«Vine a dejar a mi hijo en la playa y cinco capullos me han dado una paliza sin mediar palabra».
Alfonso es madrileño, pero su familia política es de Estepona, donde veranean desde hace más de dos décadas. El pasado fin de semana, se desplazó a la localidad costasoleña para dejar a su hijo con una de sus cuñadas.
Pero el viaje no salió como esperaba. Alfonso ha regresado a la capital de España con un ojo morado, dos piezas dentales rotas y policontusiones.
«Mi sobrino se había quedado sin tabaco y me pidió un cigarillo. Yo estaba buscando el paquete, así que no me enteré de nada. El semáforo se puso en verde, empezamos a caminar y nos cruzamos con un grupo de chavales. De repente, pum, pum, pum, golpes por todos lados sin mediar palabra. Ni hola, ni tonto, ni feo. Nada. Todo fue muy rápido», explica.
En cuestión de minutos los agentes localizaron a un individuo que encajaba con las características físicas descritas por las víctimas.
Tras una persecución de más de 200 metros a pie, los policías locales le dieron alcance. El chico,
marroquí, 18 años recién cumplidos, reaccionó con violencia contra los agentes, a los que escupió e insultó reiteradamente.
Al parecer, llegó a amenazarlos con gritos del tipo: «Hijos de puta, que se muera vuestra familia, os tengo que matar».
En el ambulatorio, propinó patadas al mobiliario y posteriormente, se dio un cabezazo contra el coche patrulla.
La Policía Local traspasó el caso a la comisaría de la Policía Nacional en Estepona, que será la encargada de continuar con la investigación.
Alfonso Rodríguez, madrileño de 50 años, sufre fractura de dos piezas dentales y policontusiones a causa de los golpes que recibió cuando estaba con unos familiares en E
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