Catorce y nueve años de cárcel para los dos marroquíes acusados de violar a una menor en las fiestas de Revilla de Camargo (Cantabria) de 2015.
Los dos marroquíes, junto a una tercera persona que se encuentra en búsqueda, vieron a una chica que se encontraba sentada en un prado detrás de una atracción de feria subiéndose los pantalones tras mantener relaciones sexuales consentidas con un chico.
Después de insultarla «llamándola cerda, guarra, cochina, por haber mantenido dichas relaciones en la calle, los dos procesados junto con el otro varón no enjuiciado, como consecuencia de sentirse superiores y con ánimo de menoscabar su integridad moral e indemnidad sexual, se abalanzaron sobre ella».
Entonces, «la cogieron por los brazos y la tumbaron en el prado boca abajo, momento en el cual uno de ellos la penetró con su pene por vía anal, sin tener la chica capacidad de defensa, pese a lo cual consiguió darse la vuelta y propinar una patada a uno de sus agresores, logrando escapar corriendo».
El tribunal ha entendido probados estos hechos como consecuencia de la prueba practicada en el juicio: la declaración de la chica; la de una persona que se encontraba presa en la misma celda que uno de los acusados y a quien este contó los hechos; y las pruebas periciales, entre ellas, el resultado de las muestras tomadas en el cuerpo de la víctima, que arrojan un perfil genético de varón coincidente con uno de los acusados.
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Los dos marroquíes, junto a una tercera persona que se encuentra en búsqueda, vieron a una chica que se encontraba sentada en un prado detrás de una atracción de feria subiéndose los pantalones tras mantener relaciones sexuales consentidas con un chico.
Después de insultarla «llamándola cerda, guarra, cochina, por haber mantenido dichas relaciones en la calle, los dos procesados junto con el otro varón no enjuiciado, como consecuencia de sentirse superiores y con ánimo de menoscabar su integridad moral e indemnidad sexual, se abalanzaron sobre ella».
Entonces, «la cogieron por los brazos y la tumbaron en el prado boca abajo, momento en el cual uno de ellos la penetró con su pene por vía anal, sin tener la chica capacidad de defensa, pese a lo cual consiguió darse la vuelta y propinar una patada a uno de sus agresores, logrando escapar corriendo».
El tribunal ha entendido probados estos hechos como consecuencia de la prueba practicada en el juicio: la declaración de la chica; la de una persona que se encontraba presa en la misma celda que uno de los acusados y a quien este contó los hechos; y las pruebas periciales, entre ellas, el resultado de las muestras tomadas en el cuerpo de la víctima, que arrojan un perfil genético de varón coincidente con uno de los acusados.
Catorce y nueve años de cárcel a los dos acusados de violar a una menor en las fiestas de Revilla de 2015
El autor material, el que penetró analmente a la víctima, contó lo sucedido a un compañero de celda, que lo comunicó al centro penitenciario, reabriéndose así el caso

