Hablemos seriamente de feminismo ♀️

Una feminazi lanza un cóctel molotov a la Policía en México, le sale mal y otra "hermana" acaba quemándose

Han pasado dos días desde los actos del 8M y usuarios de redes sociales comparten imágenes de manifestaciones en todo el mundo. El elemento común es el misimo: ataques e insultos a los hombres y la propaganda progre habitual. Si estos hombres son policías, el odio y el rechazo es doble, pues se juntan dos figuras odiadas por los movimientos feministas y de izquierdas.

Según explica el Heraldo de México, los hechos sucedieron en Puerta Mariana del Palacio Nacional. Se lanzaron cuatro cócteles molotov. Si bien las feminazis dicen que el primero lo lanzó un hombre, se puede observar como en el vídeo quien lo lanza es una mujer aunque desconocemos si ese fue el primero, el segundo o el que fuera.

El cóctel molotov iba dirigido a un grupo de policías que estaban velando por su seguridad. Sin embargo, la feminista no lo arroja con la fuerza suficiente y falla, por lo que una "hermana" empieza a arder.




Hasta este momento, los agentes de policía habían permanecido inmóviles, custodiando su integridad física y respetando su libertad de expresión. La violencia de los movimientos feministas, muy presente durante todo este fin de semana, ha terminado con un intento de agresión a los cuerpos de seguridad. El objetivo era que los policías terminaran como la 'hermana': ardiendo.

 
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Las mujeres «emancipadas» nos están llevando de cabeza a una catástrofe sin remedio

BD (R).- La emancipación de la mujer en Occidente no es la noble causa que siempre se nos ha querido hacer creer. Se trataba, bajo la engañosa apariencia de la «marcha imparable hacia el progreso», de alcanzar unos objetivos mucho menos elevados y generosos.

La llamada emancipación femenina (concepto que implica una supuesta servidumbre de la mujer en la sociedad tradicional, cosa totalmente alejada de la verdad) permitió que la mitad de la población que se encontraba al margen del sistema impositivo pudiera ser objeto de medidas recaudatorias. A partir de esa «emancipación» la mujer paga impuestos en los mismos supuestos y condiciones que los hombres. Su anterior situación suponía un lucro cesante para las arcas de los Estados y para poderosos grupos económicos que juzgaban este «anacronismo» intolerable y perjudicial para sus intereses.

Este movimiento contó con muchos apoyos que, envueltos en la falsa bandera del progreso y la filantropía, escondían propósitos muy alejados de la promoción sincera de la condición femenina o la revalorización de su papel en la sociedad. A partir de esa «emancipación», la mujer vota, trabaja, cotiza, paga impuestos, trabaja, consume: entra en el circuito de la explotación y la manipulación. No se libra de ninguna servidumbre real y se somete en cambio a un yugo verdadero.

La mujer fuera de casa, alejada del hogar, separada del universo que le es propio y para el que está perfectamente dotada, tiene un efecto desastroso sobre el pilar básico de la sociedad que es la familia.

Las perturbaciones causadas al núcleo familiar han sido superiores a las pretendidas ventajas de esa mal llamada emancipación.

La «emancipación» de la mujer es así concebida como un instumento de primera eficacia para debilitar a la familia, erosionar el vínculo entre los miembros de esta y destruir toda relación basada en una jerarquía natural y necesaria a la estabilidad y desarrollo del conjunto.

No se trata de objetar la igualdad jurídica y legal antre el hombre y la mujer, menos aún de discutir de su equivalencia moral, cuestión que está fuera de todo debate. Tampoco de reducir a la mujer a un papel subalterno en un estatus de inferioridad y minoría de edad a perpetuidad y sin remedio. Se trata de poner en relieve los perversos resultados de una indiferenciación extrema de los sexos masculino y femenino, su antinatural equiparamiento en todo, y señalar las nefastas consecuencias de ese estado de cosas.

Puede parecer extraño escuchar esto, pero posiblemente pocas veces en la historia de los pueblos europeos, la mujer ha sido más maltratada, su condición menos valorada, su dignidad menos reconocida, su papel más devaluado que en la actualidad. Como consecuencia directa de esa falsa emancipación, la naturaleza sexual de la mujer se ha sobrevalorado de manera paroxística mientras se desacreditaba su condición de madre, de educadora y guardiana del hogar. La mujer «emancipada» se ha convertido en un desmentido absoluto de esa supesta liberación que ha hecho de ella un mero objeto sexual desprovisto de vida genuina. Se puede decir de manera más cruda, pero la violencia de otras expresiones no añadiría nada en sustancia a la verdad enunciada.

Al abrirle a la mujer las puertas del mundo y de la sociedad, esta desatiende sus funciones naturales: maternidad y hogar. ¿La dramática baja de la natalidad en Occidente no tendrá algo que ver con todo esto? Las familias, cada vez más escasas y más tardíamente formadas, tiene menos hijos, y los padres tienen cada vez menos tiempo para criarlos y educarlos. (Muchas parejas actuales tienen un hijo como si tuvieran un perrito, a veces incluso tienen el perro antes que el hijo.Y el coche, el televisor de plasma y las vacaciones a la Riviera Maya…). Los niños pasan de la tutela de los padres a la del Estado, a través del sistema escolar. Tomados por el Estado, este no los soltará hasta bien entrados en la adolescencia. Vale decir que no serán educados sino adoctrinados en la ideología del Estado, al que verán como la autoridad natural. Los padres se vuelven meros reproductores y dispensadores de alimentos, a la espera tal vez de que el concurso de un macho y de una hembra del género humano sea prescindibles y se pueda lograr gestaciones extrauterinas en incubadoras de criaderos estatales.

Destruir la familia es minar los fundamentos de la sociedad, socavar los cimientos de toda comunidad organizada, cegar la fuente de toda vida. Aunque a algunos les resulte sorprendente esta afirmación, y la califiquen de idea reaccionaria y de pervivencia de una mentalidad pasada, estamos convenidos que esta equivocada emancipación ha jugado un papel de primera importancia en el catastrófico panorama que se ofrece a nuestro asombro y nuestra condena.

Este es el balance de esa «emancipación», junto con otros factores no menos decisivos: baja natalidad, guerra de sexos, feminización, desvirilización, destrucción de la familia, descomposición de la sociedad, quiebra de la autoridad, discredito de toda jerarquia, odio a la excelencia, rechazo del mérito, xenofilia, invasión demográfica, etc…

No veo ningún conformismo en aceptar el rol que la naturaleza ha reservado a la mujer como procreadora, madre y educadora. Y no veo por ningún sitio que ese papel tan valioso (y tan denigrado al mismo tiempo por la ideología dominante actualmente) sea un impedimento a la realización de la mujer como persona. Si aceptaramos este curioso razonamiento (que una mujer sólo se puede realizar como persona al margen de su misión natural de madre, educadora y perpetuadora de la especie y la familia), llegaríamos a la conclusión inevitable de que no hay realización posible para la mujer más que fuera de su propia condición de mujer, de aquello que es exclusivamente el ámbito de la mujer: la procreación y la crianza de la prole, en definitiva el hogar, por muy reaccionario y antiguo que esto suene.

La libertad de la mujer, la emancipación de la mujer, su realización como persona, no pueden ser una mirífica conquista al precio de la negación de su propia condición, de la renuncia al rol insustituible de madre, educadora y guardiana del hogar.

¿Puede haber mayor realización para la mujer que tener hijos y criarlos? ¿Es esa función un destino inferior al que hay que preferir un trabajo, muchas veces mal retribuído, en un ambiente de competición y lucha, en contacto muchas veces con la cara menos amable de la sociedad, donde su natural sensibilidad y delicadeza se verá a menudo violentada?

No pretendemos encerrar a la mujer entre cuatro paredes y negarles todo horizonte fuera de ese ámbito. Pero debemos admitir que la deserción masiva de la mujer occidental de sus deberes superiores, la rebelión generalizada contra el orden natural de las cosas nos están llevando de cabeza a una catátrofe sin remedio.

 
La "besada popular" que feminazis e izquierdistas organizaron el 7 de marzo cachondeándose del Coronavirus

La OMS ya advirtió a mediados de enero que era urgente tomar medidas para evitar la crisis sanitaria

En Twitter y en Facebook, los colectivos feministas difundieron un gran acto consistente en una "gran besada". El evento tuvo lugar el 7 de marzo, un día antes del aquelarre feminista del 8M y consistió en darse besos de manera masiva para transmitirse su amor. En realidad lo que pretendían era reírse de los expertos y de todos los colectivos que les pedían que los actos feministas no se llevaran a cabo, porque existía un riesgo enorme de contagio del coronavirus.

Piden los usuarios de redes sociales que se difundan estos dos mensajes. Las feministas no quieren que se hagan virales porque son la prueba de su irresponsabilidad. Antes de que lo borren, hay que conseguir que se viralice.




Las feministas reunieron a unas 120.000 personas en la calle, sólo en Madrid. Unos actos en los que participaron feministas como la Ministra de Igualdad, Irene Montero, que luego resultó infectada. Una irresponsabilidad que pagamos todos y que debería implicar dimisiones una vez pase todo. Pero no pasará nada, el Frente Popular quiere imponer un cambio de régimen y necesitan a todos sus efectivos.

 
Podemos sigue a lo suyo: el coronavirus es machista y afecta más a las mujeres

Podemos
no renuncia a su mensaje feminista ni siquiera en plena pandemia del coronavirus. La delegada del Gobierno contra la violencia de género, a jueza feminazi Victoria Rosell, se ha hecho eco de un estudio sobre el impacto de género del virus, destacando que «el riesgo en hombres se asocia a factores biológicos y en mujeres a roles de género y la feminización de las tareas de cuidados».

Una observación desafortunada de uno de los partidos de Gobierno para una epidemia que suma ya 28.572 contagios y 1.753 muertes en nuestro país y que no distingue de género en sus víctimas.

El análisis en cuestión se titula ‘Covid-19: los impactos del brote en el género’ y en él, sus autoras -Clare Wenham, Julia Smith y Rosemary Morgan- opinan que «entender cómo los brotes de enfermedades afectan de manera diferente a hombres y mujeres es fundamental para desarrollar políticas de intervención equitativas e igualitarias».

Según las estadísticas recogidas hasta ahora, la tasa de mortalidad del virus parece superior en el caso de los hombres y de las mujeres. Según los expertos, es porque los varones están más predispuestos dada su condición biológica y porque padecen más enfermedades de base, especialmente pulmonares y cardiovasculares.

Las autoras del estudio de ‘The Lancet’ inciden, no obstante, en que «la feminización» del trabajo sanitario o educativo «puede poner en riesgo» la salud de las mujeres. Insisten, además, en que es preciso establecer pautas diferenciales para hombres y mujeres en las formas de abordar las medidas preventivas.

«Entender cómo los brotes de enfermedades afectan de manera diferente a hombres y mujeres es fundamental para desarrollar políticas de intervención equitativas e igualitarias», suscriben.

CORONAVIRUS EN ESPAÑA

España entera contiene la respiración ante la imparable expansión del coronavirus. Nuestro país alcanza ya 28.572 contagiados y 1.720 muertos por coronavirus, 394 más en 24 horas, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad. Los recuperados de la infección alcanzan las 1.588 personas.

España se sitúa desde este sábado como el tercer país más afectado por la pandemia, con un total de 28.572 personas contagiadas y 1.720 víctimas mortales. Con el aumento de casos de este fin de semana, España ha adelantado a Irán, y se sitúa solo por detrás de China, donde surgió el virus e Italia.

Sin embargo ya somos, con diferencia, el país donde el virus se multiplica y crece a mayor velocidad, con 3.646 enfermos nuevos cada día. Unas cifras escalofriantes que esconden una tragedia humanitaria sin precedentes.

¿Y POR QUÉ ESPAÑA?

Sin duda, unos datos que esconden una tragedia nacional que no es por casualidad. ¿Por qué precisamente España si el Coronavirus surgió en China?

Mientras el resto del mundo contenía la respiración y la mayoría de países cerraban fronteras, nuestro Gobierno en contra de la opinión de los expertos, permitía y alentaba a las marchas y a la movilización masiva del 8 de marzo, que en plena expansión de la pandemia sacó a la calle a más de 1 millón de personas en todo el país. Un suicido colectivo que llevo a toda una nación hacia el abismo. Ahora, las consecuencias las pagamos todos.


 
Así se ríen las diputadas socialistas en una reunión virtual sobre el impacto de género por el coronavirus

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Hoy las diputadas del PSOE en las comisiones de igualdad y del pacto contra la violencia de género se reunían de manera virtual para “analizar el impacto de género de la crisis del coronavirus” y añadían, además, que “es prioritario proteger a las víctimas de VG y continuar con medidas sanitarias y económicas con perspectiva de género”.

Algo que ha indignado al gran periodista Luis del Pino, director y presentador del programa Sin Complejos, que todas las mañanas de los fines de semana se emite en esRadio, que ha comentado el tuit de las socialistas diciendo:

«Y mientras los crematorios ya no dan abasto para incinerar tanto cadáver, las diputadas socialistas se dedican a esto. ¿De qué se ríen sus señorías? #GobiernoDimisión».




Y lleva toda la razón don Luis del Pino, ¿de qué se ríen las diputadas del PSOE?, parece que es un momento muy alegre el de la reunión grupal. Una falta de respeto a todas las víctimas, a todos los enfermos, a todos los familiares, aunque a lo mejor lo que pretenden es aplaudirles y darles las gracias, como hacía el Gobierno de España hace unos días… (Alucina con el tuit del Gobierno: si tienes el COVID-19 o ha fallecido un familiar te aplauden y dan las gracias).