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Vamos cogiendo palomitas.
 
Detienen en Alicante a un fugitivo argelino buscado por la Interpol.

Sobre el apresado pesaba una Orden Internacional de Detención para Extradición (OIDE) por los delitos de tráfico de drogas y pertenencia a organización criminal. Se podría enfrentar a cadena perpetua en su país.

 
Menores marroquíes sacrificando corderos en un matadero ilegal en San Saturnino de Noya (Barcelona) por la fiesta del Eid al-Adha.

Los sacrificios se hacían al aire libre, sin ninguna medida higiénica ni veterinaria. Algunos de los agentes han explicado que las imágenes eran escabrosas, con charcos de sangre por todos lados, animales agonizando y animales colgados mientras perdían sangre, algunos todavía vivos.

El hallazgo de este matadero se ha conocido al día siguiente de haberse detectado en Torrelavit, en la misma comarca, una granja ilegal con unos 500 corderos, también destinados a esta celebración.

 


Típica noche multicultural en Oyonnax (Francia)

La inmigración masiva africana y el racismo antiblanco de los medios de comunicación han convertido Francia en zona de guerra.

Suponemos que los progres anti-armas estarán escandalizados y pedirán un mayor control por parte del Estado francés de la tenencia de armas...

Ah, no, que eso solo lo piden cuando son los autóctonos blancos los que se quieren armar para defenderse justamente de la delincuencia importada de fuera.

Los pagapensiones pueden tener todas las armas que quieran. Han de defenderse de la ultraderecha. Pobrecitos.
 
Piden la suspensión del transporte público después de las 21.00 en toda Francia tras las protestas

El ministro del Interior, Gérald Darmanin, solicitó a los prefectos que ningún autobús o tranvía circule esta noche en toda Francia, después de tres jornadas de disturbios.

 

Lo de Francia huele, cada vez más, a orquestado por los de siempre​

Dice el refrán que «un clavo saca a otro clavo» y, en el mundo en el que vivimos, no hay nada mejor para desactivar algo que mantener a ese «algo» ocupado en cosas distintas y en peligros, supuestamente, mayores.

Con lo que está sucediendo en Europa, con una inmigración masiva y prácticamente descontrolada, cualquiera podría llegar a pensar que ese es un hecho que se debe a la inutilidad de los políticos de turno y a su impostado buenismo.

Esto es algo que, cada vez está más claro, no es así y lo que está sucediendo en Francia es buena muestra de ello. Piensen en la mentalidad generalizada en Europa, cuanta más inseguridad sintamos, más aplaudiremos las imposiciones de medidas restrictivas y dictatoriales que, en teoría, favorezcan esa seguridad perdida artificialmente.

¿Y qué mejor forma que conseguir esa seguridad importándola? Y si, además, lo hacemos desde países cuya población esté acostumbrada al sometimiento al poder, con un nivel cultural bajo, con unas necesidades acuciantes y con poco que perder, miel sobre hojuelas.

A medida que avanzan las horas comenzamos a pensar que lo de Francia es una falsa bandera de libro. ¿Eso quiere decir que la muerte inicial del chico de 17 años sea falsa? Probablemente no, pero también es cierto que, tras ver el comportamiento de la madre, pueda ser probable que sí lo sea.

Al suceder un hecho como el que ha sucedido, el caldo de cultivo ya está preparado. Apelando al racismo, la población inmigrante que, recordemos, viene de países con graves problemas, con poco que perder y que, muy probablemente, estén en Francia de forma ilegal y sin oficio ni beneficio, salta.

¿Y contra quién salta? ¿Contra Macron? ¿Contra los políticos y responsables públicos? No, salta contra la policía, contra la población y contra todo lo que se le ponga por delante. A partir de ese momento, la población francesa comienza a sentirse insegura y aplaude todas las medidas represivas que imponga el estado. Sobre todo, las que vengan de los agentes policiales.

¿Y cómo estaba Francia hace tan solo unas semanas? Con los franceses en la calle reclamando sus derechos con el asunto de las jubilaciones. Y, además, con unos franceses muy enfadados que estaban teniendo enfrentamientos con esos policías a los que ahora, seguramente, aplaudan.

Da la sensación, desde fuera, que todo esto ha llegado en el momento oportuno para el gobierno francés. Curioso, ¿verdad?

Ahora todo apunta a que todos están siendo utilizados porque, casualmente, también han aparecido los famosos «antifa» para agravarlo todo, muy probablemente, provocando una indignación mayor de los inmigrantes que protestan.

¿A quién deja todo esto en una posición más cómoda, en estos momentos? A Macron. Esto huele a chamusquina y si se da en otros países, será la mejor forma de desactivar las protestas que, con motivo de la Agenda 2030, se están empezando a producir.

 
Se busca al yihadista marroquí Mohamed Achraf, que quiso volar la Audiencia Nacional al anularse su absolución.

Es uno de los líderes yihadistas más seguidos por las fuerzas de seguridad españolas de las últimas dos décadas. Fue condenado por querer meter un camión en la Audiencia Nacional cargado con 1.000 kilos de explosivos.

Pasó 14 años preso y, cuando le quedaban días para salir en libertad, la Guardia Civil le arrestó de nuevo en su celda en 2018 por liderar un frente de cárceles islamista.

Resultó absuelto, pero ahora los jueces dicen que hay que citarle para repetir el juicio. Su abogado y las fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por El Confidencial informan de que ya no está en España. “Vete a buscarlo ahora para un nuevo juicio”, lamenta uno de los investigadores.

 
Un argelino roba la maleta a dos turistas británicos en Alicante y acaba detenido en segundos.

Los agentes pudieron hacer entrega a las víctimas de la totalidad de los efectos sustraídos entre ellos, su documentación, consiguiendo que pudieran tomar su vuelo de regreso a tiempo y, ya esta vez, sin ningún contratiempo más.

 
Cae una banda que suplantó a una compañía telefónica y estafó a un vecino de Águilas (Murcia).

Se trataba de un grupo dirigido por un marroquí que estaba dado de alta como autónomo y trabajaba en un 'call center'. A través de este centro de trabajo, el individuo obtenía información de sus futuras víctimas, como las líneas telefónicas, datos de facturación y filiación completa, lo que generaba confianza cuando llamaba a los clientes.