Activistas radicales del cambio climático dañan la madera del Pleno del Congreso pegándose a ella y leyendo un manifiesto para prohibir el consumo de carne, los vuelos cortos y un largo etcétera.
A partir de ahora dejaré de llamarles activistas climáticos. Para mí son come-gusanos.
Nota: ¿Si entro yo al Congreso con 5.000 españoles promulgando una España libre de tiranía y una batería de medidas urgentes para salvar España, también me riñen sin más, o se me detiene por las FFCC de Seguridad?