El italiano Gino Pozzo, propietario del Udinese, y el murciano Quique Pina, presidente del Granada, han demostrado el éxito de una fórmula novedosa en el fútbol: la conexión entre dos clubes de distintos países mediante la cesión de futbolistas.
Cuando Pozzo y Pina presentaron hace un par de veranos su ambicioso proyecto para el maltratado y ruinoso club andaluz y pronosticaron que estarían en tres años en Primera y en cinco jugando competiciones europeas, eso sonó a fuegos de artificio para los más cercanos a una entidad que acumulaba más dos décadas sin pisar Segunda división y más de tres sin competir con los mejores. Pero en dos años se ha obrado el milagro, tras enlazar dos ascensos seguidos desde Segunda B a Primera.
Pina, asistente en España para asuntos deportivos durante muchos años del Udinese, propuso la asociación a los Pozzo, Gino y su padre Giampaolo, que llevaban tiempo buscando un club nacional con el que colaborar y que sirviese de escaparate para muchos de los alrededor de cien jugadores que tiene en nómina el conjunto transalpino. La fórmula es simple. El Udinese, que este año ha hecho historia en el Calcio alcanzando puesto para competir la próxima campaña en la Liga de Campeones, presta al Granada, y en algunos casos hasta paga sus salarios, jugadores con proyección que no tienen sitio en su plantilla pero que están más que sobrados para competir con los granadinos.
Futbolistas como Nyom, Siqueira, Dani Benítez, Orellana, Ighalo, Mensah, Geijo y Mikel Rico, claves en el ascenso rojiblanco y que ya cuentan con ofertas de varios equipos españoles de Primera y de otros países europeos, pertenecen al Udinese, que ha multiplicado por mucho su valor cediéndolos en el Granada. La colaboración económica entre ambos clubes también ha sido clave para el éxito. La millonaria plantilla para Segunda B que tuvo el Granada en la primera campaña de unión fue sostenida casi en su totalidad por el Udinese, pagando los salarios de los cedidos, que es un ejemplo de club solvente en lo monetario que podría seguir el Granada si culmina con éxito su conversión en Sociedad Anónima Deportiva (SAD).