La despótica y totalitaria porquería de la ONU. Luchar contra la pobreza, vida sana, liberalismo sexual, trabajo digno, educación equitativa, buenas infraestructuras, urbes seguras, consumo razonable, proteger nuestro entorno

El logo de la Agenda 2030, hasta en la sopa. En cualquier papelucho gubernamental. Perico el Trolas, Willy Fog en locoide, nuestro disfuncional e ilegítimo presidente roznando cuando le dejan. Hace un mes en la Asamblea de la corruptísima ONU: «La Agenda 2030 es para España una hoja de ruta de país para afrontar los retos actuales y contribuir a un desarrollo compartido y sostenible a nivel global». Se define semejante demencia como un Plan de Acción para la poner un marcha un diabólico plan de que comprende un ligado de acciones denominadas “políticas palanca” y que contienen la adopción de la Estrategia Nacional de Lucha contra la Pobreza, el Marco Estratégico de Energía y Clima, el Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades para la Igualdad de Género, la Nueva Agenda Urbana Española, el Plan Director por un Trabajo Digno o el Plan Director de Cooperación para el Desarrollo. Insustancial charlatanería velando espantosamente su íntima perversidad.

El nuevo desorden mundial

Agenda 2030, el comienzo de una nueva era. El nuevo desorden mundial. Orwellianamente hablando, cuanto más se desvíe una sociedad de la verdad, más odiará a aquellos que la proclamen. La pregonaremos sobre los aljarafes. El balsámico texto lucano lo confirma. “Nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse. Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado en los aposentos, se proclamará en las azoteas.” (Lucas 12, 2-3). Leemos en este desquiciado documento onusino, sin llegar a creerlo, el certificado de nuestra defunción como civilización. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y los 169 objetivos de la Agenda 2030 manifiestan la magnitud y la ambición de este memorándum universal. La Agenda 2030 ejecuta los principios y objetivos establecidos previamente en la Agenda 21 en un sentido completamente nuevo. La Agenda 21 se centró, especialmente, en el medio ambiente, en nuestro entorno más deteriorado, pero la Agenda 2030 afronta prácticamente todas las áreas del quehacer humano. Realmente, un modelo para un gobierno global. Un anillo para someter al mundo. Con su implacable hoja de ruta. Modelo esencialmente dictatorial y, a ratos, genocida.

La dictadura perfecta

Resumiendo, grosso modo, la despótica y totalitaria porquería onusina. Luchar contra la pobreza, vida sana, liberalismo sexual, trabajo digno, educación equitativa, buenas infraestructuras, urbes seguras, consumo razonable, proteger nuestro entorno. ¿Quién no sueña con un “mundo de paz y dignidad para todos”, como precisa el trastornado documento? Suena francamente bien. Pero, como predijo Isaías (5, 20), al mal lo llamarían bien. En léxico increyente, bullshit. Caca de toro, todo este demente documento tan solo es un pretexto, un mayúsculo y hitchcockiano mcguffin, vulgo cortina de humo. Los diecisiete clavos de nuestra categórica crucifixión. Desentrañar el eufemismo, pillar el bisturí, sajar la mala literatura de la ONU. Traduzco.

Tomar el control de todos los bancos centrales. FMI, Banco Mundial, FED, para controlar las finanzas, la moneda. Todo ello en un mundo digital, en una sociedad sin dinero físico. Trabajos esclavos, trabajos de mierda: el torturador tripalium, asalariado lo llaman, perfectamente niquelado. Consumiendo, a posteriori, como chanchitos. Pagando todo ello, por ahora, con los móviles. Y posteriormente, con el chip subcutáneo. Bazofia transgénica: clave de bóveda. La vacunación intensiva, control e intoxicación de la población a través del Codex Alimentarius. Más propaganda de la ONU, lavados de meninges a través de la enseñanza obligatoria, de la cuna a la sepultura. Adoctrinamiento y sumisión en las (j)aulas. El Capitalismo de Estado violando los cerebritos de nuestras púberes canéforas que ofrenden el acanto. Fiera dictadura ginocéntrica dentro de la satrapía general. El varón como residuo desechable. Control de la población a través de una forzadísima «planificación familiar» por todos los medios. Aborto a tutiplén. Eso que no falte. La fulgente fragancia de la masacre. La gran bomba demográfica, evaporándose blancos, islamizando y africanizando sin cesar nuestras patrias. Más planificación calculadísima.

Privatizar todas las fuentes de agua, sin olvidar la rúbrica agregada del deletéreo flúor. Zonas de libre, libérrimo, comercio, que favorecerán, aún más, intereses y beneficios y haciendas de las multinacionales más cleptómanas. Endiabladas autopistas, conurbaciones, vidas atomizadas. Ciudades inhabitables. Socializar la pobreza a nivel mundial. Estado de vigilancia absoluta. Big Data inclemente. El Gran Hermano benthamiano más que orwelliano. Impuestos escalofriantes, paguitas para la chusma, oriunda o alógena. Liquidación, en consecuencia, de las clases medias.

Estelas químicas por doquier. Envenenándonos desde el aire. Prohibiciones ambientales, fiscalizar todos los océanos, incluyendo “derechos minerales” de los fondos marinos. Más restricciones ambientales, más recursos de control de los “derechos mineros”. Misiones, dizque turisteo, de la ONU para el mantenimiento de la “paz». El tribunal internacional de injusticia. Falsarias crisis de “refugiados”. Más «paz” de la ONU. Eclipse casi definitivo de la soberanía nacional en todo el mundo. Un gobierno mundial, un sistema económico único y una religión sincrética para todos. Y mientras, desde ciudad del Vaticano, Pancho I de la Pampa, aguardando la llegada de los bárbaros. ¿Vencerán las élites psicópatas? ¿O, tal vez, puedan ser derrotadas?

El irreversible ocaso del sapiens sapiens

Entreveremos más transformaciones en los próximos 11 años que en los postreros tres siglos. Algunas tecnologías están mutando, a cercén y a contrapelo, a la humanidad en general y, también, cambiando a los seres humanos en particular. Cómo no, eterno memento a Jorys- Karl Huysmans. Se iniciará la colonización de Marte, la Inteligencia Artificial prevalecerá sobre la humana y examinaremos alguna forma de inmortalidad. Algunos humanos llegarán a convertirse en transhumanos. Luego llegará la posthumanidad, modificando brutalmente para siempre la vida en la Tierra y en el Universo. Ese día no tan lejano de 2030, la humanidad llorará como mujer lo que no supo defender como hombre. En fin.

 

Así es la primera fábrica del mundo de carne sintética que espera estar operativa para 2022​

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La carne sintética, artificial o cultivada sigue dando pasos hacia un futuro viable donde estos productos sustituyan a la carne tradicional. En un proceso por el que no se matan animales, los alimentos se fabrican gracias a células cultivadas, la primera fábrica del mundo ya tiene plan de construcción y unos objetivos que permitirán producir 500 kilogramos diarios, el equivalente a 5.000 hamburguesas para 2022.

En menos de un año podrían empezar a verse solomillos que no han acabado con la vida de ningún animal en las estanterías de los supermercados. Así confía Future Meat que se de su plan, que pasa por tener viabilidad en la primera fábrica de carne sintética del mundo.

Con sede en Rehovot (Israel), esta compañía se ha aprovechado del gran avance que Israel está confiriendo a esta nueva alimentación, que esperan implantar en otras partes del mundo. Entre ellas, Estados Unidos, donde la FDA (la agencia que regula los alimentos en el país) se espera que de el visto bueno pronto a la comercialización de esta carne artificial.

"La apertura de estas instalaciones supone un gran paso en el camino de Future Meat Technologies hacia el mercado, ya que sirve como elemento fundamental para llevar nuestros productos a las estanterías en 2022", ha indicado Rom Kshuk, director general de la empresa al periódico Israel Hayom.

"La fábrica permitirá alcanzar densidades de producción diez veces superiores al estándar industrial"

Creada en 2018, Future Meat comenzará a producir pollo, cerdo y cordero, así como confía en dar en breves paso a la carne de vacuno. "Esta fábrica nos permite alcanzar densidades de producción diez veces superiores al estándar industrial. Nuestro objetivo es hacer que la carne cultivada sea asequible para todo el mundo, garantizando al mismo tiempo que producimos alimentos deliciosos que son a la vez saludables y sostenibles, ayudando a asegurar el futuro de las generaciones venideras", ha remarcado la compañía.

Es por esto por lo que la cadena israelí asegura que venderá sus productos a un valor cercano a los 3 o 4 euros la hamburguesa. Productos que, en su producción, habrán generado un 80% menos de CO2, habrán utilizado un 99% menos de tierra y habrán ahorrado un 96% del agua que una empresa de carne normal utiliza en sus procesados.

¿Cómo se consigue la carne?​

Con diferentes procesos según la compañía o el laboratorio, lo más normal es que, a través de una biopsia, se toma una muestra del tejido celular animal vivo que, después, se sitúa en un ambiente controlado de oxígeno y temperatura. A dicho tejido y desde un biorreactor, se alimenta de nutrientes a través de un proceso natural de proliferación celular consiguiendo así la carne cultivada, que gana sabor según los ingredientes que se le añadan.

Un proceso que termina desarrollando la carne igual que si se hiciese en el interior del animal, aunque sin el sacrificio de este ni modificación genética, y que además cuenta con importantes características. Con solo una biopsia, se puede conseguir hasta la carne proveniente de 50 cerdos así como también ser de gran provecho en un ambiente vacuno o aviar.

 

Future Meat Technologies lanza la primera planta de producción de carne cultivada industrial del mundo​

REHOVOT, Israel , 23 de junio de 2021 / PRNewswire / - Future Meat Technologies , una empresa líder en la industria que desarrolla tecnología innovadora para producir carne cultivada, ha abierto la primera instalación de carne cultivada industrial del mundo. Con la capacidad de producir 500 kilogramos de productos cultivados al día, equivalentes a 5.000 hamburguesas, esta instalación hace que la producción de carne escalable basada en células sea una realidad.

"La apertura de esta instalación marca un gran paso en el camino hacia el mercado de Future Meat Technologies, y sirve como un habilitador crítico para llevar nuestros productos a los estantes para 2022", dice Rom Kshuk, CEO de Future Meat Technologies. "Tener una línea industrial en funcionamiento acelera procesos clave como la regulación y el desarrollo de productos".

Actualmente, la instalación puede producir pollo, cerdo y cordero cultivados, sin el uso de suero animal o modificación genética (no OGM) y próximamente la producción de carne de res. La plataforma única de Future Meat Technologies permite ciclos de producción rápidos, aproximadamente 20 veces más rápidos que la agricultura animal tradicional.

"Después de demostrar que la carne cultivada puede alcanzar la paridad de costos más rápido de lo que anticipó el mercado, esta instalación de producción es el verdadero cambio de juego", dice el profesor Yaakov Nahmias , fundador y director científico de Future Meat Technologies. "Esta instalación demuestra nuestra tecnología patentada de rejuvenecimiento de medios a gran escala, lo que nos permite alcanzar densidades de producción 10 veces más altas que el estándar industrial. Nuestro objetivo es hacer que la carne cultivada sea asequible para todos, al tiempo que nos aseguramos de producir alimentos deliciosos que sean tanto saludables como sostenibles. , ayudando a asegurar el futuro de las generaciones venideras ".

La instalación respalda aún más los grandes esfuerzos de Future Meat Technologies para crear un futuro más sostenible. Se espera que el proceso de producción libre de crueldad de la compañía genere un 80% menos de emisiones de gases de efecto invernadero y utilice un 99% menos de tierra y un 96% menos de agua dulce que la producción tradicional de carne.

Future Meat Technologies tiene como objetivo llegar a los estantes de los Estados Unidos en 2022 y actualmente está en proceso de aprobar su planta de producción con agencias reguladoras en múltiples territorios. La compañía está considerando varias ubicaciones en los Estados Unidos para su expansión proyectada.

Acerca de Future Meat Technologies:

Future Meat Technologies es una empresa de tecnología alimentaria que desarrolla una plataforma de distribución para la producción rentable y libre de OMG de carne directamente a partir de células animales, sin la necesidad de criar o cosechar animales. Los productos de Future Meat Technologies son deliciosos, saludables y seguros, y ofrecen una visión de agricultura sostenible y rentable para satisfacer las demandas de proteínas de las generaciones futuras. La tecnología se basa en el trabajo premiado del Prof. Yaakov Nahmias en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Fundada en 2018, la sede de Future Meat se encuentra en Rehovot, Israel. www.future-meat.com

 

Resetear en verde, de verdad​

Los jefes históricos del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, Warburg, Rockefeller, Kissinger, Soros, Rothschild y otros, anunciaron el inminente advenimiento del «Great Reset» del planeta, el gran reseteo global que nos conducirá a un nuevo mundo en el que, dice su web, «no tendrás nada, pero serás feliz». Suena extraño que nos anuncien una suerte de felicidad que no hemos buscado, pues cada ser humano es feliz a su manera, unos con el trabajo, otros con la familia, otros viviendo en soledad en las montañas o junto al mar. Pero ellos aseguran que vamos a ser felices. Una felicidad basada, al parecer, en que estaremos conectados a la inteligencia artificial cual robots, no habrá emisiones de gases invernadero de efectos nocivos, y no necesitaremos el dinero ni comprar cosas, porque todo nos lo darán hecho. Desconozco si a algunos de ustedes les han preguntado si quieren que esta élite les planifique la vida, les diga cómo han de vestir, a dónde viajar y cómo vivir en sociedad. A mí no, y no creo que me lo vayan a preguntar. Ni a mí ni a nadie. Lo harán sin más porque se creen en posesión de la verdad. Los que vivimos aquí abajo apenas somos números sin capacidad alguna de resistir o protestar. Y el que lo haga será sencillamente apartado, marginado y enviado directamente a las tinieblas o el olvido, pues la tecnocracia orwelliana de la Cuarta Revolución Industrial no admite debate ni disidencias.

Dicho lo cual conviene hacer causa común para evitar que ese «gran reseteo» que anuncian no se haga sobre las bases de la ingeniería climática que propugna Bill Gates, o sobre la ingeniería humana en la que trabajan los chinos, o la geoingeniería en general, que propone, por ejemplo, modificar la temperatura de La Tierra a gran escala de manera artificial, atenuando la radiación solar como si de una lámpara con regulador incorporado se tratara, esparciendo partículas minúsculas en las capas superiores de la atmósfera para que descienda el calor, generando nubes más brillantes y reflectantes que descargarán la lluvia allí donde más interese, millones de espejos colocados en los desiertos que devolverán la luz y la energía hacia el astro rey. Toda esta ciencia no es ficción, sino que está en los manuales de «gran reinicio» en el que trabaja la Agenda 2030, y que ha comenzado a funcionar de hecho en países como Francia, donde se han prohibido ya los vuelos domésticos y se anuncian restricciones relevantes para la circulación de vehículos no eléctricos por las grandes autopistas.

No sólo lo anterior, también está en esa Agenda la sustitución progresiva de la carne animal por la sintética, con objeto de lograr la reducción mundial de la ganadería por su elevada emisión de gases, óxido nitroso y metano, así como la prohibición de todas las prácticas no sostenibles, incluidos ciertos cultivos de regadío, la cría excesiva de animales, tener demasiadas mascotas, la libertad de movimientos, los automóviles privados, los viajes aéreos y el transporte marítimo. El presidente chileno, Nicolás Piñera, nos anuncia la inminente llegada de la fusión del hombre con la inteligencia artificial, igual que Boris Johnson, que ya en 2009 publicó un artículo en The Telegraph expresando su alarma por la explosión de la población mundial. Su padre, Stanley Johnson, es uno de los principales teóricos de la necesidad de actuar con urgencia contra el calentamiento, los virus pandémicos y la superpoblación.

De manera que estamos inmersos en pleno debate sobre cómo combatir el calentamiento global. Hay quien plantea, no sin razón, que el plan de los Soros, Gates, Schwab, Piñera y Jonhson, es casi peor que el cambio climático, pues lo único que hará es avanzar aún más hacia la irremisible destrucción del planeta con la imposición de tecnologías que resultarán a la postre tan perniciosas como lo han sido, históricamente, el petróleo y sus derivados plásticos, las emisiones de carbono, la sobreproducción o las industrias químicas, el amontonamiento de basuraleza en los mares, la polución electromagnética invasiva que penetra por todas partes y está en la base de muchas de las actuales enfermedades autoinmunes.

El mundo que nos prometen los padres del gran-reinicio no se levanta sobre la idea de corregir los errores que nos han llevado a la deriva del actual calentamiento global por causa de la contaminación. Más bien parece ideado para avanzar en lo artificial, con más química y aditivos, más plaguicidas, pesticidas y herbicidas, más agrotóxicos en general, transgénicos, experimentación ambiental, terrorismo ecológico, vertidos nucleares y tecnologías invasivas con relación a la naturaleza.

Escribió Séneca que todo lo que nos había de servir de bien, lo puso Dios a nuestra mano. Lo demás lo situó en lugares inalcanzables, bien en los cielos, bien en las profundidades de La Tierra. Parecemos empeñados en destruir la naturaleza utilizando en su contra todo lo que la perjudica. La tecnología debe ser un instrumento para avanzar en la mejora del medio ambiente, no para destruirlo. Todo lo que la ciencia aporte en ese sentido positivo será bueno para el planeta. Lo que contribuya a aniquilar el medio natural y sus especies, por mucha etiqueta científica que tenga, no servirá más que para contribuir a la destrucción de los ecosistemas avanzando en la deforestación, la desertificación, el deshielo y la acumulación de fenómenos atmosféricos cada vez más adversos, extremos y devastadores. Como estamos viendo ya desde hace años.

 

Alberto Garzón pide a los españoles que coman menos carne: "Perjudica a nuestra salud y a nuestro planeta"​

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, ha publicado en Twitter un vídeo de seis minutos en el que pide a los españoles que coman menos carne. "Este vídeo no es para echar la bronca nadie, sino para reflexionar antes de que el problema sea crónico", avanza. La campaña, enmarcada bajo la etiqueta #MenosCarneMásVida, busca concienciar a los ciudadanos sobre los efectos del elevado consumo de carne en la salud y la cantidad de emisiones de gases invernadero que provoca la ganadería intensiva.

"¿Qué pensaríais si os dijera que el consumo excesivo de carne perjudica nuestra salud individual y también la del planeta?", comienza Garzón. "Estoy preocupado (...) Sin planeta no tenemos vida, no tenemos salarios y no tenemos economía. Y nos lo estamos cargando. En una de las partes en la que nos lo estamos cargando tenemos incidencia directa. Podemos cambiar nuestra dieta y mejorar el estado del planeta".

Según datos de la FAO citados en el vídeo, España es el país que más carne consume de la Unión Europea [en 2017, últimos datos disponibles en Our World in Data, estábamos por detrás de Portugal]. Los últimos datos del Ministerio de Agricultura anotaron un aumento del 10,5% en 2020 del consumo de carne en los hogares, siendo la categoría en la que más gastamos (el 20% de nuestro presupuesto para alimentación). El consumo per cápita se acercó a los 50 kilos anuales y cada español gastó de media 350 euros en carne.

"En España cada año se producen 7,6 millones de toneladas de carne que suponen el sacrificio de 70 millones de animales", continúa. Nuestro país es uno de los principales productores de porcino y vacuno de la Unión Europea y el primer productor de ovino y caprino. Garzón hace al final del vídeo una pequeña mención sobre el impacto económico del sector agrícola, afirmando que "no todos los tipos de ganadería son iguales" y que "la extensiva es mucho más sostenible que las grandes macrogranjas: ayuda a enriquecer suelos, prevenir incendios y crear puestos de trabajo".

Varios trabajos del Ministerio de Agricultura reconocen que, actualmente, la ganadería extensiva no está bien cuantificada ni definida en España, si bien reconocen su importancia social y medioambiental.

El ministro incide en los problemas para la salud y el medioambiente que provoca el excesivo consumo de carne. Según la AESAN, este debería rondar estar entre 250 y 500 gramos semanales y los españoles lo doblan: consumen de media un kilo. La OMS también ha recomendado en varias ocasiones reducir el consumo de carne roja y procesada.

En lo que respecta a los efectos sobre el planeta, Garzón recuerda que la ganadería "representa el 14,5% de los gases de la atmósfera", que cada kilo de carne de vaca requiere 15.000 litros de agua (no solo para alimentarla sino para el resto de la cadena de valor) y que los cultivos de soja para alimentar vacas provocan la deforestación de miles de hectáreas en bosques de América Latina. "Detrás de cada filete", apunta, "hay muchas cosas que no nos habían contado".

Según señalan desde el Ministerio, la campaña y medidas en torno a este tema van para largo. Es más, Garzón termina su vídeo pidiendo implicación a la ciudadanía. "Quiero que me mandéis vuestros comentarios sobre cómo resolver un problema compleja", zanja.

 

El proyecto de carne sintética de Bill Gates, Jeff Bezos y Al Gore que planteará una alternativa al chuletón​

España atraviesa esta semana por una polémica sobre el consumo de carne, en la que el propio presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, se ha posicionado diciendo que para él "un chuletón en su punto... eso es imbatible". Sin embargo, esa no parece ser la tónica de los potentados mundiales.

Bill Gates, el millonario fundados de Microsoft; Jeff Bezos, presidente de Amazon, y el exvicepresidente estadounidense Al Gore están unidos en un proyecto de meatless o carne artificial. Los tres han invertido en Nature's Fynd, una compañía que produce carne y lácteos a partir de hongos.

Fynd es una empresa establecida en Chicago que produce empanadas y hamburguesas de carne vegetal, quesos sin lácteos, nuggets sin pollo y yogures. Ha recaudado 158 millones de dólares de inversores como Gates, Gore y Bezos, y tiene planeado colocar sus productos en las estanterías de miles de supermercados antes de fin de año.

El propio Gates se ha encargado de presentar sus productos en programas como 60 minutes.

La empresa fue creada en 2012 y desde entonces se ha dedicado a investigar la acción de un microbio, Fusarium yellostonesis, detectado en las aguas termales del parque Yellowstone. A partir de ahí han desarrollado Fy, una proteína basada en un hongo.

El objetivo es meterse en el naciente sector de los alimentos alternativos, que solo el año pasado se disparó en Estados Unidos un 27% en ventas, llevando al mercado a un valor total de 7.000 euros facturados por dos centenares de empresas.

El sector está ahora mismo encabezado poer dos empresas, Beyond Meat e Impossible Foods, cuyas ventas de hamburguesas, pollos y salchichas sintéticas han tenido tal éxito que ha llevado a las cárnicas tradicionales, como Tyson Foods, Perdue o Hormel a lanzar sus propios productos de carne sintética.

 

Estas son las medidas que se están imponiendo en Europa para reducir el consumo de carne​

Para reducir el consumo de carne, se está siguiendo el mismo camino que se hizo en su momento con el tabaco: empezar a imponer restricciones al consumo y producción de la carne, como por ejemplo prohibiendo su venta en centros públicos.

Las palabras de Alberto Garzón recomendando comer menos carne han acabado generando una polémica política, y es que incluso el presidente del Gobierno quiso zanjar el tema recordando que, a él, donde le pongan "un chuletón al punto... eso es imbatible".

Sin embargo, reducir el consumo de carne es algo que ya se está valorando en Europa. La medida más ambiciosa para reducir el consumo de carne la está tomando Países Bajos, que ha anunciado que dará dinero a las ganaderías que decidan cerrar. Además, también ayudará a los ganaderos que decidan reducir el número de vacas, cerdos y demás.

Por último, cederá terreno estatal para que los animales pasten libremente y así reducir las grandes granjas intensivas, las que más contaminan.

Otra medida que ya asoma en Europa es subir el IVA de la carne. Como ejemplo, en Alemania, miembros del partido socialdemócrta y también de los verdes hacen ya presión para que el gobierno lo eleve del 7 al 19%.

Por su parte, la Unión Europea ya ha publicado informes donde plantean encarecer la carne, el paso previo a hacerlo obligatorio. Y como ya pasó con el tabaco, la publicidad de la carne tiene los días contados porque desde Bruselas se va a reducir el dinero que destina a promocionar carne roja y procesados.

Si viajamos fuera de Europa, también encontramos ejemplos de la intención de hacer descender el consumo de carne. Como se puede ver en el vídeo, en Canadá cambian las guías alimentarias, en la que la famosa pirámide de toda la vida, donde la carne está arriba como producto de consumo moderado, se ha sustituido por un plato con las proporciones que podemos comer a diario. En él, sólo un 25% del consumo diario está destinado a las proteínas, pero lo que más se recomienda son las legumbres, frutos secos, huevo, yogur, pescado y tofu. La carne en este nuevo esquema es una mínima parte del consumo diario recomendado.

 

Del chuletón al bocata de saltamontes y las lechugas hidropónicas: así cambiará todo lo que comes en 2050​

Mientras el país entero bromea sobre el 'chuletongate' del ministro Garzón, 400 'startups' españolas ya diseñan la comida de mañana. Nuestro menú contendrá insectos, granos ancestrales, leche 'de laboratorio'... y la famosa hamburguesa vegana

 

La letra pequeña de la Agenda 2030, hoja de ruta del Nuevo Orden Mundial, es el nazismo con tecnología punta​

Para entender la deriva del mundo en la actualidad, hacia una sociedad sin valores, en la que la vida no tiene ningún valor y se frivoliza y comercia con la muerte, basta ir hacia atrás solo unas décadas. Haber encerrado a Dios en el cuarto oscuro tiene sus consecuencias, sobre todo para los más débiles y necesitados.

El proyecto nazi, aparentemente fallido, fue un experimento a gran escala que sentó las bases para el mundo distópico de hoy, aunque muchos están tan dormidos que aún no se han enterado de lo que ya asoma sobre el terreno abonado durante décadas. Las semillas llevan tiempo sembradas y han ido enraizando en nuestras mentes. El Mal trabaja de manera subterránea y sigilosa, pero implacable. El ciudadano no tiene ni idea de lo que esconde la Agenda 2030, representada en ese pin multicolor y siniestro que todos los líderes del mundo, incluido el rey de España Felipe VI, lucen en sus almidonadas solapas. Lo hacen, además, con cierto regusto, al estilo de los asesinos en serie, siempre dejando pistas en ese juego macabro de huida y exhibicionismo. Los psicópatas de Davos, auténticos asesinos a sueldo de las élites globalistas ya han dejado caer algunas perlas sobre la vida que le espera al género humano en este planeta que están diseñando a su antojo y medida; perlas como “no tendréis NADA, pero seréis felices”. Ese NADA no solo se refiere al despojo de la propiedad privada, sino a la LIBERTAD en todo su concepto, al libre albedrío inherente como seres humanos y divinos. El ser humano será una especie de zombi, robotizado y dominados por la inteligencia artificial, completamente esclavizado y sin voluntad. Por eso dicen que seremos felices, como los personajes de Huxley, pero peor. Tendremos los hijos que nos permitan, los pensamientos que nos “inoculen” a través de mensajes explícitos y, sobre todo, subliminales por medio de frecuencias, y nuestras emociones y estados de ánimo puntuales serán controlados desde el gran ordenador central. No será necesario prohibir pensar, porque al transhumano de los próximos años le darán todo pensado. El planeta será una cárcel vigilada por satélites, drones y demás artilugios manejados por policías androides, sin empatía de ningún tipo. Los gobiernos tendrán licencia para matar –casi como ahora— no solo a los viejos y tullidos, sino a los considerados indeseables para la estabilidad del rebaño. Con la particularidad de que nadie se extrañará y a nadie le importará. Habrá un tope de vida útil. Llegados a esa edad, en los propios centros de confinamiento de viejos, tan tristes como los morideros actuales, pero peores, aplicarán un remedio de punto final, y listo. Tampoco nadie se extrañará y todos se alegrarán porque será por la salud del planeta, mucho más importante que la de los humanos, el nuevo sacramento inmolatorio de la religión del clima. Ni siquiera parece ciencia ficción, pues la profecía de Orwell hace tiempo que empezó a cumplirse, así como otras hipótesis futuristas sustanciadas en la industria de Hollywood y las modernas series ad hoc de manipulación a través del efecto priming, –mal traducido por primado negativo—para crear la memoria implícita. A través de la ficción nos fijan la idea –los Simpson llevan años adelantándose a todo tipo de “innovaciones”—. Conscientemente lo contemplamos como película, pero nuestro subconsciente no diferencia entre lo real y lo imaginario, por lo cual cuando aparece el hecho real ya nos resuena y nos es más fácil admitirlo. Podríamos poner un buen número de ejemplos de los últimos años. ¿Vamos a permitirles que nos sigan destruyendo?

El experimento colectivo del nazismo​

Antes de Davos y de Bilderberg, el nazismo fue un experimento colectivo, financiado por las élites, en el que todos los países “avanzados” estaban de acuerdo en mayor o menor medida. De este periodo, durante años, solo ha salido a la luz aquello que ha convenido al sistema, estableciendo la estrategia del silencio con el fin de borrar de la mente colectiva los horrores perpetrados contra inocentes humanos.

A propósito de los no menos horrores de esta pandemia COVID, puesta en marcha por los herederos de los que diseñaron el nazismo y protegieron a Hitler, condecorándolo con miles de alabanzas, se habla de unos nuevos Procesos de Núremberg y hay abogados muy comprometidos con la causa, apoyados por miles de personas que buscan justicia, para hacer que estos desalmados sean condenados por crímenes contra la humanidad. Yo añadiría que unos Juicios de Núrembeg, pero de verdad. Esta vez, sin pantomima; nada de paripés como en 1945. Y si allí, en teoría, se juzgó a políticos, militares, médicos y jueces, en esta ocasión el espectro hay que ampliarlo, y nadie debe escapar ni ser dulcificado. Y la OMS, una de las organizaciones más corruptas del mundo, con el resto de organismos de las Naciones Unidas, debe ser fumigada o disuelta. Las inhabilitaciones deben ser generales.

Núremberg fue puro teatro. Después de los Procesos, y una vez condenados algunos de los ejecutores de la muerte, el resto se colocó el disfraz de profesionales honorables que ponían su ciencia al servicio de la sociedad. Nadie quería ni se atrevía a hablar de Núremberg. Nadie conocía ni había tenido trato con Mengele y otros condenados. Nadie había aplaudido la paranoia de Hitler y sus delirios de exterminio de las etnias consideradas inferiores genéticamente. Terminada la guerra, muchos científicos se presentaron como víctimas del nazismo y el mundo lo creyó. Como bien dice la investigadora Fernanda Núñez: “Esas relaciones fueron ocultadas durante más de cuarenta y cinco años, hasta que los profesores de facultades que habían participado en esas investigaciones desaparecieron de las esferas del poder médico. Las nuevas generaciones de investigadores no tenían ninguna razón para ocultar las ambigüedades y actuaciones de sus antecesores. Por otra parte, se empezaba a discutir la naturaleza misma de la ciencia y a dudar sobre los cánones que rezaban que la ciencia era intrínsecamente democrática y virginalmente apolítica, paradigmas que habían permitido considerar a la ciencia nazi como una seudociencia, practicada por dementes y maniáticos, y que también habían permitido a los científicos alemanes, al terminar la guerra, presentarse como víctimas del nazismo. Benoit Massin recuerda que quien analizaba las muestras enviadas por el doctor Mengele desde Auschwitz era el Instituto del Premio Nobel Butenandt. Con la versión apologética aceptada por la opinión mundial, los científicos alemanes, cuyo saber era fundamental para la reconstrucción de Europa o los laboratorios yanquis, fueron exculpados de todo pecado, lo que permitió a ambiguos personajes, con un currículum nazi perfecto, seguir dirigiendo las grandes instituciones biomédicas alemanas hasta los años noventa”.

Durante más de cuarenta y cinco años camparon a sus anchas por universidades norteamericanas y alemanas, sin que nadie les recordase su pasado. Solo cuando, debido a la ley natural de la edad, fueron desapareciendo, sus colegas científicos tuvieron vía libre para sacar a la luz las oscuras investigaciones de sus compañeros nazis. Michael Crichton dice a este respecto: “Después de la Segunda Guerra Mundial, nadie era eugenésico y nadie lo había sido. Los biógrafos de los personajes célebres y poderosos no se explayaron sobre la atracción ejercida por esta filosofía en sus biografiados y, en ocasiones, ni siquiera lo mencionaban. La eugenesia dejó de ser tema en las aulas universitarias, aunque algunos sostienen que sus ideas siguen vigentes bajo una forma distinta”. [1]

El concepto utilitarista de “vidas inútiles” se siguió extendiendo. Durante años, apenas se divulgaron noticias que pudiesen recordar lo ocurrido en Alemania, pero eso no quiere decir que los ideólogos no siguieran adelante con su idea de conseguir una raza sin taras y una sociedad que no tuviese que destinar fondos del erario público para atender vidas que no daban la talla, según el baremo de la moderna aristocracia biológica. Tanto en Europa como en Estados Unidos y Sudamérica, médicos y biólogos continuaron con el estudio de las medidas eugenésicas y eutanásicas, y el pasado nazi de muchos quedó en el olvido.

Por qué se ocultó la verdad​

Unos cuantos condenados sirvieron como ejemplo de que la justicia actuaba rectamente. Sin embargo, como quedó dicho unas líneas más arriba, gran parte de los participantes en el plan de exterminio nazi salieron impunes y continuaron en sus plazas universitarias y laboratorios; entre ellos, el mentor de Mengele, Otmar von Verschuer, que fue apoyado por la comunidad científica internacional y protegido para que no fuera estigmatizado. Así, todos estos personajes siniestros pudieron seguir investigando sobre sus ideas exterminadoras. La razón de protegerlos internacionalmente –sobre todo, Estados Unidos– fue porque al amparo de las políticas que se estaban llevando a cabo en Alemania, otros estados habían conseguido grandes sumas de dinero –de la Fundación Rockefeller, por ejemplo– para seguir investigando y llevar a la práctica planes de exterminio similares. Conviene recordar una vez más que, casi sin excepción, los científicos seguidores de las ideas de Darwin y demás ideólogos de la manipulación de la vida y la muerte, no trabajan por el bien de la humanidad. Sabiéndolo o no, están al servicio del mal.

Para estos falsos filántropos que proponen y apoyan planes para eliminar a los más débiles, el proyecto nazi fue una especie de experiencia de laboratorio. Pero, conocidos sus crímenes, las mentes diabólicas consideraron que si se condenaba a todo el “elenco” y se le daba la publicidad merecida, la humanidad quedaría inmunizada y nunca más permitiría que desde el poder le impusieran políticas para eliminar a seres humanos. Y eso era trabajar contra sus propios intereses a medio y largo plazo.

Y así llegamos a los años ochenta y noventa, con una amnesia casi absoluta sobre los horrores del Tercer Reich. Es entonces cuando los “amos del mundo”, valiéndose de políticos-marioneta sin escrúpulos, entran a saco con el ventilador de la ingeniería verbal/social, con el fin de manipular a la humanidad para propiciar el cambio de valores, que alcanza el punto culminante en estos días de relajo moral y Cultura de la muerte a gran escala, con aborto a petición, genotipado de embriones, eugenesia, cribado prenatal, eliminación de los bebés con defecto, ideología de género, matrimonio homosexual, promiscuidad al por mayor, sexo desordenado, pornografía, vientres de alquiler, eutanasia a domicilio y suicidio asistido. Todo ello bajo el paraguas de una gran corrupción en todos los ámbitos, incluido el espiritual. Si la sociedad ha ido admitiendo sin rechistar esta inversión satánica de los valores que nos ennoblecen, quiere decir que está gravemente enferma. Aun así, la gente de bien merece que se haga justicia. Un nuevo Núremberg es posible y necesario. ¡Pero esta vez de verdad!

 

Alberto Garzón pide a los españoles que coman menos carne: "Perjudica a nuestra salud y a nuestro planeta"​

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, ha publicado en Twitter un vídeo de seis minutos en el que pide a los españoles que coman menos carne. "Este vídeo no es para echar la bronca nadie, sino para reflexionar antes de que el problema sea crónico", avanza. La campaña, enmarcada bajo la etiqueta #MenosCarneMásVida, busca concienciar a los ciudadanos sobre los efectos del elevado consumo de carne en la salud y la cantidad de emisiones de gases invernadero que provoca la ganadería intensiva.

"¿Qué pensaríais si os dijera que el consumo excesivo de carne perjudica nuestra salud individual y también la del planeta?", comienza Garzón. "Estoy preocupado (...) Sin planeta no tenemos vida, no tenemos salarios y no tenemos economía. Y nos lo estamos cargando. En una de las partes en la que nos lo estamos cargando tenemos incidencia directa. Podemos cambiar nuestra dieta y mejorar el estado del planeta".

Según datos de la FAO citados en el vídeo, España es el país que más carne consume de la Unión Europea [en 2017, últimos datos disponibles en Our World in Data, estábamos por detrás de Portugal]. Los últimos datos del Ministerio de Agricultura anotaron un aumento del 10,5% en 2020 del consumo de carne en los hogares, siendo la categoría en la que más gastamos (el 20% de nuestro presupuesto para alimentación). El consumo per cápita se acercó a los 50 kilos anuales y cada español gastó de media 350 euros en carne.

"En España cada año se producen 7,6 millones de toneladas de carne que suponen el sacrificio de 70 millones de animales", continúa. Nuestro país es uno de los principales productores de porcino y vacuno de la Unión Europea y el primer productor de ovino y caprino. Garzón hace al final del vídeo una pequeña mención sobre el impacto económico del sector agrícola, afirmando que "no todos los tipos de ganadería son iguales" y que "la extensiva es mucho más sostenible que las grandes macrogranjas: ayuda a enriquecer suelos, prevenir incendios y crear puestos de trabajo".

Varios trabajos del Ministerio de Agricultura reconocen que, actualmente, la ganadería extensiva no está bien cuantificada ni definida en España, si bien reconocen su importancia social y medioambiental.

El ministro incide en los problemas para la salud y el medioambiente que provoca el excesivo consumo de carne. Según la AESAN, este debería rondar estar entre 250 y 500 gramos semanales y los españoles lo doblan: consumen de media un kilo. La OMS también ha recomendado en varias ocasiones reducir el consumo de carne roja y procesada.

En lo que respecta a los efectos sobre el planeta, Garzón recuerda que la ganadería "representa el 14,5% de los gases de la atmósfera", que cada kilo de carne de vaca requiere 15.000 litros de agua (no solo para alimentarla sino para el resto de la cadena de valor) y que los cultivos de soja para alimentar vacas provocan la deforestación de miles de hectáreas en bosques de América Latina. "Detrás de cada filete", apunta, "hay muchas cosas que no nos habían contado".

Según señalan desde el Ministerio, la campaña y medidas en torno a este tema van para largo. Es más, Garzón termina su vídeo pidiendo implicación a la ciudadanía. "Quiero que me mandéis vuestros comentarios sobre cómo resolver un problema compleja", zanja.