Creando masa crítica contra el Nuevo Orden Mundial 🏛️

La abogada Cristina Armas anuncia que va a «presentar denuncia contra Jaime Peñafiel» por desear la muerte a Miguel Bosé en su columna de El Mundo​

Ayer, día de Navidad, publicamos una noticia sobre el último regalo desagradable de un medio de comunicación para Miguel Bosé: los insultos y el deseo de muerte del artista que publicó el diario El Mundo. En concreto uno de los «periodistas» más controvertidos de España, Jaime Peñafiel.

Tal y como informamos ayer, en la crónica de El Mundo publicamos el siguiente ataque salvaje contra una de las pocas voces disonantes del panorama artístico español, es decir, contra Miguel Bosé. Anonadados nos quedamos al verlo:

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Sí, tal y como se puede comprobar en la anterior imagen (lo hemos tenido que releer un par de veces, ya que no dábamos crédito a lo que han publicado), Jaime Peñafiel (repetimos: escribiendo para el diario El Mundo) llama «muy imbécil» a Miguel Bosé y considera que «merecería morirse», por lo que se lleva el punto negativo de esta semana.

El positivo prefieren dárselo a Inocencio Arias por sus sandeces habituales y a uno de esos supuestos «expertos» que promocionan tanto estos medicamentos experimentales a los que erróneamente llaman vacunas que parece que van a comisión… Y, al margen de la evidente ausencia de objetividad, el lenguaje utilizado es cuando menos despectivo: ¿Y nos piden seriedad a nosotros?

Posteriormente, tras las numerosas críticas recibidas, El Mundo ha publicado una especie de comunicado en el que parece que van a pedir perdón… pero no lo hacen. Simplemente se excusan y colocan toda la culpa sobre su colaborador, Jaime Peñafiel, a quien, por cierto, no han cesado. ¿Disculpas a Bosé? Ninguna. Vean, vean:



«El diario @elmundoes pide disculpas a sus lectores. No. A quien tenéis que pedir disculpas es a Miguel Bosé en primer lugar. Y en lugar de pretender justificar la comisión de un posible delito, os hacéis mirar en qué os habéis convertido. Lo dicho: disculpas públicas a Bosé ya», comenta una acertada Beatriz Talegón. Suscribimos al 100% lo que comenta en el tweet.



Asimismo, ayer mismo se nos pasaba por la mente… ¿Y Liberum no va a hacer nada al respecto? ¿Y la omnipresente Cristina Armas? ¡Seguro que sí! Pues no anduvimos desencaminados y hoy, domingo, la abogada que colabora con Liberum ha anunciado que va «a presentar denuncia contra Jaime Peñafiel»:



Por nuestra parte, no podemos hacer otra cosa que dar las gracias a Cristina Armas por echarse a sus espaldas buena parte de estas denuncias por delitos de odio contra diferentes miembros de la disidencia. ¡Chapeau Cristina! Si necesitás algo, ya sabes dónde contactarnos.

 

Un psiquiatra asegura que los confinamientos y el uso continuado de mascarilla provocarán que los niños tengan un coeficiente intelectual más bajo​

Cuántas más noticias conocemos acerca de las consecuencias de las políticas que se están aplicando con la excusa del virus, más nos preocupa el futuro inmediato de todos nosotros y sobre todo de los niños.

En una entrevista concedida al canal ‘The Nation Speaks‘ por parte del Dr. Mark McDonald, psiquiatra clínico para niños y adolescentes, este afirmaba, basándose en un estudio de la Universidad de Browns, que los confinamientos y las políticas de llevar mascarilla de una forma continua provocarán que vayamos a ver “una generación de niños que exhiban un coeficiente intelectual más bajo y signos de daño cerebral social”.

Además, McDonald declaraba que en ese mismo estudio se había encontrado con que “los niños nacidos durante la pandemia tienen un rendimiento verbal, motor y cognitivo general significativamente reducido en comparación con los niños nacidos antes de la pandemia”. Afirmaba, también, que “la privación general, del contacto social, de no poder ver caras, estar encerrado en casa todo el día, en realidad ha causado daño cerebral a los jóvenes”.

Como verán nos encontramos en una situación distópica en la que se han aplicado unos remedios que son mucho peores que la enfermedad, y eso si el virus existiera realmente. La triste realidad es que se está causando un gran daño psicológico a toda la sociedad y los grandes damnificados se encuentran en la parte más débil de la misma, en los niños y en los ancianos.

 

La pandemia de nunca acabar​

Jamás antes se vio nada parecido. Pandemia mundial. Necesidad de vacunación global al 100% de la población. Cepas y más cepas. Médicos que no deben hablar. Censura en redes y comportamientos opresivos más propios del nazismo o el comunismo que de regímenes democráticos. El poder planetario se ha implantado y los gobiernos son títeres, meros transmisores de lo que deciden organismos supranacionales como la OMS, constituida por personas a las que nadie ha elegido, con sueldos espectaculares y mandatos a dedo.

Es más que preocupante este mundo tecnológico en el que la inteligencia artificial va a decidir sobre nuestras vidas. Sin que usted o yo podamos hacer nada, porque somos meros números dentro de una computadora que sabe todo de nosotros a través del celular. Y pronto a través de la lectura de nuestros pensamientos, como aventura Elon Musk, inspirador del proyecto neura-link, o el presidente del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab.

La cuarta revolución industrial consiste en el interfaz hombre-máquina, de modo que seremos trans-humanos, conectados a la nube, gobernados por un solo poder. Suena a cine, pero así está concebido. Por eso el Green-Pass. Presuntamente sirve para controlar la pandemia, pero en realidad va a servir para controlarnos a todos. La nueva normalidad de Sánchez, que es la de Macron y la de Draghi y la de Soros. La pandemia es el capítulo-one. Antes había epidemias regionales, nunca mundiales. Cada vez todo va a ser más global. Pandemia para todos. Vacuna para todos. No una dosis para siempre como antiguamente, sino una cada cuatro o seis meses.

La verdad revelada por la OMS, que nadie puede poner en duda, porque es la OMS. En eso parece consistir la Ciencia de hoy. Hay un protocolo, una orden global, y todo el mundo debe cumplirla a rajatabla. Por lo civil o por lo militar. Da igual que tengas anticuerpos naturales por haber pasado la Covid. Decía un estudio de “Nature” que los anticuerpos naturales duran de por vida, pues aunque desaparezcan en sangre quedan alojados en la médula espinal, de manera que son nuestros linfocitos T4, T8 y las células NK las que se encargan de eliminar al virus, o a sus variantes, en caso de nuevos contagios.

Sí, pero eso no vale. La inmunidad celular innata no vale. Los anticuerpos naturales, tampoco. Solo valen los anticuerpos de cualquiera de las vacunas aprobadas a todo correr, en uso de emergencia y de manera experimental. El problema es que duran poco. Y no sirven para todas las variantes. O al menos eso parece. De ahí que haya que vacunarse cada cuatro o seis meses. Si dejas de vacunarte, pasas a ser un no vacunado. Incluso si has tenido un caso de reacción adversa con anterioridad, bien sea un trombo, una miocarditis, trastornos de riñón con tensión alta, Gillain Barre, ciclo menstrual alterado, o erupciones cutáneas generalizadas.

En esta pandemia estamos viendo muchas cosas. Entre ellas, que escasean los médicos de verdad y sobran los galenos oficiales

Da igual, hay que vacunar al cien por cien de la población aunque sea por lo militar. Pero pareciendo que es “voluntario”, de modo que si te pasa algo, la culpa es tuya, por vacunarte “voluntariamente” con una inyección emergencial de la que no se responsabilizan las farmacéuticas ni los gobiernos ni la OMS ni nadie. Tú eres responsable. Te tienes que vacunar tres o cuatro o diez veces porque si no te pones la tercera o la cuarta pierdes el Green-Pass, o sea, es como si ya no estuvieras vacunado.

Solo que los vacunados nos contagiamos y podemos contagiar. Conozco casos de vacunados hospitalizados, ingresados en UCI y hasta muertos de Covid. Ya, pero son pocos, dicen. Pocos sí, aunque el exceso de mortalidad que se está produciendo en España en estos últimos meses, de manera hasta ahora no explicada, debería preocupar. Muertes súbitas, ictus, arritmias, colapsos anormales. La ministra Darias tiene que aclararlo. ¿Por qué este exceso de mortalidad?

Debería empezar a cambiar el discurso. Vacunar al 100% de la población es perfecto si las vacunas protegen de verdad. ¿De qué sirve el pasaporte-vacuna si pese a llevarlo nos contagiamos y podemos contagiar? En realidad es contraproducente. Un peligro, porque nos relajamos, pensamos que estamos protegidos, cuando en verdad no lo estamos.

El discurso que tienen que empezar a hacer Sánchez y Darias es el de exigir a las farmacéuticas que hagan vacunas que protejan de verdad y eliminen los efectos secundarios graves que muchas de ellas producen. Cobran demasiado para no exigirles nada. Y a los presuntos científicos, que dejen de marearnos con teorías oscilantes. ¿Qué es eso de mezclar vacunas? ¿Qué es lo de inocular embarazadas cuando antes ni se les debía dar una aspirina? ¿Por qué obligar a los niños si tienen inmunidad innata?

En esta pandemia estamos viendo muchas cosas. Entre ellas, que escasean los médicos de verdad y sobran los galenos oficiales que sólo cumplen protocolos.

 


El Gobierno de PSOE-Podemos no sólo ha restablecido el uso obligatorio de mascarillas en exteriores, sino que lo ha hecho de un modo deliberadamente arbitrario. Políticos y funcionarios podrán imponernos o eximirnos de esta obligación cuando caprichosamente deseen.