Hubo un momento específico en que Blockbuster pudo haber comprado Netflix. Lo rechazaron. Hubo otro momento en que tenían su propia plataforma digital funcionando y la cerraron para volver al modelo físico. Y hubo un trato con los estudios que les hubiera cambiado todo — y también lo rechazaron. Esto no es la historia de una empresa que no vio venir el futuro. Es la historia de una empresa que lo vio, lo tuvo en las manos, y lo soltó igual. Nueve mil tiendas. Veintisiete países. Y una sola que quedó de pie.