Otra prueba más de que las mascarillas son un símbolo de sometimiento, no una protección sanitaria
La clase política española ya ha comprobado, a lo largo de estos dos últimos años, que los españoles, en general, somos demasiado dóciles y, sobre todo, cobardes. Y en mentes tan enfermas y vanidosas como las que tienen los políticos españoles, eso es un auténtico chollo. Saber que cualquier cosa que digan, por muy ridícula y absurda que sea, va a ser acatada sin rechistar por la mayor parte de la sociedad, les pone hasta cachondos.
Ahora están jugando al juego de las mascarillas en interiores. Mientras en medio mundo ya se ha decidido eliminar restricciones, en España los políticos han debido pensar: “Un poquito más, que nos está gustando”. Como, además, están comprobando que todavía hay mucho memo que sigue llevando las mascarillas en exteriores, lo tienen todavía más fácil: “Un poquito más, que mira cómo siguen haciendo el imbécil por la calle. Vamos a seguir riéndonos un rato”.
Y ahí que siguen. Mientras tanto, cualquier excusa es buena. Por ejemplo, la de la ministro Darias: su fin “está cada vez más cerca”… “no es tan importante el cuándo como el cómo”. ¿El cómo? Pues quitándolas, ¿no?
¿No se dan cuenta? Disfrutan. Se lo están pasando como nunca. Se han dado cuenta de que el terreno está completamente abonado. Que en España, cada vez hay menos españoles y más “cobarñoles”. Que la gente vacuna a sus hijos sin necesidad, que se pone el trapo cuando se cruza con alguien por la calle y que si te atragantas y te oyen toser, les entran los siete males y van corriendo a la farmacia a comprarse 20 test hasta que den positivo.
Y después, a esos mismos se les llena la boca con las hazañas de Blas de Lezo, con las gestas de los muchos héroes valientes que adornan nuestra historia. Pero a la hora de la verdad, se hacen de todo en los pantalones cuando toca defenderse. Veremos lo que pasa cuando lleguen las muy duras. Porque entérense, “cobarñoles”, todavía estamos en las duras.
Otra prueba más de que las mascarillas son un símbolo de sometimiento, no una protección sanitaria
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