Condenado a más de 8 años de prisión un marroquí por vejar, violar y maltratar a su pareja, que era menor de edad.
Se dirigía a ella de manera constante como ‘puta’, le decía que ‘no valía para nada’ y que ‘solo iba a valer para tener lo casa recogida y limpia para cuando él llegase de trabajar».
Le controlaba la vestimenta que llevaba y prohibía que se pusiera ropa con la que se le vieran los brazos, las piernas y/o la barriga. Incluso en la playa le llegaba a insultar si ella le «desobedecía».
También le inspeccionaba el móvil para ver con quién hablaba, molestándole todo tipo de contacto que tuviese, también con sus amigas y familia, llegando a agredirla.
Cuando estaban fuera de casa y ella hacía o decía algo que no era de su agrado, la miraba de manera desafiante y le decía: «¡ten el valor de levantar la cabeza que cuando lleguemos a casa te vas a enterar de quién soy yo!».
La encerraba en su domicilio habitual en Algeciras sin dejarle posibilidad alguna de escapatoria.
Al menos dos ocasiones al final de la relación, la obligó a mantener relaciones pese a la «oposición inequívoca» de su pareja.
La menor decidió acabar con la relación y cuando se encontraba con su nueva relación en un parque, apareció el procesado junto a su hermano y cuñada, además de otras personas más y «todos en actitud agresiva» portando alguno de ellos cuchillos de cocina, se dirigieron hacia ella y los acorralaron para llevarse el marroquí junto al resto de varones a su pareja a quien agredieron con arma blanca.
A la chica le exigieron que les diera dinero. Como se negó, le arrebataron el bolso y le quitaron el móvil.
La empujaron, tiraron al suelo y le empezaron a dar patadas ante la atenta mirada de su exnovio, que jaleaba y alentaba a la agresora diciéndoles «dale, dale fuerte, dale más, hasta que no salga sangre no pares», o, «hasta que tu novio no aparezca medio muerto no vamos a parar».
Un viandante les llamó les sorprendió y entonces huyeron todos del lugar. La chica quedó malherida con mechones del pelo arrancados y esguince cervical además de diversas contusiones.
Como consecuencia de la dominación y control ejercido por el marroquí sobre su pareja y de la violencia a la que la sometió durante su relación, la joven padece de alteraciones de sueño, ansiedad, hipersensibilidad y psicorreactividad.
La Audiencia de Cádiz condena a un joven a ocho años de prisión por vejar, violar y maltratar a su pareja que era menor de edad
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