Creando masa crítica contra el Nuevo Orden Mundial 🏛️



Me han pasado este audio....
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Un padre llama a la farmacia donde vacunaron a su hijo para informar de que su mujer ha vacunado -sin su conocimiento y en contra de su voluntad- a su hijo de 7 años que ha desarrollado una MIOCARDITIS en pocos días, para preguntarle si está informando a los padres de los riesgos los niños corren y las graves consecuencias como la miocarditis que su hijo va a sufrir de por vida.

La farmacéutica le contesta que "no lo explican para no asustar y provocar el rechazo a la vacunación"

Hay que escucharlo para saber qué clase de profesionales de la salud nos atienden porque este caso podría haberse dado en cualquier lugar del planeta dado que NO INFORMAN ADECUADAMENTE DE LOS RIESGOS ASOCIADOS A LAS INYECCIONES CON ESTAS SUSTANCIAS.
Es sencillamente impactante.
 

La hora de la verdad. Por Luis M. Benito de Benito​

Antes que el poder político impida que nadie exponga cosas que no le gusta oír, o proceda a borrar las memorias, quiero animar a los lectores a tirar de hemeroteca y guardar artículos para el recuerdo, refrescar quién dijo qué. Se cumplen ahora dos años de aquella entrevista que me hizo Mercedes Asencio y remató un señor Barroso en TVE1 en La Mañana. Las cosas no salieron como ninguno pretendía pero al fin y a la postre aquellos minutos de tensión creciente se han hecho virales con millones de reproducciones en las redes. El intento de asustar cuando no había de qué, como tantas emergencias que se resuelven con restringir derechos e incrementar impuestos.

A la luz de los hechos, de la situación actual, hay que salir al paso de tanta mentira, de tanto daño a la población. Hace falta un reconocimiento formal de que los médicos hemos permitido con nuestro silencio que las autoridades hayan prescrito medidas sanitarias sin fundamento. Que los confinamientos fueron ilegales ya lo ha sancionado el Tribunal Constitucional. Pero acerca del uso, sobreuso y abuso de mascarillas no ha habido dictámenes médicos que hayan refrendado su utilidad por las calles, en comercios o en los transportes públicos. El parapeto pudoroso de chimuelos y bigotudas sólo nos ha servido para evitar algunas vaharadas de halitosis. Ha sido una norma de sometimiento, una medida veleidosa como termómetro del miedo social y la consecuente sumisión.

Las asociaciones de afectados por las inoculaciones empiezan a recabar las noticias que alentaban a la administración masiva e indiscriminada de estos productos sobre los que cada vez queda más clara su falta de necesidad, su ineficacia para inmunizar y los efectos secundarios de los que no advirtieron a los que ponían su hombro con confianza, ignorancia, o temor. Sin olas de calor ni viruelas de mono, coitos y siestas, crece la sospecha de relación entre esos pinchazos y la sobremortalidad no explicada que vemos crecer mes a mes. Durante estos dos años se ha señalado como culpables de las "olas" a quienes rehusaban ponerse los pinchazos, desde tertulianos y periodistas hasta el propio Javier Solana, que de muertes sabe un rato. Y el tiempo ha revelado que el sistema inmunológico es más robusto en este proceso cuando no se meten inyecciones innecesarias.

¿Deberían disculparse los colegios de médicos por montar vacunódromos para administración indiscriminada de estos productos? ¿Acaso tienen recogida la historia de los pacientes que se inocularon y si fueron debidamente informados, como exige la deontología médica? ¿Deberían disculparse las universidades y facultades de medicina por no enseñar a sus alumnos a discriminar conforme a un criterio científico que no supieron ni quisieron darles? ¿Debería pedir perdón al Supremo el Papa por denominar a esta aberración pseudosanitaria "gesto de caridad"? Y los mandos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad ¿cómo van a explicar a sus subordinados la presión para que se inoculasen algo que de nada les ha protegido y que está provocando cada vez más bajas y secuelas? Y los jueces que sentenciaron la vacunación de menores e incapacitados ¿les queda duda de su fallo? ¿Acaso queda alguien sensato entre pinchados y no pinchados con dudas de que estas medidas no han tenido ni tienen fundamento médico, sanitario y que sólo han traído división, odio, separación, enfermedad y muerte?

Los primeros en darse cuenta de que no había magnitud de afectación suficiente fueron los matemáticos, estadísticos, los que saben de números: las cuentas no cuadran para declarar una alarma sanitaria, una pandemia. Muchos venían a la consulta escandalizados: "¿Y con esta birria de datos, con una letalidad del 2 por mil, determináis un pinchazo experimental para todo el mundo?". Y con el correr de los meses, el hecho aún más palmario: a más gente vacunada de COVID, más muertos por COVID... ¿Pues de qué está protegiendo la vacuna? ¿O es la vacuna la que te hace enfermar y morir? Pero ¿acaso no es esto lo que indicaban que iban a conseguir las vacunas quienes las promovían?

Ahora nos enfrentamos a la verdadera magnitud del problema porque la población está mayoritariamente inoculada, sanitarios y no sanitarios, con lo que los frutos de lo sembrado no tardarán en aparecer, ya están brotando. Algunos llegan a los hospitales. Otros directamente a caja, pregunten en las funerarias. Busque, antes que se lo impidan, quién le dijo a usted que debía pincharse, que era obligatorio para su trabajo o para esas prácticas, cursos o viajes, que era seguro, que si no lo hacía mataba a alguien, que hasta que no se pinchase todo el mundo esto no acabaría, que no había otro modo de acabar con la pandemia, que le iba a "inmunizar" y que era imprescindible para ser solidario. Busque los escritos y recuerde, antes que anulen su memoria, dónde arranca el origen de su pérdida de libertad. Fue su decisión, pero ¿qué necesidad había?

El cinismo, la cobardía ha sido puesta de relieve por la realidad que vivimos y es el origen de nuestra verdadera decadencia. El problema es de índole ética y afecta a todas las profesiones, no solo a la medicina. Reconocer que se ha actuado de espaldas al verdadero servicio público es el primer paso para llegar a una sociedad que crea en la capacidad de los seres humanos de tener un comportamiento ético. Estoy convencido que lo que sobreviva serán personas que habrán superado una grave crisis moral.

 
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EL PUEBLO DE CANADÁ ESTÁ HARTO
Ciudadanos de Toronto en una manifestación por la libertad, unidos contra todas las restricciones y todos los mandatos del gobierno del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau
 

Más testimonios dramáticos y algunos arrepentidos atacando al que denuncia​

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Veamos, si alguien ha tomado una decisión personal en su vida, por miedo o por lo que sea, no deja de ser una decisión personal y como personal que ha sido, debe asumir su propia responsabilidad sin culpar a los demás. Pero debe formar parte de la naturaleza humana el hecho de culpar a los demás de algo de lo que no tienen la culpa.

Nosotros siempre estaremos abiertos a intentar ayudar a los inoculados y siempre tendrán, por nuestra parte, todo lo que necesiten para intentar solucionar los problemas que las inoculaciones les hayan causado. Pero lo primero que deben hacer muchos de ellos es asumir sus propias responsabilidades desde la humildad, en lugar de arremeter contra los que no tenemos culpa, los que ni les hemos obligado, ni les hemos convencido.

Hoy nos hemos encontrado con un duro testimonio en las redes sociales que, lejos de provocar compasión y solidaridad en algunos, les provoca rechazo, suponemos que por miedo: “Hoy se me muere otra amiga de infarto fulminante, coño que carajos está pasando. La semana pasada una prima, hace un par de semanas un primo y dos meses antes el papá. Mejor ni sigo contando”.



Este tuit ha tenido muchas interacciones, pero una de ellas ha provocado la indignación de alguien que, oh sorpresa, lleva en su perfil la bandera de Ucrania: “Ya lo han dicho médicos. Van a morir 700 millones en occidente todos vacunados en tres o cinco años”.





Nosotros solo le haríamos un par de preguntas a este usuario que pide que se deje el tema. La primera sería, ¿por qué? Y la segunda sería entre pregunta y afirmación, ¿no se da cuenta que todo lo que a él le parece importante no es más que la consecuencia de una sociedad que cae en temas tan evidentes como las vacunas? Sin lo uno no se entiende lo otro y, ciertamente, todo va en el mismo saco.

A nosotros hay muchas cosas que nos importan, pero algo que ha provocado un exceso de, al menos, 35.000 muertes a lo largo de un año en España no nos parece un tema menor.

 

Ola de calor​

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Hasta hace bien poco, en este país, las únicas “Olas” de las que se hablaba, eran olas de infectados, o contagiados, por ese supuesto agente patógeno llamado sars-cov-2, provocador de una enfermedad imaginaria llamada Covid19, que ha resultado ser un fiasco, sobre todo porque nunca ha existido.

A día de hoy, las únicas olas de las que se habla, son las “olas de calor”, dicen los “expertos”, que estamos en alerta roja, porque las temperaturas registradas este verano, a lo largo y ancho de la península Ibérica, son una anomalía peligrosa que hay que combatir.

No obstante, si uno repasa las hemerotecas, o simplemente dialoga con nativos de cierta edad, comprobará que no existe tal “anomalía”, pues los índices a penas han variado en las últimas décadas, lo que nos lleva a pensar inevitablemente, que esos supuestos “expertos”, son en realidad, unos estafadores.

Por otra parte, resulta llamativo, que los medios de comunicación del régimen, se empeñen en atribuir a las famosas olas de calor, nada menos que1.700 muertes “repentinas”, en lo que va de verano.

Por lo que resulta inevitable, establecer un vinculo causa-efecto, entre esos extraños fallecimientos por “repentinitis”, y las famosas vacunas experimentales, promovidas alegremente desde la administración, para combatir esa enfermedad imaginaria llamada covid 19.

Nadie se muere por un “golpe de calor”, pero si te inyectas veneno, tienes muchos boletos, el gobierno, las instituciones, y los medios oficiales, continúan tratando a la ciudadanía como a una manada de subnormales, infantiloides e ignorantes, lo cual tiene cierta lógica, si tenemos en cuenta que un 80% de la sociedad obedece literalmente a esa descripción.

Pero no todos somos iguales, y los que no entramos por el aro representamos un error de calculo que no han tenido en cuenta, señores políticos, señores expertos, sicarios de los medios oficiales y cómplices de esta barbarie, se lo vuelvo a repetir, no nos tragamos la estafa del covid 19, no nos creímos la fantochada de la viruela del mono, y no nos van a colar esta payasada del cambio climático, tendrán que buscar una excusa mejor para ocultar las muertes que está causando su vacuna fantástica, porque a nosotros, no nos engañan.

Feliz semana a todos los rebeldes, sinvergüenzas y desobedientes del planeta, energía y Rock and Roll, la cabeza alta y la cara descubierta siempre!!!!

 

Estudio de choque: alteraciones en la sangre de los vacunados​

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Tres médicos publican investigaciones sobre personas inoculadas con ARNm. En el 94% de los casos encontraron anomalías en los glóbulos rojos y la presencia de partículas de dudosa naturaleza. "Nunca había visto tales cambios". Misterio sobre los muertos de Covid.


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ENTREVISTA EN MADRID MARKET AL DR. SEVILLANO, BIOESTADÍSTICO RICARDO DELGADO Y DRA. ZELADA

Un buen repaso de actualidad para entender TODO donde mostramos imágenes EXCLUSIVAS del contenido de los inyectables, propósito de la operación y destino final.