Parece que se avecina tormenta

«Son tan ingenuos, piensan que no somos conscientes de sus crímenes. Lo sabemos, pero simplemente no estamos listos para actuar. La tormenta no está en el aire, está dentro de nosotros. Quiero contarte sobre el amor y la soledad. Pero se está haciendo tarde ahora. ¿No puedes oír fuera de tu sudadera suprema, el viento que empieza a aullar?»

El titulo de este hilo me recordo a lo que aparentemente dijeron los oscuros por medio de "Madonna" (aunque otro dia hace poco, quizas al comenzar "calima" me acorde tambien de esto), por lo que he visto en una busqueda rapida, este podria ser su nombre de nacimiento y no solo un "nombre artistico", pero aunque lo fuese, sabiendo que decir su nombre equivale a decir virgen en italiano prefiero entrecomillarlo de todos modos, incluso si yo no creo demasiado en "la virgen Maria" la cuestion es que esto me parece una falta de respeto, especialmente cuando esta persona parece representar mas bien algo opuesto a cualquier valor puro que pueda haber en el cristianismo.

Claro que por otra parte a mi el cristinianismo desde que lei algunas partes de la biblia definitivamente no me parece algo para nada del todo puro (siempre tuve bastantes reservas, con lo de la plandemia trate de acercarme a la fe catolica mas que nunca en toda mi vida, pero a base de buscar informacion de ciertos temas encontre cada vez mas evidencias de que su supuesto "dios" mas que amor muchas veces parecia un "dios" de temor y para nada podia representar el amor algo asi, tampoco acepto que pueda existir una dicotomia donde una cara fuese el amor y la otra el temor porque una anula a la otra, entonces algo tan aparentemente contradictorio simplemente seria un mentiroso, del cual entre otras cosas te dicen que nunca miente, pero justamente si su naturaleza no fuera unicamente el amor esto ya seria de por si una mentira, y supuestos gobernantes mentirosos, corruptos, sanguinarios y manipuladores ya tenemos muchos, no hay ninguna necesidad de mas.

Y aunque hay cosas que si creo que merece la pena rescatar del cristianismo (siempre que las interpretes adecuadamente y no las pretendas utilizar para justificar mas cosas negativas), hay otras muchas que mas bien parecen propias de los oscuros o de algo todavia mas oscuro si es que existe tal cosa, que yo creo que si que existe algo como eso, aunque aun no tengo del todo claro como llamarlo, quizas sea la propia energia negativa en su conjunto, sin necesidad de ser un "ente individual" con "mente propia" tal como nosotros lo concebimos ordinariamente (lo cual para mi no significa que no este "vivo" ya que la definicion de vida que nos suelen ofrecer se me hace demasiado ambigua y vaga).

Entonces al menos por ahora no me arriesgare a darle una "definicion oficial" a este hipotetico "primer mal" que presumiblemente hubiera podido ser el responsable de la aparicion de todo los demas males, fuese de forma mas directa o mas indirecta, algunos tambien pueden argumentar que algo como esto limitaria el libre albedrio que todos tenemos, pero yo no lo veo asi, ya que nadie tiene malos deseos o malas intenciones de forma natural, aunque si es cierto que todos podemos cometer errores y tambien creo que el mal podria haber ido "surgiendo" por como unas personas habrian reaccionado negativamente a lo que en principio solo serian errores de otras pero sin ninguna intencionalidad oculta detras.
 

España lidera el índice de la miseria en el mundo desarrollado: así funciona el termómetro de la estanflación​

La década de los 70 supuso tal shock mundial a nivel económico, que ahora cada vez que la inflación asoma la cabeza se buscan similitudes con aquella época. Atendiendo a los datos, el momento actual es el más cercano a aquella época, caracterizada por una elevada inflación y un lacerante estancamiento económico. Una pandemia mundial y una guerra en suelo europeo 70 años después, las similitudes son evidentes. Este regreso al pasado hace recuperar herramientas económicas que marcaron aquel período. Una de ellas es el Índice de la Miseria, que suma la tasa de inflación y de desempleo de cada país, sirviendo de termómetro para la estanflación.

Según los datos de Ned Davis Research, un 87% de los países en los que se elabora el índice está por encima de sus máximos de los últimos cinco años. En el caso de España, la tendencia es, cuando menos, preocupante. Resulta complejo encontrar una combinación más dañina que unos precios al alza y unos niveles de desempleo también elevados. Esta combinación supone la erosión directa del poder adquisitivo de las familias.

Precisamente en los 70 el economista Arthur Okun creó el referido índice de miseria para tener una foto fija de la situación económica de un población sacudida por altos niveles de inflación y desempleo. "Sin tomar partido sobre si la inflación o el desempleo era el ariete más importante del sentimiento público, Okun se limitó a sumarlos para elaborar el índice. Cuanto más subía, más desgraciada se sentía la gente, independientemente de la causa, y viceversa cuando el índice bajaba, arrastrado por un menor desempleo o por la inflación, o mejor aún, por ambos", explica Bob Schwartz, economista sénior de Oxford Economics para EEUU.

España, a la cabeza de la 'miseria'​

España ocupa la primera posición de esta índice dentro de los países desarrollados con una puntuación de 19,83. Los economistas del Instituto Fraser publican anualmente los resultados de este ranking agrupando a los países avanzados y excluyendo a las economías en desarrollo y subdesarrolladas, puesto que suelen presentar unos datos extremadamente altos que distorsionarían el análisis y la comparación entre economías más homogéneas.

Si se confeccionase un índice en tiempo real (los últimos datos de paro e inflación), la puntuación de España superaría los 20 puntos y ensancharía su diferencia con el resto de países desarrollados. La inflación está presentando unas tasas de variación en España que se encuentran a la cabeza de los países europeos (salvo los bálticos y algunas economías del este), mientras que la tasa de paro sigue siendo la segunda más alta del Viejo Continente (solo por detrás de Grecia).

Los países desarrollados ocupan tradicionalmente las posiciones más bajas de este índice, en gran parte, gracias a unas bajas tasas de inflación producto de la independencia y credibilidad de sus instituciones, principalmente de la banca central, y a una demografía favorable y menos tolerante con las subidas de precios.

Este índice olvidado en las últimas décadas vuelve a cobrar relevancia ahora que la inflación está repuntando de forma casi generalizada a nivel global y el poder adquisitivo de los trabajadores se encuentra en serio peligro. Desde el instituto canadiense Fraser destacan en su último informe sobre este índice que "afortunadamente, el índice de miseria casi desapareció a principios de la década de 1990 cuando la inflación se controló y se mantuvo baja, y el desempleo en la mayoría de los países tendió a la baja. Sin embargo, ahora existen preocupaciones reales sobre el aumento de la inflación y el desempleo en los países industrializados, por lo que el Índice de Miseria vuelve a estar en los debates".

Chris Iggo, CIO Core Investments de AXA IM, pone el acento en la lectura que da ahora mismo el indicador: "Según las previsiones del consenso de 2022, el índice de miseria seguirá estando por encima de las medias anuales recientes". "Los efectos de la crisis energética se dejarán sentir en todo el mundo", añade el experto, que advierte: "Las previsiones se están recortando y en nuestra última revisión trimestral se mencionó por primera vez la recesión".

Iggo explica que "el entorno macroeconómico actual es difícil", ya que "hacía mucho tiempo que los inversores no tenían que enfrentarse tanto a la inflación como al debilitamiento del crecimiento", una situación "bautizada como periodo de estanflación" sobre la que comenta que "el índice de miseria es más alto cuando hay estanflación". Con todo, Iggo señala que "la miseria podría ser peor si fuera el desempleo el que aumentara además de la inflación".

El pico de los 90​

No es la primera vez que este índice envía señales alarmantes y menos para el caso de España, que históricamente ha sido un país que ha sufrido grandes movimientos en la inflación. Durante la crisis de los 90, el nivel de 'miseria' en España se disparó por las dos vías: un fuerte auge del desempleo (que rozó el 25%) y una potente subida de la inflación (llegó al 6,5%) producto de las devaluaciones de la peseta en el 92 y el 95.

Estas devaluaciones se produjeron ante la dificultad de la peseta española para mantenerse en el rango de fluctuación acordado con el marco alemán en el proyecto de convergencia para poner los pilares de lo que más tarde sería el euro. Las devaluaciones suelen presionar al alza los precios interiores ante un encarecimiento relativo de las exportaciones: se necesitaban más pesetas para importar bienes y servicios denominados en otras divisas. El índice tocó los 29,55 puntos (como se puede ver en el siguiente gráfico), la segunda cota más alta de la historia.

El máximo de los 70​

No obstante, fue entre mediados y finales de los 70 cuando España alcanzó su máximo en el índice de la miseria con un pico superior a los 33 puntos en 1977. El país, inmerso en la Transición tras 40 años de dictadura franquista, afrontaba una inestable coyuntura política y a la vez dificultades económicas mezcla de los problemas internacionales y de la caducidad del modelo económico nacional.

Nada más vencer en las elecciones constituyentes de junio del 77, Adolfo Suárez y su gobierno monocolor con la UCD se encontraron, además de la cuota de conflictividad social que acompañó a la Transición, una frágil coyuntura económica derivada, no solo pero sobre todo, de la crisis del petróleo de 1973. España tardó más en sufrir los efectos de este azote mundial que fue la decisión de los países árabes de la OPEP de no exportar petróleo a EEUU y sus socios de Europa Occidental por haber apoyado a Israel en la Guerra del Yom Kipur ese mismo año.

Con una inflación que había superado ya la tasa del 26% y se acercó al 30% durante el año, unos tipos de interés que llegarían a sobrepasar el 20%, la amenaza de fuga de capitales y un paro que había pasado de 300.000 personas a más de 700.000 en cuatro años, Suárez tanteó al PCE de Santiago Carrillo y al PSOE de Felipe González -el orden es importante- para buscar un marco de estabilidad entre las principales fuerzas políticas a la vez que su vicepresidente, Enrique Fuentes Quintana, le aconsejaba y exploraba las opciones existentes.

Tras prolijas negociaciones, el 25 de octubre de 1977 se firmaron en el Palacio de la Moncloa dos grandes acuerdos. El pacto económico incluyó medidas como un límite de incremento salarial del 22% (tasa de inflación prevista para 1978), despido libre para un máximo del 5% de las plantillas de las empresas, el derecho a la asociación sindical, una política monetaria eficaz para contener la galopante subida de los precios, las bases de un moderno sistema tributario que desembocaría en el IRPF o la implantación de un nuevo sistema financiero vertebrando la acción del Banco de España.

En materia de libertades públicas, el acuerdo contempló la eliminación de aspectos legislativos que habían preponderado en el franquismo: se eliminó la censura previa en la prensa, se creó el delito de torturas y se ampliaron derechos como el de reunión, asociación política o libertad de expresión.

Las medidas surtieron efecto y para 1979 el índice de la miseria había descendido claramente. En la primera mitad de los 80 volvería a subir -no tanto como en la década anterior- en medio de las políticas de reconversión industrial lideradas por el Gobierno de Felipe González que aumentaron inicialmente el paro en el sector de cara a la entrada en 1986 en la Comunidad Económica Europea, antesala de la actual Unión Europea. Entre finales de los 80 y principios de los 90 el índice volvería a bajar claramente.

El caso de EEUU​

La relevancia del índice de la miseria se puso de manifiesto con la dureza que supusieron también para los estadounidenses los 70. El citado boicot petrolero árabe y el consecuente aumento de los precios del crudo hicieron que el índice se disparara en dos ocasiones durante un periodo en el que se alternaron episodios de aceleración de la inflación y del desempleo, y a veces de ambos.

En el punto máximo del índice, 19,9, a mediados de 1975, la inflación era del 11,8%, combinada con una elevada tasa de desempleo del 8,1%. El intenso nivel de miseria se extendió a principios de 1980, cuando el índice alcanzó un máximo del 21,9%, gracias a una tasa de inflación del 14,4% unida a una tasa de desempleo todavía elevada del 7,8%.

Pese a shocks posteriores como la guerra del Golfo a comienzos de los 90, el estallido de la burbuja puntocom o la gran crisis financiera, ha sido la pandemia de covid la que ha impulsado al índice a máximos de épocas pretéritas. El repunte en 2020 fue mucho más agudo y rápido que cualquier otro aumento anterior, pasando de 5,9 a un pico de 15,1 en sólo un mes -de marzo a abril-, en contraste con el período de aproximadamente tres años desde el valle hasta el pico que marcó los dos aumentos del índice hace más de cuatro décadas.

El impacto de la pandemia hizo que la economía se bloqueara bruscamente y llevó la tasa de desempleo a un máximo de la Gran Depresión, el 14,4% en abril de 2020 desde un mínimo de 50 años, el 3,5%, sólo dos meses antes. A diferencia de los aumentos anteriores, esta vez la inflación no desempeñó ningún papel. Lo curioso ha venido después. Tras capear lo peor de la pandemia. EEUU se ha abonado a la recuperación y el desempleo ya se sitúa en el 3,8%, muy cerca de los niveles prepandemia.

Lo que impulsa ahora al alza el índice es una desbocada inflación que encuentra su precedente en los inicios de los 80 y que no solo no amaina, sino que amenaza con encostrarse a medida que la guerra en Ucrania sigue empujando al alza los precios del petróleo.

 

Las empresas no aguantan más: comenzarán a trasladar el aumento de costes a los precios finales​

La subida de precios a la que se están enfrentando los consumidores (IPC) está copando los titulares de informativos y diarios. Sin embargo, este fenómeno que tendemos a analizar desde el punto de vista del consumidor tiene en esta ocasión otras víctimas menos visibles: las empresas. La inflación de costes está disparando el precio de los inputs con los que trabajan las compañías y aunque no lo parezca la mayor parte de estas firmas han estado trasladando solo una parte de esta subida de precios al consumidor, lo que está comprimiendo sus márgenes y poniendo en peligro sus resultados. Ahora, las empresas más afectadas por las alteraciones en los suministros prevén trasladar, al menos de forma parcial, el aumento previsto de sus costes al precio de venta de sus productos a un año vista.

Así lo manifiesta una nueva encuesta publicada por el Banco de España. Además, esta encuesta revela que hay una relación positiva, por ramas de actividad, entre la intensidad del impacto del encarecimiento de los productos energéticos y la magnitud del aumento previsto de los precios de venta a un horizonte también de un año. Las empresas que dependen más de la energía van a implementar una transmisión de sus costes a los precios finales de forma más directa.

"Las crecientes tensiones en el precio de los inputs son generalizadas por tamaño de empresa. Pero las de menos de 50 trabajadores declaran mayores presiones inflacionistas, lo que estaría llevando también a mayores incrementos en el precio de sus productos", destaca el documento. Esto puede poner en una situación compleja a estas firmas que tienen menor espacio para comprimir márgenes (gozan de menores economías de escala, un mayor coste de endeudamiento...) y que ahora podrían perder competitividad al verse obligadas a incrementar precios.

La situación no es sencilla para el tejido empresarial español. Las empresas destacan los problemas para encontrar ciertos inputs y, sobre todo, el incremento de precios que han sufrido muchos de estos materiales. A ello se le suma la dificultad por encontrar mano de obra que se adapte a las necesidades de estas firmas, algo que en parte se debe a la congelación de los flujos migratorios durante la pandemia del covid-19.

Los precios presionan​

En lo que se refiere a los precios y la disponibilidad de materias e inputs, se observa una tendencia creciente en la frecuencia con que son mencionados los problemas de oferta, especialmente el aumento del coste de los inputs energéticos, que estaría afectando negativamente a la actividad del 79% de las empresas encuestadas. No obstante, lo peor podría estar por llegar puesto que en las fechas en que se realizó la encuesta, esta cifra solo recogería parcialmente el impacto de los aumentos recientes de precios de estos productos.

Este impacto negativo es generalizado por ramas de actividad, aunque más intenso en ramas con un uso más intensivo de los insumos energéticos, como el transporte (90%), la industria (89%) y la agricultura (88%), que en las ramas de servicios. Asimismo, se percibe un aumento creciente en las dos últimas encuestas de la incertidumbre sobre la política económica. Esta incertidumbre podría estar asociada a la evolución de los costes de los inputs energéticos y a las posibles medidas para mitigar su impacto, ya que es superior en las ramas con un uso más intensivo de estos productos, como el transporte y la industria.

"En conjunto, los incrementos previstos para los precios de venta siguen siendo inferiores a los observados en el coste de los consumos intermedios, lo que continuaría apuntando a una compresión de los márgenes empresariales. Por ramas de actividad, esta compresión está siendo mayor en aquellas en las que la situación cíclica, aproximada por la brecha que mantienen respecto al nivel de facturación prepandemia, es más desfavorable", reza el documento.

Falta de suministros​

La encuesta del Banco de España destaca que la escasez de suministros se mantiene en niveles similares, por lo que no se habría producido la mejora de la situación que se vaticinaba a finales del año pasado: "La incidencia de las dificultades para recibir suministros de los proveedores habituales y de la escasa disponibilidad de mano de obra, como factores que están limitando la actividad empresarial, se ha mantenido en niveles similares a los de finales del año pasado... Algo más del 30% de las empresas encuestadas declaran que las dificultades de suministro han tenido un impacto negativo sobre su actividad reciente".

Estos efectos siguen concentrados en determinadas ramas de actividad, como la industria manufacturera y, en menor medida, el comercio. En concreto, casi el 45% de las empresas manufactureras afirman estar experimentando efectos adversos sobre su actividad como consecuencia de estas dificultades, aunque ese porcentaje ha disminuido casi 5 puntos porcentuales respecto a finales de 2021.

Los problemas de oferta son también perceptibles en otras ramas, como el comercio y la construcción, en las que un 36,4% y un 34,9%, respectivamente, de las empresas encuestadas declaran que su actividad se está viendo entorpecida por las dificultades de suministro.

Falta de mano de obra​

En lo que respecta a la mano de obra, el 26,6% de las empresas están percibiendo que está afectando negativamente a su actividad, porcentaje parecido al de la encuesta de finales de 2021. El BdE ha publicado un informe recientemente en el que pone de relieve la causa de esta escasez de mano de obra: la salida de personas extranjeras de España aumentó un 83% en el primer semestre de 2021 respecto a la primera mitad de 2020 y la entrada bajó un 22,6%, una situación que ha provocado una "insuficiencia en la disponibilidad de trabajadores" en la hostelería, la agricultura y la construcción, según el organismo.

Detrás de estas cifras está la crisis del covid-19 y sus consecuencias, es decir, las restricciones a la movilidad internacional, el propio temor al virus y un contexto de elevada incertidumbre que han provocado "un descenso muy significativo de los movimientos migratorios" a escala global.

En el caso de España, el saldo migratorio de extranjeros en 2020 se redujo un 48%, desde las 446.000 personas en 2019 a las 232.000 en 2020. Las llegadas bajaron un 37,7% (de 666.000 a 415.000) y las salidas, un 17% (de 220.000 a 183.000).

Menor actividad​

Por último, también se observa un leve empeoramiento en la actividad, lo que abre la puerta a que se esté produciendo una ralentización de la economía. En el primer trimestre del año se habría producido un incremento en el porcentaje de empresas que han percibido un descenso de su facturación, en concreto hasta el 26,4% (casi 4 puntos porcentuales (pp) más que en el trimestre anterior), mientras que la proporción de sociedades con aumentos de su facturación se ha reducido en 8 pp y se ha situado levemente por encima del 27%.

 

Deutsche Bank: "Ahora esperamos recesiones en EEUU y la UE en los próximos dos años"​

Deutsche Bank se ha convertido en el primer banco grande en pronosticar una recisión en Estados Unidos. En un informe sobre perspectivas mundiales 2022-2024, titulado 'Al borde del abismo', la entidad alemana reconoce que ahora espera "una recesión en EEUU y una recesión en la eurozona en los próximos dos años".

Afirma Deutsche Bank que en los últimos meses se han producido "dos choques", la guerra en Ucrania y la acumulación de la inflación en EEUU y en Europa, y que esto les ha llevado a revisar su previsión de crecimiento mundial.

La guerra, explica, ha provocado un estancamiento que probablemente no se resuelva pronto, perturbando la actividad en varios frentes. "Entre ellos se encuentran las perturbaciones en los mercados de energía, alimentos y materiales clave, que a su vez han impactado aún más las cadenas de suministro mundiales. Suponemos que el flujo crítico de gas de Rusia a Europa no se cortará, evitando que la crisis agrave sustancialmente los costes de las economías europea y mundial, pero eso sigue siendo un riesgo a la baja", señala el banco.

En cuanto a la inflación, se sitúa ahora en el 8% en EEUU y Europa, muy por encima de lo que se esperaba en diciembre. "Lo más preocupante, especialmente en EEUU, son los indicios de que los factores subyacentes de la inflación se han ampliado, emanando de unas condiciones muy restrictivas del mercado laboral y extendiéndose de los bienes a los servicios. La psicología de la inflación ha cambiado significativamente, y aunque las expectativas de inflación a largo plazo aún no se han desanclado, corren cada vez más riesgo de hacerlo", precisan estos expertos.

La Reserva Federal ha dado señales claras de que está cambiando a un modo de endurecimiento más agresivo. Se espera que este endurecimiento, advierte la entidad alemana, produzca un crecimiento negativo en Estados Unidos durante dos trimestres durante el otoño-invierno de 2023-2024 y que reduzca el crecimiento a ligeramente por encima de cero ese invierno. "A partir de entonces, el crecimiento se recuperará a medida que la inflación retroceda y la Fed revierta algunas de sus subidas de tipos", anticipa, al tiempo que avisa de "la enorme incertidumbre que rodea a estas previsiones", siempre sin olvidar que "los riesgos a la baja y de una desaceleración más profunda son considerables".

 

España se encamina a la mayor devaluación de sus salarios en casi 40 años​

Salvo sorpresa de última hora, los asalariados españoles están abocados a sufrir la mayor devaluación de sus sueldos de la historia reciente de España. Con unos precios del consumo que permanecerán un 10% por encima que los niveles registrados el año pasado al menos hasta julio y unos salarios que crecen a paso de tortuga, la capacidad de compra de los españoles se verá mermada de manera severa.

Si se cumplen los augurios del Banco de España -que estima que 2022 cerrará con una inflación promedio del 7,6%- y, además, los sueldos crecen por debajo del 4% este año (actualmente las subidas promedian un 2,4%), los asalariados españoles sufrirán la mayor pérdida de poder adquisitivo en casi 40 años.

Para encontrar un desfase tan grande entre salarios y precios en un solo año habría que remontarse a 1984. Entonces, el Índice de Precios de Consumo (IPC) se alzó hasta el 11,3%, mientras que los salarios se revalorizaron un 7,8%, una diferencia de 3,5 puntos porcentuales.

Si la tendencia en lo que llevamos de año -9,8% de IPC en marzo y subidas salariales por convenio del 2,4%- no revierte, la brecha entre sueldos y precios podría ser bastante mayor. No obstante, es de esperar que la inflación comience a moderarse a partir de julio y que los salarios se revaloricen algo más según vaya avanzando el año.

España, ante la mayor devaluación de sus salarios en casi 40 años: estas son las previsiones y motivos​

La situación se ve agravada por el hecho de que el año pasado los españoles ya perdieron poder adquisitivo. La diferencia entre la subida de los precios y los salarios fue de 1,5 puntos, la mayor registrada en lo que llevamos de siglo. Este desfase, aplicado a un salario medio, supuso una pérdida de poder de compra de 400 euros.

Los más pobres serán los más perjudicados​

El fuerte componente energético de la inflación que sufre España (y Europa) y su influencia cada vez mayor sobre los alimentos hacen que las rentas más bajas se estén saliendo especialmente mal paradas de esta crisis. En marzo -último dato desagregado disponible-, el 63% de la subida de precios era culpa de la energía y los alimentos, dos apartados a los que los hogares más pobres del país dedican mayor proporción de sus ingresos que las rentas altas.

Además, sectores con sueldos de partida ya reducidos, como la hostelería o el agrario, están registrando subidas salariales por debajo de la media. Según los datos de subidas salariales pactadas por convenio que publica el Ministerio de Trabajo, los sueldos en hostelería tan solo se han revalorizado un 1%, claramente por debajo de la media global del 2,4%. En el caso de las actividades agrarias, los incrementos apenas alcanzan el 1,6%. En el otro lado del espectro, los transportistas (con un incremento del 3,5%), la construcción (3,2%) o la industria (3,1%) han negociado subidas más cuantiosas.

En el plano territorial, también hay diferencias sustanciales entre comunidades. A nivel autonómico, el País Vasco -con una subida salarial media del 5,1%-, Cantabria (4,2%) y Comunidad Valenciana (4,1%) registran los incrementos salariales más grandes. En el lado contrario, aparecen Aragón (1,7%), Castilla y León y Castilla-La Mancha (ambas con subidas del 2%).

Cada vez más lejos de Europa​

El desfase entre salarios y precios podría, además, ensanchar aún más la brecha que separa a los sueldos de los españoles de sus vecinos europeos. Según los últimos datos disponibles publicados en 2018 por Eurostat, en España el salario medio ascendía a 10,05 euros la hora, frente a los 14,5 en promedio de la zona euro.

Y es que una de las cicatrices que dejó la gran recesión de 2008 en España fue el descuelgue salarial del tren europeo. En los años posteriores a la debacle económica, los sueldos en España crecieron claramente por debajo de la media de la eurozona, una tendencia que parecía haber empezado a revertir en 2019. En concreto, desde 2008 los salarios españoles se revalorizaron un 18%, frente al 23,3% en promedio de la zona euro.

Otra de las derivadas de esta pérdida de poder adquisitivo tiene que ver con la recuperación tras la debacle económica de 2020. En España, uno de los puntales de la recuperación es el consumo, tanto para este año como para el próximo. Cuanto mayor sea la pérdida de poder adquisitivo por las subidas de precios, más se verá perjudicado este indicador que está llamado a aportar la mitad del crecimiento previsto para este año, según el Banco de España.

La paradoja perversa de igualar salarios y precios​

Pese al desequilibrio tan abrupto entre salarios y precios al que nos dirigimos, la mayor parte de analistas reclaman que los sueldos no revaloricen a un nivel similar que los precios en el corto plazo. Organismos como el Banco de España, el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el propio Gobierno llevan meses advirtiendo de los peligros que puede llegar a suponer aplicar subidas salariales bruscas en poco tiempo.

La teoría económica ortodoxa plantea que un fenómeno como ese podría generar una espiral de precios y salarios difícil de parar que mantuviera la inflación alta durante más tiempo del esperado. Una espiral que funciona de la siguiente manera.

En el momento en que los salarios se disparan para compensar el alza de precios, las empresas -que son quienes finalmente sufragar estas subidas- se ven presionadas para elevar, a su vez, los precios a los que venden sus productos para hacer frente a ese incremento de costes. Ante un nuevo encarecimiento de los precios, los trabajadores vuelven a reclamar subidas salariales compensatorias que, a su vez, generan de nuevo subidas de costes empresariales que se vuelven a repercutir generando una espiral de precios y salarios sin final.

La última vez que se produjo un fenómeno similar fue en la década de los setenta del siglo pasado. Entonces, la brusca subida en los precios del petróleo desató una crisis económica mundial combinada con una elevada inflación que llevó décadas aplacar.

 

España será prisionera económicamente del BCE a partir de Julio de este año.​

El BCE asumirá el control de la economía española a partir de Julio de este año.

Emboscados en el relajo de la Semana Santa han sido pocos los españoles que se han enterado de una noticia de enorme transcendencia para el país y todos los que formamos parte del mismo.

La alta dirección del Banco Central Europeo (BCE) se reúne en pleno Jueves Santo y, por boca de su presidenta, Christine Lagarde, anuncia que en verano la institución económica/financiera clave de la Unión Europea dejará de comprar deuda por mor de la desbocada inflación y el deterioro de la situación económica en la eurozona. Hay que recordar que el Estado miembro con mayor inflación es España, que supera en cuatro puntos la media de los países de la Unión.

A partir de ahora se acaba la fiesta. El bar pone el candado en las reservas de alcohol. Supongo que el presidente Sánchez, allá donde esté de solaz,-es de suponer que en algún palacio del Estado- habrá sido informado de la medida porque ya no va a ser posible la barra libre.

¿Puede subsistir el Reino de España sin que el BCE siga comprando la enorme deuda pública? No. Es un aviso muy serio acerca del nivel de gasto por cuenta corriente que produce el Estado. Un asunto que nunca el Gobierno socialextremista creyó que pudiera ocurrir y ha ocurrido. El BCE, que en los últimos años se ha distinguido por su generosidad en la compra de deuda de los países de la eurozona, ha dicho basta, so pena de producir un colapso inflacionario que conduciría a la estanflación. Han aprendido de la gran crisis financiera del 2008 al 2011.

La medida, insisto, anunciada en Jueves Santo -lo cual da idea del peligro que vislumbran- es un clarísimo aviso de que los gobiernos tienen que apretarse el cinturón. Yo imagino al nuestro sentado en la mesa del Consejo de Ministros discutiendo qué hace a partir de ahora con la deuda que genera.

Este cuadro me empieza a parecer demasiado a lo que ocurrió en la etapa final del pobre Zapatero. Y Sánchez despreciando los papeles rigurosos sobre la economía española que le llevó Feijóo en la reunión de la semana pasada.

¡Hay que prepararse!

 
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Aquí tenemos "la libertad" que nos proporciona este sistema
 

El CEO de JPMorgan advierte: "Se aproxima un huracán"​

Jamie Dimon, presidente y consejero delegado de JPMorgan Chase, ha dicho este miércoles en una ponencia que se aproxima un "huracán" hacia la economía, en referencia a la fuerte inflación global y la subida de tipos de interés. El CEO ha aconsejado a los presentes que se pongan a cubierto: "Nosotros ya lo estamos haciendo y vamos a ser muy conservadores en nuestro balance".

"Es un huracán", dijo Dimon en una conferencia bancaria de AllianceBernstein, añadiendo que la situación actual no tiene precedentes. "Ahora mismo, el tiempo es soleado, las cosas van bien. Todo el mundo piensa que la Fed puede manejar esto. Ese huracán está ahí fuera, viniendo hacia nosotros. Solo que no sabemos si es uno pequeño o la supertormenta Sandy", añadió. La inflación en Estados Unidos marcó en abril el 8,3%, y la zona euro el 8,1% en mayo.

Tanto la Reserva Federal (Fed) como el Banco Central Europeo, los órganos encargados de regular los precios en Estados Unidos y Europa, se enfrentan al reto de reducir drásticamente la inflación en los países ricos a través de los tipos de interés, aunque Dimon cree que no están siendo lo suficientemente rápidos.

"La Fed tiene que hacer frente a esto ahora con la subida de tipos y el QT (Quantitative Tightening)", dijo el presidente del mayor banco de Estados Unidos. En mi opinión, tienen que hacer QT. No tienen otra opción porque hay mucha liquidez en el sistema", dijo Dimon.

El QT es una forma de política monetaria que consiste en la reducción del balance del banco central, es decir, en parar en seco la compra de deuda privada desde la Fed y dejar que venzan los bonos comprados hasta ahora a bancos y empresas. De esta manera, se reduce la liquidez en el mercado, pero fuerza al laza los tipos de interés y rebaja las posibilidades de crecimiento de las empresas. El QT es la medida inversa al Quantitative Easing, desarrollada durante la pandemia para inundar de liquidez el mercado.

La predicción del CEO es poco a poco más pesimista, no solo por la falta de actuación de los bancos centrales, también por el enquistamiento de la guerra en Ucrania, de la que no se espera una capitulación a corto plazo. Dimon ya dijo hace un mes que Estados Unidos tenía solo un 33% de probabilidades de evitar la recesión porque la economía se estaba nublando. "Dije que había nubes de tormenta, grandes nubes de tormenta", repitió Dimon este miércoles, pero ahora ya lo eleva a categoría de huracán.

Después de que el mensaje del CEO se hiciese viral, las acciones de JPMorgan cayeron con fuerza, y la empresa cerró el día con una bajada del 1,75%.

El presidente de JP Morgan solo puso voz a lo que opinan la gran mayoría de ejecutivos estadounidenses. Según una encuesta de Fortune publicada a finales de mayo, el 75% de las empresas esperan una recesión. En ella participaron las firmas que componen la lista Fortune 500, entre ellas Apple, Walmart, Amazon o Exxon Mobil.

 

El economista que anticipó la crisis de 2008 vaticina lo que ocurrirá en España en los próximos años​

El economista Santiago Niño Becerra, que vio venir la crisis del 2008 antes que la mayoría —en 2006 anticipó que se desencadenaría un tsunami económico y social debido a las “elevadas tasas de endeudamiento”— ha acudido al programa La Roca, donde ha hecho un duro vaticinio sobre lo que ocurrirá en España en los próximos años.

Así, ha comenzado su intervención matizando que “hay dos temas que son distintos, uno es el precio de la gasolina, el precio de las commodities, maíz, trigo, etcétera, que está disparado y va a seguir así”.

“Sobre el tema de la inflación”, ha continuado, “han hablado del tipo general de precios, que realmente es enorme, pero mucho más importante que eso es la inflación subyacente, es decir, descontando combustibles y alimentos perecederos, eso está en el 4,9%, es una exageración”, ha apuntado.

Tras estas palabras, la presentadora del formato, Nuria Roca, ha señalado que “se encarece la luz, se encare la compra, todo se encarece”, y ha preguntado: ”¿Va a acabar siendo un lujo comer?”. “Un lujo para algunos, sí”, ha asegurado el economista.

En este sentido, Santiago Niño Becerra ha resaltado que, de hecho, “uno de los signos de crecimiento de un país es el porcentaje de la renta que se destina a alimentación. En un país como España, después de la Guerra Civil, era muy normal que la familia media española tuviera que dedicar a alimentación casi el 40% de sus ingresos. Este porcentaje ha ido bajando progresivamente y ahora está volviendo a subir”.

Esto, según el experto, lo que nos está diciendo “es que cada vez va a ser más cara la vida”.



En ese momento, la presentadora ha recordado unas palabras del economista: “España lleva siendo pobre 20 años pero nos han hecho creer que éramos ricos”. “Sí, de hecho más de 20”, ha matizado él.

“Esto tiene mucho de psicológico”, ha destacado. “Tiene mucho de económico, pero también mucho de psicológico. Si a una persona se le dice, ‘usted es pobre’, resulta que esa persona está triste, o no está contenta. Si no está contenta no vota lo que es conveniente votar, o no vota, lo cual también es malo. Además puede protestar y puede demandar cosas”, ha añadido.

Sin embargo, “si a la persona se le dice, evidentemente usted no es millonaria, pero le vamos a dar un crédito, con lo cual usted va a poder irse de vacaciones a las Maldivas o comprarse un BMW, entonces esa persona está contenta, la sociedad es mucho más estética”, ha explicado.

“El futuro, si es mejor o peor para nosotros es porque podemos compararlo. Es decir, por pura lógica todos los que estamos aquí vamos a estar vivos en el 2030, por pura lógica”, ha contado. Así, ha remarcado que lo compararemos con cosas que conocemos, el 2005, el 2006, el 2007. “Si me hace la pregunta: ¿en 2030 la vida va a ser más cara, va a estar peor que en 2005? La respuesta es que sí, claramente sí”, ha contestado sin dudar a Nuria Roca.

A continuación, ha apostillado que los niños que hoy tengan “cuatro años no lo van a notar porque no lo van a poder comparar con nada”. “Por eso, la generación que va desde el 2008 al 2023 se le llama la generación T, porque es la primera del nuevo modelo. Para esa generación lo que pase será lo normal, mientras que los que más vamos a sufrir vamos a ser nosotros y la generación Z, que va del 1996 al 2008”, ha manifestado.

 

La inflación a dos dígitos dispara las alarmas de los expertos: "Viene un otoño muy oscuro"​

Para sorpresa de todos, la inflación ha superado la barrera del doble dígito. Ni el Gobierno, ni los servicios de estudios, ni los organismos económicos esperaban que la subida del Índice de Precios de Consumo (IPC) llegara tan lejos, confiando en que el gran 'pico' quedó atrás, en el 9,8% de marzo, y en estos meses se iniciara la tendencia a la baja. Sin embargo, tras repuntar un 10,2% en junio, según el avance del INE, los expertos vuelven a revisar sus proyecciones y contemplan una tasa media en 2022 más próxima al 9% que al 7% previsto hasta ahora.

Enrique Feás, investigador principal del Real Instituto Elcano, califica los datos adelantados de inflación como "muy malos" y reconoce que son "superiores a lo previsto". "Hay que esperar aún a conocer el detalle de los componentes, pero parece que energía y combustibles han crecido más de lo esperado. A eso se une una subida de los precios vinculados al turismo, por la fuerte recuperación respecto al año pasado", comenta.

En cualquier caso, para Feás, igual que para Gonzalo de Cadenas-Santiago, director ejecutivo de Mapfre Economics, lo peor es la escalada de la inflación subyacente, que refleja el traslado de los costes energéticos y materias primas a muchas ramas de la economía (empezando por los alimentos elaborados, pero también productos industriales y algunos servicios). "Esto supone una fuerte minoración de la renta y el consumo", destaca De Cadenas-Santiago. Además, "lo malo es que en este contexto es difícil evitar una consolidación de las expectativas y presiones crecientes sobre márgenes y salarios, y eso es muy peligroso", advierte Feás.

Una inflación media del 9%​

Mª Jesús Fernández, economista senior de Funcas, también destaca que "la inflación ha superado todas las expectativas", teniendo en cuenta que "el tope del gas a la generación eléctrica sí hace que el precio de la electricidad sea algo inferior de lo que sería de otro modo, pero no impide que siga subiendo". Además, destaca el encarecimiento de los carburantes por el precio del gas, materia prima que se utiliza en el proceso de refino y que se disparó tras la interrupción del suministro por parte de Rusia. Así, tras el dato de junio, "muy probablemente la tasa media anual de inflación estará cerca del 9%", avanza.

Esta tasa, que hace apenas dos meses el Gobierno situaba en el 6% para este año y los economistas ya habían elevado al 7% u 8%, es relevante no sólo al reflejar la pérdida de poder adquisitivo de los hogares a lo largo del año, sino también al tomarse como base, por ejemplo, en el pacto de rentas y en la revalorización de las pensiones. El Gobierno pretende subirlas en 2023 conforme al IPC medio del periodo comprendido entre diciembre de 2021 y noviembre de 2022, lo que elevará el gasto público en al menos 16.000 millones, según los cálculos del Banco de España (BdE).

Antonio Pedraza, presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas (CGE), también destaca que "el tope al gas se ha mostrado ineficaz, igual que la subvención de 20 céntimos al combustible que ya ha absorbido la inflación, y la rebaja adicional del IVA en la electricidad llega tarde". De esta forma, en su opinión, el Plan de choque del Gobierno "no logrará contener el IPC". Es más, advierte de que la subida de los costes industriales en más del 40% aún tiene que seguir trasladándose a los precios, con una inflación media este año que va a superar el 8%, restando competitividad al país.

Una espiral peligrosa​

Sobre los costes, BBVA Research destaca que el repunte del IPC en junio apunta a que "las empresas están traspasando buena parte del incremento en costes a precios" y, en este sentido, habrá que estar vigilantes "a la reacción de los trabajadores en la negociación colectiva". "Esto, junto con la presión que pueden ejercer otras revalorizaciones de rentas (pensiones), podría empujar a la economía española a una espiral peligrosa que dificultaría reducir la inflación en los próximos meses", destaca. Esto implicaría una pérdida de competitividad que, junto a la reducción del poder de compra de los hogares, desaceleraría la actividad durante los próximos meses.

"Nos espera un otoño muy oscuro, y sin mejorar lo que viene después", lamenta Pedraza. El presidente de la Comisión Financiera del CGE recuerda el "descalabro" del Producto Interior Bruto (PIB) en el primer trimestre, que apenas creció un 0,2%. Según sus estimaciones, a este se unirá el del segundo trimestre, que "pese a la incipiente incidencia del turismo, no debe ofrecer un crecimiento mayor del 0,3%-0,4%". De esta forma, tras un tercer trimestre "salvable" por el periodo estival, espera un final de año "muy negativo".

En definitiva, la situación no ha ido a mejor. "Nuestra previsión y la información que tenemos nos hace pensar que ya hemos alcanzado el pico de inflación el mes pasado y la previsión es que se vaya desacelerando ya y no preveo que lleguemos al 10%", aseguraba la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, el 26 de abril, varias semanas después de adoptar el primer paquete de medidas energéticas para hacer frente a los efectos de la guerra en Ucrania. Un pronóstico ya claramente incumplido.

 


La inflación española se dispara a su nivel más alto en 37 años

Entrevista en Telemadrid sobre las causas o los efectos de la mayor tasa de inflación de España en su historia reciente.
 

El BCE ya alerta de un «escenario apocalíptico» en otoño​

El Banco Central Europeo (BCE) ha alertado de un escenario apocalíptico para la economía europea en caso de que Rusia corte el gas a Europa en otoño, lo que desembocaría en una recesión en el año 2023 al tratarse de un impacto significativo que afectaría de manera muy especial a Alemania.

Así lo ha presentado el director de Economía del BCE, Óscar Arce, que ha alertado de «un escenario casi apocalíptico pero cuya probabilidad, lamentablemente, no es despreciable». Las proyecciones elaboradas por la institución que preside Christine Lagarde dibujan una proyección en caso de que la invasión rusa de Ucrania persistiera más allá septiembre y Rusia decidiera finalmente cerrar por completo el suministro de gas.

El eventual corte del suministro de gas por parte de Rusia agravaría los problemas inflacionarios que sufre Europa y el resto del mundo, ya que llevaría el precio del barril de petróleo hasta el entorno de los 180 dólares y el gas resultaría tres veces más caro en los mercados.

De este modo, la inflación se mantendría en niveles históricamente altos hasta 2024 y las naciones europeas entrarían en recesión, con recortes del crecimiento durante la etapa final del año 2022 y durante 2023. Así, el impacto sobre la economía sería «muy significativo».

 

Calviño admite ahora que se avecinan "trimestres complejos" por la elevada inflación​

La vicepresidenta primera ha reconocido un futuro económico más "complejo" tras reunirse con el Consejo Asesor de Economía, formado por distintos expertos independientes. Hace dos semanas ya asumió una inflación "más alta y persistente" de lo previsto

La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, ha reconocido que el futuro económico de España se torna "complejo". Así lo ha anunciado tras reunirse por octava vez con el Consejo Asesor de Economía este lunes, un órgano consultivo constituido durante la pandemia y formado por expertos independientes de distintos ámbitos e instituciones académicas que asesoran al Gobierno en materia de política económica.

El Consejo Asesor del Gobierno lo conforman distintos académicos de la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Carlos III, la Universidad Pompeu Fabra, o la Universidad Camilo José Cela. También están presentes expertos de distintos servicios de estudios o 'think tanks', como Fedea, el Real Instituto ElCano, Funcas o AFI.

"Tenemos que prepararnos y trabajar con un escenario de inflación más persistente y elevada y tenemos que trabajar en un escenario en el que los próximos trimestres van a ser complejos", ha destacado la vicepresidenta. "Ya estamos trabajando en un escenario de inflación más alta y más tiempo y tenemos por delante trimestres complejos", ha reiterado.

La vicepresidenta ya admitió hace dos semanas, en un evento organizado por la APIE, "un nuevo escenario de inflación más alta durante más tiempo a nivel internacional" por los cortes de gas y petróleo ruso. Moderaba así el discurso inicial de que el pico de la inflación se había alcanzado en el mes de marzo (cuando repuntó un 9,8%) y la senda sería, en todo caso, descendente. De hecho, a finales de abril la vicepresidenta llegó a descartar la posibilidad de que la inflación alcanzara el doble dígito a futuro.

La inflación se extiende​

Sin embargo, tras dispararse el Índice de Precios de Consumo (IPC) un 10,2% en junio y reunirse con el Comité Asesor, Calviño ha endurecido su discurso, vislumbrando ahora un futuro más oscuro, en línea con el consenso de analistas. Al ser preguntada sobre las tasas que maneja el ejecutivo para los próximos meses y si la inflación seguirá escalando por encima del 10,2% de junio, ha remitido a las proyecciones del Banco de España (BdE).

"Lo que sí evaluamos es el impacto de las medidas puestas en marcha desde el año pasado, que están reducido la tasa de inflación en unos 3,5 puntos", ha destacado. Una cifra que ya desveló el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el sábado 25 de junio, cuando anunció las nuevas medidas contra la inflación, barajando una inflación de hasta el 15% sin estas medidas.

"Las medidas adoptadas hasta el momento están permitiendo contener la inflación y, junto a la energía, hay una creciente preocupación por la evolución del precio de los alimentos", ha destacado Calviño. Además, ha asegurado que "la guerra nos hace a todos más pobres y es importante acordar un reparto justo del impacto". En este sentido, ha recordado que este miércoles el Gobierno se reunirá con los agentes sociales para ayudar a alcanzar un pacto de rentas entre trabajadores y empresarios.

En cualquier caso, la ministra de Asuntos Económicos ha descartado la posibilidad de que en alguno de los próximos trimestres la evolución del Producto Interior Bruto (PIB) sea negativa, pese a esa "complejidad" a la que ha apuntado y pese a que el Instituto Nacional de Estadística confirmó recientemente que la economía española sólo aumentó un 0,2% en el primer trimestre, evidenciando un frenazo en el crecimiento económico y en la recuperación.

Relevo en el INE​

La evolución del PIB y del IPC ha sido motivo de discordia entre el Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Gobierno. El INE revisó a la baja el crecimiento boyante que se proyectaba para España a partir del tercer trimestre de 2021 y, desde entonces, los choques han sido constantes, precipitando la salida del presidente, Juan Manuel Rodríguez Poo, al que ahora Calviño busca sustituto.

"Procederemos al nombramiento cuando encontremos a la persona idónea, pensando siempre en el refuerzo de la institución con el nombramiento de un profesional de reconocido prestigio", ha destacado este lunes al ser preguntada sobre este asunto, sin detallar si hay ya algún candidato encima de la mesa ni cuándo se aprobará el futuro nombramiento. Será la primera vez que el Gobierno cambia al presidente del INE en medio de una legislatura.

De no haber sido por la salida de Poo, el próximo dato discordante podría haberse localizado en la Encuesta de Población Activa (EPA), tal y como publicó Vozpópuli, pues a diferencia del Ministerio de Trabajo, el INE sí contabiliza como parados a los fijos discontinuos que verifiquen que han estado en contacto con una oficina pública o privada de empleo con el fin de encontrar trabajo. Esta modalidad de empleo indefinido es la que más ha crecido con la reforma laboral de Yolanda Díaz y ha sido cuestionada, entre otros, por el PP.