Se está provocando escasez de energía, alimentación y bienes en el mundo?

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El único apagón y desabastecimiento es el que pueden provocar las cabezas apagados y desabastecidas de neuronas​

De todo esto que ha sucedido a lo largo de la mal llamada pandemia debemos aprender algo muy importante que todos tenemos que tener muy claro: cualquier cosa que nos digan los grandes medios de comunicación y televisiones es mentira. Lo primero que tenemos que pensar es a quién sirven y a quién han servido a lo largo de estos casi dos años y la única respuesta es al relato oficial, es decir, a los que tienen dinero y pueden comprar voluntades.

Y es bastante sospechoso que las televisiones y los medios de manipulación masiva nos hablen ahora de apagones y de falta de suministros como si se hubieran convertido en adalides de la investigación periodística buscando el beneficio de sus conciudadanos. Eso es completamente falso. Lo único que buscan es el beneficio de sus cuentas de explotación.

Cuando nos hablan de apagones y de faltas de suministros lo único que nos quieren meter, como siempre, es miedo. Si tenemos miedo a un gran apagón pagaremos la energía a precio de oro, que es lo que estamos haciendo, e incluso estaremos dispuestos a pagarla más cara con tal de no sufrir un “apagón”, que es lo que nos va a pasar.

En cuanto a la falta de suministros también es más que evidente. Si infunden miedo a la población de que va a haber falta de suministros básicos e incluso de productos alimenticios, ¿quién provocará realmente esa falta de suministros? Nosotros mismos si nos ponemos a acaparar por miedo. ¿Y qué se conseguirá con eso, además de la lógica falata de existencias? Pagarlo todo más caro porque, en teoría, hay muy poco.

Seamos sensatos, nosotros mismos somos los que vamos a provocarnos el problema si no empezamos a usar la cabeza. Seamos un poco racionales de una vez, llevamos ya mucho tiempo haciendo el primo.

 

BMW comienza a retirar las pantallas táctiles de sus vehículos por la falta de chips​

La escasez mundial de chips no solo ha afectado a la producción de vehículos ralentizando su fabricación, sino que también ha afectado a las propias características de los mismos, y un claro ejemplo de ello es el fabricante alemán BMW, el cual está eliminando temporalmente las funciones de pantalla táctil de varios modelos ante la falta de chips para darles vida.

Por ahora, los modelos BMW Serie 3, X5, X6, X7 y Z4 se comercializarán sin controles de pantalla táctil. Los BMW Serie 4 Coupé, Convertible y Gran Coupé también perderán las funciones de la pantalla táctil por el momento. Los propietarios de estos modelos afectados tendrán que utilizar el mando iDrive de la consola central para navegar por el sistema de información y entretenimiento. En el futuro, ninguno de ellos podrá actualizarse para acceder a funciones táctiles.

Pantalla táctil de BMW


En caso de que un usuario tenga acceso a una pantalla no táctil cuando esperaba esta facultad, recibirá un crédito de 500 dólares debido a la "supresión de la pantalla táctil", que no es que compense la pérdida de practicidad a la hora de interactuar con la pantalla, las cosas como son.

BMW entregará un formulario a los compradores dándoles a conocer dichos cambios en su vehículo para que acepten los cambios. Una vez aceptados, todos estos vehículos requerirán de una actualización de software para implementar los cambios, mientras que otros vehículos de la compañía también se verán afectados perdiendo el acceso a la función de asistente de marcha atrás.

"Hemos considerado que lo mejor es entregar los vehículos tal y como se fabrican para agilizar el proceso de resolución. Reconocemos que este es un enfoque diferente y le agradecemos su flexibilidad, su continua cooperación y su compromiso con BMW".

 

La crisis de suministros pone el mundo en jaque hasta 2023​

Cuando lo peor de la pandemia parece haber pasado y el consumo comienza a reactivarse con fuerza, la recuperación se está viendo lastrada por la crisis que afecta al comercio mundial. Todas las miradas están puestas en un conjunto de factores que se retroalimentan en un momento clave para la incipiente salida de la crisis económica provocada por el coronavirus.

Los precios de la energía están disparados y los del transporte marítimo, también. Faltan materias primas y las fábricas de automóviles realizan paros en la producción por la falta de microchips y en sectores como la construcción o el transporte por carretera escasea la mano de obra.

Para colmo, los bares reconocen tener problemas para encontrar determinadas marcas de alcohol de alta graduación y los fabricantes y distribuidores encaran la campaña navideña y el Black Friday con el temor de los consumidores a que falten algunos productos como los juguetes estrella o las videoconsolas. Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

Antes de la pandemia ya latía una guerra comercial entre Estados Unidos y China. El intercambio de aranceles impulsó una política proteccionista tanto por parte del gigante asiático como por parte de la Administración Trump. No obstante, el cambio de presidente en la Casa Blanca parece haber cambiado ese rumbo de las relaciones internacionales. Pero esto no ha sucedido en el gigante asiático.

«China está mostrando pocas intenciones de mejorar su relación con Estados Unidos y tiene una estrategia ambigua ante la Unión Europea, intentando construir relaciones individuales con estados miembros», apuntan desde Crédito y Caución. Los analistas consideran que China intentando ser todavía más autosuficiente es una muestra de que la guerra comercial prosigue. Un aspecto que cobra mayor relevancia a nivel global si se tiene en cuenta que se trata del «mayor fabricante del mundo», en palabras del economista Javier Díaz Giménez.

En un momento de cambio entre las relaciones internacionales irrumpió la pandemia poniendo al mundo patas arriba. A grandes rasgos, las fábricas se detuvieron de golpe y, cuando volvieron a arrancar, no consiguieron hacerlo al mismo ritmo que se recuperaba la demanda. Las restricciones por los contagios y las medidas para evitar la propagación del coronavirus siguieron manteniéndolas a medio gas, mientras los pedidos se siguen acumulando.

Y un caso similar se reproducía en los puertos desde los que debía salir la mercancía hacia el resto del mundo, provocando verdaderos cuellos de botella. Muchas compañías se plantean ya acercar las cadenas de suministro a puntos más próximos a Europa y relocalizar sus producciones para reducir la dependencia de Asia. No en vano, el comercio marítimo está presente en el 90% de las cadenas logísticas.

«En China están localizados ocho de los diez puertos más importantes del mundo. Y durante 2020, EEUU concentró allí los pedidos que antes realizaba a otros países asiáticos, que se encontraban más afectados por los confinamientos. Ello, sumado a la temporada de tifones, las cuarentenas de funcionarios portuarios que sigue generando el Covid-19 y los estrictos controles de mercancías, que conllevan tiempo, ha provocado que los puertos no estén funcionando con fluidez y de ahí las filas de barcos esperando para descargar», dice Ralph Michaud, profesor de OBS Business School.

Además, en línea con su política proteccionista, esta semana se conocía que el Gobierno chino ha instado a sus ciudadanos a hacer acopio de alimentos y productos básicos. Un asunto que no es nuevo en el país, pero que puede entorpecer todavía más las cadenas de suministros.

Los beneficiados por la crisis​

Tras el golpe de la pandemia, las pocas compañías navieras que dominan el transporte marítimo han aprovechado para poner el precio del flete por las nubes. Además de tardar más, el importe se ha multiplicado de forma desorbitada. Y eso afecta tanto a las importaciones como a las exportaciones de grandes, pequeñas y medianas empresas. «Nosotros enviamos vino español a México y lo que nos costaba 4.000 euros, ahora nos cuesta 14.000», confesaba hace unos días el director general de Vinopremier, Carlos Andonegui, en un foro organizado por la patronal logística UNO.

Sin ir más lejos, la naviera más grande del mundo, la danesa Maersk, ha presentado unos resultados espectaculares. La compañía multiplicó por cinco las ganancias operativas hasta los 5.900 millones de dólares y ha registrado su mejor trimestre en beneficio desde 2014 y el más rentable de sus más de 100 años de historia.

Pero ante la coyuntura mundial que productores y distribuidores llevan meses sintiendo en sus propias carnes, muchos han apostado por incrementar su nivel de pedidos y hacer acopio para evitar las temidas roturas de stock durante el pico de demanda que se espera para la recta final de año. En cambio, esto no ha hecho más que alimentar el círculo vicioso que eleva la congestión tanto en las fábricas del sur de Asia como en el transporte marítimo.

Y, mientras esperan para ser descargados, el circuito mundial de contenedores queda bloqueado al tiempo que la demanda escala sin parar. Además de que no se han fabricado nuevos contenedores, están ubicados en el lugar equivocado en el mapa. Y la opción de poner más en circulación es una quimera por su alto coste de fabricación con el encarecimiento del acero y el tiempo que llevaría tenerlos listos.

La opción del transporte aéreo tampoco parece viable para la gran mayoría de empresas. Además del elevado coste, más de la mitad de la carga se mueve en las bodegas de aviones de pasajeros. Y en estos momentos, las rutas internacionales aún siguen soportando fuertes restricciones, por lo que no existe la suficiente capacidad.

Escasez de productos​

En algunos productos como las videoconsolas más populares, grandes distribuidores como El Corte Inglés o MediaMarkt tienen las existencias agotadas. Además, la compañía que preside Marta Álvarez ha limitado a una unidad por cliente la compra que se puede realizar a través de su canal online.

La pandemia también ha traído consigo un incremento de la demanda de productos del hogar. Con el mayor tiempo que ha pasado la gente en casa y el ahorro acumulado por la falta de oferta de hostelería y turismo, muchos han optado por dedicarlo a reformar el hogar o renovar muebles y electrodomésticos.

Y en el mundo de la construcción, el aumento de la demanda de materiales y los problemas generados por los retrasos en recibirlos están aumentando los presupuestos y provocando demoras en la ejecución de los proyectos o incluso la paralización de algunas obras.

Según los datos de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), el coste se ha encarecido un 22% de media este verano por la inflación de las materias primas y la subida de los fletes. Los materiales que más se han encarecido en los últimos tres meses han sido la madera (125%), la piedra (68%) y el cobre (63%). Pero a todo ello hay que sumar el incremento de la factura de la luz y de los combustibles fósiles, que también se encuentran disparados.

La energía colapsa en 2021​

Cuando el coronavirus empezaba a dar una tregua a las cadenas de producción, el gas natural comenzó a ser un verdadero problema a nivel mundial. En pleno proceso de descarbonización, China está (o estaba) abandonando esta materia prima para alimentar a hogares y fábricas de energía, junto a la salida de los grandes confinamientos de la gran parte de países de Occidente, el abastecimiento de gas natural dejó de asegurarse.

La Agencia Internacional de Energía afirma que cada año el consumo mundial crece a un ritmo en torno al 3%. Por ejemplo, en 2010, se consumieron 3.160 millones de metros cúbicos de gas natural y se prevé que en 2024 se sobrepasen los 4.300. Es decir, más demanda y menos oferta. Un problema con difícil solución.

En plena ola de frío en Europa y China, y con las fábricas reactivando su funcionamiento, la demanda se disparó provocando que los buques cargueros que transportaban gas natural a Europa y España desviaran su hoja de ruta hacia los puertos asiáticos ya que pagaban más que en Occidente.

“Lo vimos, y quizás lo volvamos a repetir si se repite un invierno gélido. Si bien es cierto que los países han buscado sus acuerdos paralelos para garantizarse el suministro no es descartable que los barcos vuelvan a cambiar su dirección al mejor postor”, explican fuentes del sector a El Independiente.

Para que eso no ocurra, las principales potencias trabajan a contrarreloj invirtiendo en energías renovables y, sobre todo, en almacenes y baterías de las energías limpias. Pero «actualmente, la energía solar y eólica no pueden proporcionar energía de carga base, un flujo constante garantizado de electricidad debido a su intermitencia. Por lo tanto, la dependencia del gas ha aumentado y la dinámica oferta/demanda ha contribuido al aumento de precios que estamos viendo actualmente”, argumenta, Randeep Somel, gestor de renta variable de M&G.

La falta de gas ha provocado, a su vez, que los precios de la electricidad se hayan encarecido notablemente. La situación para algunas empresas ha sido tan límite que no han podido aguantar más y se han visto obligados a cerrar las puertas de sus fábricas, provocando nuevos retrasos en la cadena de suministro.

Materias primas​

Pero no solo el gas ha puesto patas arriba el suministro de bienes mundial. Otras materias primas de vital importancia para la fabricación de procesadores, bienes o alimentos se han encarecido notablemente. Por ejemplo, el precio del algodón repunta un 37,21% desde inicios de 2021, y se ha encarecido más de un 121% desde que tocó mínimos de 2020, en abril de ese año.

El valor, por tanto, se multiplica por dos en año y medio y el sector empieza a pagar las consecuencias con temores ya en el mercado de cómo poder afrontar la próxima campaña de Navidad. El carbón, que empezaba a ser un elemento desechado por las grandes potencias por su alta contaminación, también multiplica a dobles dígitos su cotización.

Reestablecer las cadenas​

«Lejos del optimismo de principios de la pandemia, cuando se aseguraba que las fábricas y las compañías navieras podrían absorber todo la demanda retrasada en cuestión de meses, la mayoría de los expertos pronostican ahora que el sector necesitará entre seis meses y un año para estabilizarse. Y es que nos encontramos inmersos de alguna manera en un círculo vicioso, ya que al interiorizar el mensaje de que existe una crisis de la cadena de suministro, las empresas están haciendo pedidos en exceso y antes de lo habitual para tratar de garantizar que los productos al cliente, lo que a su vez provoca más interferencias e interrupciones», apunta Miguel Ángel Piqueras García, director del Grado en Ingeniería en Organización Industrial de VIU.

Coincide Begoña Cristeto, socia responsable de Automoción, Industria y Química de KPMG en España, que cree que «el restablecimiento de las cadenas de suministros a niveles pre-pandemia es difícil de prever al tratarse de diversos factores causantes interrelacionados, y en los que en muchos casos han tenido repercusión la paralización de la actividad en países productores de esas materias primas durante la pandemia, pero es previsible que se mantengan durante buena parte del año 2022».

En el caso de los microchips, la experta de KPMG señala que se «requiere un mínimo de dos años para la construcción de cada nueva planta, por lo que en el corto plazo no parece haber muchas opciones para solucionar la escasez que no sea vía precios».

El bloqueo internacional no se resolverá hasta pasado 2022 como indican los expertos. Entre las consecuencias, la falta de suministros que ya estamos viendo, pero también un cambio en la estrategia de las empresas. Desde Crédito y Caución ya prevén «cambios permanentes en las cadenas de suministro» y que las empresas relocalicen sus cadenas de suministro «sacrificando parte de su rentabilidad para ganar resiliencia frente a futuros shocks externos».

 

Preparacionistas en España: los que no temen al apagón ni al desabastecimiento​

Inmersos en plena era de pandemias, apagones eléctricos y desabastecimientos, los preparacionistas han resurgido en la sociedad española como los hacedores de alcohol durante la ley seca. Este movimiento, que tuvo sus orígenes en la década de los treinta en territorio anglosajón, no se convirtió en una forma de vivir hasta los años más tensos de la Guerra Fría entre la extinta Unión Soviética y Occidente.

Empujados por el terror nuclear y la inflación monetaria, miles de familias comenzaron a construir refugios seguros y a acumular recursos de toda índole a lo largo y ancho de Estados Unidos para estar prevenidos en caso de catástrofe global. Una corriente, la del preparacionismo, que nació impregnada por el conservadurismo liberal que lleva décadas sazonando la vida pública y política de la gran potencia americana. Una postura que defendía la libertad individual y la acumulación de bienes por encima de todo.

Harry Browne, excandidato a la presidencia de los Estados Unidos por el partido libertario y analista, comenzó a dar seminarios en los años sesenta acerca de cómo sobrevivir a un colapso monetario. A él lo complementaron decenas de autores que profundizaron en el caos económico, así como manuales de supervivencia donde se indicaba qué construir y qué bienes adquirir para estar bien prevenido cuando el ángel Moroni hiciese sonar su trompeta.

Aunque el cariz religioso y pseudo apocalíptico siempre ha estado presente desde los inicios, la realidad es que los preparacionistas actuales responden casi exclusivamente a un pragmatismo existencial. Como acuñó Sylvester Stallone en 'Rambo: Acorralado Parte II', buscan vivir "día a día".

España, preparacionistas de origen​

Si bien es cierto que el preparacionismo ha llegado a nuestro país como herencia recibida, el componente de supervivencia, visión de futuro y capacidad de sacrificio que implica no nos es ajeno en absoluto. La península ibérica, otrora campo de batalla y parte fundamental de la historia, ha sido testigo de cómo hemos cincelado ese gen tartésico que todavía rezuma. Para muestra un botón. Antes de claudicar ante Asdrúbal 'el Bello', yerno de Amílcar Barca y fundador de Carthago Nova, íberos y tartessos hicieron acopio de provisiones y huyeron al monte para resistir mejor el acoso y derribo de la familia Barca. No había zombies ni apagones, pero sí un linaje que perpetuar.

Siglos de invasiones, guerras y miserias, todas regadas con el nostálgico aroma de la resiliencia, hasta llegar a nuestros días de sótanos y galones de agua potable. Muchas son las asociaciones de preparacionismo que han surgido en España, como 'Lobo 7 Centro de Formación Para La Supervivencia', un centro donde el reconocido 'prepper' Raúl Hurtado enseña lo básico para enfrentarse a cualquier situación extraordinaria. Otro personaje muy pintoresco y reconocible del fenómeno es Pablo, muy distinguido en su canal de Youtube y cuenta de Instagram 'Vida Salvaje Supervivencia'. Estén en esta tendencia o no, es curioso y admirable las habilidades que poseen estas personas.

Un 'prepper' perfectamente informado​

En plena sierra madrileña nos recibe JC, un preparacionista con varios años de experiencia. Consultor en la empresa de logística y transporte aéreo más grande del mundo, nos pide no publicar su nombre por cuestiones personales. Aunque su iniciación se produjo a raíz de consumir productos de entretenimiento como 'The Walking Dead' y 'Cuarto Milenio', los cuales muestran o hablan de situaciones límite para la humanidad, su amplia experiencia laboral y convicciones educativas le han llevado a hacer de este hobby una manera de existir.

"Siempre he sentido una atracción por la naturaleza, especialmente potenciada por veranos de campamentos. El 'boom' del preparacionismo vino después de 'The Walking Dead', que hizo que mucha gente se interesara por estos temas. Ahí nació mi gusanillo. Es cierto que en España la información que teníamos hace diez años era muy limitada. Todo nos ha venido de Estados Unidos, donde existe una cultura militar y de supervivencia mucho más grande que aquí. Por eso nos íbamos a informar allí. National Geographic sacó una serie de capítulos que ayudaron mucho a dar valor a la figura del 'prepper'. Cuanto más te metes, más quieres. Necesitas esos conocimientos para tu día a día", expone nuestro aventurero.

Tener una ventaja estratégica con respecto a los demás es fundamental para tener éxito en caso de activarse los instintos de supervivencia. Dentro del entramado, existen dos grandes corrientes. Los que creen que es importante pertenecer a un todo, llamémoslo club o asociación, y otros, donde se incluye JC, que opinan que lo mejor es saber de algo en profundidad y no revelar tu estrategia a nadie más. Una vuelta al secretismo ermitaño de otra época. Él está desligado de cualquier tipo de colectividad.

El problema es real​

"Por mi profesión dentro de la industria de la logística, vemos a diario cómo está la situación del mundo. Se están produciendo paradas en cadenas de producción de marcas de coches y motos muy importantes, amén de mucha electrónica que no está llegando a su destino por una falta enorme de materiales para su elaboración. Hablamos de conductores, chips o minerales básicos. No es desdeñable que se pueda producir un desabastecimiento a gran escala o, incluso, apagones. Hay que saber cómo enfrentarse a ello, hay que tener un mínimo de preparacionismo", explica.

No es desdeñable que se pueda producir un desabastecimiento a gran escala"

JC eleva la cuestión al plano político. Hace una crítica velada a ciertas declaraciones del Gobierno de la nación. "Cuando el señor Garzón dice que el desabastecimiento es algo mental, que si pensamos en ello nos vamos a autoimpulsar a comprar víveres en exceso sin necesitarlo y a promover una falta de provisiones real, está mintiendo. Quizá por ignorancia, pero no es verdad".

"Ya os he comentado (nos muestra una gráfica realizada por una empresa de datos logísticos líder en su sector) los problemas reales que está teniendo el transporte aéreo para traer y llevar productos, maquinaria, combustible y toda clase de elementos necesarios para que el mundo funcione. Esto sí es real. Mirad cómo está el desarrollo de capacidad de carga aérea entre América del Norte y Europa, ha decrecido tanto en exportación como importación más de un 20% con respecto a años anteriores. Esto provoca una subida de precios que termina minando la capacidad. La oferta baja y la demanda sigue subiendo pero no llegan las cosas, generando escasez de producto y el consecuente desabastecimiento", analiza JC.

Para nuestro acompañante, la cuestión es saber qué hacer una vez suceda el evento desencadenante de la crisis. El día después es clave para intentar seguir con tu vida diaria con más o menos normalidad. Esa es la filosofía que abraza. Hay distintos tipos de 'preppers', muchos de ellos se enfocan a una supervivencia en el bosque, estilo Bear Grylls, protagonista del programa televisivo 'El último superviviente'. La suya está diseñada para aguantar en casa junto a su familia con recursos suficientes hasta decidir si eligen un destino u otro.

"Aunque la gente se lo toma a cachondeo, es algo muy importante. Cuando empezó la pandemia sanitaria, en mi casa teníamos mascarillas desde el primer día, lo cual nos facilitó todo muchísimo. En plena Filomena, pudimos quedarnos en casa porque contábamos con todos los víveres y elementos necesarios, pala incluida, para solamente preocuparnos por sacar a nuestro perro a la calle para que hiciese sus necesidades", detalla JC.

Un equipo a la altura​

En medio de un piso tremendamente bien decorado y estiloso, JC nos señala con el dedo una caja estanca y una mochila impermeable en la esquina izquierda del salón. "Una de las cosas que determina mi perfil como preparacionista es tener lista una mochila de 72 horas (así se conoce en el argot 'prepper') preparada para cualquier contingencia". Cual Arca de la Alianza, JC abre este sarcófago hermético donde no falta de nada y todo tiene su lógica explicación.

Extintores, botiquín, brújulas, pilas, fósforos, un pedernal, linternas, cinta americana, cuchillos, filtros para el agua, navajas multifunción, pulpos, toda clase de mecheros y un sinfín de elementos que, según él, sirven para solucionar cualquier inconveniente que pueda surgir una vez abandonamos el hogar al estallar la catástrofe.

Consumido el aperitivo, JC nos guía hasta el sótano de su casa, uno al que se accede tras atravesar un total de seis puertas, aunque matiza que la distancia con sus dos coches (cargados de gasolina y listos para la acción) es la mínima e imprescindible para emprender la huida. Instantes después de que la llave accione el bombín de la cerradura y la última compuerta se abre, observamos la tremenda reserva que allí acumula.

Por encima de todo, destaca una gran cantidad de comida enlatada, tanto para su mujer y él como para su perro, papel y bastoncillos en cantidades ingentes que podrían servir de moneda de cambio en caso de colapso financiero, un hornillo con sus respectivas reservas de combustible, sacos de dormir, agua potable, un hacha, una pala, jabones y demás elementos de higiene personal.

La educación como base​

Como alegato final, y para subrayar que el preparacionismo debería ir un paso más allá y salir del reducido nicho que ocupa, JC ensalza los procedimientos empleados y el valor real que posee. "Todo esto está inventado, son técnicas puestas en marcha por los ejércitos. Más allá de chalados que esperan el apocalipsis zombie, todo está basado en leyes de supervivencia históricas. La guerra de trincheras dio pie a hacer acopio de víveres, igual que la Batalla del Álamo también sirvió para inventar ciertos recursos que hoy en día se emplean", explica.

Más allá de chalados que esperan el apocalipsis zombie, todo está basado en leyes de supervivencia históricas"

JC apunta que hay que terminar con la percepción existente de que estos conocimientos son inútiles fuera de los cuerpos de seguridad, sanitarios y bomberos. Saber hacer un torniquete o encender un fuego te puede servir en unas vacaciones en el monte o un paseo con tu hijo por el bosque. "Llevamos veinte años en España peleándonos por ver si damos religión, ética o educación para la ciudadanía, cuando se podría dar primeros auxilios o circulación vial para que, llegado el momento, sepamos qué hacer en circunstancias extraordinarias".

Asociado casi siempre este movimiento a un sesgo ideológico más cercano a la derecha, JC finaliza la conversación pidiendo que se focalice en lo importante. "Cuidar de ti, de tu familia o saber cómo actuar en momentos de crisis no tiene ideario. Es supervivencia pura y dura. Eso es lo importante", concluye.

 

La alarmante afirmación de un científico del CSIC: «El gran apagón es inevitable y debemos estar preparados»​

El 23 de octubre, las Fuerzas Armadas de Austria alertaron sobre la posibilidad de que se produzca un apagón eléctrico de tiempo indefinido que afecte a toda Europa. Este apagón podría paralizar por completo al continente debido a la dependencia digital que tiene actualmente el planeta.

La ministra de Defensa austriaca, Klaudia Tanner, explicó que «la cuestión no es si habrá un gran apagón, sino cuándo», y afirmó que este apagón es «un peligro real, pero subestimado». Por ello, Austria ya está preparando a sus ciudadanos, para que hagan acopio de agua y alimentos duraderos como son la pasta, legumbres y el arroz, además de linternas, hornillos portátiles de gas, dinero en efectivo y una radio que funcione con baterías o pilas.

Asimismo Austria también está transformando sus cuarteles para que sean autosuficientes cuanto antes, fijando como fecha tope el 2025, año en el que han señalado que podría darse el apagón.

Tras esta información aportada por Austria, muchos países europeos se han puesto en alerta, preparándose por si llega a ocurrir ese gran apagón, incluida España. En el nuevo programa de debates de Antena 3 Noticias, ‘¿Lo hablamos?’, han preguntado sobre este tema al científico Fernando Valladares, perteneciente al CSIC, y al economista Daniel Lacalle. Asimismo, durante el programa Valladares y Lacalle se han pronunciado sobre otros aspectos, como el cambio climático y el impacto de la economía en el mismo.

¿Debemos estar prevenidos ante el gran apagón en España?​

El científico del CSIC, Fernando Valladares, ha confirmado que se producirá ese apagón eléctrico que ha predicho Austria, «es inevitable», dice. Aunque sí ha apuntado que puede que no llegue a tener un carácter global, pero asegura que «habrá fallos» en el sistema que regula la luz.

Es mejor estar preparados. Alemania y Austria se han enfrentado a la cruda realidad de forma práctica

Valladares ha alegado que «es mejor estar preparados» por si España se ve afectado por este apagón y ha asegurado que «los vídeos de cómo vivir sin electricidad unos días, que el gobierno de Alemania o de Austria han sacado en estos meses, son una manera práctica de enfrentar una cruda realidad».

Asimismo, el economista Daniel Lacalle sostiene que se están cometiendo tres errores económicos en torno a este asunto:
  • El primero es el presentismo, «que es exagerar masivamente lo que está pasando ahora y pensar que es lo más importante de la Historia».
  • El segundo es la nostalgia, «que es pensar que antes sí que se vivía bien, los aborígenes eran felices, etc.».
  • El tercero es la distopía, «que crea desafección por parte de la gente con las soluciones que existen».
Por otra parte, los dos entrevistados creen que la tecnología juega un papel crucial en la actualidad, aunque Fernando Valladares mantiene que «llega tarde y no se aplica un 30% de toda la que hay». Algo que Daniel Lacalle ha calificado de despropósito y, por lo tanto, se ha mostrado totalmente en desacuerdo.

Por otra parte es recomendable saber que ante un gran apagón se recomienda tener estas provisiones.

Esto es lo que necesitas para sobrevivir a un apagón.​

Lo ideal para sobrevivir a un gran apagón sería hacer acopio de algunos utensilios y víveres, como los siguientes:
  • Baterías externas: Pueden ser útiles para cargar móviles y otros dispositivos.
  • Combustible: Es recomendable tener combustible aunque en el caso de producirse un gran apagón se recomienda no utilizar el coche porque podría haber peatones desplazándose por la carretera
  • Velas: Serán de utilidad para poder alumbrarnos dentro de casa.
  • Mechero o cerillas: Son utensilios necesarios para poder encender velas, para cocinar o para iluminarnos.
  • Generador de luz: Nos podría proporcionar energía durante algo más de tiempo.
  • Pilas: Son esenciales para utilizar dispositivos como linternas o radios.
  • Linternas: Pueden servir para alumbrarnos y son más útiles que las velas ante un apagón masivo.
  • Radio: Es importante tener una o varias radios que funcionen a pilas para estar al tanto de avisos oficiales.
  • Botiquín: Tener un botiquín de primeros auxilios es de vital importancia. En el podemos almacenar medicamentos u otros productos como pañales, productos de higiene femenina…
  • Agua potable: Es fundamental tener provisiones de agua potable para hacer frente a este hipotético apagón. Un consejo para tener reserva de agua potable antes de que se corte el suministro es recomendable llenar la bañera para acumular todo el agua posible.
  • Alimentos en conserva: Es recomendable almacenar suministro de comida en conserva para sobrevivir durante 48 horas.
  • Dinero en efectivo: En un hipotético apagón, los cajeros dejarían de funcionar y tener dinero en efectivo podría ser muy útil.
 

Sony estaría fabricando menos PlayStation 5 debido a la escasez de componentes​

Parece que comprar una PlayStation 5 será una tarea aún más imposible a día de hoy pese a que la consola debutara hace ya un año en el mercado, y es que los últimos rumores de la industria revelan que Sony ha rebajado la previsión de producción de consolas para el vigente año fiscal. Si bien esperaban fabricar 16 millones de unidades entre abril de 2021 y marzo de 2022, esta previsión se ha reducido a una cifra cercana a los 15 millones de unidades.

Sistema de refrigeracion de la PlayStation 5


Por otro lado, se indica que Sony está teniendo problemas con la logística, así como con el suministro de componentes, ya que el mundo se enfrenta a una escasez de chips sin precedentes. El informe de Bloomberg afirma que los envíos de componentes no siempre llegan a tiempo. Sony ha previsto la venta de 22,6 millones de consolas PlayStation 5 para el próximo año fiscal que comienza en abril de 2022, pero sus socios fabricantes creen, al parecer, que será difícil cumplir ese objetivo, por lo que incluso el próximo año seguirá siendo difícil adquirir una de estas consolas.

A principios de este mes, Nintendo recortó su previsión de ventas de Switch en 1,5 millones para el año fiscal debido a la escasez de componentes, y ayer mismo conocíamos que Valve retrasada el lanzamiento de su consola Steam Deck hasta febrero de 2022 debido a los problemas generalizados de la cadena de suministro y la escasez de componentes.

 



Atención a esto:
Juan Recio, de la asociación Movimiento Civil, informa de la inminente paralización de la cadena de suministros en nuestro país, debido a la gestión de este Gobierno comunista.
Asegura que sucederá en las próximas dos semanas.
 

El parón del gasoducto alemán ya se nota en España: la luz vuelve a registrar su precio máximo en un mes​

El aumento del coste del gas en Europa se traslada en una subida del 16% en el recibo de 11 millones de hogares españoles.

Entre la ciudad alemana de Lubmin, ubicada en la costa del Mar Báltico, y Madrid hay casi 2.500 kilómetros de distancia. Un coche tardaría más de 23 horas en recorrer esta distancia sin parar, pero una noticia es capaz de unir los dos puntos en solo unos minutos y poner patas arriba el ya tensionado mercado energético europeo. El ejemplo ha sido el reciente parón del gasoducto alemán Nord Stream 2, la gran infraestructura gasista que conectará este país con los yacimientos de hidrocarburos rusos.

La suspensión de la autorización en su concesión por parte del regulador energético alemán ya ha tenido su primer impacto en el precio de la luz que pagan millones de consumidores españoles. Hoy, el coste de un megavatio hora será un 16% más caro al alcanzar los 225 euros, su registro máximo en un mes.

¿Cómo es posible que una incidencia burocrática en un gasoducto que aún no está en operación tenga una inmediata repercusión en el precio de la luz en España? La respuesta radica en la especulación en el mercado europeo del gas, que ayer disparó su precio un 15% ante el escenario de un potencial desabastecimiento en Alemania en los próximos meses. Estaba previsto que el Nord Stream 2 comenzará a funcionar antes de que concluyera este año tras más de tres años de obras. Sin embargo, la suspensión del proceso de autorización retrasará previsiblemente su puesta en marcha.

El mayor coste del gas en Europa tuvo su reflejo en el propio mercado gasista español, que hoy ha experimentado una subida del 14%. Este mercado fija el precio que compran las eléctricas españolas para quemar en sus centrales térmicas de gas y generar electricidad. Y la noticia en Alemania ha coincidido con un momento en el que el gas se ha convertido en la segunda fuente de generación eléctrica del país por el parón técnico de varias nucleares. El resultado es un fuerte encarecimiento del precio de la luz que rompe con la 'tregua' que esta energía estaba dando en las dos primeras semanas de noviembre.

El nuevo repunte del mercado eléctrico supone otra mala noticia para Pedro Sánchez, que se comprometió públicamente a contener el alza de la electricidad para que cuando acabara el año un hogar español pagara el mismo precio por la luz que en 2018. El Gobierno ha acabado aprobando medidas de las que renegaba para intentar frenar la subida -como la rebaja del IVA al 10% o la reducción de la parte regulada del recibo-, pero a pesar de sus esfuerzos la luz ha seguido subiendo sin control.

Esto ha elevado la presión sobre la vicepresidenta de Transición Ecológica, Teresa Ribera, que busca más medidas para seguir contribuyendo a la rebaja de la factura. Su última propuesta pasaba por utilizar la energía generada por las renovables más antiguas para suministrar a la tarifa regulada de la luz, reduciendo la enorme volatilidad que sufre actualmente al estar vinculada al mercado mayorista.

Sin embargo, esta propuesta no contó con el apoyo de asociaciones de consumidores, promotores renovables y eléctricas independientes de los tres grandes grupos eléctricos del país, por lo que Ribera ha decidido dejarla aparcada e iniciar una nueva ronda de contactos con el sector para trabajar en nuevas medidas.

 

Samsung no cree que la escasez de chips se solucione tan pronto como el próximo año​

Ya muchas compañías se han mojado con sus previsiones en cuanto a la escasez de chips, y la última ha sido Samsung Mobile, la cual es pesimista en cuanto a la normalización del mercado, ya que no confía que este problema se solucione tan pronto como el próximo año. Tal y como dijeron otras compañías, se espera que en 2022 la escasez sea menos intensa, pero el stock seguirá siendo limitado, y con ello los altos precios. Es por ello que muchas compañías creen que la escasez nos acompañará hasta el año 2023.

Oblea de Samsung Foundry


También es interesante señalar que Samsung Mobile cree que es probable que Qualcomm se centre en sus productos de alto margen de beneficio el año que viene, sencillamente debido a los mayores costes en los que se incurre al fabricar chips en este momento. Esto no es algo nuevo, lo hacen todas las compañías que dependen de fabricantes de terceros como AMD, donde su prioridad absoluta es destinar la mayoría de sus obleas a los procesadores AMD EPYC, ya que es su producto que mayor margen de beneficio ofrece, y si trabajas con una capacidad limitada, al menos destina la mayor parte de esta en un producto que a nivel financiero ayuda a la empresa.

Dicho esto, parece que Samsung Mobile va a intentar firmar contratos a más largo plazo con la división de fundición de Samsung, al tiempo que intenta acumular una reserva de componentes para cuatro semanas, lo que debería compararse con su actual reserva de dos semanas. Aun así, cuatro semanas de componentes no parece un gran colchón, y más teniendo en cuenta que algunos componentes de uso común de los competidores de Samsung tienen un plazo de entrega de 52 semanas o más. Independientemente de si este plan es lo suficientemente previsor o no, parece que los consumidores van a tener que esperar también una escasez continua de una amplia gama de productos el año que viene.

 

La industria comienza a parar su producción por los insoportables costes energéticos y podría ir a peor los próximos meses​

La gran industria española está sufriendo en primera persona la actual de crisis de precios energéticos. Hay empresas que son consumidores electrointensivos, otras lo son con el gas, pero quien más y quien menos está sufriendo porque los precios de la energía son insoportables.

Un claro ejemplo es el de la siderúrgica aragonesa Megasa que ha decidido parar su producción, según informa el Heraldo de Aragón. La compañía achaca a los actuales precios de la electricidad el parón de la planta en Zaragoza. La compañía mantendrá apagada la planta hasta después de Reyes, momento en el que tomará una decisión al respecto.

Pero ya se sabe que cuando una siderúrgica para su producción, el coste es bastante alto y regresar supone aún más costes económicos. Así que no será tan fácil.

Otro ejemplo es Fertiberia que tiene parada su planta de Huelva desde hace dos meses porque es un agujero de pérdidas por los elevados costes energéticos, en este caso del gas.

Una señal inequívoca de que las cosas no están yendo tan bien para la industria española es el consumo de gas. Según datos de Enagás a noviembre, la demanda de gas por parte de la industria se sitúa por debajo de 2020 cuando España estaba parada en pleno apogeo de la pandemia.

A ello hay que sumar que la cogeneración también cojea y está consumiendo menos gas que en 2020. Así lo muestran los datos a septiembre.

Pero este invierno puede ir la cosa a peor. Así lo confirma el director general de AEGE, la patronal de los grandes consumidores de electricidad, Fernando Soto. «Todas las empresas están estudiando si parar la producción durante los primeros meses del año por los altos precios de la energía».

La gran industria ha aguantado como ha podido este 2021, pero los precios que vienen para 2022 imposibilitan seguir generando, y llo que es peor, seguir invirtienddo en las plantas industriales. «Desde luego que esta situación no invita a invertir», afirma Andrés Barceló, director general de UNESID, la gran patronal siderúrgica en España.

«Si hoy las plantas no invierten, el problema importante lo tendremos a medio plazo», explica. Barceló se refiere a que si se deja de invertir, algo que está sucediendo ya en las plantas españolas, la competitividad de esas plantas bajará sí o sí en dos o tres años y afectará de lleno a la producción y al empleo de estas empresas.

«Se podría decir que hasta ahora la industria está aguantando gracias a pedidos pasados», explica Verónica Rivière, presidenta de GasIndustrial. «La liquidez acabará tarde o temprano con las empresas y solo aguantarán las que tengan pulmón financiero», continúa.

El problema es que la cadena de suministro se acabará rompiendo en algún momento, aunque no se sabe en qué parte de esa cadena, pero «desde luego aguas arriba ya existe un grave problema», asegura Soto.

Nadie hace nada​

La industria española no entiende nada de lo que está sucediendo a nivel europeo. Esta crisis de precios energéticos parece que no va con el resto de países, y más con la burocrática Bruselas, que no ha querido mover un dedo para poner cierto orden en el suministro de gas.

Barceló achaca esto a que los europeos sí poseen contratos más blindados que la industria española y cree que es la causa de «por qué nadie hace nada».

«No entiendo que en la Unión Europea no se esté por la labor de ayudar a la industria», reclama Rivière.

Y es que la situación para la industria española es muy compleja. A lo mejor no sse debería generalizar, porque hay casos y casos, pero sí hay muchas empresas que a partir del 1 de enero no tienen coberturas en sus contratos de suministro energético.

A día de hoy no hay quien firme un PPA de renovables a unos precios asequibles para la industria. El hecho de tener precios futuros en el mercado de unos 400 MWh para el primer trimestre imposibilita a la industria alcanzar un acuerdo con los productores, que también prefieren ir a cobrar al mercado donde obtienen mucho mayor beneficio. «Lo único que le podemos decir a los productores de renovables es que hablaremos después», asegura Barceló, quien deja claro que no pueden aceptar los precios que le ofrecen ahora para cerrar un acuerdo a largo plazo.

Fernando Soto cree que la cuerda se está estirando demasiado. «Ya no sólo son los PPAs de renovables, es que tampoco estamos llegando a acuerdos con las eléctricas con las que se suponía que se iban a cerrar contratos a buen precio», señala.

Soto asegura que la industria firmaría grandes contratos a un precio de 60 €/MWh como el que ofrecen las eléctricas al sector doméstico, «pero esas ofertas no llegan».

En definitiva, se espera un 2022 muy complicado para la industria española. Paros, ERTEs, o incluso deslocalizaciones, pondrían la recuperación económica española en entredicho. La industria necesita alguna solución, y de momento no la tiene.