Bullying en la escuela: Hacen la vida imposible a un niño porque le gusta leer

Callum Manning, un niño británico de 13 años, ha sido víctima de acoso escolar porque le gusta leer.

Esta pasión por la lectura llevó al menor a crear una cuenta en Instagram en la que comentaba y opinaba sobre todos los libros que leía. Sin embargo, ésto no gustó a sus compañeros de colegio.

Insultos y amenazas

Cuando éstos descubrieron la afición del menor, empezaron a insultarle y amenazarle en un grupo de chat. El niño, que nunca se había sentido tan triste, llegó a pedirle a su madre que no le obligase a ir al colegio, según informa el diario Metro UK.

“No suelo llorar a menudo, pero creo que esa fue la primera vez que lloré en mucho tiempo”, cuenta el niño.

Miles de mensajes de apoyo

Cuando la familia de Manning se dio cuenta de que el niño estaba sufriendo bullying decidieron compartir en las redes lo que estaba pasando. Concretamente, su hermana, publicó un tuit para informar de la situación y donde comentaba que “no podía creer lo horrible que podían llegar a ser los niños”. Lo que ésta no esperaba es que las redes se fueran a volcar tanto en la causa y que su caso se volvería tan viral.

La publicación de Ellis, la hermana del niño, ya cuenta con más de 29 mil comentarios en los que recibió mensajes de apoyo que animaban al menor a seguir leyendo.

Regalos de conocidos escritores

Ahora, el niño tiene más de 150 mil seguidores en la cuenta de Instagram donde comenta los libros que lee. Después de que el caso se hiciera tan viral, muchos se volcaron en la causa y decenas de librerías y escritores como Matt Haig o SJ Watson le han hecho llegar sus últimas publicaciones. Además consiguió que una de sus autoras favoritas, Caroline Kepnes, le enviase un mensaje de apoyo. Hecho que emocionó mucho al chico.

Su madre, Carla Landreth, reconoce que el niño siempre ha sido muy inteligente y apasionado de la lectura, pues desde muy pequeño se atrevía con escritores como William Shakespeare, Leon Tólstoi, Jane Austen o Mary Shelley. Además, asegura que ahora “no saben dónde pondrán tantos libros”.