La prensa juega con el truco de que, para que una denuncia cuente como "falsa", tiene que existir una sentencia que la señale como tal. Es decir, que el denunciado falsamente lleve a juicio a la denunciante por haber mentido, lo demuestre y un juez la condene. Pero esto, obviamente, no ocurre nunca.
Según los datos del INE de 2019, en España se pusieron 168.057 denuncias por violencia de género. Pero de ellas sólo 36.534 tuvieron sentencia condenatoria. El resto fueron archivadas o absoluciones. Esto es, casi un 80% de las denuncias no tenían "fundamento".
También cabe señalar que, según la agencia EFE, un tercio de los condenados por violencia de género en España son extranjeros. Que, teniendo en cuenta que este colectivo apenas alcanza el 12% de la población, llegamos a la conclusión de que, o las matemáticas son racistas, o la violencia contra las mujeres sí entiende de razas.