Se está provocando escasez de energía, alimentación y bienes en el mundo?

La construcción, en alerta: el 40% de las empresas ha cancelado o paralizado obras por el encarecimiento de los materiales​

"No existe ningún indicio de que el encarecimiento de las materias primas esté parando y la preocupación en el sector va en aumento". Así lo asegura el presidente de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), Pedro Fernández Alén, que denuncia que la regulación actual no permite al sector tener una capacidad de reacción ágil ante esta situación.

Según los datos que maneja la patronal, la subida del precio de los materiales ha encarecido el coste total de las obras en un 22,2% de media y esto ha llevado a que cuatro de cada diez empresas se hayan visto obligadas a cancelar o paralizar sus trabajos.

Además, un 75,6% de las compañías que operan en el sector ha sufrido desabastecimientos o retrasos inusuales durante los últimos tres meses en la entrega de materiales imprescindibles como la madera, el acero o el aluminio.

En el encarecimiento de las obras juega también un papel relevante la subida de la luz y el petróleo, tal y como lo explica Fernández, que asegura el sector es "muy sensible al incremento de la energía, ya que las fábricas como las azulejeras o ladrilleras tienen un consumo enorme que lógicamente afecta al coste final. Igualmente, la subida del petróleo impacta de forma importante al sector, si bien, todavía no somos capaces de cuantificar qué porcentaje exacto de la subida de los costes proviene de estas dos vías".

Ante este panorama y sin "un horizonte que muestre una relajación del encarecimiento de las materias primas", la CNC urge al Gobierno a tomar medidas para garantizar la viabilidad de los proyectos en marcha y evitar así una oleada de cancelaciones o paralizaciones.

Esta situación de tensión se está produciendo además en un momento "crucial para el sector", ya que con la puesta en marcha de los programas de ayudas a la rehabilitación, del Plan de Recuperación, la patronal considera determinante contar con un presupuesto que no vaya a incrementarse durante el transcurso de los trámites administrativos de obtención de los fondos.

"La subida de las materias primas es una de las principales amenazas para la implantación de los fondos europeos. Hay un peligro de indigestión, ya que la tardanza en su gestión y ejecución, unido a este encarecimiento y a la falta de mano de obra, provocará cuellos de botella que pueden terminar frenando el ritmo de la recuperación", advierte el presidente de la CNC.

Según el sector, la viabilidad de muchos de estos proyectos podría estar en juego, ya que el encarecimiento medio del 22,2% de los costes en las obras supera en muchos casos la cuantía que debe asumir la empresa si decide abandonar el proyecto. En este sentido, ha concretado que las penalizaciones pueden ser de un 0,02% del contrato o entre 1.000 y 2.000 euros por día natural.

Cambios en la regulación​

Fernández considera que España debería mirar hacia otros países europeos como "Italia, Francia y Alemania, en los que ya se han puesto en marcha mecanismos para solucionar esta problemática".

En este sentido, la patronal considera que el Gobierno debería modificar la regulación para establecer "un sistema automático de reequilibrio que permita hacer frente a ese sobrecoste y, por tanto, tenga en cuenta las alteraciones de precios posteriores a la presentación de ofertas, tanto al alza como a la baja, buscando dotar de estabilidad al contrato".

No obstante, CNC ha trabajado en diversos modelos que facilitan la realización de reclamaciones por parte de las constructoras hacia la Administración o el promotor del proyecto. De esta manera, cualquier compañía afectada por el incremento inusual del precio de las materias primas podrá solicitar al contratante la ampliación de plazo, la modificación del contrato o la indemnización por ruptura del equilibrio económico contractual.

 

Casa Blanca advierte que escasez de productos podría ser el 'Grinch' de esta Navidad​

En medio de la lucha por aliviar los cuellos de botella globales que afectan a puertos, autopistas y líneas férreas de Estados Unidos, funcionarios de la Casa Blanca advirtieron a sus compatriotas que es probable que deban enfrentar precios más altos y algunas estanterías vacías esta temporada navideña.

La crisis de suministro, provocada en parte por la pandemia global de covid-19, no sólo amenaza con reducir el gasto en Estados Unidos en un momento crítico, sino que también podría convertirse en un riesgo político para el presidente Joe Biden.

El último sondeo de Reuters/Ipsos mostró que la economía sigue siendo el asunto más importante para demócratas y republicanos.

La Casa Blanca ha estado intentando solucionar los atascos que aceleran la inflación de todo, desde la carne a los semiconductores, formó un equipo especial en junio que se reúne de manera semanal y nombró como "zar de los cuellos de botella" a John Porcari para intentar que las compañías del sector privado disminuyan sus problemas.

El mismo Biden planea reunirse con altos funcionarios el miércoles para discutir los esfuerzos para aliviar las trabas en el transporte antes de dar un discurso sobre el asunto.

Los problemas en la cadena de suministro están afectando a las firmas minoristas y de transporte, que presentaron hace poco una serie de pesimistas panoramas de ganancias. Por su parte, la Reserva Federal vaticinó el mes pasado una inflación del 4.2 por ciento para 2021, muy por encima de su objetivo del 2 por ciento.

Los consumidores estadunidenses, poco habituados a los estantes vacíos, podrían tener que ser flexibles y pacientes, dijeron funcionarios de la Casa Blanca.

"Habrá cosas que la gente no podrá conseguir", dijo un alto cargo de la Casa Blanca a Reuters cuando fue preguntado por las compras navideñas.

"Al mismo tiempo, esperamos que muchos de estos bienes puedan ser sustituidos por otras cosas (...) No creo que haya razón para entrar en pánico, pero todos sentimos la frustración y hay una cierta necesidad de paciencia para ayudar a superar un periodo de tiempo relativamente corto", agregó.

La inflación está impactando en los salarios. Datos del Departamento del Trabajo mostraron que los estadunidenses ganaron 0.9 por ciento menos por hora en promedio en agosto que el año anterior.

La Casa Blanca argumenta que la inflación es una señal de que su decisión de dar un apoyo histórico a los pequeños negocios y hogares -a través de una financiación de alivio por el covid-19 por 1,9 billones de dólares- funcionó.

La demanda del consumidor se mantuvo fuerte, superando a sus rivales mundiales, y el gobierno de Biden espera que la economía en general crezca al 7.1 por ciento, mientras la inflación toca sus niveles más elevados desde los años 80.

"Reconocemos que ha afectado a las familias que intentan recuperar alguna semblanza de normalidad ahora que entramos en las últimas etapas de la pandemia", dijo un segundo alto cargo de la Casa Blanca.

'Guerra navideña'​

Los estrategas republicanos están usando la posible escasez navideña para tachar de inflacionarias las políticas de Biden e intentar frustrar su intento de aprobar en el Congreso un paquete de gasto multimillonario en las próximas semanas.

Un reciente artículo de Steve Cortes, ex asesor del presidente Donald Trump, calificó las festividades de fin de año como la "Triste Navidad de Biden". Trump, considerado el principal candidato republicano a la presidencia en 2024, abundó en las críticas en un correo electrónico masivo enviado a través de su comité de acción política, Save America.

Seth Weathers, un estratega republicano que llevó la campaña de Trump en Georgia en 2016, dijo que hay un impacto a nivel local. "La gente aquí en Georgia está pagando el doble por productos que hace un año y culpan a Biden. Él está a cargo".

Un sondeo de Quinnipiac publicado la semana pasada mostró que Biden está perdiendo la confianza popular en su manejo económico, con sólo 29 por ciento de los encuestados diciendo que la economía estadunidenses está en una forma "buena" o "excelente", comparado con 35 por ciento de abril.

 

Parón industrial por el alza del precio de la energía y las materias primas​

Cuando la economía parece apuntar a una reactivación tras los duros meses de la pandemia, la energía ha pasado a convertirse en un lastre cada vez más pesado. La escalada de los precios del gas y por ende, de la electricidad, está provocando que para algunas empresas salga más rentable frenar su actividad y con ello contener el impacto de la factura energética, que cumplir con lo que demandan sus clientes. Fuentes cercanas a las grandes empresas declaran que "el impacto es especialmente significativo entre los grandes consumidores industriales". Respecto a la subida de precios de las materias primas, Bernardo Velázquez, consejero delegado de Acerinox, declaraba en exclusiva para elEconomista que "no es que falten materiales, hay de sobra para atender la demanda real, pero no para reconstruir al mismo tiempo los stocks de toda la cadena de suministro. Esto nos lleva a tener que alargar nuestros plazos de entrega, lo que históricamente deriva en una subida de precios".

La siderúrgica Sidenor fue la primera en anunciar un parón de 20 días por los "desorbitados precios" de la luz, una decisión a la que se han ido sumando otras compañías que han reducido su producción, como por ejemplo Fertiberia, Ferroatlántica y Asturiana de Zinc. La factura de Sidenor se ha triplicado en el último año, pasando de 60 a 260 euros el megavatio y, según datos que proporciona la empresa, el impacto en los costes ha sido de un 25%. "Nos resulta imposible mantener el ritmo de producción actual", dijo la empresa al comunicar la medida "urgente".

Fertiberia, fabricante andaluz de fertilizantes, también ha tomado medidas y ha detenido de forma temporal su actividad en la planta de Palos de la Frontera (Huelva). El elevado precio del gas, que se emplea para producir la materia con la que trabajan, ha sido el causante de la decisión. La medida la aprobaron el pasado 1 de octubre y está previsto que se prolongue, de momento, un mes. La empresa ha declarado que "aprovechará para adelantar algunos trabajos de mantenimiento de la planta".

Asturiana de Zinc también ha informado de que elabora un plan para reducir la producción en determinadas horas del día debido al aumento de los costes energéticos, "que provocan que la actividad no sea rentable en determinadas franjas horarias", declaran.

La última incorporación a esta iniciativa ha sido ArcelorMittal, que ha decidido suspender temporalmente su producción en algunas de sus plantas a determinadas horas debido a los altos costes energéticos. La compañía ha admitido que se ha visto forzada a efectuar una "pausa corta y selectiva de producción" en algunos de sus hornos de arco eléctricos en Europa. Por el momento, la medida se aplicará solo en las acerías eléctricas de productos largos, es decir, dos de las cuatro que tienen en Euskadi, concretamente la de Olaberria y Bergara. La acería de Olaberria produce perfiles medianos para la construcción, mientras que la de Bergara procesa el semiproducto que le llega de la primera y perfiles ligeros para el mismo sector. Desde la empresa se ha apuntado que se está "monitorizando la situación diariamente" y ya se están acometiendo "paradas cortas y selectivas" en los picos de mayor impacto del precio de la electricidad. El incremento de los costes afecta especialmente a estas empresas pertenecientes al sector electrointensivo y a las azulejeras, que necesitan un gran suministro de gas para funcionar y que también han anunciado parones para el mes de noviembre.

Ayudas para el sector​

La Asociación de Empresas Grandes Consumidoras de Energía (AEGE), data que la energía puede llegar a suponer hasta un 60% de los costes totales y pide compensaciones y exenciones para afrontar una escalada que se inició hace cinco meses y que, de seguir así, lamentan que "llevará a un desastre, con quiebras y cierres en la industria". Según cálculos de AEGE, sus empresas asumen unas cargas que en otros países no existen, "a finales de agosto pagaban el megavatio hora a 96,82 euros, 34 euros más que en Alemania y 55 euros más que en Francia, una diferencia que mina la competitividad de las firmas españolas en el mercado internacional". La patronal considera también que es necesario que haya más contratos a largo plazo con las comercializadoras eléctricas, con precios fijos y alejados de la fluctuación del mercado mayorista.

En junio, el Gobierno aprobó una compensación de 100 millones de euros con el fin de ayudar a la industria electrointensiva a hacer frente a los sobrecostes por emisiones de CO2. A pesar de ello, el sector sigue calificando los fondos de insuficientes porque, según declaran, "está debajo del techo de 220 millones que permite Bruselas y porque es muy inferior al que desembolsan Alemania y Francia".

 

El algodón duplica su precio y ahoga al sector textil​

La industria textil tampoco está escapando de las subidas que se están produciendo en las materias primas este año. El precio del algodón repunta un 37,21% desde el primer día del ejercicio, y se ha encarecido más de un 121% desde que tocó mínimos de 2020, en abril de ese año. El precio se duplica en año y medio y el sector empieza a pagar las consecuencias con temores ya en el mercado de cómo poder afrontar la próxima campaña de Navidad y, sobre todo, las rebajas de enero, en un momento en el que el consumo sigue además débil. Ahora, la libra (cerca de medio kilo) de algodón se paga en el mercado estadounidense a 1,07 dólares, cuando, a principios de año, el precio no llegaba a los 0,80 dólares. Desde el año 2010 no se había producido un año tan alcista para el precio del algodón como el actual.

Pero el algodón, una de las principales materias primas del sector textil, no es el único problema al que se enfrenta el sector. El incremento del coste del transporte desde China es otra variable a tener en cuenta: si en junio de 2020 se pagaba cerca e 1.000 dólares de media por mover 1 contenedor por las principales rutas que conectan con Shanghai, ahora se debe asumir un coste de casi 4.600 dólares. Y el problema añadido es que, ante el colapso de los puertos, cada vez resulta incluso más difícil contratar el transporte y, según confirman en el sector, hay ya grandes empresas que han empezado a fletar barcos para poder garantizarse el suministro. "El problema es que los puertos dan prioridad a las navieras frente a los buques charter por lo que los retrasos pueden ser inevitables", aseguran las fuentes consultadas.

Acotex, la patronal textil, asegura que "la situación del sector sigue siendo dramática a pesar de las noticias que desde el Gobierno se lanzan de que el comercio y el consumo está repuntando", insistiendo en que "la realidad del sector es que sigue en crisis". Aunque la organización asegura que quiere ser optimistas y confía en que en el último trimestre de año se recuperen algo las ventas, insiste también en que aún queda mucho camino por recorrer.

A falta todavía de los datos de septiembre, las ventas volvieron a caer en agosto con respecto a 2020, hasta el 1%. El dato es especialmente negativo porque las ventas en agosto de 2020 cayeron ya un 32,8%. Con todo ello, el acumulado anual ha registrado una caída del 29,8%. El encarecimiento de los precios de las materias primas y de la energía puede ser así la puntilla.

 



Video oficial de Noticias Telemundo. Mario Cordero, director del puerto de Long Beach en California, asegura que la falta de camioneros es otro de los factores de la "crisis de movimiento de cargas y demoras" que afecta la distribución de productos en todo el país y está generando escasez.
 
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Las grandes marcas de alimentación preparan subidas inminentes de precios: "La inflación va a ir a peor"​

El encarecimiento de las materias primas y el incremento del precio de la luz y del transporte son problemas que ya se están trasladando al precio de los alimentos. Muchos fabricantes y marcas reconocen que están aumentando los precios de sus productos para proteger el negocio, porque no pueden seguir asumiendo el alza de los costes y recortando sus márgenes.

Es el caso de la empresa Campofrío, que lo está estudiando y lo ve como «algo que hay que afrontar si la cosa sigue así», según su consejero delegado, Javier Dueñas. La semana pasada fue el CEO de Heinz el que admitía que el grupo ya había subido los precios de sus productos para poder afrontar este triple aumento de costes.

«Esta inflación ya está aflorando y será igual o incluso peor», según dijo ayer el presidente de la asociación de empresas y fabricantes del sector del gran consumo (Aecoc), Ignacio González, durante la celebración del congreso anual de esta patronal que representa a más de 30.000 empresas. «Cuando las compañías tienen subidas de costes lo intentan absorber para que no tenga un impacto en el consumidor, pero estamos condenados a tener inflación», dijo el empresario.

MARGENES​

Esta inminente subida de precios centró ayer gran parte del debate durante la primera jornada de este congreso donde se dan cita los empresarios del sector. Suele ser, no obstante, un tema tabú para las empresas, que son conscientes de que el consumidor es muy sensible a los aumentos de precio.

«La inflación es una realidad que tenemos delante. Están pasando muchas cosas y esto ha obligado a revisar el portfolio de productos», confesó el directivo de Campofrío. Otro grupo que reconoce que ha subido sus precios «en algunos productos» es Angulas Aguinaga (empresa matriz de marcas como La Gula del Norte o Krissia).

«Tenemos que ser capaces de proteger la estructura financiera, que es lo que mueve todo lo que hacemos, para poder seguir. No sólo es un tema de precios, sino de modelo de negocio», opina su consejero delegado, Ignacio Muñoz. Frit Ravich, marca de patatas, snacks y frutos secos, también admitió ayer que ha hecho lo propio.

La Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) también ha alertado el jueves de la gravedad de la situación, que " supone una seria amenaza para las empresas y el empleo del sector" y "pone en riesgo la supervivencia de muchas empresas de alimentación y bebidas.

"La coyuntura económica compromete la competitividad de empresas y empleos en un momento en el que como primer sector industrial del país queremos liderar la recuperación de la crisis", asegura Mauricio García de Quevedo, director general de Fiab.

CADENA DE SUMINISTRO​

El otro gran problema que enfrentan estas empresas es la tensión en la cadena de suministro, provocada por una demanda superior a la oferta y los problemas en el transporte desde China. En este punto muchas compañías han revisado su política de reaprovisionamiento de materias primas, de manera que las encargan con más antelación y en mayores cantidades, para evitar desabastecimiento.

En el caso de Campofrío, por ejemplo, reconocen que están teniendo problemas para encontrar algunos materiales en el mercado local y por eso están aumentando el stock o incluso homologando materiales alternativos.

Estos problemas «generan muchas incertidumbres» y «complican extraordinariamente la situación» derivada de la pandemia, en un momento en el que, además, «debería aflorar parte del ahorro que los hogares han contenido y que es fundamental como solución a corto plazo», segúnIgnacio González.

Recuerda que el coste de las materiales primas en el mercado global ha crecido un 22% y el del transporte marítimo, un 328%, aunque el problema «ya no es el precio, sino la disponibilidad». «Esta coyuntura es un desafío enorme para un sector competitivo que tiene poco margen. Hay una solución en el corto plazo, que es que aflore el ahorro, pero para eso hay que generar confianza».

 

Moldavia declara una emergencia de 30 días por una crisis energética​

El Parlamento de Moldavia aprobó este viernes el estado de emergencia hasta el 20 de noviembre propuesto por el Gabinete ante la escasez en el suministro de gas.

Según el portal local NOI, la decisión prevé una serie de medidas que permitirán al Gobierno comprar este hidrocarburo según un esquema simplificado y asegurar la destinación de los fondos necesarios para cubrir sus necesidades energéticas, entre otras.

 

El pánico a un posible desabastecimiento agrava el colapso de los puertos y las cadenas de suministro​

Hace algo más de un año, cuando la pandemia del covid-19 llegó a Europa, la población se dejó llevar por el pánico saturando los supermercados y dejando las estanterías vacías (acabando con el stock de algunos bienes). Hoy, algo similar podría estar sucediendo pero con la industria y el retail como protagonistas. El miedo a un posible desabastecimiento en Navidad está llevando a estos agentes a comprar por encima de sus necesidades y mucho antes de lo esperado, generando cuellos de botella en unas cadenas de suministro que ya se encontraban tensionadas por la falta de personal y los límites generados por la variante delta.

"De repente, los minoristas y los fabricantes están haciendo pedidos en exceso debido a estos problemas de la cadena de suministro, y eso está conduciendo esencialmente a un escenario aún peor", comenta Jonathan Savoir, director ejecutivo de la firma de tecnología de la cadena de suministro Quincus, a la CNBC.

Los minoristas y los fabricantes están haciendo pedidos por encima de sus necesidades y mucho antes de lo esperado. El movimiento que se está produciendo es similar al 'efecto rebaño' que se observa en las bolsas cuando cunde el pánico por las caídas o por las subidas. Un pequeño atasco en puertos y transporte por carretera está llevando a las empresas en masa a multiplicar y adelantar sus pedidos (efecto rebaño), causando un problema mucho más grave, según han revelado fuentes de la industria logística a la CNBC.

Las cadenas de suministro de todo el mundo se han visto afectadas por interrupciones masivas este año, desde la escasez de contenedores hasta las inundaciones, la falta de personal y las infecciones por covid que desencadenaron el cierre de puertos, generando ahora un atasco que deja imágenes impresionantes de eternas filas de barcos esperando para entrar en los puertos de la Costa Oeste en EEUU y en algunos puertos asiáticos.

El colapso de los puertos​

Se espera que la crisis en la cadena de suministros afecte el crecimiento en todo el mundo. Hace escasos días, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó su previsión de crecimiento global (también la de España), citando a las interrupciones de la cadena de suministro en las economías avanzadas como uno de los factores. "Es poco probable que los cuellos de botella desaparezcan de la noche a la mañana", señalan desde RBC Wealth Management.

El equipo de análisis de datos de la empresa, RBC Elements, ha realizado un estudio en septiembre que reveló que el 77% de los principales puertos que estudia y analiza estaban experimentando tiempos de respuesta "anormalmente largos", y que este atasco en la cadena de suministro global muestra una tendencia "inequívocamente a peor".

Un puerto desde dentro​

¿Qué está pasando en los puertos? ¿Por qué ahora registran estos atascos? "Nos enfrentamos a un aumento de la llegada de barcos sin precedentes en los puertos de Long Beach y Los Ángeles debido a los grandes cambios en las cadenas de producción provocados por la pandemia mundial y a los desafíos de la cadena de suministro", aseguraba el alcalde de Long Beach, California, hace unos días a la BBC.

Los cambios en los patrones de consumo y en la producción han disparado la llegada de barcos cargados con contenedores a los puertos de EEUU y Occidente en general. En el caso de EEUU, las llegadas se han incrementado en un 25% respecto a los niveles previos a la pandemia, un aumento que se produce en medio de las escasez para encontrar trabajadores en ciertos sectores como el del transporte: el resultado es unos puertos atascados, llenos de contenedores con producto que no llegan a su destino final porque no hay suficientes medios para retirar la mercancía de los puertos, cargarla en camiones o trenes y ponerlas a disposición del consumidor final.

El despertar del consumo en los países desarrollados tras la pandemia ha sorprendido a las cadenas de suministro. Los patrones han cambiado y de la noche a la mañana se han comenzado a demandar muchos más dispositivos electrónicos, electrodomésticos y productos relacionados con el cuidado personal y el deporte. Ahora, todo se está juntando con unos pedidos récords de material (decoración sobre todo) para Halloween en los países que celebran esta fiesta y el adelanto de las compras y las provisiones para el Black Friday y Navidad. Hay que volver a insistir en la palabra estrella de estos últimos meses: es una tormenta perfecta para la logística.

A todos los factores señalados anteriormente hay que sumar la vuelta a la oficina. A medida que las empresas están volviendo al trabajo 'físico' o en persona, se está produciendo un aumento en la demanda de equipos de oficina que van desde ordenadores, impresoras y servidores. Muchos de estos productos ahora están atrapados en varios contenedores de Asia. Esto se suma a la compras de material de protección para adecuar las oficinas a la nueva realidad y reducir la propagación del coronavirus.

"Muchos filtros de aire junto con equipos de ventilación también están en estos contenedores esperando a ser descargados", aseguran fuentes del sector a la BBC. Además, hay un problema de personal acuciante, asegura Gary Hufbauer, miembro Instituto Peterson de Economía Internacional: la falta de trabajadores portuarios cualificados, conductores de camiones y personal ferroviario para mover todo está atascando los puertos. "En gran parte, esto refleja también el impacto de la variante Delta", sobre todo en Asia, donde ha puesto límites al funcionamiento potencial de las infraestructuras logísticas.

Al final, si un eslabón de la cadena se rompe, el riesgo de paralizar el bloque entero es elevado. Aunque en esta ocasión son muchos los factores que están atascando la cadena de suministros, la escasez de camioneros y trabajadores ferroviarios resulta clave. Los contenedores transportados por barco llegan a los puertos y descargan su mercancía, sin embargo, como no hay suficientes camiones para completar el último paso, los contenedores se acumulan en los puertos, obligando a las autoridades portuarias a restringir la entrada de nuevos barcos porque no hay espacio para más mercancía.

La situación es crítica y el pánico de las empresas y la industria (incrementando sus pedidos) solo está agravando la situación. Los nuevos pedidos por miedo no van a lograr que los productos lleguen antes a las estanterías, más bien todo lo contrario. La gran esperanza es que todo este nudo se deshaga antes de Navidad. En principio, si la mayor parte de los pedidos se están realizando ahora, para finales de año se podría aliviar la presión, aunque esto es algo que aún está por ver.

 

La producción de AdBlue se detiene y amenaza con escasez y subida de precios​

Los principales productores de AdBlue en Europa han iniciado paros en sus plantas, relacionados con el incremento de los precios del gas, que no solo anticipan una posible escasez de este aditivo, imprescindible en los diésel modernos, y un incremento de los precios. En Europa ya se están observando movimientos para hacer acopio de AdBlue, compras motivadas por el pánico y planes para asegurar el suministro ante una posible crisis.

En los últimos meses estamos observando una combinación de factores que ponen en peligro el suministro de bienes esenciales y que, de una u otra forma, ya estamos sufriendo todos. En España aún no hemos visto situaciones de pánico, como las vividas en las estaciones de servicio británicas por el problema en la distribución de hidrocarburos que están viviendo en los últimos meses. Pero el consumidor sí está viviendo situaciones de escasez que se presentan al recibir tiempos de entrega próximos a los 10 meses al adquirir un coche, por la crisis de los semiconductores; un importante incremento de precios en productos básicos, de alimentación, o incluso material de construcción, por la perturbación producida por la pandemia en las cadenas de suministro; y escasez y subida de precios en dispositivos y componentes electrónicos, como ordenadores y tarjetas gráficas.

Y ahora bien, sin caer en el catastrofismo, la posible escasez de AdBlue amenaza con alzarse como un nuevo problema para los conductores. ¿Qué está sucediendo en Europa estos días?

El elevado precio del gas está provocando paros en los principales productores de AdBlue de Europa

¿Qué es el AdBlue?​

No vamos a entrar en detalles demasiado profundos, para explicar cómo funciona este aditivo y para ello os remitiremos a nuestra guía: ¿Qué es el AdBlue?

AdBlue es la denominación comercial de una solución acuosa de urea en un porcentaje de aproximadamente el 32,5%. La urea es un compuesto químico presente, sobre todo, en la orina. El AdBlue no es tóxico, pero sí corrosivo. Con lo cual no correremos peligro al manipularlo, pero debemos tener ciertas precauciones y procurar que la carrocería de nuestro coche no entre en contacto con el líquido y limpiar cuidadosamente cualquier derrame accidental. El AdBlue se produce en plantas químicas que, a menudo, también producen soluciones de urea y fertilizantes para la industria agrícola y que, he aquí lo importante, emplean gas natural.

Ahora bien, en lo concerniente a un coche diésel, el AdBlue es esencial para los diésel modernos que emplean sistemas de reducción de emisiones que consumen AdBlue, para reducir mediante una reacción química sus emisiones de NOx. Los diésel modernos están diseñados, y homologados, para funcionar con AdBlue, un aditivo que se agota con el tiempo y el uso, y sin el cual el motor no debería funcionar.

El AdBlue es un aditivo que reduce las emisiones de los diésel modernos, imprescindible para el funcionamiento de estos motores

Paros en la producción de AdBlue​

En Europa, estamos asistiendo a diferentes paros en los principales productores de AdBlue de la Unión Europea. La mayor fábrica de AdBlue de Europa, la eslovaca Duslo ya ha anunciado una drástica reducción de su producción de AdBlue (trans.info). En Italia, la productora Yara ha detenido también su producción durante 4 semanas en la planta de Ferrara.

En España, la planta de Fertiberia en Palos de la Frontera, la principal productora de AdBlue del país, también ha detenido su producción en octubre, con la previsión de mantener la parada durante un mes. La parada de Fertiberia también ha estado motivada por el incremento de los precios del gas natural, aprovechando la detención de la producción para acometer tareas de mantenimiento, puesta a punto y mejora de las líneas.

La mayor productora de AdBlue en Europa, Duslo, y la principal productora en España, Fertiberia, ya han iniciado paros en la producción de AdBlue

Las consecuencias de los paros en la producción de AdBlue​

Como os decíamos, la parada de la producción de AdBlue y el incremento de los precios del gas que, según la industria, podría prolongarse durante meses y hasta el próximo año, amenaza con el encarecimiento del AdBlue y, en el peor de los casos, con situaciones de escasez en el suministro.

Tras el anuncio del paro de Duslo, Eslovaquia aseguró la compra de 500.000 litros de AdBlue, e inició un plan para conminar a fabricantes y distribuidores a suministrar AdBlue únicamente a los transportistas eslovacos (Pravda.sk). En Italia, la unión de transportistas ya está alertando de compras motivadas por el pánico y advirtiendo de la reducción de los stocks de AdBlue en el país (Transporto).

En España aún no se han dado a conocer situaciones similares. Pero es evidente que las consecuencias de los paros en la producción del AdBlue y el incremento de los precios del gas podrían tener como consecuencia un incremento en el precio del AdBlue y, como mínimo, propiciar el desarrollo de planes para garantizar el suministro.