Acabar con la Semana Santa
Hace años, aquí en Sevilla cuándo empezó a aparecer el partido político Podemos, una lideresa del mismo, apoyada por sus contertulios y correligionarios, manifestó públicamente, su deseo de acabar con la Semana Santa. Algo muy habitual en la gente de esa y de otras ideologías cercanas. Así se expresan en todo lo que atañe a las enseñanzas de Cristo, a la vez que, de una u otra manera, es tradición que apoyen siempre todo lo que tiene que ver con otras religiones. Seguramente esto va de que Jesucristo, lo único que realmente predicó, fue el amor y esta gente que quieren acabar con nuestra humanidad, ya se han dado cuenta que ese es el único requisito de verdad para acabar con la misma.
Aquella expresión de aquella señora, causó tanto revuelo que toda su “trupe”, esa que lo único que buscan es vivir de la sangre del pueblo
-por mucho que hablen de defenderlo– y se dieron cuenta que ese no era el camino para poder llevarse el dinero de los sevillanos y vivir a costa de ellos. Desde entonces atenuaron y modificaron sus fórmulas, cambiaron de estrategia.
Este año, después de tres años sin Semana Santa -en los anteriores no ha habido porque el populacho no se ha plantado, y ha permitido que los que siempre han estado en contra de esta fiesta popular, insisto popular que no religiosa, ni política, le dejarán hacer, lo que a ellos les interesaba. Dicho esto, este año por fin se ha celebrado y no deja de sorprenderme el montón de mensajes subliminales que he visto por todas partes, todos encaminados a acabar con la Semana Santa, todos ellos, como digo, disfrazado de lo contrario, pero el mensaje ha llegado de forma subliminal.
Comenzaré por las retransmisiones de televisión que se hacen desde hace muchos años, aquí en Sevilla y por cierto con un altísimo nivel en todos los sentidos. Este año ha sido demoledor, he visto imágenes, planos, de misterios de Cristo de lo más retorcido, para evitar sacar primeros planos del protagonista, de aquel que fundamentalmente, predicara sobre el amor, y el motivo de esta celebración. Concretamente en el paso de la Amargura, El Silencio de Jesús en el Desprecio de Herodes, hasta la quinta vez que la cámara enfoco al paso no se vio la imagen de Cristo; La primera imagen que nos pusieron del misterio, fue un magnifico primerísimo plano de Herodes, aunque fue el padre de este, ya el que se hizo célebre, y por sacrificar a todo los niños pequeños. Sí nos hubiéramos limitado a la imágenes ofrecidas, sin lugar a dudas el protagonista de esa escena pasionaria y y del que pudimos ver les hasta los pelos de la nariz fue Herodes y no Jesucristo. Esta misma situación, se dio en repetidas ocasiones y con distintos pasos de misterios. La imagen de Cristo, quedó siempre relegada, a un segundo, e incluso, un tercer plano.
Los comentaristas de la misma televisión, aún peor, tirando de vulgarismo y mediocridad –Por otro lado, a lo que ya nos tienen más que acostumbrados en los medios de comunicación y en todo tipo de programas- Mucho compadreo entre ellos, hablando y elogiando a gente de lo más mediocre y como si estuvieran hablando de los grandes protagonistas en otras épocas de esta fiesta tan universal. Elogiando la mucha chabacanería en los “martillos” de los pasos, y a compositores de marchas que ni siquiera deberían de calificarse de esa manera, por estar más cercanas a lo que en ortos tiempos, conocimos como el tantán de los indios, en las películas del oeste, además de un insufrible pitio de cornetas, sin orden ni concierto, haciéndoles del todo imposible, el paso coordinado a los costaleros.
Curiosamente, en mi recorrido por las calles de Sevilla, para ver, me encontré algún templo abierto, en el que ese día no salía su cofradía, no se pueden imaginar lo complicado de la situación tan anómalas para colocar a Cristo, para que quedará lejísimos, tanto El cómo su Madre, de la gente que pudiera asistir, ya para admirarlos, ya para rezarles.
Lo de las sillas y palcos, es aún peor, está claro que los mejores sitios de la carrera oficial –
que no olvide nadie que es vía pública, insisto vía pública, que no es de nadie, ni siquiera de los señoritos que mandan en el Ayuntamiento, aún menos de los que gobiernan el Consejo de Hermandades y Cofradías y aún menos de los señoritos que en la mayoría de los casos, ocupan las juntas de gobierno, de las grandes hermandades de Sevilla, la vía pública es de todos los sevillanos- El ocupar parte de la vía pública y temporalmente está recogido por las normas, las ordenanzas y las leyes, y es posible y de hecho, favorece a la propia Semana Santa pues se reparte dinero entre las hermandades y da lugar a que está puedan estar cada día más atractivas. Pero dicho esto, una cosa son los espacios de la vía pública y otra cosa es la capacidad para visualizar lo que sucede en las calles. Una cosa, es ocupar espacios con sillas para su alquiler, y otra muy distinta, la de colocar mamparas para evitar visualizar, las cosas que suceden en la propia calle. Esto está más cerca de la censura y del despotismo y del abuso de los poderosos y contra el pueblo. En otras épocas en que el régimen no era tan democrático como ahora, no se daba nunca, esa circunstancia, nunca. Hasta los más pobres y sin poder adquisitivo y poder económico, tenían la posibilidad de meter la cabeza, de visualizar el paso de las cofradías en los mejores lugares. Eso sí, había que aguantar incómodamente, mucho tiempo de pié, además de irse con bastante tiempo por delante.
Ya por último, lo que me faltaba, dos muchachas muy agraciada por cierto, muy al estilo sevillano, ataviadas magníficamente de mantilla, pero con botas militares una de ella, y otra con unas zapatillas de deporte, y además, blancas. Otra practica, en la misma línea de todo lo descrito con anterioridad y que solo busca acabar con esta fiesta del pueblo, aprovechándose de la fatiga mental de algunas criaturitas.
Resumen final; Los Poderes, los medios de comunicación y todos los muchos vividores que quien seguir haciéndolo a costa de la sangre del pueblo, en la celebración de esta año y en tan grandiosa y universal fiesta, han hecho, un magnifico trabajo y en línea con la estrategia ya más que conocida, para provocar la desaparición de esta sociedad, tal como hoy la conocemos y para hacer desaparecer de ella, toda la humanidad que nos caracteriza.
"Acabar con la Semana Santa", un artículo de Faustino, colaborador habitual de El Diestro...
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