Detenida la presidenta de una asociación de infancia por secuestrar a su hijo

María Sevilla, presidenta de la asociación Infancia Libre, fue detenida la madrugada del sábado acusada de un delito de sustracción de menores, por incumplir una sentencia de 2017 que otorgaba la custodia al padre de su hijo, ha informado este lunes la Policía Nacional. Sobre la mujer, de 36 años, pesaba una orden de detención desde el pasado septiembre por no haber entregado al menor. En marzo de 2017, Sevilla se había mudado a Granada con el pequeño, que ahora tiene 11 años, sin haber consultado con el progenitor, que reside en Madrid. Cuando la policía dio con ella, estaba oculta, junto a su actual pareja y una niña que tienen en común, en una finca de 6.000 metros cuadrados en el municipio conquense de Villar de Cañas. El niño estaba sin escolarizar. Él y su hermana se encontraban en condiciones “lamentables”, han informado fuentes policiales. El crío solo salía unas pocas horas al día por este recinto. Sevilla ha quedado en libertad con cargos.

El caso lleva años judicializado. En diciembre de 2017, el juzgado de primera instancia número 6 de Valdemoro (Madrid) otorgó a Rafael Marcos la custodia de su hijo con un régimen de visitas en un punto de encuentro para la madre, al entender que la mujer había obstaculizado de manera grave la relación del menor con su progenitor. Sevilla había interpuesto varias denuncias por abusos sexuales que fueron archivadas en 2014 y 2016.

Absentismo escolar

En noviembre de 2016, el juzgado otorgó a Marcos un régimen de visitas que incluía pernoctas los fines de semana alternos. Pero no se llegó a hacer efectivo. El niño faltaba al colegio los días que debía ser recogido por el padre, según la sentencia de diciembre de 2017. En marzo, la madre se mudó a Granada y matriculó al niño en un nuevo colegio. Pronto dejó de asistir al mismo. Sevilla alegaba que sufría alergia. “No ha estado escolarizado desde entonces”, asegura la abogada del padre, Ruth Arroyo. “En enero de 2018 presentamos una denuncia por sustracción del menor en plaza de Castilla”, prosigue. El 18 de septiembre, el juzgado de instrucción número 27 de Madrid emitió la orden de detención.

María Sevilla preside la asociación Infancia Libre, que solicita protección para los menores que sufren abusos sexuales o maltrato intrafamiliar. En 2017 llegó a comparecer ante la comisión de Derechos de la Infancia y la Adolescencia del Congreso. Este diario ha tratado, sin éxito, de recabar la versión de la asociación.

La Jefatura Superior de Policía de Madrid ha informado este lunes sobre la operación. Los investigadores comprobaron que en este tiempo el niño no había sido escolarizado ni atendido en ningún centro sanitario de España. Tras hacer varias investigaciones, constataron que la madre estuvo en diversos puntos del país, como el País Vasco. Las pesquisas les llevaron hasta Cuenca, de donde es oriunda la detenida.

La vivienda en la que se ocultaba en Villar de Cañas estaba en una urbanización despoblada y totalmente vallada, con medidas de seguridad que impedían comprobar lo que sucedía dentro. Tras varias semanas de vigilancia, los agentes vieron que un hombre, actual pareja de la detenida, abandonaba la parcela en algunas ocasiones para comprar en establecimientos de alimentación de la zona. En ningún momento vieron con él al menor. Los policías vigilaron con un dron la finca, que estaba protegida con lonas y vallas. Comprobaron que en ocasiones sacaba al niño a dar un breve paseo junto a su madre por las inmediaciones. Antes se cercioraba de que no había nadie vigilando. También vieron en la finca a otra niña, la hija de Sevilla y su nueva pareja.

Tras obtener la correspondiente orden de entrada y registro, los agentes entraron a la vivienda la madrugada del sábado y detuvieron a la madre, que hasta el momento carecía de antecedentes.

 
Nuevas brujas que maltratan a los niños y persiguen a los padres. En el corazón del Supremacismo Hembrista

Muchos lectores habrán tenido noticia del caso de María Sevilla, la “defensora de la infancia” que desde su asociación “Infancia Libre” se dedicaba a echar fango sobre los varones, culpándoles de abusos y maltrato contra los niños; todo ello mientras tenía secuestrado, segregado y en condiciones lamentables a su hijo. Para completar el cuadro, había recurrido a una falsa acusación de abusos sexuales contra el padre para separarlo del niño. Habiéndolo así practicado, esta señora sabía mucho desde luego de maltrato a la infancia: tanto que compareció en el Congreso para hablar del tema, llevada allí por el partido de revolucionarios de salón; el partido favorito de esa gran masa de adolescentes malcriados, con edad para votar, que le ha crecido a nuestro país como una espuma deleznable.

Son las cosas del bolchevismo feminista que domina la sociedad actual. Y es que el enemigo de clase ha sido sustituido por el enemigo “de género”, el varón. Y precisamente, si un partido político ha bebido hasta las heces la copa de la propaganda hembrista, es el partido mencionado, cuya retórica reivindica ese mundo “marxista-leninista”.

La repugnante historia de María Sevilla es el símbolo y la imagen, en un caso particular, de toda la repugnante historia de la tiranía feminista en España y en Occidente.

En efecto, encontramos aquí prácticamente todos los ingredientes de esta tiranía: la violencia contra la infancia que es ejercida mayormente por mujeres; las asociaciones canalla apoyadas por el periodismo complaciente y la política estercolero, que culpan únicamente al padre de esa misma violencia; las falsas acusaciones de abusos sexuales para separar al padre de sus hijos, una acción tan despreciable que cuesta encontrar palabras para calificarla y debería ser castigada con años de cárcel; las locas que endelirio de posesividad uterina separan a los hijos del padre sin importarles el daño que puedan hacerles; las víboras de la mafia feminista que las apoyan y les dan coba porque todo vale en la guerra contra el varón; los pobres castrados mentales, colaboracionistas del supremacismo vaginal y dominados totalmente por las locas; la suavidad del tratamiento mediático, legal y judicial cuando la criminal es una mujer (se llama “perspectiva de género” en la lengua codificada del susodicho supremacismo) mientras que los mismos poderes se convierten en perros de presa, inflexibles y feroces, cuando se trata de perseguir al hombre.

“Infancia libre” es lo que debería ser en efecto, lo que todo niño se merece. Libre de los pocos padres que son indignos, cierto; pero libre también de toda la caterva de chifladas, odiadoras del varón y fracasadas de la feminidad que hacen pagar el pato de sus taras mentales a los hijos y a los padres. Libre de la mafia feminista del maltrato que ha hecho un negocio de la destrucción de las familias, la separación de los hijos del padre y la persecución de los varones. Libre de los partidos políticos de mediocres, cobardes y bellacos con cojoncillos del tamaño de guisantes, incapaces de plantarle cara a la secta feminista ni siquiera frente a las mayores barbaridades, en nombre de la más elemental decencia y justicia.

Una infancia libre de gentuza en pocas palabras. Y también un país donde la gentuza esté abajo y mordiendo el polvo, en vez de estar arriba y arruinándonos el futuro; esto es lo que necesitamos desesperadamente.