El hombre que lleva a su mujer a urguencias porque ha roto aguas y va a dar a luz. En esto que está la mujer en el paritorio y el marido se empieza a poner nervioso, fuma un cigarrillo tras otro y no hace más que dar vueltas por la sala de espera. Pasa una hora, dos horas, cuatro horas hasta que al final sale la enfermera con el niño en los brazos. -¡Mi hijo! ¡que alegría! ¡la ilusión de mi vida! - En esto que se acerca la enfermera y cogiendo al niño de una pierna comienza a sacudirlo y a golpearlo cual maza de guerra contra paredes e inmoviliario existentes en la sala. La sala se empieza a tintar de sangre y la gente comienza a salir corriendo del lugar entre gritos de pánico y resbalones. -¡¡¡Pero qué hace!!! ¡¡¡Mi hijo por Dios!!!- El hombre comienza a llorar y a gritar entre el pánico, la ira y la impotencia, a lo que le responde la enfermera - Que era una broma hombre, ¡que ya había nacido muerto!