Geoingeniería y chemtrails: La verdad al desnudo 🛩️



La Secreta Máquina Climática Alemana

Durante los años 40, en un esfuerzo técnico, Alemania parece construir una máquina capaz de modificar el clima y crear zonas de riqueza agrícola, durante toda la historia, esta máquina parece resurgir en una peculiar patente desarrollada en 1985 con la que crean el primer HAARP.
 
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Quieren hacer más brillante la atmósfera para 'enfriar' el calentamiento global​

Un grupo de científicos propone inyectar en la estratosfera aerosoles de sulfato para reflejar más luz solar

Un grupo de científicos internacionales dirigido por la Universidad de Cornell (EEUU) está evaluando, mediante las técnicas más rigurosas y sistemáticas empleadas hasta ahora, si la estratosfera de la Tierra podría hacerse un poco "más brillante", de modo que reflejara más luz solar de la que llega al planeta para tratar de mantener así una temperatura constante y combatir el progresivo calentamiento global.

La modificación de la radiación solar, o geoingeniería solar, como se le llama a veces, es una posible estrategia de mitigación del cambio climático que consiste en inyectar aerosoles de sulfato en la estratosfera, de modo que más luz solar rebote en la atmósfera terrestre. Junto con otras estrategias, como reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, esto podría ayudar a evitar que la temperatura del planeta aumente demasiado, según los científicos.

"Incluso si actuamos agresivamente contra el cambio climático, éste aún empeorará", señaló el autor principal, Doug MacMartin, profesor de la Facultad de Ingeniería de Cornell. "Afrontaremos decisiones difíciles en las próximas décadas, como si debemos complementar o no otras estrategias de mitigación del cambio climático con métodos para reflejar la luz solar".

Si bien enfriar el clima con la ayuda de un contaminante conocido podría reducir algunos de los impactos del cambio climático, también tendría otros efectos, desde cambios en las precipitaciones hasta lluvia ácida, lo que generaría consecuencias que aún no están claras.

"Cualquiera que no haya oído hablar de esta estrategia antes, la primera reacción suele ser: 'vaya, no dedes hablar en serio; eso suena horrible'", admitió MacMartin. "Y podría serlo, pero el cambio climático tampoco es bueno. Es posible que hayamos pasado el punto de las soluciones fáciles. Si queremos poder brindar la mejor información posible a quienes tomen las decisiones en el futuro, debemos comparar los riesgos de usar esta tecnología con los riesgos de no usarla", añadió.

En el documento, los científicos enumeran varios escenarios que exploran diferentes opciones y presentan nuevos resultados de simulación con modelos climáticos. Estos escenarios suponen que la implementación del sistema podría comenzar en 2035, y luego se comparan los efectos de empezar en esa fecha con los que se obtendrían empezando una década después. Otros escenarios exploran riesgos como una terminación abrupta de este proyecto o interrupciones temporales del mismo.

MacMartin explicó que el modelo empleado representa un importante paso adelante en relación con las simulaciones realizadas anteriormente, que no siempre se diseñaron específicamente para ser adoptada y que, por lo general, solo simulaban una única vía de evolución futura.

La modificación de la radiación solar sigue siendo teórica, afirmó. Para empezar, requeriría una pequeña flota de aviones para volar a gran altura, y actualmente no existe ninguna aeronave con la capacidad de liberar una carga útil adecuada de dióxido de azufre, que naturalmente se convertiría en aerosoles de sulfato, a una altitud lo suficientemente alta.

Sin embargo, este planteamiento no carece de precedentes. A lo largo de la dilatada historia geológica de la Tierra, las erupciones volcánicas ocasionalmente arrojaron aerosoles de sulfato a la estratosfera, enfriando el planeta. "En ese sentido, no estamos hablando de introducir algo completamente antinatural", alegó MacMartin.

 

Disparar a las nubes para que llueva: así es el método que podría hacerse realidad​

Este verano ha sido uno de los más calurosos de la historia, y multitud de países están sufriendo las consecuencias. En China, las lluvias han disminuido un 60% en 2022 comparación con la media de otros años, y en Reino Unido, el Servicio Nacional de Meteorología ha activado varias veces la alerta naranja por altas temperaturas. Para combatir la situación extrema, uno de los métodos que se está utilizando es el de disparar a las nubes para que llueva. Pero, ¿realmente es efectivo?

Disparar a las nubes para que llueva:​

Las nubes artificiales es una manera de manipular el clima. Se trata de un método de geoingeniería que existe desde hace varias décadas, pero es ahora cuando está tomando fuerza.

China está sufriendo la ola de calor más larga de su historia, y las reservas de agua se están agotando, como es el caso del río Yangtsé, que presenta sus niveles más bajos en varios años.

Tal y como ha publicado recientemente el diario ‘South China Morning post’, diferentes departamentos meteorológicos de las provincias de Hubei están haciendo uso de los conocidos como «cazadores de nubes».

Son aviones que disparan cohetes con sustancias condensadoras para sembrar nubes y provocar lluvias. El Gobierno chino quiere que estas nubes artificiales cubran 5,5 millones de kilómetros cuadrados, lo que equivale al 60% de su territorio.

Estados Unidos también ha utilizado el método de disparar a las nubes para que llueva en estados como Utah, California o Colorado. Otro de los países que ha hecho uso de él es Emiratos Árabes Unidos, que desplegó un ejército de drones para sembrar nubes artificiales.

¿Es un método efectivo?​

El profesor William R. Cotton, de la Universidad de Colorado, explica a ‘The Conversation’: «El método no es tan simple y puede que no sea tan prometedor como la gente desea. Los experimentos requieren el tipo correcto de nubes con suficiente humedad y condiciones adecuada de temperatura y viento. Los aumentos porcentuales son pequeños y es difícil saber cuándo la nieve o la lluvia cayeron naturalmente y cuándo se desencadenó por la siembra», según recoge ‘La Razón’.

Por su parte Miguel Aguado, divulgador ambiental, ha explicado en ‘Todo es mentira’ los problemas que presenta este método. Señala que para poder disparar a las nubes, es fundamental que haya nubes. No es posible «fabricar» lluvia cuando los cielos están despejados. El método utilizado por China consiste en «disparar determinados componentes químicos a las nubes que hacen que las gotas se junten y caigan».

 

Sembrando el cambio en la modificación artificial del tiempo a nivel mundial​

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Los programas operativos para modificar artificialmente el tiempo —entre los que están incluidos los diseñados para disipar la niebla, estimular las precipitaciones de lluvia y nieve, y disminuir el granizo— están teniendo lugar en más de 50 países a lo largo del mundo. Desde el descubrimiento a finales de la década de 1940 de que los cristales de yoduro de plata pueden formar cristales de hielo en vapor de agua, los científicos han estado trabajando para comprender cómo alterar la manera en que el agua se forma y se mueve dentro de una nube. A pesar de décadas de investigación, un profundo escepticismo rodea todavía a la siembra de nubes, debido, en parte, al reto de verificar la eficacia de la técnica —estableciendo causa y efecto— dada la complejidad y variabilidad de los sistemas meteorológicos.

Caliente o fría, contaminada o limpia, sobre una montaña o sobre un campo, las características de una nube son esenciales para el éxito o el fracaso en los esfuerzos de sembrar nubes. Los meteorólogos disponen de nuevas herramientas para estudiar y comprender las nubes y su modificación con mayor precisión que nunca, y las nuevas tecnologías como la nanotecnología están ampliando las posibilidades en este campo. Reforzados por un impulso internacional para investigar y financiar fuentes de agua seguras, los científicos están trabajando cautelosamente para modernizar la producción de lluvia para el siglo XXI.

"El agua es el sustento básico de la vida en la Tierra, siendo el agua y el aire que respiramos los dos problemas principales en este siglo", dice Roelof Bruintjes, del Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas (NCAR) de los Estados Unidos de América y presidente del Equipo de expertos sobre modificación artificial del tiempo de la OMM. "Mejorar nuestra comprensión de los procesos que tienen lugar en las nubes y en la precipitación es la prioridad número uno y cuanto mejor los comprendamos, mejor podremos ejercer un efecto potencial sobre los procesos nubosos con la siembra de nubes".

El desafío fundamental de la modificación artificial del tiempo es identificar y localizar las mejores nubes para trabajar en ellas. Sin nubes, estas tecnologías son ineficaces. Aunque "la siembra de nubes podría ser una herramienta para aumentar los recursos hídricos, no se trata de un mecanismo ‘destructor de sequías’ porque necesitamos nubes", dice Bruintjes, cuya primera formación en modificación artificial del tiempo la desarrolló en Sudáfrica. "Nadie puede fabricar o disipar una nube".

"El concepto básico de la modificación artificial del tiempo, especialmente la estimulación de la precipitación, es encontrar un proceso que limite la velocidad de conversión del agua nubosa en precipitación en las nubes naturales, y lograr burlarlo con un nivel mínimo de estimulación artificial", dice Masataka Murakami, del Instituto de Investigación Ambiental Espacial y Terrestre en la Universidad de Nagoya (Japón). "Además, es importante encontrar las nubes que tienen el potencial para precipitar pero no pueden ejercer esa capacidad".

De hecho, como dice Abdullah Al Mandoos, director del Centro Nacional de Meteorología y Sismología en los Emiratos Árabes Unidos: "Cualquier país que cuente con un plan para ejecutar proyectos de siembra de nubes necesita investigar las propiedades físicas y químicas de las nubes frecuentes y disponibles en su territorio".

Parte de la tarea de encontrar las nubes "correctas" depende de la temperatura. Estimular la precipitación exige uno de estos dos enfoques para ayudar a las partículas de agua a chocar, unirse y crecer: la siembra glaciogénica o la siembra higroscópica. La siembra glaciogénica utiliza agentes, tales como el yoduro de plata, que inician la formación de hielo en las "nubes frías", es decir, aquellas con temperatura inferior a 0 ºC y presencia de agua subfundida. Debido a que el yoduro de plata tiene una superficie cristalina similar al hielo natural, puede crear hielo en fases más tempranas de la vida de una nube, dándole más tiempo para que crezcan partículas con el tamaño adecuado para su precipitación. En las "nubes calientes", o sea, las nubes convectivas con grandes extensiones por encima de los –10 ºC, los científicos pueden usar la siembra higroscópica, generalmente con una sal simple. La sal ayuda a las gotitas de agua a chocar y producir lluvia.

Bien sea para la siembra glaciogénica o para la higroscópica, es esencial determinar si las nubes en una región ya son eficientes o si es posible que la siembra de nubes puede crear una diferencia. "Los principales métodos de siembra de nubes proporcionan núcleos para que sobre ellos se formen las gotas y los cristales de hielo", comenta Bruintjes. "Si estas partículas ya existen en un tamaño y una concentración óptimos en algunas regiones del mundo, la siembra de nubes no tendría consecuencias".

La localización de las nubes es también muy importante. Las nubes en los trópicos difieren de las nubes en latitudes medias porque la temperatura influye en el funcionamiento de los procesos nubosos. "Además, las nubes en regiones diferentes con niveles diferentes de contaminación pueden también desarrollar precipitación de forma diferente, e incluso en una misma región dependiendo de la contaminación y de un día específico", según Bruintjes. Cualquier cosa que altere las nubes puede afectar a la siembra de las mismas.

Algunos de los casos más satisfactorios de siembra de nubes en el mundo han sucedido en regiones montañosas, con siembra glaciogénica de nubes "orográficas". En estas regiones, las nubes se forman a partir del aire que fluye sobre las montañas. Son un objetivo especialmente atractivo para la siembra de nubes porque los mantos de nieve de las grandes altitudes pueden almacenar el agua de todo el año de una región.

En Japón, por ejemplo, donde la escasez de agua es un problema pasajero, no crónico, Murakami explica que la siembra glaciogénica de nubes de nieve orográficas puede ser una medida preventiva a final de primavera o principios de verano. Estos programas operativos pueden llevarse a cabo "una vez que el pronóstico a largo plazo de la precipitación se vuelve más preciso y fiable y cuando podemos predecir escasez de agua en un plazo de unos meses", comenta.

Bruintjes y Murakami señalan ejemplos de proyectos de mejora del manto de nieve en Wyoming (Estados Unidos de América) y en las Montañas Nevadas (Australia). En estas últimas, los científicos han utilizado la siembra glaciogénica en frentes fríos al oeste de las montañas. En los meses más fríos se emplean generadores situados en la superficie terrestre para pulverizar una mezcla de yoduro de plata que el viento transporta hacia el este, a las nubes existentes sobre las montañas. Tras analizar los resultados del experimento inicial del período 2005-2009, los investigadores encontraron un impacto positivo, pero no estadísticamente significativo, de la siembra sobre la precipitación de nieve; sin embargo, determinaron que el objetivo de los trabajos de siembra fue "inequívocamente exitoso", con niveles de yoduro de plata más alto en las áreas sembradas con respecto a las no sembradas. Un análisis secundario mostró mejores niveles de materiales sembrados que lo que sugerían las partículas de hielo adicionales y, en consecuencia, un impacto en los procesos de precipitación de nubes. El proyecto continúa a fecha de hoy, mucho más allá de las pruebas iniciales. Algunos informes indican que la precipitación de nieve ha aumentado hasta el 14%.

Medir el impacto de las iniciativas de siembra de nubes representa un reto. "Generalmente volvemos atrás a un experimento aleatorio de forma similar a lo que suele hacerse en la comunidad médica cuando se prueba un nuevo medicamento", dice Bruintjes. Como en los experimentos médicos, donde no hay dos personas que sean iguales, "ninguna nube es igual que otra, y hay muchos factores que pueden influir en el desarrollo de la precipitación en una nube".

En los 10 últimos años, los experimentos de siembra de nubes se han beneficiado de los avances en los modelos numéricos que pueden simular la siembra con mayor exactitud, así como de contar con mejores herramientas de observación para comprender los procesos físicos que ocurren en las nubes debido a la siembra. Estas herramientas incluyen una mayor capacidad de los satélites para proporcionar imágenes con mejor resolución y radares terrestres y aerotransportados de polarización dual que pueden medir mejor la magnitud de la precipitación.

"Aunque no perfecto, ha sido un gran paso adelante", afirma Bruintjes. "Cuanto mejor sea la predicción del tiempo, mejor podremos predecir un cambio".

Otro miembro del Equipo de expertos sobre modificación artificial del tiempo de la OMM, Andrea Flossmann, del Observatorio de Física del Globo de Clermont Ferrand (Francia), dice que algunos grupos de investigadores han estado trabajando para mejorar los planteamientos estadísticos necesarios para validar el enfoque aleatorio. "Todavía es costoso realizar campañas fiables pues se requiere llevar a cabo numerosas pruebas con nubes, tanto sembradas como no sembradas", comenta.

Uno de estos grupos es el equipo investigador de Murakami, que recibió en 2015 una beca del Programa de investigación de los Emiratos Árabes Unidos para la estimulación de lluvia utilizando el método científico. "Estamos trabajando para evaluar mejor, y en última instancia aumentar, la eficacia de la estimulación de precipitación en regiones áridas y semiáridas a través de una profunda investigación científica compuesta de análisis de datos, experimentos de laboratorio, observación sobre el terreno y modelación numérica", dice. El principal objetivo del trabajo es clarificar las estructuras microfísicas de las nubes adecuadas para la siembra y su frecuencia de ocurrencia sobre las áreas montañosas del este de los Emiratos Árabes Unidos.

Estimulación de la lluvia en los Emiratos Árabes Unidos

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El Programa —dotado con 5 millones de dólares de los Estados Unidos (USD)— de investigación de los Emiratos Árabes Unidos para la estimulación de lluvia utilizando el método científico se lanzó en 2015 como una iniciativa internacional para promover la investigación y la tecnología asociadas a la estimulación de la lluvia. Según su director, Alya Al Mazroui, el programa tiene dos objetivos: impulsar la investigación en materia de estimulación de la lluvia en todo el mundo, y aumentar la precipitación de lluvia en los Emiratos Árabes Unidos y otras regiones áridas y semiáridas en el mundo.

El agua es un tema de crucial importancia en los Emiratos Árabes Unidos, con un ritmo bajo de recarga de sus abastecimientos de agua subterránea de 10 000 años de antigüedad, y con una demanda de agua que se espera doblar en los próximos 15 años según algunas estimaciones. El agua de mar desalinizada supone el 40% del abastecimiento de agua del país. Con el alto coste de la desalinización, los Emiratos Árabes Unidos se han planteado la siembra de nubes como una posible alternativa más económica. En 2016, los Emiratos Árabes Unidos realizaron 177 operaciones de siembra de nubes, la mayoría usando la siembra higroscópica en las montañas orientales en la frontera con Omán para aumentar los niveles en acuíferos y embalses. Según un informe de 2015, una nubosidad mayor de lo normal facilitó que se llevasen a cabo más misiones ese año.

Como parte de su programa de estimulación de la lluvia, los Emiratos Árabes Unidos trabajan para guiar el camino hacia la consecución de mayores inversiones y avances tecnológicos en la modificación artificial del tiempo. Al Mandoos dice estar orgulloso de "que los Emiratos Árabes Unidos sean un centro de actividad mundial que desarrolla las mejores tecnologías que contribuyen a solucionar el problema de la escasez de agua".

Además de la beca al equipo de Murakami por mejorar la validación de la siembra de nubes, otros beneficiarios de las becas de 2015 fueron proyectos dedicados "al uso de la nanotecnología para fabricar materiales de siembra más eficientes así como a la modificación de la cubierta terrestre para aumentar las áreas de confluencia y estimular la iniciación por convección", dice Al Mandoos. Con el uso de la nanotecnología, los investigadores podrían crear potencialmente nuevos productos químicos para la siembra de nubes que imiten mejor la estructura cristalina del hielo en la nanoescala. El equipo del Programa de los Emiratos Árabes Unidos va a trabajar con los premiados durante los tres años próximos para ayudarles a llevar a cabo sus proyectos de investigación.

Al Mandoos, de los Emiratos Árabes Unidos, señala los principios rectores de la OMM para la planificación de las actividades de modificación artificial del tiempo como un recurso importante para los países que buscan mejorar la seguridad hídrica. "Las directrices estipulan que los países que practican la siembra de nubes deben estudiar las nubes sembradas y no sembradas a través de un método estadístico aleatorio", comenta. "El resultado de este proceso estadístico aleatorio debe respaldarse posteriormente con un análisis que valide las operaciones originales de siembra de nubes".

Se aconseja precaución

La Declaración de 2015 de la OMM sobre la modificación artificial del tiempo también se refiere a las técnicas de modificación artificial del tiempo para eliminar el granizo y dispersar la niebla, y menciona el reciente interés en la ingeniería del clima. "Últimamente la siembra ha sido propuesta como una estrategia de mitigación del clima para aumentar la luminosidad de las nubes e incrementar la parte de radiación solar que se refleja al espacio", dice Flossmann. El informe de la OMM muestra cierta cautela para tales esfuerzos a escala mundial, advirtiendo de las dificultades históricas a la hora de demostrar la causa y el efecto de las intervenciones de siembra a escala local.

La siembra de nubes a escala mundial tiene un precedente histórico pero de una forma inesperada: a través de una modificación del tiempo inadvertida. Por ejemplo, las erupciones volcánicas han inyectado partículas en la estratosfera que han disminuido las temperaturas a nivel mundial durante 2 o 3 años después de las erupciones (por ejemplo, se cree que estas erupciones contribuyeron a la "pequeña edad de hielo" del siglo XIX). Como otro ejemplo de modificación del tiempo inadvertida, Flossmann cuenta que los satélites han observado que las partículas emitidas por las chimeneas de los barcos modifican las propiedades nubosas de la cubierta de estratocúmulos que hay por encima, aumentando la sensación de brillo en las nubes.

Para todas las modificaciones del tiempo —intencionadas o no— es importante recordar que "la atmósfera no tiene barreras", dice Flossmann. "Lo que aportes puede no tener el efecto deseado en tus inmediaciones, pero al ser transportado podría tener efectos no deseados en otro lugar".

Pero sobre todo, se trata de las nubes. "No hay una solución concreta para todos los casos", dice ella. "Depende mucho de cada nube en particular que el hecho de añadir partículas no tenga en absoluto efecto alguno; y que, si lo tiene, sea en la dirección deseada".

 

El gobierno español ordenó al ejército rociar estelas químicas letales sobre sus ciudadanos como parte de un programa secreto de la ONU​

Un Real Decreto publicado por el gobierno español declaró el estado de emergencia debido a la pandemia de Covid-19, autorizando el uso de productos químicos biocidas.

En otras palabras, el gobierno español autorizó la fumigación de chemtrails bajo el pretexto del “estado de emergencia” declarado durante la pandemia.

La orden del gobierno también detalla la aplicación prevista de los productos químicos, que es a través de técnicas "aéreas", no una aplicación manual.


Se estima que el 17% de las personas en todo el mundo creen que los productos químicos se rocían intencionalmente en el aire como parte de un programa atmosférico secreto a gran escala (SLAP), también conocido como geoingeniería encubierta o estelas químicas.

En una encuesta de expertos en química atmosférica, un científico respondió "sí" cuando se le preguntó si alguna vez había encontrado evidencia que indicara la existencia de un programa atmosférico secreto a gran escala (SLAP), debido a una ubicación remota con niveles inusualmente altos de bario. en la atmósfera.

Los rastros químicos, comúnmente conocidos como chemtrails, se refieren a los rastros blancos que a veces quedan cuando los aviones vuelan por el cielo. Se estima que el 17% de las personas en todo el mundo cree que estos senderos son en realidad sustancias químicas tóxicas que se rocían intencionalmente en el aire como parte de un programa atmosférico secreto a gran escala (SLAP), también conocido como geoingeniería encubierta. 1

En general, los funcionarios públicos han negado la existencia de estelas químicas, y un documento publicado en 2000 por la EPA de EE. UU. sugiere que las "estelas de condensación" o "estelas de condensación" que son visibles detrás de los motores de los aviones a reacción están "compuestas principalmente de agua (en forma de hielo). cristales) y no presentan riesgos para la salud de los humanos”, pero señaló que “sin embargo, sí afectan la nubosidad de la atmósfera terrestre y, por lo tanto, podrían afectar la temperatura atmosférica y el clima”. 2

Sin embargo, una orden emitida por el gobierno español cuenta una historia diferente, ya que sugiere que autorizó a su ejército a rociar químicos peligrosos en los cielos como parte de una defensa contra el covid-19. 3

Orden española autoriza la pulverización de biocidas para la desinfección

Un Real Decreto publicado el 16 de abril de 2020 por el gobierno de España en el Boletín Oficial del Estado 4 declara el estado de alarma por la pandemia del Covid-19, autorizando el uso de productos químicos biocidas: 5

“Orden SND/351/2020, de 16 de abril, por la que se autoriza a las Fuerzas Armadas y Unidades y Unidades Militares de Emergencias a utilizar productos químicos biocidas autorizados por el Ministerio de Sanidad para la desinfección con el fin de hacer frente a la Crisis Sanitaria por el Covid-19.
El Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria provocada por el Covid-19, que incluye una serie de medidas encaminadas a proteger el bienestar, la salud y la seguridad de los ciudadanos y la contención de la progresión de la enfermedad y fortalecer el sistema de salud pública”.

El decreto otorgaba al ministro de Sanidad, Salvador Illa Roca, la facultad de dictar dichas órdenes: 6

“En concreto, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 4.3 del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, se faculta al Ministro de Sanidad para dictar las órdenes, resoluciones, disposiciones e instrucciones interpretativas que, en su ámbito de actuación como autoridad delegada , sean necesarios para garantizar la prestación de todos los servicios, ordinarios o extraordinarios, en aras de la protección de personas, bienes y lugares, mediante la adopción de alguna de las medidas previstas en el artículo undécimo de la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, de los estados de alarma, excepción y sitio.
Para el efectivo cumplimiento de estas medidas, los delegados de las autoridades competentes podrán requerir la actuación de las Fuerzas Armadas, de acuerdo con lo previsto en el artículo 15.3 de la Ley Orgánica 5/2005, de 17 de noviembre, de la Defensa Nacional.”

Uso de 'medios aéreos', 'nebulización' solicitada

Además de reconocer que el Ministerio de Salud había estado evaluando la capacidad virucida de los antisépticos y desinfectantes químicos, la orden del gobierno también detalla la aplicación prevista de los productos químicos, que es a través de técnicas “aéreas”, no de aplicación manual: 7

“Entre las técnicas de desinfección más efectivas se encuentran el uso de medios aéreos, pues a través de ellos, con técnicas de Nebulización, Termo Nebulización y Micro Nebulización, se llega a todas las superficies rápidamente, evitando depender de la aplicación manual, que es más lenta, y en ocasiones no alcanza. todas las superficies porque hay obstáculos que impiden llegar a ellas.
Las unidades de defensa QBRN de las Fuerzas Armadas y la Unidad Militar de Emergencias (UME) disponen de medios personales, materiales, procedimientos y la formación suficiente para realizar la desinfección aérea, ya que son operaciones que ejecutan periódicamente, con la salvedad de que en lugar de utilizar los productos biocidas lo hacen con otros productos químicos descontaminantes.
Es por ello que, a la vista de lo anterior y al efecto de mejorar y agilizar las operaciones de desinfección de todo tipo de instalaciones que venga a realizar el personal de las Fuerzas Armadas, se considera oportuno autorizar, con carácter excepcional y durante el tiempo que dure la estado de alarma, las Unidades de Defensa QBRN de las Fuerzas Armadas y la UME, el uso de desinfectantes y biocidas del grupo principal 1 descritos en el artículo 1.1 del Real Decreto 830/2010, de 25 de junio, por el que se reglamenta.”

En resumen, Planet Today informó: “El gobierno español ordenó al ejército rociar silenciosamente estelas químicas letales sobre sus ciudadanos con la autorización de la ONU bajo la cobertura del 'estado de emergencia para la gestión de la situación de crisis sanitaria causada por Covid-19'”. 8 y no es la primera vez que lo hacen.

Según el medio de comunicación, en 2015 cuatro denunciantes de la agencia meteorológica de España dijeron al Parlamento Europeo que regularmente se rociaban productos químicos sobre el país para alterar el clima: 9

“El 19 de mayo de 2015, el eurodiputado Ramon Tremosa i Balcells (ALDE) anunció en el Parlamento Europeo que cuatro trabajadores de la Agencia Estatal de Meteorología habían confesado que España está siendo rociada en su totalidad desde aviones que esparcen por la atmósfera dióxido de plomo, yoduro de plata y diatomita. .
El objetivo, según el mismo eurodiputado, sería conjurar las lluvias y permitir que suban las temperaturas, lo que crea un ambiente climático sumario para el turismo y, al mismo tiempo, ayuda a las corporaciones del sector agropecuario. Esto, a su vez, está produciendo gotas frías de gran intensidad”.

La geoingeniería se está generalizando

La manipulación a gran escala del clima de la Tierra, conocida como geoingeniería, 10 se está volviendo cada vez más común. Las Naciones Unidas se encuentran entre los que ahora están considerando una forma controvertida de geoingeniería, que implica rociar aerosoles de sulfato en la estratosfera de la Tierra para modificar el clima 11 , con efectos desconocidos y potencialmente desastrosos.

Los aerosoles de sulfato son diminutas partículas reflectantes que pueden reflejar más luz solar de regreso al espacio cuando se rocían en la estratosfera de 12 a 16 millas sobre la superficie de la Tierra. Esto conduce a temperaturas globales más bajas, así como a una precipitación promedio más baja, 12 que destaca una desventaja potencial significativa.

Un informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas, publicado en agosto de 2021, 13 , 14 menciona la gestión de la radiación solar y la eliminación de gases de efecto invernadero como formas de geoingeniería. 15 Los aerosoles de sulfato entran en la categoría de gestión de la radiación solar, pero serían necesarias técnicas de geoingeniería adicionales, como el adelgazamiento de las nubes cirros en la atmósfera superior, para contrarrestar la disminución de las precipitaciones causada por su uso.

Además, diferentes regiones podrían enfrentar resultados severos de las técnicas de geoingeniería utilizadas en otras partes del mundo, en la medida en que su capacidad para cultivar alimentos podría verse afectada. El autor del informe, Govindasamy Bala, del Instituto Indio de Ciencias, dijo que “la ciencia está ahí” 16 para usar la geoingeniería, pero está lejos de ser exacta.

“Creo que la próxima gran pregunta”, dijo Bala a Reuters, “es, ¿quieres hacerlo? … Eso implica incertidumbre, cuestiones morales, cuestiones éticas y gobernanza”. Como informó Reuters, “Eso se debe a que cada región se vería afectada de manera diferente. Si bien algunas regiones podrían ganar en un mundo artificialmente más frío, otras podrían sufrir, por ejemplo, al no tener las condiciones para cultivar”. 17 Paulo Artaxo, físico ambiental de la Universidad de Sao Paulo y otro autor del informe, agregó: 18

“Básicamente, el mensaje es más o menos el mismo que (el informe anterior): la ciencia no es lo suficientemente madura. Los efectos secundarios de cualquiera de las técnicas de geoingeniería conocidas pueden ser muy significativos... La sociedad debe considerar si estos efectos secundarios son demasiado grandes para probar alguna estrategia”.

La siembra de nubes ha estado ocurriendo durante décadas

Cabe señalar que ciertas formas de geoingeniería ya están en uso. Fue a mediados del siglo XX cuando se desarrolló por primera vez la geoingeniería, utilizando tecnologías de la Segunda Guerra Mundial.

La siembra de nubes es uno de esos ejemplos que se ha utilizado durante décadas 19 y consiste en "sembrar" nubes con yoduro de plata o dióxido de carbono sólido para promover la lluvia y la nieve o debilitar las tormentas tropicales. Al menos ocho estados del oeste de EE. UU. y docenas de países utilizan la siembra de nubes para aumentar las precipitaciones. 20

“Además, el ejército de EE. UU. sugirió que las armas nucleares podrían usarse como herramientas para alterar los climas regionales y hacer que ciertas áreas del mundo sean más favorables para la habitación humana. Esta propuesta, sin embargo, no fue probada”, informó Britannica. 21

También se han discutido otras ideas para alterar el clima de la Tierra. Los métodos propuestos para reflejar más luz solar y reducir el calentamiento global han incluido flotar miles de millones de pelotas de golf en los océanos, enviar un espejo gigante a la órbita, eliminar cirros, plantar cultivos y edificios más brillantes y liberar microburbujas para hacer que la superficie del océano sea más reflectante. 22

Incluso se ha considerado la posibilidad de que naves espaciales gigantes floten sobre la Tierra para reflejar la luz solar. 23

La geoingeniería como puerta de entrada al control social

Bill Gates invierte mucho en técnicas de geoingeniería. En 2010, financió una investigación para desarrollar máquinas que rociarían agua de mar en las nubes con el objetivo de aumentar la capacidad de reflejar la luz solar en el espacio y, por lo tanto, reducir las temperaturas globales. 24

En 2018, Gates también ayudó a financiar experimentos para científicos de Harvard, quienes propusieron rociar la estratosfera con cloruro de calcio para ayudar a frenar el calentamiento de la Tierra bloqueando el sol. 25 Pero como Vandana Shiva, PhD explicó en nuestra entrevista anterior, 26 la modificación del clima a través de la geoingeniería podría usarse como un arma de control, incluido el control de la agricultura.

Escribiendo en The Defender, Robert F. Kennedy Jr. también advirtió que las incursiones de Gates en el control climático podrían ser fácilmente un pretexto para el control social: 27

“Su historial de inversiones sugiere que la crisis climática, para Gates y sus compinches, no es más que una coartada para el control social intrusivo, la vigilancia a escala del 'Gran Reinicio' y los despilfarros masivos de geoingeniería de ciencia ficción, incluidos sus dementes y aterradores proyectos de vanidad para rociar la estratosfera con cloruro de calcio o agua de mar para frenar el calentamiento, desplegar globos gigantes para saturar nuestra atmósfera con partículas reflectantes para tapar el sol, o su peligrosa táctica de liberar millones de mosquitos genéticamente modificados en el sur de Florida”.

La investigación científica que investiga las estelas químicas es sorprendentemente escasa, pero existe un estudio. Publicado en la revista Environmental Research Letters en 2016, incluye una encuesta en la que se pidió a expertos en química atmosférica y deposición atmosférica que "evaluaran científicamente las afirmaciones de los teóricos de SLAP". 28

Casi todos, 76 de 77, los científicos concluyeron que no habían encontrado evidencia de SLAP y creían que los chemtrails podrían explicarse por otros factores, "incluida la física y la química bien entendidas". 29 Pero hubo un científico que no pudo descartarlos y, de hecho, respondió “sí” cuando se le preguntó si alguna vez había encontrado evidencia que indicara la existencia de SLAP. 30

Citaron un lugar remoto donde los niveles de bario en la atmósfera eran inusualmente altos en comparación con los niveles de bario en el suelo. 31 Los niveles de bario en el medio ambiente suelen ser muy bajos 32 y se sugiere que las concentraciones anormales de elementos como el bario son una forma de evidencia de químicos rociados. 33

Fuentes y Referencias