Okupación: el fenómeno de moda 🏚️




Pablo Iglesias siempre ha apoyado la okupación de viviendas y ahora, como vicepresidente segundo del Gobierno, intenta desviar el foco de atención de este problema social.
 

Un matrimonio de ancianos se queda en la calle por unos okupas

En la calle. Así se han visto Jaime y Guadalupe, matrimonio septuagenario, y propietarios de un piso de tres dormitorios situado en la avenida Príncipe de Asturias de La Línea de la Concepción.

Su esfuerzo y su capacidad de ahorro de toda una vida se han ido al traste en cuestión de minutos. Su vivienda ha sido okupada y poco pueden hacer, salvo esperar a que la Justicia intervenga, tras la denuncia que presentaron el viernes pasado.

Como cada viernes, el 11 de noviembre se desplazó desde su otra vivienda en el Puerto de Santa María a La Línea para poder pasar el fin de semana completo con sus nietos. "Es difícil saber quien tiene más ilusión, si los que van o los que los esperan", explicaba el yerno del matrimonio, Jesús.

Pero en esta ocasión el sentimiento no fue de alegría, sino de absoluta desolación, rabia e impotencia. Habían cambiado la cerradura, y la llave de Jaime y Guadalupe no podría abrir la puerta de su hogar. La casa estaba okupada desde la noche anterior por unos desconocidos. "Una pareja de La Línea, sin hijos, aunque ella esta embarazada", decía Jesús.

Los "intrusos" estaban usando "su casa, sus enseres, su televisión, su agua, su luz, su nevera, su ropa de cama, su despensa en la que guardan las chucherías para los nietos... O sea, todo lo que se puede tener en una casa habitada por unos abuelos".

Allanamiento de morada

Jaime y Guadalupe solo esperan que el asunto se quede zanjado y han puesto el caso en manos de un abogado. Pero la preocupación aflora a cada segundo. Temen que "estos desalmados" hayan hecho destrozos en su casa, afirma su yerno, Jesús.

Lamentan el talante de chulería del que los okupas hicieron gala el viernes pasado, cuando los propietarios del inmueble intentaron acceder a la vivienda: "Ya se lo advirtieron los propios okupas que les dijeron nos quedaremos y a vosotros os echarán". Así, Jesús considera que "parece obvio que estos individuos, sin haber estudiado Derecho conocen mejor las leyes que cualquier persona honrada y licita de este país".

Es más, expone que "tal como predijo la sabiduría de una de las okupas, la policía obliga a los mayores a marcharse de su propia casa, si no quieren ser arrestados por allanamiento de morada. Sí, suena increíble y sobre todo patético. ¡En qué país vivimos!. ¿O será solo caso de nuestra ciudad?... Allanamiento de morada de su propia casa. ¡ Increíble pero cierto!", afirma indignado el familiar del matrimonio que se queda sin poder hacer uso de su vivienda. "Lo que sé es que los que no tienen culpa, son los que se han quedado sin poder dormir en su casa, los que han tenido que ser atendidos por el 061 por un ataque de ansiedad por ver cómo los echaban de su propio domicilio".

Según explica Jesús, el de sus suegros no es el único piso okupado en este mismo edificio. Hay otros cuatro, con propietarios, en la misma situación.

A buscarse la vida

Jesús relató las "horas de desasosiego que estos abueletes sufrieron, el lector puede imaginarse la situación si esto les ocurriera a sus padres".

No es de extrañar, pues este piso, que tiene un valor de mercado de entre 170.000 y 180.000 euros, es el lugar en el que pasan casi la mitad de la semana. Una tras otra, para poder estar con su familia en los últimos años de su vida.

"Teniendo un humilde piso para pasar la noche, se ven obligados a poner una denuncia y buscar un hostal para pasar lo que iba a ser un idílico fin de semana en familia", relató Jesús.

Ahora no les queda otra que confiar en que "la Justicia sea justa".

Mientras tanto, estos abuelos seguirán pagando una hipoteca, unos recibos de agua y luz "para que otros, de manera ilegal, lo disfruten".

Y peor aún para ellos es, según su yerno, que de manera injustificada, estos abuelos se ven privados de tener un lugar donde poder reunirse cada fin de semana con sus nietos.

 

Detenido uno de los okupas que atemorizan al barrio coruñés de Os Mallos​

Agentes de la Policía Nacional arrestaron a uno de los okupas que allanaron el bajo número 42 de la calle Francisco Catoira y que atemorizan a los vecinos del barrio coruñés de Os Mallos. Ocurrió en la noche del jueves, tras protagonizar el arrestado un grave incidente callejero en el que hasta se utilizaron armas blancas.

Varios vecinos De Francisco Catoira y otras calles aledañas manifestaron que un grupo de jóvenes al que pertenecería el detenido «es una banda de hombres y mujeres perfectamente organizada que se dedica a robar y al trapicheo de drogas», subrayó Hassan, un residente de el barrio.

Añadió que un coche acude diariamente a este barrio y sus ocupantes «arrojan pequeñas bolsas en distintos contenedores de basura de la calle». Cuando el vehículo se marcha, y pasados unos minutos, los okupas del número 42 «salen del bajo y, disimuladamente, recogen esas bolsas», recalcó Hassan.

A partir de ese momento, pero sobre todo por la noche, el bajo «se parece a un supermercado: No para de entrar gente que, cuando sale, lo hace en muy mal estado físico». Los okupas se muestran «muy agresivos contra los que protestamos por la situación, y ya presentamos varias denuncias», dice María, otra vecina, con «mucho miedo».

Pero la situación es más grave aún, porque los presuntos camellos no solo menudean con los estupefacientes en el número 42 de Francisco Catoira. Algunos «utilizan un par de bares de la zona con el beneplácito de los dueños para vender la droga, un okupa hasta se pone en el semáforo a hacer el negocio. También van paseando por las calles del barrio, se cruzan con consumidores «y pasan la droga y reciben el dinero sin pararse», subrayó Hassan.

La difícil situación de los vecinos de Francisco Catoira se volvió más comprometida y embarazosa en los últimos días. El 21 de enero, a las cuatro de la tarde se originó una grave discusión que terminó a golpes con barras de hierro. Al lugar acudió de inmediato la policía, incluidos agentes camuflados.

Y en la noche del pasado jueves fue cuando tuvieron lugar nuevos y gravísimos incidentes. Hubo otra discusión dentro del bajo «porque llegaron los del coche que tiran las bolsas en los contenedores, supuestamente para cobrar, y los okupas les dijeron que alguien habían robado el paquete», contó una vecina que escuchó la discusión.

Tras las palabras surgió una fuerte pelea, pero ya en la calle. «Volaban palos, botellas, de todo», cuenta Hassan. La reyerta fue de tales dimensiones que, además de puñetazos, «se vieron navajas y cuchillos». De hecho cuando estos individuos escucharon las sirenas de la policía, uno de los participantes en la multitudinaria pelea «arrojó un cuchillo grande detrás de un contenedor».

Antes de la llegada de los agentes, la reyerta fue descendiendo en intensidad «porque dos jóvenes se escaparon», contó una vecina que grabó un vídeo de los acontecimientos. Pero volvieron a los pocos minutos, y con desmesurada violencia «comenzaron a golpear la cristalera del local okupado hasta reventarla». Después entraron, cogieron unas maletas con ruedas y se fueron. En ese momento llegó la Policía Nacional, un agente salió del vehículo patrulla, los persiguió y logró arrestar a uno, según fuentes del 091.

En el número 42 De Francisco Catoira no quedó nadie, y los vecinos respiraron aliviados. Pero su sosiego duro poco. «Este miércoles volvieron y cerraron la cristalera reventada con tableros de aglomerado y cartones», cuenta Hassan. El hombre, apoyado por sus vecinos, tiró el cierre del local «para que se vayan». También se dirigió, una vez más y ya no sabe cuántas, a la comisaría de la Policía Nacional, «y lo único que me dicen es que cuando haya un problema que les avise. Ya estamos cansados de llamar y denunciar. Las autoridades deben tomar cartas en el asunto, porque saben cuáles son los puntos conflictivos, y en el barrio hay niños, mayores, y cualquier día va a haber un disgusto», recalcó preocupado.

Los robos continúan​

Al problema de los okupas hay que añadir que la oleada de robos en el barrio continúa. A José Alejandro Salgado, presidente de la asociación comercial Distritos Mallos, le notificaron nuevos hurtos.

Se conoce el asalto a una tienda de maletas y otros elementos de viaje, pero la rápida actuación de la policía permitió detener a los ladrones. También tuvo lugar un asalto a una mujer en la calle peatonal Ángel Senra. Ella se resistió y los ladrones le dieron una paliza por la que hubo que llevarla al servicio de emergencias de un centro sanitario. Los ladrones también atacaron a otra mujer para robarle la cartera en la calle Noia, también en Os Mallos.

Desde la asociación de empresarios y el colectivo vecinal son conscientes de que la situación «no es buena», admitió José Alejandro Salgado, de Distrito Mallos, «pero estamos trabajando mucho para resolver este problema». Cuenta que los vecinos «están colaborando, denunciando cualquier incidencia, y los responsables de todas las Administraciones ponen todo el interés para tratar de minimizar estos incidentes. Y ahí están las últimas actuaciones efectivas de la policía. Los comerciantes y los vecinos queremos agradecerle su trabajo y colaboración». Salgado también quiere dejar claro que los problemas de inseguridad en el barrio «no son distintos a los de otras zonas de la ciudad, problemas que se incrementaron desde el inicio de la pandemia y de las restricciones que fue necesario adoptar, que dejan las calles vacías y los negocios cerrados, situación que aprovechan estos maleantes».




 

Okupan ático en Valdemoro: “No ahorro porque me lo gasto en ropita y en mis cosas”​

Esta es la realidad que vivimos en España, un país en el que se permite la okupación de viviendas; un delito en el que el Gobierno mira para otro lado y cuenta con el apoyo explícito de los comunistas de Podemos.

Y esta realidad de tolerancia y defensa de un delito lleva a situaciones como la que se ha hecho pública hoy en la que un padre y su hijo han okupado un ático en la localidad madrileña de Valdemoro.

Pero lo que llama la atención de esta okupación es que tanto el padre como su hijo trabajan, pero según esta información, les es imposible ahorrar y pagar la fianza que exige un alquiler.

El hijo, al ser entrevistado, ha manifestado lo siguiente: “Hay dos tipos de personas, las que ahorran y las que no y yo soy de las que no. Me lo fundo todo: en vivir, en comer, en ropita y en mis cosas”.

Así estamos, así nos va…




 

Vecinos de Alcorcón atemorizados por el incremento de la okupación: «No hay barrio donde no haya»​

El incremento de la okupación en el municipio madrileño de Alcorcón tiene atemorizados a los vecinos. Según ha podido saber OKDIARIO de damnificados directos de esta situación, el número de okupas ha crecido en lo últimos tiempos hasta tal punto que «no queda barrio en todo Alcorcón donde no haya». Una situación que ha desembocado en numerosos altercados y reyertas entre los okupas, muchos de ellos pertenecientes a bandas latinas, y los vecinos.

La calle Luna, la calle Praga, la calle Virgen de Iciar, la calle Independencia, la calle Polvoranca, la calle Abedules… ninguna se libra de la plaga de okupas que asola al municipio, de cerca de 170.000 habitantes.

Aunque la alarma vecinal es palpable y grupos municipales como Vox han alertado a la alcaldesa socialista Natalia de Andrés de esta situación, el Ayuntamiento continúa «negando la evidencia».

Por eso, los de Santiago Abascal van a proponer en el Consistorio alcorconero la creación de una unidad de policía anti-okupas que controle esta situación que ha hecho que algunos alcorconeros hasta se planteen cambiar de domicilio.

El Grupo Municipal alerta que desde el año 2015, el número de denuncias presentadas en España por okupaciones ilegales de viviendas y de locales ha crecido un 50%. Además, en el año 2020 se produjeron 40 denuncias al día, dejando un saldo de 14.600 familias afectadas.

Basta hacer una búsqueda rápida en Google para comprobar cómo los medios de comunicación se han ido haciendo eco en los últimos meses de sucesivas okupaciones en Alcorcón. «Okupas pillados ‘in fraganti’ en Alcorcón», «Desalojo múltiple en Alcorcón de 15 okupas», «Vecinos en lucha contra los okupas: ‘No se puede vivir así, nadie hace nada’», son tan sólo algunos de los titulares que copan la red sobre las okupaciones en Alcorcón.

Una situación de inseguridad que lamentan los vecinos porque «nadie hace nada al respecto». El miedo de quienes tienen que convivir cada día con esta gente que se apropia de casas que no son suyas ha llegado a tal punto que, según ha podido saber este periódico, algunos han llegado a renunciar a protestar por temor a las represalias que después sufren de los okupas.

Sin ir más lejos, la semana pasada una vecina muy preocupada tuvo que solicitar que un grupo de políticos no se reuniera enfrente de su edificio okupado para protestar -a pesar de estar totalmente de acuerdo con la manifestación- por ese pavor a la «venganza» de los okupas.

«Viven niños y viven personas mayores y tienen miedo a las represalias por manifestarse», señalan estos vecinos que, aunque querrían ver fuera de sus edificios a los okupas, temen ir demasiado lejos y que luego les señalen y vayan contra ellos.

 

Horche, el pueblo donde cientos de vecinos se han levantado contra los okupas​

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Entre 600 y 800 personas se han manifestado este sábado por la tarde desde la entrada de la localidad alcarreña de Horche hasta la Plaza del Ayuntamiento tras una pancarta en la que se leía: 'Horche sin okupas. CaixaBank responsable', para pedir que se ponga fin a la 'okupación' ilegal de viviendas en un municipio en el que hay al menos medio centenar de pisos ocupados, lo que a su vez ha comenzado a generar en la localidad algunas situaciones de incertidumbre e inseguridad.

Convocados por la Asociación Vecinal 'Defiende Horche', los vecinos, apoyado por otras asociaciones, han salido esta tarde a la calle para poner de manifiesto el grave problema que sufre el municipio desde hace años, acentuado últimamente con "un sinfín de delitos" como robos, hurtos, amenazas, intentos de agresión, vandalismo, tráfico de drogas, o cómo las propias viviendas eran anunciadas en portales inmobiliarios a 1.200 euros con derecho a luz y agua gratis y creen que no hay derecho, y creen que podría estar vinculado.

Desde la asociación han puesto de manifiesto también como, a consecuencia de esta 'okupación' se está generando en el municipio "un verdadero problema de orden público".

"Vivimos bajo un marco legal que protege al maleante, al que asalta una propiedad privada, sea de un banco o de un particular y que automáticamente se convierte en legítimo dueño de lo ajeno y eso lo respalda la ley", apunta el manifiesto al que se ha dado lectura, lamentando que el Gobierno ha dejado claro en la última semana que seguirán amparando al okupa.

Desde la asociación han indicado también que no es un problema aislado de Horche sino que se trata de "un problema de Estado" en el que "los okupas gozan de impunidad asaltando casas e incluso barrios enteros, convirtiéndolos en verdaderos guetos donde las mafias de todo tipo campan a sus anchas riéndose y presumiendo de ello al sentirse protegidos".

La asociación cree que urge la aprobación de una ley estatal contra la ocupación de viviendas, apoyos y soluciones y que se les escuche porque la situación es "insostenible", y han reclamado la implicación y el "compromiso" de las autoridades políticas y del Gobierno.

Hay más de medio centenar de pisos ocupados y desde la asociación consideran que Caixabank, con sus derivaciones inmobiliarias, "no quiere implicarse en el problema", criticando el "pasotismo" de esta entidad, que a su juicio está agravando "el enfrentamiento social".

Además, entre los bloques ocupados en Horche, hay viviendas de propietarios particulares y muchos ya no viven allí; han terminado marchándose porque los okupas les han echado de sus propios pisos, han apuntado desde la propia asociación en su manifiesto.

Por todo ello, desde 'Defiende Horche' se muestran convencidos de que han iniciado un camino difícil pero también de que "no tiene vuelta atrás"; por ello, van a seguir trabajando para acabar con las ocupaciones y con la impunidad del okupa que "campa a sus anchas con el beneplácito del poder judicial por la lentitud de sus decisiones".

Han pedido celeridad en las resoluciones judiciales y que la orden de desalojo que está en la Audiencia Provincial se resuelva ya. "No queremos más aplazamientos. No queremos más permisividad", han concluido.

El alcalde de Horche, el socialista Juan Manuel Moral, se ha mostrado muy preocupado por la situación que está viviendo el municipio, "provocada por esos okupas que están creando temor y miedo a la gente y ninguneando al pueblo".

Por último, Moral ha lamentado que la ley que aprobó el Gobierno de Castilla-La Mancha esté aún "guardada en un cajón" mientras en Horche se vive esta situación de "indefensión", sin poder hacer nada desde el Ayuntamiento porque no son sus competencias.

 

Una okupa llama a la Policía para que le abra la puerta de un edificio en Zaragoza​

Zaragoza tras recibir la llamada de una mujer que decía vivir en el edificio y no poder entrar porque habían puesto un candado en la puerta. La señora reconoció a los agentes que ocupaba un piso de la primera planta de forma ilegal, para contarles después que el  nuevo dueño le había arrebatado poco antes las llaves de forma violenta. Según esta, tenía todas sus cosas dentro. Y lo peor, era diabética y no podía coger la insulina.

Con ayuda de los Bomberos de Zaragoza, se logró acceder finalmente al bloque a través de un balcón. Una vez dentro, se cortó la cadena de la puerta principal y la okupa pudo acceder al domicilio. Los municipales no encontraron a nadie dentro del inmueble, pero dieron cuenta de lo sucedido a la Policía Nacional, que podría abrir ahora diligencias contra el dueño por coacciones. La Jefatura Superior explicó a HERALDO que el miércoles por la tarde intervinieron en el mismo edificio a petición del propietario, ya que se encontró dentro a otro okupa y se produjo una fuerte discusión entre ellos al intentar echarlo.

La abogada Carmen Sánchez Herrero, que asiste al dueño del bloque, decía este jueves no entender cómo la Policía puede abrir la puerta a una okupa para acceder a un piso que no es suyo. "Este hombre compró hace unas semanas el edificio a un banco y lo único que ha hecho es poner una cadena. La Policía puede investigar unas supuestas coacciones, pero no puede abrir un edificio a cualquiera", se lamentaba la letrada.


País de imbéciles 🤦‍♀️
 

El mensaje que demuestra el drama que viven muchas personas por culpa de los “okupas”​

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Llegados a este punto de nuestras vidas ya es hora de que todos veamos la realidad del país en el que vivimos y nos demos cuenta de que es una gran mentira. Después de casi dos años de pandemia toda la basura que permanecía oculta ha salido a la superficie y no solo tiene un hedor pestilente, ya la tenemos delante de nuestros ojos. No funciona bien ni lo que creíamos que era perfecto. Es un completo desastre, un estado absolutamente fallido.

La persecución hacia el ciudadano que cumple, que no se mete en líos, que trata de vivir su vida sin meterse con nadie es clara. Y no solo eso, ese estado que le saquea todos los días no le ofrece ni un solo servicio decente, además de no proteger sus derechos. Un claro ejemplo es el que mucha gente está sufriendo con los okupas, la ley protege el delincuente y destroza a la víctima. El mundo al revés en el que llevamos viviendo desde hace ya demasiado tiempo.

Y todo esto, además de un perjuicio económico, le está provocando a mucha gente problemas psicológicos y depresiones. Un estado de ansiedad provocado por una injusticia clara de la que los políticos pasan abiertamente, haciendo la vista gorda. Está claro que nos quieren pobres, sin propiedades y dependientes. Está claro que todo esto tiene un objetivo que antes no veíamos y que ahora ha quedado al descubierto delante de nuestras narices porque todo lo que está sucediendo está más que relacionado, aunque parezcan cosas distintas.

Lean con atención lo que todo esto está provocando en muchas personas. Esto no solo va de justicia, no: “NO DUERMO POR LA NOCHE, TENGO ATAQUES DE ANSIEDAD Y ME PASO EL DIA LLORANDO, NO VEO LA LUZ, ME ENCUENTRO IMPOTENTE Y CON GANAS DE COMETER UNA LOCURA. MIENTRAS YO ME APAGO POCO A POCO, MI OKUPA SE RIE DE MI, ME AMENAZA, ME RETA… NO SOMOS CASOS AISLADOS”.