diario de Unidad Editorial también repasa la agonía de las cementeras: hace dos años para producir una tonelada de cemento se pagaba 8 euros y ahora son 40 euros. Es insostenible.

 
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En Colorado, la compañía energética Xcel tomó el control de los termostatos de los propietarios privados, impidiéndoles ajustar la temperatura en sus propias casas debido a una "emergencia energética"
 

No hay tarros para envasar y vender la miel: el efecto más insospechado de la escalada de precios de la luz que atenaza la industria​

La miel es un producto natural, que puede ir del panal a la mesa sin que medie un proceso de transformación industrial. Sin embargo, la falta disponibilidad de este dulce se ha convertido en una insospechada consecuencia del elevado precio de la electricidad que, a su vez, ha hecho que fábricas hayan decidido paralizar temporalmente una actividad que les genera más costes que beneficios. Los apicultores de la comarca del Eume, en A Coruña, lo saben de primera mano porque antes del verano la fábrica que les suministraba tarros de cristal donde envasan su miel les dijo que paraba la actividad y que, de momento, no podrían hacer nuevos pedidos.

"Nos dijeron que en septiembre empezarían a fabricar de nuevo y ahora dicen que hasta diciembre", dice Isabel, técnico de la Casa do Mel, la asociación de As Pontes que agrupa a apicultores aficionados y profesionales que se ven de esta manera afectados de manera indirecta por el alto precio de la energía. No solo porque el alto coste del combustible encarece la distribución. También por un extremo que no esperaban y que es efecto último de la elección de algunas fábricas, que prefieren suspender la producción porque no les compensa por el elevado precio que tienen que pagar por la electricidad necesaria para ello.

En su caso, se trata de la falta de tarros de cristal que, a su vez, paraliza la comercialización de la miel de todos sus asociados que centraliza A Casa do Mel. Ellos la hacen llegar en diversos envases y allí se unifica en tarros de cristal de lo que de momento no hay ni rastro para su venta.

Más perjudicada la industria que los hogares​

Se trata de la consecuencia última y menos imaginable de cómo afecta el elevado coste de la energía a la industria y que repercute en actividades tan concretas como la producción de miel. Según el grupo ASE, que gestiona unos 1.000 suministros de alta tensión para otras tantas empresas, la industria es el sector más perjudicado por el alza de precios, más incluso que los hogares. Según explica en su último informe, esto se debe a que por la noche, con "nula radiación solar y escasa generación eólica", el precio de la electricidad se encarece, porque es necesario utilizar más gas y, por tanto, pagar más compensación por su precio real en el mercado. Cifra este incremento de precio un 30% más que durante el día. Es por la noche cuando las fábricas con turnos siguen funcionando -y pagando por tanto estas elevadas facturas- mientras los hogares duermen.

ASE no da datos de empresas que han decidido parar porque son "confidenciales", pero en su documento da pistas de una reducción de la demanda de energía. Desde julio, la demanda de gas de la industria ha caído un 32%, más que durante el confinamiento por la Covid, cuando se redujo un 21,%. "Los datos de demanda eléctrica también muestran un recorte del 10,7%, en los requerimientos de las empresas", añade ASE, una conclusión que, a diferencia de la demanda del gas, ya hace referencia a una eventual caída de la actividad, al margen de el empleo de otras fuentes de energía.

El sector textil es el más castigado (con una reducción de gas del 44%), seguido del químico-farmacéutico (-34,8%), del papel (26,4%) y el metalúrgico (16,2). El resto de la industria ha caído una media de 23,5%, según ASE.

Reunión con el sector​

El elevado coste de la energía no solo afecta a la industria española, mientras que tanto el Gobierno como la Comisión Europea estudian medidas para ayudarla a afrontar la situación. El ministro alemán de Economía, Robert Habeck, calificó hace unos días de "alarmante" la decisión que cada vez más empresas están tomando en su país de parar la producción como forma de hacer frente al alto coste de la energía. Según dijo, ha sido el último recurso después de haber reducido el consumo de gas y de haberlo sustituido por otras fuente de energía más baratas.

En España, las ministras de Industria, Reyes Maroto, y de Transición Ecológica, se reunirán este lunes con el sector industrial para escuchar sus propuestas de cara al nuevo plan de contingencia que prepara el Gobierno. En Bruselas, una de las opciones que estudia la Comisión para paliar los efectos de la escalada de precios de la energía contempla permitir que las pymes puedan acceder a las tarifas reguladas de la luz -en principio, pensadas para los hogares más vulnerables aunque en España las utiliza el 40% del total- y beneficiarse de este modo del reparto de los ingresos extra que estima que supondrá para los gobiernos poner un límite al precio de energías distintas al gas.

Un euro más cara​

Mientras, los problemas siguen. "El problema que tenemos es que a nivel de comercial del producto este fin de semana me dijeron que no había tarros, hay varios socios que son apicultores profesionales que solo se dedican a esto con su propia marca comercial y que no hay tarros en el mercado", explica Marcos Prieto, un apicultor aficionado que tiene 30 colmenas y miembro de la Asociación. Si para él esta situación es un problema -"buena pregunta", responde cuando se le pregunta entonces qué va a hacer con la miel-, afirma que más lo es para quienes tienen en la miel su modo de vida, miembros de la asociación que tienen 200 o 300 colmenas.

Además de no haber tarros para envasar, la situación en la que el alza de precios de la energía avanza un nuevo incremento del precio de la miel. "En junio se encareció el envase un 70%", dice Isabel, cuando pasó de cuarenta céntimos la unidad a un euro.

Para cuando llegue la época del envasado -ahora están en la campaña de extracción-, la técnico de A Casa do Mel augura nuevas subidas. La manera que se plantean para dar salida a la producción es comprar tarros a otros proveedores, lo que obligará a hacer etiquetas y cajas nuevas, porque las actuales están adaptadas al tamaño de lo que solían utilizar.

"La mayoría de apicultores tiene diseñado un determinado tipo de envase y, además de encarecer, hay que hay que cambia de nuevo la etiqueta", dice. Según sus cálculos, se pasará a "pagar la miel entre 50 céntimos y un euro más". "Yo apunto al euro porque no solo es el envase, hay sumar un nuevo tipo de etiqueta y de caja, la luz para procesar la miel y la gasolina para distribuir".

 

La sequía arrasa la producción de aceite de oliva que es el nuevo 'artículo de lujo'​

Las previsiones más optimistas, si en los meses de septiembre y octubre llueve unos 40 litros por metro cuadrado cada mes, hablan de una producción de aceite de oliva para la campaña 2022/2023 de poco más de un millón de toneladas, un 30% menos que los 1,5 millones de esta campaña. Pero si no se dan esas lluvias, algo que ha sucedido hasta ahora, algunas voces del sector ya advierten de la “catástrofe” y de una ‘cosecha’ que, azotada por la sequía y las altas temperaturas, apenas alcanzará a molturar unas 750.000 toneladas de aceite. Una merma del 50% respecto a la anterior cosecha. Y ello, en el principal productor mundial, como es España, augura “escasez y precios por las nubes en los próximos meses”, principalmente ya en invierno, tanto en origen como en los lineales, según fuentes del sector. Y eso, sin duda, será un nuevo baldón para la inflación y el coste de la cesta de la compra, ya disparadas en España, y que ahora mismo se sitúan en el 10,4% interanual.

En ASAJA Sevilla ya se viene advirtiendo que, como mucho, la producción estará en torno “al millón de toneladas”, cuando las necesidades “se calculan sobre 1.600.000 toneladas”, por lo que “estaríamos hablando de una oferta insuficiente para cubrir la demanda”. Así, “la disponibilidad de aceite de oliva, incluyendo el stock de enlace, se prevé en 2,7 millones de toneladas, cuando en la campaña actual (2021-2022) hubo unas disponibilidades de 3.250.000 toneladas, es decir, que tendremos unas 650.000 toneladas menos en la próxima campaña”.

Y es que, no solo en España se va a producir una bajada muy reseñable de la producción, sino que las demás zonas productoras, como Grecia, Italia y Túnez, se van a encontrar con reducciones de stocks por encima del 50% con respecto a la campaña anterior y por ejemplo, en California, primera productora de aceite de EEUU, ya se da casi por perdida la totalidad de la cosecha. Desde el Ministerio de Agricultura y la Junta de Andalucía se mantiene silencio y no se dan los datos del posible aforo (previsión de cosecha) por no alarmar y tensionar aún más el mercado, pero la Unión Europea ya ha mostrado su “pesimismo” de cara a la producción de aceite para la próxima campaña y advierte además de que las previsiones “apuntan a que es probable que los precios se mantengan altos debido a los altos precios de los combustibles y los costes de transporte; a lo que se une unas expectativas a la baja en producción de aceite de oliva de cara a la próxima campaña”.

En estos momentos, el precio del aceite de oliva continúa al alza en un contexto en el que, además de los datos anteriores, hay que tener en cuenta también el récord de comercialización. Así, según los datos del sistema de información de precios en origen del aceite de oliva POOLred, la cotización de cada kilo de virgen extra roza ya los 4 euros, se vende en origen ya a 3,92 euros el kilo. Un aumento del precio del 2,47 % en una semana. Y cuando a finales de julio el kilo de virgen extra se vendía a 3,71 euros, es decir, que el precio ha subido en algo más de 20 céntimos en menos de un mes. Además, no hay distinción de calidades de aceite en cuanto a su precio. Según la misma fuente, el sistema POOLred, el aceite virgen ayer se vendía a 3,82 euros el kilo, es decir, sólo a 10 céntimos menos que el virgen extra y el lampante -esto es, el aceite de peor calidad o defectuoso-, se vende a 3,84 euros el kilo, más caro aún que el virgen. Y es que este aceite es el que la industria utiliza para producir aceites refinados y de orujo de oliva, sustitutos del de girasol, escaso y muy caro a partir de la invasión de Ucrania, de donde venía el 60% del aceite de girasol que consumía España.

Así, desde el sector no se descarta que “en pocas semanas” el virgen extra llegue al máximo histórico que alcanzó en 2015, cuando llegó a costar 4,20 euros el kilo en origen. Eso en unas semanas porque para el invierno, y cuando comience la campaña 2022-2023 marcada por la mala cosecha, “no es difícil que veamos el virgen extra a 5 euros en almazara y a más de 7 en los supermercados”. Un 20% más caro que en la actualidad.

De momento, Cooperativas Agro-alimentarias de Jaén -el mayor olivar del mundo- ya ha hecho una estimación acerca de la futura cosecha olivarera y el balance no puede ser más preocupante: Se espera unas pérdidas de más de 1.000 millones de euros, respecto a la última, a causa de la extrema sequía que padece el campo jiennense. “Si persiste la sequía, los olivares de la provincia dejarán de producir 270.000 toneladas de aceite de oliva. Esto implica que, con los precios de mercado actuales del aceite de oliva, el sector dejará de percibir más de 1.000 millones de euros, cifra a las que hay que sumar la derivada de los ingresos por la venta de los subproductos del aceite, que consecuentemente también se reducirán”, aseguran el presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de Jaén, Higinio Castellano.

De momento, y para ir acostumbrándonos a la escasez, la aceituna de mesa, con la provincia de Sevilla como principal productor, afronta, comienza ahora en septiembre, su “peor campaña desde hace 15 años”, con una reducción de la cosecha de un 50%. El presidente del Consejo Regulador de las IGP Aceituna Manzanilla y Gordal de Sevilla, José Luis Oropesa, prevé una caída de producción de estas variedades “de más del 50% en algunas zonas de la campiña sevillana”.

Y tras la aceituna de mesa, en noviembre, llega la aceituna de almazara y desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) de Sevilla, trasladan la "preocupación" de los agricultores por la campaña. “Los olivos resisten las altas temperaturas, pero no toleran la falta de agua" y en la provincia de Sevilla este año se ha contabilizado una lluvia menor a los 300 litros por metro cuadrado, cuando lo "habitual" es superar los 500. Y ello también redundará en el empleo que proporciona el olivar: "si hay la mitad de producción, también lo habrá de empleo". Al haber menos “agua en el suelo, la aceituna no engorda, por tanto, hay menos kilos y la producción es menor".

En jaén, los productores miran a sus olivos y dicen: “deberían estar repletos de aceitunas ahora que se acerca la cosecha. Pero están vacíos. Y esta es la cosecha para el aceite que llegará a los supermercados el próximo año". "Los compradores ya están pagando un tercio más que el año pasado, pero la sequía lo encarecerá aún más", afirma Juan Gadeo, director de la cooperativa Oleocampo de Torredonjimeno (Jaén). Quien sentencia: “Hay un sentimiento de depresión e incertidumbre en el sector. Otro año como este que se avecina sería una auténtica catástrofe".