Creando masa crítica contra el Nuevo Orden Mundial 🏛️

La OMS con el asunto de la viruela del mono, como el chiste del intermitente: “ahora sí, ahora no…”​

Parece que lo de la viruela del mono no termina de colar entre la población mundial, por más esfuerzos que estén haciendo desde los gobiernos, medios de comunicación y por parte de la propia OMS. La gente cada vez está para menos tonterías y tiene serias sospechas, incluso entre los más despistados, acerca de los orígenes artificiales de este supuesto virus: las vacunas.

Por eso, cada día nos cuentan una historia distinta. Porque en realidad se trata de globos sonda para probar hasta qué punto son capaces de aterrar a todo el mundo, de nuevo. Si hace unos días, Tedros Adhanom nos contaba que pretendía que se considerara este virus como una nueva farsemia, ahora, el director regional de la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Hans Henri P. Kluge, trata de recular con este asunto en cuanto a su incidencia en Europa.

Según Kluge, “en nuestra región fue donde surgieron los primeros casos de este brote, donde estamos viendo las primeras señales de ralentización del brote, y donde creemos que podemos acabar eliminando la viruela del mono si nos comprometemos a hacerlo. Este objetivo político es un mensaje claro para todos sobre cuál creemos que es el objetivo final”.

Dense cuenta de los detalles. En primer lugar, nos cuenta que el asunto se está “ralentizando”, es decir, está dando marcha atrás. Pero en segundo lugar, y quizás más importante, nos cuenta que este es un “objetivo político”. ¿Desde cuándo un asunto referente a la salud es un objetivo político?

Hablan demasiado, mienten constantemente y meten la pata más de lo que ellos quisieran. Al final, de tanto mentir ellos mismos se delatan. Reconocen que es un objetivo político, algo que nos ha quedado muy claro desde el primer día y que el corrobora con estas declaraciones. No se les puede creer en nada y hay que fijarse hasta en el más mínimo detalle para darse cuenta de las trampas que nos tienden.

 


¿Qué debe preocuparnos?

Aunque durante el calor estival nos han reblandecido el cerebro los incendios provocados y los embalses destruidos, pululaba nuestra sospecha entre fiesta y fiesta de que los malos preparaban las medidas para justificar la esclavitud, el recorte de libertades por haber sido tan malos en la utilización perversa de los recursos naturales. Mientras se tejían las redes del mal, no ha faltado gente que ya preparaba las tijeras para cortar esas redes y hacer frente a las medidas coactivas de los gobiernos. Cada vez más gente sabe que hay que apoyar las iniciativas contra la corrupción que ha permeado todas las instituciones sociales. Esta noche comentamos algunas de ellas para quien desee sumar en la causa por la libertad.
 
La cara amarga de las carreras populares: "Estamos enterrando corredores cada semana"


Siguen cayendo como moscas los pinchados.
 




Los agricultores alemanes golpean las ciudades de
Stuttgart, Hamburgo, Hannover, Dresde, Wurzburg, Mainz, por nombrar algunas, hoy contra las políticas verdes de la UE
Están acabando con el ganado
matando a la industria
y los medios de vida de la gente

Los agricultores tienen un mensaje
"Sin agricultores no hay alimentos"
 
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Dos muertos y al menos otros 74 hospitalizados tras el maratón Comrades 2022 de Sudáfrica​

Las pruebas deportivas siguen demostrando que algo muy raro pasa en el mundo desde enero de 2021. Futbolistas, tenistas, nadadores, jugadores de baloncesto, corredores… son muchos los deportes en los que se han visto extraños sucesos y a sus practicantes padecer problemas de salud e incluso fallecer.

Eso es lo que ha sucedido este año en la prueba de ultramaratón más grande y antigua del mundo: la Comrades 2022. La Comrades Maratón es una prueba que se celebra una vez al año entre las ciudades de Durban y Pietermaritzburg en la provincia de KwaZulu-Natal de Sudáfrica. La carrera es de aproximadamente 89 kilómetros (55 millas).

Tras esta prueba, al menos setenta y cuatro corredores han sido trasladados a varios hospitales de la ciudad de Durban después de sufrir varias emergencias médicas, según el director de la carrera. Pero suerte han corrido Mzamo Mthembu (31 años) y Phakamile Ntshiza (37 años), dos participantes que acabaron falleciendo.

Según los organizadores del evento, los participantes deben no solo haber completado un maratón de clasificación, sino también completar un cuestionario médico completo al registrarse.

“Desde un punto de vista organizativo, hemos tomado todas las medidas necesarias para mitigar cualquier peligro potencial. Y luego, en términos del proceso de evaluación médica, es un proceso bastante complicado, pero lo que hace se básicamente es marcar a los atletas con los colores rojo, amarillo o verde, según las respuestas que hayan dado. Si alguien cae en la categoría roja, entonces el equipo médico comienza a hablar con un atleta antes de que comience la carrera”, dijo el director de la carrera, Rowyn James .

Muy triste todo lo que está pasando y peor aún, que haya tan poca gente que se pregunte por los motivos por los que pasan estas cosas.

 

Revelador testimonio de un sanitario​

Está claro que con esto del virus y de las inoculaciones hay, y ha habido, demasiada mentira criminal, demasiados cabos sueltos. Pero a pesar de ello, han sido muchos los que han caído en la trampa y ahora empiezan las lamentaciones. Para que toda esa gente cayera en la trampa se han usado muchas estrategias: presión, miedo, campañas mediáticas y la que siempre funciona, que lo hagan los demás.

Vivimos en una sociedad tan simple que conseguir el efecto contagio es tremendamente simple: el hecho de que haga algo una mayoría, le va a llevar a más gente a hacerlo. Poca gente se quiere quedar fuera del rebaño, son incapaces de decir “pues yo no” y les resulta mucho más fácil aquello de “yo también”.

¿Y qué pasa ahora? Que las cartas se están poniendo, poco a poco, boca arriba y se empieza a vislumbrar el desastre, incluso para los más despistados. Además, cada vez es mayor el número de personas que se atreven a decir la verdad: que ellos no han caído en la trampa, que ellos no han puesto el brazo.

Por eso es mucho más habitual que antes encontrarnos con testimonios como el que nos cuenta esta usuaria de Twitter. Si se está empezando a hablar de estas cosas en los hospitales, imaginen cómo estará el asunto de complicado. ¿Son ciertas las cifras oficiales que se nos ofrecen de vacunación? Da la sensación que no.