El perspectivismo es respetuoso y transigente. No admite una única realidad, sino tantas como observadores pueda haber. No impone ningún objetivismo; no obliga a tomas por real aquello que es personal y subjetivo. La perspectiva de un sujeto es tan válida como la de otro cualquiera. "La verdad, lo real, el universo, la vida - como queráis llamarlo- se quiebra en facetas innumerables, en vertientes sin cuento, cada una de las cuales da hacia un individuo. Si éste ha sabido ser fiel a su punto de vista, si ha resistido la eterna seducción de cambiar su retina por otra imaginaria, lo que ve será un aspecto real del mundo".