Condenado a 50 años de prisión el padre de los dos niños asesinados en Godella, la madre, coautora del asesinato, ha sido absuelta

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El pasado 14 de marzo de 2019, dos niños, Amiel, de tres años y medio, e Ixchel, de apenas seis meses eran encontrados muertos en la localidad valenciana de Godella. Era su propia madre, María Gombau, quien, tras varias horas de un interrogatorio plagado de incoherencias, indicaba a los miembros de la Guardia Civil dónde se encontraban los cadáveres de los pequeños a los que ella, junto con su marido, había asesinado.

La noche de los hechos, entre las 22.00 y las 4.00 horas, “actuando de común acuerdo en ejecución de tal plan, hacienda y dejando hacer el uno al otro”, cogieron a sus hijos, los bañaron en la piscina de la casa y acabaron con su vida a golpes. Así es como se produjeron los hechos según recoge la sentencia de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Valencia.

Pero en una nueva decisión judicial que no alcanzamos entender, el padre de los niños ha sido considerado culpable y ha sido condenado a 50 años de prisión, de los que cumplirá 40. Pero la madre. y aquí viene lo increíble de esta sentencia, ha sido absuelta, aunque deberá permanecer 40 años en un centro psiquiátrico, porque el jurado ha considerado que en el momento de cometer los crímenes sufrió un brote agudo de esquizofrenia de tipo paranoide “que anulaba completamente las bases psicobiológicas de su imputabilidad (inteligencia y voluntad”.

No entenderemos nunca cómo funciona la justicia en España. Si partimos de la base que cualquier padre o madre que mate a sus propios hijos no puede estar demasiado bien de la cabeza, la sentencia es completamente absurda e injusta. Por esa regla de tres, en cualquier asesinato de este tipo los padres deberían correr la misma suerte que María Gombau. Es increíble que tengamos que leer que esta tipeja, que ha matado a golpes a sus propios, pueda haber sido absuelta por enfermedad mental. Es increíble e indignante.