Investigan a bandas latinas en la agresión homófoba de Malasaña

El Grupo de Delitos de Odio de la Brigada de Información llevará el caso del joven de 20 años a quien “tatuaron” con una navaja la palabra “maricón”

El Grupo de Delitos de Odio de la Brigada Provincial de Información de Madrid asumirá la investigación de la agresión homófoba que se produjo la tarde del domingo en el barrio de Malasaña (Madrid). Se trata de un joven de 20 años que denunció haber sido víctima de un grupo de ocho violentos encapuchados le prepararon una «emboscada» a la entrada de su casa para gritarle «maricón», «comemierda» y «asqueroso» para después agredirle con una navaja en la cara y le escribieron con el arma blanca la palabra «maricón» en el glúteo, según avanzó «Eldiario.es».

Cámaras que grabaron la huida​

El ataque, al parecer, se produjo ya dentro del portal de la víctima, cercano a la plaza del Dos de Mayo de Madrid, sobre las 17 horas. Tras el violento episodio el chico acudió al hospital por sus propios medios sin avisar al Samur y presentó denuncia en la comisaría de Centro de la capital. Son los agentes destinados en esta comisaría de distrito los encargados de realizar las primeras indagaciones sobre lo sucedido y, según fuentes policiales, ya se habrían solicitado la visualización de cámaras de videovigilancia cercanas al lugar de los hechos que pudieran captar la huida de los atacantes.

Ocho encapuchados​

Según la descripción de la víctima se trata de un grupo de ocho personas que llevaban sudaderas con la capucha puesta y mascarillas, por lo que podría resultar complicado su identificación sin género de dudas. Los atacantes también habrían gritado alguna referencia al «anticristo» en su agresión. Por varios detalles aportados en la denuncia, los investigadores valoran la posibilidad de que se trate de un grupo de origen latino y no se descarta que pueda tratarse de alguna banda latina. Al asumir el caso la Brigada de Información, donde se encuentran los Grupos especializados en Bandas Latinas y Delitos de Odio (que llevará las riendas de caso) los agentes analizarán todas estas variables y comprobarán si esta agresión podría ser parte de algún ritual de iniciación para entrar a formar parte de alguno de estos grupos o incluso algún castigo. Fuentes cercanas al caso tampoco descartaban ayer que la víctima pudiera conocer a sus agresores y no les reconociera. También que el motivo de la agresión fuera más personal que la orientación sexual del joven. No obstante el grito de «maricón» y el «tatuaje» a modo de castigo que quisieron realizar a su víctima obliga a los investigadores a encarar la investigación como un delito de odio, más desde que el pasado mes de julio interior dictara una instrucción (la 6/2021 de la Secretaría de Estado de Seguridad) para que se orientaran de esta forma estas investigaciones tras la polémica por el caso de Coruña de Samuel Luiz.

“Solo se denuncian el 30%”​

Desde la asociación LGTBI «Arcópoli» recuerda que solo se denuncian el 30% de las agresiones homófobas y que solo en lo que va de año ellos ya han contabilizado 104 solo en Madrid. «Lo que más nos preocupa de este caso ha sido es el odio explícito hacia el colectivo que aprecia», dice el portavoz Rubén López.

 

El joven de Malasaña cambia su versión y reconoce a la Policía que las agresiones fueron consentidas​

El joven de Malasaña que denunció una agresión homófoba ha cambiado de versión para reconocer a la Policía que dichas agresiones fueron consentidas, según han confirmado fuentes de Interior.

Desde el Ministerio se ha puesto en valor el trabajo de la Policía Nacional, ya que el joven que el domingo denunció una agresión en el barrio de Malasaña de Madrid "ha decidido rectificar su declaración inicial y ha declarado que las lesiones inicialmente denuncias fueron consentidas".

"Esta declaración se produce sin perjuicio del desarrollo de las investigaciones y del procedimiento judicial", según han apuntado las citadas fuentes.

UNA VERSIÓN "QUE NO CUADRABA"​

Según ha adelantado la Sexta, el joven se ha derrumbado ante la Policía en un nuevo interrogatorio al que le han sometido esta tarde, en el que habría reconocido que esas laceraciones provocadas en el labio y en una nalga, en el que le tatuaron la palabra 'maricón', fueron consentidas dentro de una relación íntima.

La Policía ya sospechaba que los detalles de la denuncia que había realizado la supuesta víctima "no cuadraban". Había afirmado que ocho jóvenes a plena luz del día, el domingo a las 17 horas, le atacaron con sudaderas con capuchas y pasamontañas en pleno verano y nadie había oído nada.

En las cámaras de seguridad de la calle Palma, en la que vive, y aledañas, además de las del Metro de Tribunal, no habían visto rastro alguno de un grupo tan numeroso de personas con esas vestimentas de invierno. Tampoco había llamado a los servicios de emergencias ni le había atendido ningún sanitario del Summa o del Samur-Protección Civil, según ha podido comprobar Europa Press.

Los agentes habían interrogado estos dos días a comerciantes y vecinos de la zona y tampoco había escuchado nada. Entonces, los agentes han analizado el móvil y las redes sociales del denunciante, y ha comprobado que mantenía una relación con otra persona con elementos poco habituales. El denunciante aseguró en un primer momento que no conocía a los autores de su agresión.

La investigación la ha llevado la Policía Judicial de comisaría Centro y la Brigada Provincial de Información, concretamente el equipo de delitos de odio. En total, una treintena de agentes, que no tienen fichada ninguna banda 'manada' en Madrid dedicada a 'cazar' o dar palizas a miembros de la comunidad LGTBI, recalcan las mismas fuentes.

Ahora, este joven será previsiblemente acusado de una denuncia falsa. A tenor del artículo 456.1 del Código Penal, el castigo establecido para el delito en cuestión podría ir entre una pena de prisión de seis meses a dos años y multa de doce a veinticuatro meses, si se imputara un delito grave. Una multa de doce a veinticuatro meses, si se imputara un delito menos grave o, por último, una pena de multa de tres a seis meses, si se imputara un delito leve.

 

La Fiscalía decidirá si imputa por simulación de delito al joven de Malasaña​

La Policía Nacional ya ha enviado al juzgado el atestado completo de la investigación sobre el joven que denunció haber sido agredido en el barrio madrileño de Malasaña, cuando en realidad fueron lesiones consentidas, y será la Fiscalía quien decida si le imputa simulación de delito.

Según han informado a Efe fuentes de la investigación este jueves, los agentes ya han enviado el atestado completo a los juzgados de Plaza de Castilla con todos los detalles de las pesquisas y la confesión del joven.

La causa está pendiente de reparto entre los juzgados de instrucción de Madrid, según han informado a Efe fuentes jurídicas, pero en todo caso tendrá que ser la Fiscalía la que decida si impulsa la acción contra él por simulación de delito, siempre y cuando no se persone en la causa ninguna acusación popular.

En caso de no pedir la imputación del individuo, el caso se archivará, según estas mismas fuentes.

Posible multa económica​

La simulación de delito, tipificada en el artículo 457 del Código Penal, contempla una multa económica para la persona que, ante algún funcionario, "simulare ser responsable o víctima de una infracción penal o denunciare una inexistente, provocando actuaciones procesales".

Es diferente a la infracción de denuncia falsa, ya que esta directamente señala o culpa de un delito a una persona o personas concretas.

La investigación del caso, que ha suscitado un amplio debate sobre el repunte de los delitos de odio y la homofobia, dio un giro ayer miércoles, cuando, ante la inconsistencia de su primera declaración, la Policía Nacional tomó una nueva declaración al denunciante, quien confesó haber inventado la agresión.

Tras varias horas de interrogatorio, el chico se desmoronó y admitió que las heridas fueron consentidas mientras mantenía relaciones sadomasoquistas con otras dos personas, con las que contactó por redes sociales, en otra vivienda.

En su declaración manifestó que, cuando llegó a su domicilio, su novio le curó las heridas y le urgió para que fuera a un centro sanitario.

En este hospital, la enfermera que le atendió le dijo que tenía que denunciar los hechos, porque pondrían el delito en conocimiento de la Policía Nacional.

Por ese motivo, para esconder la infidelidad, acudió en la tarde del domingo a la Comisaría de Centro para interponer una denuncia.

Desde ese momento, la Policía Judicial de Centro y la Brigada Provincial de Información iniciaron las pesquisas analizando las cámaras de la calle Palma y tomando declaración a los vecinos y comerciantes.

Sin embargo, estas investigaciones no dieron sus frutos ya que nadie había visto nada y en las cámaras no salía un grupo similar al que el joven relató.

Esto motivó las sospechas de los policías, que pidieron en numerosas ocasiones la colaboración de la víctima. Incluso llegaron a investigar a su expareja por si hubiera estado relacionado con los hechos.

Otro de los aspectos que más dudas generaron a los agentes es que pidieron al joven la ropa que vestía cuando sufrió la agresión y alegó que la había lavado después.

La Policía Científica intentó recabar pruebas en el supuesto escenario de la agresión pero no pudo conseguir nada.

La Policía Nacional también se pondrá en contacto con las otras dos personas participantes en el acto sexual para corroborar la versión del joven y si las heridas de verdad fueron consentidas.

 

Un juez abre diligencias contra el joven de la falsa denuncia en Malasaña​

El Juzgado de Instrucción número 52 de Madrid ha abierto diligencias previas contra el joven que denunció haber sufrido una falsa agresión homófoba por la presunta comisión de un delito de simulación de delito, han informado a Europa Press fuentes jurídicas.La apertura de diligencias previas se produce tras recibir el instructor el atestado policial con los datos aportados tras confesar el chico que había falseado su testimonio para evitar que su pareja descubriera una infidelidad.

Este mismo juez ya abrió diligencias cuando recibió el parte de lesiones de la supuesta agresión que aseguraba haber sufrido el denunciante en el portal de su casa del barrio de Malasaña a manos de ocho hombres encapuchados, una historia que resultó ser falsa.

El caso dio un giro por completo después de que la falsa víctima confesara a la Policía que interpuso una denuncia simulada a instancias de su novio, que desconocía lo ocurrido, y para ocultarle que las laceraciones que tenía en el glúteo fueron fruto de una práctica masoquista consentida con otros dos hombres. Las diligencias se abren por una simulación de delito, que implica multa de entre seis y doce meses. El caso se podría dirimir en un juicio de faltas, que podría celebrarse en unos meses.

El artículo 456 del Código Penal establece que el delito de denuncia falsa se refiere a los que, "con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad, imputaren a alguna persona hechos que, de ser ciertos, constituirían infracción penal, si esta imputación se hiciera ante funcionario judicial o administrativo que tenga el deber de proceder a su averiguación" responde el penalista.

Mientras que el artículo 457 del Código Penal se refiere "al que, ante alguno de los funcionarios señalados en el artículo anterior, simulare ser responsable o víctima de una infracción penal o denunciare una inexistente, provocando actuaciones procesales, será castigado con la multa de seis a doce meses".