ITV: otro brazo armado del gobierno y de la Agenda Globalista

En el año 1987, el saqueador, corrupto e impresentable gobierno del sátrapa Felipe González se inventó, a modo de impuesto revolucionario de grupo terrorista, lo que llamó la Inspección Técnica de Vehículos (ITV). Con la excusa de mantener en “buenas” condiciones el parque automovilístico de España, el miserable gobierno de González se inventó esta forma de saquear a la gente para enriquecer a amigotes, engordar las arcas del estado y que circularan comisiones entre sus pelotas y subalternos.

Y así, esta auténtica estafa ha ido evolucionando desde 1987 hasta ahora, año 2023, para convertirse en un arma del gobierno de Sánchez y de la Agenda Globalista para acabar con los coches más antiguos y obligar a los españoles a comprar los coches que quiera el estado, tengan o no tengan posibilidades de hacerlo. De esta forma, el que no pueda comprarse un coche tendrá que recurrir al patinete eléctrico, al transporte público o a la bicicleta, encerrándose de forma involuntaria en su propia prisión de quince minutos.

Y como las empresas concesionarias de este servicio se están haciendo de oro gracias a su colaboración con el poder, están realizando la misma labor que policías, médicos o medios de comunicación durante la farsemia, o meteorólogos oficialistas ahora que estamos en plena farsa climática. Forman parte del gran problema que tiene ahora España: la dictadura de los políticos y los colaboradores necesarios que se están haciendo millonarios gracias al saqueo al que someten a todos los españoles.

Además, el recurso para conseguir que los coches no pasen esta prueba injusta e injustificada es tremendamente sencillo para ellos y casi imposible de controlar por parte de los conductores: la famosa emisión de gases. En un país azotado por las fumigaciones aéreas, el gran problema son los puñeteros gases que emita un utilitario.

Pero tengan en cuenta que, como siempre, la culpa es nuestra. Seguimos aguantando injusticias, sometiéndonos al dictado de esta gentuza sin tener en cuenta que nosotros somos más y que todos ellos viven gracias a nuestro dinero.

Es terrible la situación que estamos viviendo: financiamos sin rechistar a nuestros propios verdugos.